Archivo para la categoría ‘tenencia’

Sobre la “Tenencia Compartida” y la supuesta intolerancia de quienes nos oponemos a ella

Sobre la “Tenencia Compartida” y la supuesta intolerancia de quienes nos oponemos a ella
La tenencia compartida es un invento “para dar comodidad a los padres que decidieron divorciarse, así no tienen que ocuparse especialmente de sus hijos”, “los normalizan con sus nuevos hijos y pareja, y nada les importa de sus personas, ni de la vida que llevaron desde que nacieron”.
Por la Dra. Dra. Liliana Angela Matozzo
Dr. García Dietze:
Un horror los argumentos en favor de la tenencia compartida expuestos por sus invitados en el programa de anoche.
La Dra. Ladereche y Ud. hablaron de intolerancia, pero ambos manejan bien las estrategias de la comunicación e imposición de ideas por la fuerza. Antes de explicar sus argumentos en favor del horror de la “tenencia compartida”, descalificaron al eventual interlocutor (para Uds.: adversario) y lo acusaron de intolerante, tratando de hacer ver “que eran los paradigmas de la tolerancia”.
Cuando alguien “que tiene razón” afirma algo, debe ser capaz de expresar con inteligencia y respeto el punto de vista del otro, verbalizarlo, para demostrar que a continuación presentará sus argumentos para desestimar los del contrario. ¡Qué curioso, las personas más intolerantes son las que denuncian la intolerancia!.
Por otro lado, no es verdad, como afirma Díaz Uzandivaras, que la tenencia compartida resuelve problemas de largo plazo de formación de pareja en los hijos. ¡Hace futurología!
El problema de corto plazo y que mayor caos judicial y social genera, es el de los alimentos. Padres que abandonan a sus esposas e hijos, para formar nuevas familias (o parejas ocasionales) y no se hacen cargo de “mantener el mismo nivel de vida que tenían los hijos durante la convivencia”.
Rara vez, el hogar materno continúa siendo el mismo económicamente hablando y esto les da una posición de privilegio a los padres abandónicos.
La Dra. Ladereche habló de “hogar Disney” (aludiendo al hogar del padre) en comparación con el hogar de la madre que supuestamente quedaba en inferiores condiciones ¿?
Habló también de la necesaria ¿Reinserción de la madre al mercado laboral? para que los hijos tuvieran dos hogares iguales o parecidos.
¿Por qué si la madre era quien cuidaba de los hijos antes del divorcio y no trabajaba porque el padre así lo quería, aceptaba y promovía, después del divorcio debe ceder a sus hijos la mitad de la semana para que convivan con “otra madre que tal vez no trabaje”, mientras que ella trata de reinsertarse en el mercado laboral para igualar la situación económica del padre impuesta por un régimen de tenencia compartida?
Es una locura…
¿Quién le preguntó a los hijos si querían ésto? ¿Por qué se les altera su vida en pos de dar comodidad al cónyuge generalmente adúltero y abandónico?
Hay padres que debieron ser alejados del hogar, por violencia familiar.
Para Díaz Uzandivaras, eso no importa, (y me consta porque tuve conocimiento de un caso de violencia gravísimo en donde él mismo aconsejó al Tribunal que los hijos convivieran la mitad del tiempo con el padre, sin importar que los cuatro hijos no querían hacerlo, ni mucho menos, todos los trastornos que esto trajo a la vida y salud de los hijos), “porque igualmente los hijos deben estar con el padre mediante la tenencia compartida” (mitad de la semana con cada uno).
Lamentablemente, hay algunos jueces poco experimentados, poco padres, poca cosa, y con poca formación humana y jurídica, que intentan parecer “modernosos” y se inclinan por estas posturas.
No consideran que el tema alimentario es el primero a resolver, e imponen a los hijos-víctimas del proceso y la judicialización un régimen de visitas, como si fueran “objetos para llevar y traer”, además de agregar que -”los chicos se adaptan a todo”.
Padres que durante la convivencia, “no se ocuparon jamás de los hijos” (nunca los llevaron al médico, a sus clases particulares, a casa de sus amigos, a fiestas de cumpleaños, porque salían con sus amantes, etc.), como así tampoco “fueron a ninguna reunión escolar”, por un acto de imperio que ordena la “tenencia compartida”, comenzarían a hacer lo que no hicieron nunca.
La “tenencia compartida” es un invento macabro que jamás se impondría a ningún adulto.
Ningún adulto aceptaría vivir la mitad de la semana en un lugar, y la otra mitad en otro, llevando y trayendo sus cosas, pensando en si sus amigos lo encontrarán en un lado u otro, en si se olvidaron los medicamentos, o los libros para estudiar, o la ropa que se querían poner, o la tarjeta de cumpleaños del amigo, o el disfraz para la fiesta que mamá iba a terminar de coser…
A menudo, esta barbarie de tenencia, hace caso omiso, al hecho que muchos padres conviven con diferentes parejas, tienen nuevos hijos, y los primeros están obligados a compartir nuevas habitaciones, y utensillos de uso común con “otra gente”, que no es la de su hogar de base.
