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¿Qué nos dicen “l@s pobres” y l@s marginad@s?(Día de acción del Blog 08)

¿Qué comunica la pobreza? ¿Qué nos dicen “l@s pobres” y l@s marginad@s? ¿Qué se dicen l@s pobres a ell@s mism@s? Qué no escuchan los gobiernos de lo que ell@s les dicen?

Melitona Enrique

Me gustaría ver si en unas pocas líneas podemos ayudar a darles voz a quienes no la tienen, aunque sea por un ratito y como punta pié inicial para otras reflexiones. Comunicar lo que no se comunica. Darle sentido a estos silencios muchas veces autoimpuestos, otros impuestos por la sociedad que invisibiliza todo aquello que le genera dolor. Creo que la comunicación es una gran posibilidad, una gran herramienta, una acción con poder.

Hace visible lo poco visible o lo invisible. Lo que no es masivo. Lo que aparece oculto tras los intereses comerciales o políticos. Quizás generar una reflexión diferente, nos puede abrir diferentes caminos.

Muchos de los problemas de la pobreza los vivo aquí en el Chaco: Pobreza extrema, marginación, desigualdad, desnutrición, aniquilación de los aborígenes, violencia de género con casi nula capacidad de respuesta por parte de quienes deberían hacerlo, mayor porcentaje del país de madres niñas, alto porcentaje de muertes por abortos clandestinos, mujeres que mueren de cáncer de cuello de útero, una enfermedad producto del subdesarrollo ( único lugar del país con esta estadística, evitable, que se produce por la falta de prevención y de elementos para que las mujeres realicen el control a tiempo).

Voy a mostrar algunos breves datos. Recordando el tema de que los datos nunca reflejan la realidad del uno a uno. Piensen en la persona que está detrás de la estadística. Por ejemplo, en la mujer que tras un parto no tiene en el hospital los calmantes para mitigar el dolor de la cirugía y el costo del mismo excede los recursos que tiene. Esa mujer está en una estadística de acceso de las mujeres pobres a la salud. Pero hoy está en el sanatorio doblada del dolor. Llorando sin que nadie la vea.

Piense en el niño que tiene hambre. ¿Alguna vez alzaron a un niño desnutrido?

O en doña Melitona Enrique, de 107 años, internada en este momento, única sobreviviente de la Masacre de Napalpí y símbolo de la reivindicación social y cultural que la provincia promete actualmente y los pueblos originarios reclaman desde hace siglos.

Con un total de 1.050.000 pobladores, la provincia del Chaco tiene a más de la mitad de su población bajo la línea de pobreza y algo más de un cuarto sin las condiciones básicas para subsistir.

Esto no pretende ser un espacio político. Sí un profundo espacio de reflexión desde una mirada puesta en las responsabilidades individuales, sociales, políticas, educativas, culturales. NO se llega a la pobreza de un día para el otro. La pobreza no es responsabilidad de un color político o de un gobierno. Es responsabilidad de todos los colores políticos y todos los gobiernos. Y sobre todo es responsabilidad de personas.

Creo, por sobre todo, que tenemos que cambiar la perspectiva, el enfoque de la pobreza. Seguir viendo (o no viendo) la pobreza de la manera en que lo estamos haciendo, sigue haciendo que se siga recreando de la misma manera.


La única manera de generar cambios, si con las mismas acciones no lologramos, es cambiar la interpretación que está detrás de la acción.

¿Qué pasa si cambiamos la concepción de la pobreza?

Hay muchas personas, organismos e instituciones que están trabajando en estos cambios de enfoque que lamentablemente no se ven reflejados en los sistemas políticos, que por ahora siguen considerando el asistencialismo como la mejor manera de mantener estructuras que le son funcionales a la hora de “manejar” votos y conciencias.

La pobreza en cada persona no sólo está instalada en su calidad de vida. Está arraigada en su concepción como ser humano. La persona pobre se cree pobre, se siente pobre y tiene la certeza de que nunca saldrá de pobre.

ES un círculo vicioso de pensamiento que nunca sale de sus conversaciones. Esto genera la idea de que siempre deberán vivir del asistencialismo, de que la dignidad no es para ell@s, la idea de que están marcad@s generación tras generación para seguir siéndolo. Basta hablar con ell@s para escuchar esta “sentencia” que tienen internalizada.


