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LA CULPA NO ES DEL SEXO

El sexo parece determinarnos a la hora de comunicarnos. ¿Pero es así? Apenas sentimos que no nos podemos comunicar con alguien del sexo opuesto, le echamos la culpa a las “características propias” de cada un@. La comunicación entre varones y mujeres es el tema que más interés ha despertado de entre todos los que hemos tratado en este blog(*). Es que a tod@s nos involucra. Si nos preguntamos si el sexo determina formas diferentes de comunicarnos y relacionarnos decimos que NO. Ser varón o mujer desde lo biológico implica determinadas diferencias, reproductivas, anatómicas, diferencias de órganos. Nada más.

Si hay diferencias en las formas de comunicarnos y de relacionarnos, es porque las hemos aprendido. Hasta en lo emocional y lo corporal, en las cosas que los varones “pueden o no” decir o hacer o que las mujeres “pueden o no” decir o hacer, están previamente determinadas por nuestras culturas, sociedades, familias, educaciones, legislaciones.

¿Somos diferentes? Si. ¿Pero tanto? ¿Y en qué? ¿Podemos ser “iguales”? SI. ¿Pero tanto? ¿Y en qué?

Nos “han hecho” diferentes y nos muestran más distintos de lo que en realidad somos. No buscamos de dónde surgen esas diferencias, para ver si podemos eliminar esas brechas, que de hecho no son reales. Nos han educado y nos siguen educando diferente, a pesar de los cambios y los avances. Nos han dado desiguales pautas de comportamiento, nos han dado muy desiguales tipos de autoridad y poder, nos han otorgado diferentes leyes, ordenamientos sociales, laborales, económicos.

Las diferencias son mayormente culturales, sociales, tienen que ver con estas pautas, con los modos de relacionarnos y hasta de comunicación que hemos aprendido. Se nos han dado “rótulos”, a ambos géneros, se nos ha estereotipado y nos hemos relacionado a partir de ellos.

Se nos exigen diferentes cosas, se nos hace “visibles” de distintas formas. Y esto que es un tema del que se habla muchas veces hasta el cansancio, se repite dentro de nuestras casas cada día en nuestra vida, y nos influye y condiciona cotidianamente. Más de lo que creemos.

¿Cuántos padres siguen diciéndoles a sus hijos varones “Los machos no lloran”? El otro día en un programa de televisión, un actor con sus hijos varones mellizos, se despachó a gusto con todo lo que él le “enseñaba” a sus hijos respecto de lo que es ser “machito”. Todo ante la sonrisa cómplice de la conductora y sus “panelistas”. Esas pautas se imprimen de por vida. Y reproducen formas de relacionarse que son las que marcan las desigualdades y las barreras de comunicación. Sin entrar en el tema de que muchos “modelos” perpetúan la violencia de género, como pauta “normal” de conducta” en una de cada cuatro familias, en todo el mundo y parten de justificarla con estas conversaciones.

¿Pero por qué seguimos chocándonos contra las mismas piedras? ¿Por qué seguimos sintiendo que nos cuesta la igualdad? ¿Por qué seguimos reproduciendo pautas de violencia de género tan marcadas?

¿Por qué seguimos atribuyéndole la responsabilidad de nuestras dificultades a las diferencias basadas en el sexo?

Me encantaría que hagamos una lista entre todos, de cuáles son las principales diferencias que siempre se nos dijo que “pertenecen” como la misma piel, a las mujeres y a los varones.

¿Se animan a contestar estas preguntas? ¿Se animan a revisar todos los estereotipos que tenemos incorporados?

¿Somos diferentes? ¿Tanto? ¿En qué? ¿Podemos ser “iguales”? ¿Tanto? ¿En qué?

¡Espero sus opiniones!

¡Gracias a tod@s l@s amig@s de la Comunidad de Clarín Blogs por el apoyo que me brindaron!!

Hasta la próxima!

