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La persecución a aquellos escritores que muestran una verdad diferente a la conveniente que lleva adelante el gobierno, ocurrida durante los años 70, o la misma persecución ideológica de gobernadores y funcionarios no afines a esta ideología que se infiltró en el poder, son perseguidos por el mismo gobierno. O sus organizaciones de superficie. ( ONG, DDHH, Piqueteros etc) .
Obviamente los periodistas y los medios libres son los más perseguidos, pues son los que muestran la verdad , que el gobierno no quiere que se sepa. Y que la gente debe saber.
Los regímenes liberal-democráticos permitían y al que los regímenes comunistas o socialistas controlaban, al que acababa refiriéndose al hermano mayor norteamericano y el que finalmente tenía como padrino al primo de Zumosol soviético, aquel Ejército Rojo fundado por Trotski y actualizado por todas las guerrillas y bandas terroristas del Tercer Mundo. Y en aquellos países donde la guerrilla era imposible porque Occidente estaba en guerra y se defendía de verdad, como en Italia, se recurría a una forma de conquistar el Poder y modelar la sociedad distinta de la de Lenin: la de Antonio Gramsci. Se trata de lograr la hegemonía social a través de la conquista aparentemente pacífica pero implacablemente sectaria de los aparatos del Estado, especialmente en Educación, Comunicación, Cultura y Justicia. Si se podía penetrar en el Ejército o la Policía, mejor, pero no corría prisa. No se trataba de la conquista fulminante y violenta del Poder, modelo bolchevique, para cambiar la sociedad, sino de irla cambiando mientras se cercaba el poder, hasta que cayera él solo.
Gramsci pertenece a la Komintern, al comunismo pasado por Münzenberg, a la propaganda como hecho militar, a «la mentira como arma revolucionaria», Lenin dixit. La realidad virtual en que vivían los comunistas (desvelada por tantos disidentes de la generación de Gramsci, Lenin y Stalin
Estamos frente a la toma del poder, y no es un mero ensayo, esta gente lo cree y lo ejecuta: Por ahí hay maneras mas sutiles, otras mas burdas de estas acciones, pero todas son evidentemente gramscianas.
Y cuando ello falle, siempre están las armas de la milicias…
Eso me recuerda cuando un sector afín al gobierno envió un mail a esta redacción “Denos armas Cristina”. Para perseguir y destruir a los enemigos y los destituyentes o golpistas (por ejemplo el sector productivo importante que mantiene al gobierno como es el campo).
Observe la ideología gramsciana en acción : “Los piquetes de la abundancia”, o los piquetes de las 4×4” para descalificar ideológicamente al sector productivo del campo.
Eso no pegó en la mayoría de la gente , pues , faltan por lo menos 2 generaciones mas de estas ideas para transformar a la sociedad en marxista. (“)
Mas reciente esta la renuncia de Abel Posse , hace pocas horas , efecto de la intolerancia del sistema instalado. No se pueden expresar las ideas de cada uno, pues no son adecuadas a ideario del poder..Le guste o no, parece ser que Macri no gobiernan la ciudad.
No tiene organizaciones ni capacidad de respuesta militante. Y por lo tanto es rehén de un grupo de poder que responde a Kirchner .
Estamos también frente al caso del Obispo de San Justo, que el INADI lo emplazó a abandonar el cargo pues expresó la doctrina de la Iglesia , o si lo prefiere sus ideas contra el aborto y el matrimonio Gay.
Pensar diferente no es discriminar, sólo expresar la ideas.
Pero aquí estamos frente a la persecución ideológica y política de personas que no piensan como estos sectores que han tomado el poder.
Acusan al INADI de impedir predicar la doctrina cristiana
San Justo (Buenos Aires), 22 Dic. 09 (AICA)
Mon. Baldomero Carlos Martini, obispo de San Justo
El obispo diocesano de San Justo, monseñor Baldomero Carlos Martini, denunció que el INADI (Instituto Nacional contra la discriminación, la xenofobia y el racismo), “un organismo de tercera o cuarta categoría”, efectuó “una flagrante violación al tratado de derecho internacional público suscripto entre la República Argentina y la Santa Sede”, y pide que “se tomen las medidas pertinentes, también contra los funcionarios del INADI que resulten responsables de tal violación”, para lo cual envió copias de la presentación a la Cancillería y a la Nunciatura Apostólica.
El Estado garantiza la libertad de la Iglesia
Monseñor Martini se refiere al Acuerdo entre la Santa Sede y la República Argentina, firmado el 10 de octubre de 1966 y ratificado el 28 de enero de 1967, por el cual “los Obispos de la Iglesia Católica tenemos la más completa libertad para predicar la doctrina católica”, libertad que “está garantizada por el mencionado Acuerdo”, que según el artículo 31 de la Constitución Nacional es “ley suprema de la Nación, por encima de cualquier ley nacional, como la 24.515 que creó el INADI y, obviamente, de cualquier actuación administrativa de ese Instituto”.
“Vale decir -resume el prelado- que la predicación de toda la doctrina católica –y también de cualquiera de sus partes-, es un derecho reconocido y garantizado por el Estado Argentino, a todos los Obispos y autoridades eclesiásticas que cumplimos funciones pastorales en nuestro país”.
Génesis de la cuestión
Con fecha 4 de noviembre de 2009, el obispo de San Justo y su obispo auxiliar, monseñor Damián Santiago Bitar, enviaron al presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Dr. Eduardo Alfredo Fellner, y por su intermedio a todos los diputados, una extensa carta con consideraciones referidas a la pretensión de legalizar las uniones del mismo sexo con el status jurídico del matrimonio.