Nuestra identidad está directamente asociada a nuestra capacidad de generar sentido a través de nuestros relatos, de lo que nos decimos a nosotr@s mism@s respecto de quiénes somos. Ese relato es constitutivo de lo que el individuo es. Todas las personas son coherentes con la manera en que perciben una situación.

En este caso, actúan limitados por sus condiciones, imposibilitados de buscar opciones más allá de las que perciben como posibles en el marco que se les brinda. Esto quiere decir que las opciones que tienen para salir de la pobreza están limitadas a la visión que tienen dentro del ámbito en el que viven. Cuando se les pregunta qué pueden hacer piensan en opciones básicas, relacionadas a actividades conocidas y que no requieran capacitación o conocimientos a los cuales no pueden acceder.

De esta manera, es necesario cambiar la forma de observar de las personas, o sea, constituirlo en un observador diferente. Para esto, las personas aprenden nuevas prácticas y técnicas. El objetivo central es desarrollar la capacidad de acción de la persona. Una capacidad de acción diferente que la lleve a buscar nuevas posibilidades.

Trabajé varios años en asentamientos de Resistencia y Gran Resistencia, especialmente con grupos de mujeres.

Conviviendo con sus habitantes día tras día durante todo ese tiempo he podido encontrar comunes denominadores en el tema básico de la pobreza y surge principalmente de la forma en que ell@s se relacionan consigo mism@s, de la forma en que se perciben a sí mism@s y en la falta de capacidad o de habilidad para establecer relaciones con los demás.

Si observan todos los programas sociales apuntan al factor económico, asistencial, paliativo. Ninguno de los programas incluye el componente de las relaciones humanas. A menos que estos programas provengan de Organizaciones NO Gubernamentales.

Las Relaciones que en estos sectores socioeconómicos con los cuales he trabajado, primordialmente bajos, suelen estar signadas por características especiales: la precariedad en las condiciones de vida, los problemas derivados de la marginalidad con la cual viven cotidianamente, los graves problemas de salud derivados de la pobreza, del hacinamiento y de la exclusión social, la falta de educación, entre otros. Estas están determinadas por un alto grado de violencia intrafamiliar, poco fortalecimiento de los lazos de confianza, poco respeto por las mujeres y los menores, estructuras tradicionalmente del tipo patriarcales que se desestabilizan ante las situaciones de desempleo y desocupación de los maridos principalmente, implicando cambios de roles tradicionales en estas familias.

En uno de los relevamientos que tuve oportunidad de realizar para determinar el tipo de vínculos que se dan en las familias, surgió muy claramente la preocupación de las mujeres por las relaciones, principalmente con sus hijos y con sus maridos. La violencia aparece velada tras factores del tipo económico, detrás de decisiones que no son tenidas en cuenta, roles y situaciones consideradas por toda la familia como “normales” y que encierran una gran desigualdad entre los roles de la mujer y del hombre, vínculos masculinos del tipo autoritario, hijos que crecen sin los límites maternos ni paternos, mujeres sometidas y no escuchadas. Conflictos que no son resueltos dentro de la familia y que quedan latentes generando una escalada de violencia que se manifiesta luego dentro de la familia, o fuera de ella.

Vemos familias que se desarticulan permanentemente, mujeres que día a día ven su vida convertida en reproducir el rol de “víctimas” o “mujeres sometidas” y que reproducen ese rol con sus hijos e hijas. Son doblemente victimizadas, por la pobreza a la que se ven sometidas y por el rol en el marco de sus familias. Su autoestima no existe. Esto lleva también a una autoconcepción siniestra: el “merecimiento” de la situación de pobreza; la resignación y la aceptación de la pobreza, sin que haya un reconocimiento de la falta de dignidad en la condición en la que viven-

Creo que resulta fundamental por parte de estos sectores aprender otra forma de ser diferente que implique un hacer distinto. Aprender nuevos valores, nuevas concepciones del ser.

¿Se nos ocurrió alguna vez que la pobreza tiene que ver con el ser?