Laura

(*)http://blogsdelagente.com/comunicandonos/2008/6/20/frases-dicen-hombres-acerca-las-mujeres

Es el post más leído, no sólo por argentin@s, sino por mejican@s, españoles y españolas, venezolan@s, peruan@s, colombian@s y chilen@s, a los cuales estoy agradecida (Gracias también a las estadísticas de Clarín blogs que nos permite sacar estos datos)

Otro post: http://blogsdelagente.com/comunicandonos/2008/6/25/-somos-tan-diferentes-hombres-y-mujeres-


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DISCRIMINACION AL DESNUDO

¿Cuántas veces se habla de discriminación? Los diarios, la televisión, tod@s hablamos de discriminación y nos rasgamos las vestiduras en nombre de la “GENTE DISCRIMINADA”. O juzgamos verbalmente (porque pocas veces se lo hace en los tribunales) a los que discriminan. Pero no hacemos nada. Much@s sabemos definir al pié de la letra:

Discriminación es …….. “toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de género, religión, raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública”

Y sin embargo, a pesar de saber definirla y haber mecanismos legales, ella nunca acaba. No sabemos cómo está tan enquistada. No podemos hacer nada para que ésta retroceda y deje de producir consecuencias nefastas en nuestra sociedad y en nosotr.@s mism.@s.

¿Saben qué es lo que más me preocupa? Que convivimos con ella diariamente y no nos damos cuenta. Se nos filtra hasta en sutiles conversaciones, chistes, programas de televisión, discursos políticos.

No alcanza con una definición jurídica para terminar con la discriminación. Los sentimientos no quedan apresados ante una norma. Y la discriminación involucra sentimientos: Odio, rechazo, miedo, temor, asco. Vanidad, egocentrismo.

Mujeres, varones, homosexuales, gord@s, negr@s, rubi@s, cabecitas, judí@s, peruan@s, bolivian@s, indi@s, porteñ@s, pobres, ric@s, oligarcas, sudacas, gring@s, galleg@s, evangeli@s, mormones, discapacitad@s, sidos@s, viej@s y tant@s más que entran en las listas.

¿Se pusieron a pensar qué implica el hecho de discriminar? Implica negar al otro como ser humano. Es descartarlo para mi vida. Rechazarlo como parte de mi entorno. El otro es poco menos que humano. En cuanto a la comunicación, queda excluido de mi “escucha” (no lo escucho porque no lo reconozco como un ser humano legítimo). Y en muchos casos incluye violencia física, verbal o psicológica.

Marginarlo, negarlo, exterminarlo, denigrarlo, excluirlo, someterlo, dominarlo, humillarlo, abusarlo…son sólo algunas de las acciones contra el sujeto de discriminación.

Después nos preguntamos por qué hay tanta violencia en nuestra sociedad. ¿Nos preguntamos qué es lo que genera violencia? ¿Nos preguntamos dónde están las raíces que la causan?¿Nos preguntamos cuántos de los prejuicios arraigados causan reacciones desproporcionadas en otras personas?¿ Nos preguntamos cómo sufrimos y cómo hacemos sufrir con la discriminación?

¿Ustedes se sintieron o se sienten discriminad@s alguna vez? ¿Viven la discriminación de alguna manera en la vida cotidiana? ¿Están de acuerdo con la discriminación?

Nadie tiene derecho a discriminar. Los seres humanos somos iguales.

Pero entre tod@s tenemos que tomar conciencia y hacer la diferencia.

Si Dios mora en todos los corazones ¿quién tendrá el atrevimiento de odiar a nadie?”

Mahatma Gandhi

HASTA LA PRÓXIMA!!!

Laura

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¿SOMOS TAN DIFERENTES HOMBRES Y MUJERES?

En nuestro país, la asunción de una presidenta y una líder de la oposición, ambas mujeres, reavivaron las conversaciones referidas a las diferencias de género.

¿Pero de qué hablamos cuando hablamos de género? ¿De dónde surgen estas diferencias? ¿Las vemos nosotros en lo cotidiano?¿Qué relación tiene la comunicación entre varones y mujeres con estas diferencias? ¿Qué tienen que ver en la vida de cada uno de nosotros?

Si nos ponemos a pensar, este tema está presente en una parte muy importante de nuestra vida. Desde nuestras actividades cotidianas, hasta en nuestras salidas con amig@s. Desde las discusiones acaloradas, donde las mujeres nos ponemos a reclamar espacios que estamos convencidas que todavía no tenemos, hasta los famosos chistes, que se hacen sobre machistas o feministas. Desde el discurso de la presidenta diciendo que a ella se le exige más por ser mujer, hasta el reclamo de un ama de casa pidiendo que se valore su trabajo. Este tema tiene mucho que ver en la vida de una de cada cuatro mujeres que en nuestro país y en el mundo sufren hoy violencia dentro de su hogar. Quizás ocurre cerca de ustedes. O quizás le pasa a algún familiar o a alguna familia conocida.