¿A qué adulto le gusta dormir en otra cama, con otras sábanas, asearse en otro baño, usar el inodoro de otra casa, no contar con sus elementos en la mesa de luz a la noche, no poder elegir de su propio placard qué ropa se pone, no tener sus alimentos preferidos en su heladera por si a la noche tiene un ataque de gula, no tener su preciado escritorio para hacer las tareas y estudiar, su computadora, sus libros, ni contar si tiene una mascota….?
¿Ha tomado Ud. en cuenta que jamás aceptaría condiciones de vida así? ¿Qué jamás aceptaría compartir un solo momento de su vida con alguien por la fuerza?
¿Por qué razón debemos avalar que les sean impuestas a niños?
¿Y si los niños no simpatizan con la nueva pareja del padre? ¿O ésta, como suele suceder, hace diferencias y privilegios con sus propios hijos frente a los anteriores del marido, o con todo propósito hace arrumacos con el padre frente a los niños, para que estos se sientan mal?
Ninguna madre tolera que se trate mal a sus hijos, ninguna madre permitiría ésto, pero estos padres con nuevas esposas “actúan como corderos”, porque, claro: -ahora, la jovencita veinte años menor con la que se lucían en adulterio, impone las condiciones. (Estas condiciones están muy alejadas de la vida que los niños llevaban con sus madres).
A menudo, el padre impide que los hijos se comuniquen con la madre o familia materna durante la estadía en su casa, o bien les imponen “a tu mamá no le cuentes nada de lo que acá ves” (en particular si ven dinero o gastos suntuosos), generando una partición mental, familiar, emocional y psicológica en los hijos que se ven obligados a “llevar dos vidas distintas”, con impensadas consecuencias. Ni hablar de las parejas de sus padres que les dicen “decile a tu mamá que no moleste más en tribunales a tu papá, que no le va a dar más dinero” (y evito el lenguaje típico de estas señoras), porque también hay que afirmarlo, la mayoría de los divorcios son precedidos por actos de adulterio, violencia, etc… son extraños los casos en donde dos personas, sin haberse mentido, traicionado, sido infiel, deciden destruir una familia. A menudo, hay terceros en cuestión. A menudo, con dos generaciones menos.
El interés superior del niño aconseja que los niños tengan un hogar referencial de base, que es el materno por excelencia. La ley y la justicia deben dar todo el apoyo y sostén a la madre que tiene la tenencia de los hijos para que estos puedan continuar con su vida.
Que tengan una buena relación con su padre, dependerá de cuánto interés demuestre su padre en contribuir a que a este hijo no le falte nada en lo material, afectivo y espiritual. Tal vez un partido de fútbol entre los dos solos, dos horas el sábado, le aportaría mayor salud al niño, que tener que ir como un paquete a casa de su padre “y la otra y los otros”, para cumplir una “tenencia compartida”.
Estos padres llevan a los hijos a sus casas y no se ocupan de ellos, sino que se van a trabajar, salen, hacen sus deportes y actividades sociales, y los dejan con sus nuevas parejas y nuevos hijos, o bien sus mucamas. ¿Cómo se siente el niño frente a esto? ¿No es un nuevo abandono? ¿A quién le importa?
Los niños tienen el derecho de elegir con qué personas estar, y cuándo hacerlo.
Tienen el derecho de elegir que comida quieren comer, y quién se las cocine.
Quièn los arrope de noche…
¿Por qué, de pronto deben cambiar sus costumbres, porque “papá se casó con otra”?
Si en su casa materna, siguen con su vida, como antes.
¿Quién habla de intolerancia?
Haga un mea culpa Dr. García Dietze y piense en la peligrosidad de “dar pantalla a estos ideólogos de la locura y de la destrucción de la familia”. No es verdad que se protega el futuro de los hijos con la tenencia compartida. En cambio, se generan rencores y odios absolutos.
La tenencia compartida es un invento “para dar comodidad a los padres que decidieron divorciarse, así no tienen que ocuparse especialmente de sus hijos”, “los normalizan con sus nuevos hijos y pareja, y nada les importa de sus personas, ni de la vida que llevaron desde que nacieron”.
Proteger la familia, no es “trasladar a los hijos como paquetes de una casa a otra cada 3 días, y obligarlos a tener dos vidas paralelas, para imaginarse que así se ejerce la paternidad”.
Atte.,
Dra. Liliana Angela Matozzo
Abogada – Doctora en Ciencias Jurídicas
Ignacio Warnes 306 – B1602BVF FLORIDA
BUENOS AIRES – ARGENTINA
tel: 0054-11-4760-1632
fax: 0054-11-4730-2546
26-Nov-2008