¿El sistema puede incorporar esta categoría? Creo que sí. Estoy convencida y he tenido experiencias hermosísimas y muy valiosas para las personas que reciben este tipo de capacitaciones.

Eso se logra con la comunicación, con un cambio en la forma de ver la propia historia de la persona, las posibilidades y la autoestima, el rol de cada un@ dentro de una familia, aprendiendo otra forma de vincularse( conciliando, negociando, sin violencia) y por sobre todo, aprendiendo a respetarse y amarse cada un@ para respetar y amar al resto. Confiar en que pueden aprender nuevas habilidades que les permitan nuevas opciones y nuevas formas de ser.

En su informe a la UNESCO, la Comisión Internacional sobre la educación para el siglo XXI, presidida por J. Delors, sintetiza los cuatro pilares de la educación hacia el futuro:

“La educación a lo largo de la vida se basa en cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser”

APRENDER A CONOCER”, combinando la posibilidad de ampliar horizontes y nuevas posibilidades de acción. A través de las charlas, talleres y capacitaciones se abren espacios de conocimientos, como puntos de partida para nuevas acciones que le permita a la población beneficiaria perspectivas laborales y/o económicas.

APRENDER A HACER”, a fin de adquirir no sólo una calificación profesional, sino, más generalmente, una competencia que capacite al individuo para hacer frente a gran número de situaciones y a trabajar en equipo. Pero, también, aprender a hacer en el marco de las distintas experiencias sociales o del trabajo comunitario.

APRENDER A VIVIR JUNTOS”, desarrollando la comprensión del otro y la percepción de las formas de interdependencia – realizar proyectos comunes y prepararse para tratar los conflictos – respetando los valores de solidaridad, pluralismo, comprensión mutua y paz.

APRENDER A SER”, para que se desarrolle mejor la propia personalidad y se esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de autonomía, de juicio y de responsabilidad personal.

Creo que resulta indispensable comenzar a escuchar qué tienen l@s pobres y l@s marginad@s para decirnos. Que l@s polític@s escuchen cosas diferentes, desde un cambio del ser de ell@s también.

Comuniquémonos diferente, démosle voz a quienes no la tienen, es una forma de generar cambios.

A l@s polític@s también les diría que no le tengan miedo a que la gente crezca, aprenda y se desarrolle. Si ell@s crecen, ustedes también pueden hacerlo.

ES hora de generar cambios.

La desigualdad social está matando demasiada gente y hace seres infelices.

Y esto nos debe importar a tod@s.

Hasta la próxima!

Laura

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IN-COMUNICAD@S

La comunicación termina muchas veces resultando una tarea complicada. Hemos compartido en todo este tiempo diferentes aspectos en los cuales ella se dificulta: las distintas interpretaciones de las cosas, los juicios propios y ajenos, los estados emocionales, las luchas por tener razón, los códigos que manejan varones y mujeres, nuestras creencias. Pero hay más aspectos a tener en cuenta y los vamos a ir viendo en los post siguientes: Problemas en el escuchar; en el comprender sentimientos, valores, en el articular una conversación, en el complementar los tiempos y los espacios de cada un@.

Hay muchos temas para conversar. Pero hoy me gustaría compartir con ustedes anécdotas de IN- COMUNICACIÓN. Les propongo que compartamos esas grandes anécdotas que aparecen cuando se produce un corto circuito con el otro o la otra, en la pareja, con l@s hij@s, con algún amig@, con los padres. El teléfono descompuesto en un grupo de personas, cuando se tergiversan palabras y terminan provocando serias confusiones, esas que pueden resultar muy divertidas en un comienzo, pero que después nos hace replantear nuestra comunicación y preguntarnos ¿ qué nos pasa?

Les cuento una, de hace más de 10 años ( mía, porque me dicen que yo no hablo de mi!!!!) No voy a dar nombres, ni datos de lugares… pero…la anécdota es la siguiente: Con otra persona buscábamos en la playa caracoles. Yo buscaba en el agua helada del mar, en un día de mucho frío. La otra persona buscaba también caracoles, pero bien sequito en la arena, sin mojarse los pies. Al principio era muy divertido. Esa persona me preguntaba a cada rato:

- ¿Este te gusta?