En uno de los párrafos de la carta se dice que “la unión estable de un varón y una mujer abierta a la vida… es algo completamente diferente a cualquier otro tipo de unión con connotaciones sexuales. En las convivencias homosexuales va de suyo que no hay madre posible, ni nadie que realice su misión, tampoco hay marido ni mujer, no hay esposos, no hay hijos. En síntesis, no hay nada que tenga que ver con el matrimonio”.
En otro párrafo, tras citar a Aristóteles, que cuatro siglos antes de Cristo dijo que “el bien común depende de las familias fundadas en verdaderos matrimonios”, y luego de afirmar que “es esa función insustituible de bien común la que justifica la regulación especial y privilegiada del matrimonio y la familia”, los obispos de San Justo sostienen que “las uniones del mismo sexo, no sólo no edifican el bien común, sino que lo dificultan seriamente. Significan por definición: menos matrimonios, menos hijos, menos familias. Si ese efecto negativo fuera promovido por las leyes, ya no se podría hablar de ‘bien’ común, sino que habría que calificarlo como una legislación que promueve el ‘mal común’. Lamentablemente debemos constatar que estamos en presencia de una decadencia moral, que cuando es profunda y estable, termina afectando la capacidad de percibir la realidad tal cual es. Por lo tanto, el bien común exige no legalizar ni promover estas uniones antimatrimoniales”.
Denuncia ante el INADI
Al día siguiente, 5 de noviembre, un particular tomó este último párrafo, aislado de toda la argumentación de la extensa carta, y denunció ante el INADI que “las declaraciones del eclesiástico en referencia al matrimonio de personas del mismo sexo resultan ser altamente discriminatorias”, denuncia que aceptó el mencionado organismo y emplazó al obispo a que en el término de 10 días ofrezca su descargo.
Improcedencia formal de la denuncia
Ante la intimación del INADI, monseñor Martini respondió que la denuncia, basada en “una mutilación periodística de una frase del suscripto incluida en una carta dirigida a todos los diputados nacionales”, y que “para poder interpretar la frase es necesario leer atentamente todo el documento”, se llegará a la conclusión de que “no hay en dicha carta nada que pueda ser objetivamente considerado ofensivo, poco ponderado, falto de caridad –en la verdad-, o discriminatorio para nadie”.
Seguidamente agrega que sus palabras “se enmarcan en la enseñanza de la Iglesia”, pues basta leer en la Sagrada Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, y en textos más recientes del Magisterio Universal de la Iglesia, como el Catecismo de la Iglesia Católica, y los documentos titulados: “Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales del 1° de octubre de 1986; “Algunas consideraciones concernientes a la Respuesta a propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales”, del 23 de julio de 1992; y “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”, del 31 de julio de 2003, todos los cuales “prueban de modo indubitado que las declaraciones que se me atribuyen, no son otra cosa que una divulgación de la doctrina de la Iglesia Católica”, que los obispos tenemos la libertad de predicar, y que esta libertad está garantizada por el mencionado Acuerdo entre la Santa Sede y la República Argentina”.
“En consecuencia -dice el obispo de San Justo- la denuncia es formalmente improcedente y debió ser desestimada in limine”, y en lo sustancial es un despropósito, siendo lamentable que un ente público le haya dado curso”, por lo cual solicita “a las autoridades del INADI y, en definitiva a la titular del Poder Ejecutivo Nacional, que formen el sumario correspondiente, y lo lleven a término, imponiendo las sanciones que correspondan, al personal estatal responsable de la presente violación al derecho internacional público. Caso contrario, me reservo los derechos y acciones legales también contra quienes incumplan sus deberes de funcionario público”.
En la parte final de su nota, monseñor Martini dice: “No me molesta que el denunciante o el INADI, en su conjunto o parcialmente, piensen lo contrario [de lo que expresa la doctrina de la Iglesia]. Lo que no resulta tolerable es intentar imponer ideas a los demás o impedir que los demás se expresen libremente y puedan cumplir con su misión y responsabilidad; pues la pretensión de silenciar una opinión, en este caso la de un Obispo católico, viola directamente, al menos, tres derechos humanos fundamentales, a saber: 1) la libertad de pensamiento (art. 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y art. 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos); 2) la libertad de opinión y su expresión pública (art. 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos); y 3) la libertad de expresión (art. 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, art. 13 del Pacto de San José de Costa Rica, art. 13 de la Convención sobre los Derechos del Niño, y art. 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos).
Pero esta acción ideológica se encuentra con la realidad “ La única verdad”, es decir, Inseguridad, falta de trabajo, falta de oportunidades, pobreza y marginalidad. Son elementos reales. Y por supuesto los gramscianos son bastantes corruptos.
Por esta razón esta mas que claro, porque se persiguen a los medios no afines. Y se busca la destrucción , pues socava la toma del poder , a partir del poder de la verdad , o pensamientos distintos.
Por eso , Kirchner busca aplicar la ley de medios,. No es sólo destruir a Clarín , sino destruir la libertad de expresión y de las ideas.
Por esto. Seguirán atacando a la Justicia que no le sea favorable, cambiando jueces o jerciendo el poder con comunistas como Diana Conti, además de quedarse con el sueldo de su asesor de prensa.
Expresemos en esta navidad , el sentido deseo de luchar por la libertad y la democracia, y sobre todo por la República.
Por Héctor Alderete-.
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