Las cuestiones de género, son aquellas referidas a comportamientos, roles, conductas que tienen tanto varones como mujeres. Es un tema cultural, un aprendizaje que se fue dando de generación en generación y que ha marcado una particular forma de ser para unos y para otras. Culturalmente se han aprendido roles para la mujer y para el hombre. Roles que tienen que ver también con el manejo del poder. Se nos han enseñado en nuestras casas, en los colegios y hasta por medio de los libros y programas de televisión (en los últimos tiempos). Se suponía que cada uno de los géneros debía cumplir determinadas expectativas en las sociedades y en las familias. Se condicionó a cada uno de ellos, y a partir de allí, se formaron hábitos, pautas de comportamiento, roles y valoraciones. Esto es muy importante. Hasta el sistema legal y político de los países se conformó en virtud de esta valoración de géneros y quedó condicionado durante siglos por ellos.

Se esperaba de las mujeres que sean contenedoras, buenas madres, atractivas, etc. Del hombre se esperaba que sea proveedor de las necesidades del hogar, trabajador, fuerte. Las mujeres no podían tener derechos ni personales, ni sociales, ni políticos y estaban vedadas de la mayoría de las actividades: Estudiar, trabajar, votar, menos aún participar en política. “Hombre con poder. Mujer dominada”. “Hombre superior. Mujer inferior.” “Hombres con todos los derechos. Mujeres incapaces de hecho y hasta de derecho.”

Estos roles han ido cambiando. Realidades políticas, sociales y culturales han ido determinando avances. Cambios que han ido de la mano de búsquedas de mayor libertad por parte de la mujer, por un lado, y por cambios sociales, por el otro, han logrado que estos roles se hayan ido desdibujando y que hasta se hayan modificado. La necesidad de que en los hogares haya más de un ingreso fue también un fuerte determinante para estos cambios.

Hoy día podemos decir que ambos son proveedores, que ambos pueden ser contenedores, que ambos pueden ser fuertes, etcétera. A nadie se le ocurriría hoy día discutir el derecho de la mujer de estudiar o de formar parte de un sistema político, ni de ser presidenta (no hablo de valoraciones políticas, sino de género). Sin embargo, en muchas familias aún sigue el concepto de que “ si hay que elegir cuál de los hijos estudia ( no pudiendo hacerlo todos por temas económicos) el que debe ir al colegio es el varón”. Y así lo demuestran muchos estudios y datos estadísticos.

Estas diferencias de género han tenido consecuencias más que nefastas para ambos géneros. No decimos que sólo la mujer fue perjudicada por esta “división” de roles. El varón también salió perdiendo. El costo de ser proveedor ha sido altísimo para ellos. El desgaste de ser siempre el fuerte, lo ha llevado a ocultar sus emociones, a negar sentimientos. A tener una comunicación más cerrada.

Se dice entonces, que los varones y mujeres somos diferentes en cuanto a nuestro sexo, cuestiones orgánicas, físicas, biológicas. Diferencias innegables.Pero no, en cuanto al género. Tenemos igualdad de género. Podemos cumplir los mismos roles, ocupar los mismos espacios, desempeñar las mismas actividades tanto los varones como las mujeres. Nos corresponden los mismos derechos.

Podemos tener aún diferencias en cuanto a la forma de comunicarnos, que tienen que ver con este aprendizaje cultural del cual hablábamos. Pero son pautas que se están modificando. A la hora de comunicarnos, las dificultades surgen aún entre personas del mismo género. Siendo fundamental para tod@s aprender nuevas herramientas de escucha, de trabajo con emociones, de valoración del lenguaje y de las conversaciones, entre tantas otras que nos ayuden a comunicarnos mejor entre todos los seres humanos sin distinción de géneros.


Si seguimos perpetuando en nuestra comunicación cotidiana el mensaje de que somos diferentes en todo, vamos a seguir siéndolo, porque no nos damos cuenta de que esas diferencias son aprendidas, y como tales se pueden cambiar por otras que nos den mejores resultados a la hora de convivir en paz y armonía.

¿Qué opinan utedes?

Hasta la próxima!


Laura