- Y si, está lindo. Le contestaba yo sin nada de entusiasmo. Y así, me seguía preguntando y a medida que lo hacía, yo más me enojaba. Y notaba que él se enojaba cada vez más.

Hasta que llegó un punto del camino donde los dos nos paramos y casi al unísono nos dijimos:

-¿ Vos me estás cargando?

-¿Por qué no te ponés de acuerdo, ninguno te gusta?- me dijo

- Si, me encantan, pero los caracoles para comer están acá en el agua y yo no encuentro ninguno. Me estoy congelando y vos no sos capaz de mojarte ni un poquito los pies para ayudarme y en lugar de eso estás jugando con los caracolitos de la playa-le dije furiosa.

El comenzó a reírse y me contestó:

- ¿Pero no vinimos a la playa a buscar caracolitos para decorar tu casa?

Riéndome le contesté:

-No, vinimos a la playa a buscar caracolitos para cocinar a la noche, porque a vos te encantan.

Y así nos dimos cuenta que los dos nos habíamos embarcado en la gran aventura de juntar caracoles, pero no nos pusimos de acuerdo, no habíamos hablado acerca de qué caracolitos tenía en mente cada uno. Dimos por sentado que estábamos buscando lo mismo, pero no lo chequeamos, y eso generó la confusión. Yo buscaba caracoles vivos y el las famosas conchillas.

¿Ustedes tienen alguna anécdota?

Les dejo un video cortito de la incomunicación en los matrimonios. Pero no creo que a ustedes les haya pasado…¿o si?

Hasta la próxima!

Laura

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COMUNICARNOS CON NOSOTR@S MISM@S

¿Cuántas veces nos ocurre que nos desconectamos de nosotr@s mism@s? Parece que vamos manejado nuestra vida como autómatas, respondiendo a los estímulos de los demás, contestando sumisamente a lo que nos proponen l@s otr@s, haciendo solamente lo necesario para cumplir con las obligaciones, poniendo la mejor sonrisa para comunicarnos con el mundo exterior aún sin tener el mínimo interés, corriendo apurados, siempre sin que nos alcance el tiempo, de un lado hacia el otro.

¿Les ocurrió? ¿Les ocurre?

Y todo esto transcurre en medio de una sensación de tristeza, desánimo, falta de energía, poca motivación para hacer absolutamente nada, resignación y hasta apatía, cuando no, cierto enojo y ansiedad que nos acompaña todo el día.

Esto nos pasa cuando estamos totalmente desconectados de nuestro propio ser. ¿Qué quiere decir desconectados? No creamos el contexto adecuado para conversar, comunicarnos, escucharnos a nosotr@s mism@s. Saber qué queremos, qué soñamos, saber si deseamos continuar con nuestro camino tal como está o necesitamos un profundo cambio para nuestras vidas. Nos desconectamos de las emociones que nos pueden causar placer, alegría, o entusiasmo.

No nos atrevemos a preguntarnos qué queremos. Y si lo hacemos, quizás tenemos temor de la respuesta. Tenemos miedo de no alcanzar nuestros sueños y nos resignamos a no tenerlos. Tenemos miedo de encontrarnos con partes nuestras que no nos gustan y por eso, no nos miramos. Tenemos pánico de contestarnos que estamos yendo en una carrera sin sentido, y por lo tanto continuamos el ritmo vertiginoso que no nos permita detenernos.

Si se ponen a pensar, en algún punto, en algún momento, nuestra desconexión es total. Transcurrimos por la vida. Sólo eso. Y nos dominan las circunstancias, sentimos que el mundo nos controla, que todo nos domina. Que la vida nos pasa por encima.

Si estamos en esta situación, es hora de revertirlo.

¿Por qué? Porque hay otra opción. Tomar las riendas de nuestra vida. Lograr lo que nos proponemos. Generar los cambios necesarios. Porque una buena comunicación con nosotr@s mism@s nos brinda las herramientas adecuadas para una vida con sentido, con relaciones sanas con los demás y enfocados en lo que realmente queremos a cada momento.

¿Cómo hacerlo?

Ø Primero estando dispuest@s a hacerlo. A encontrar un tiempo para comunicarnos a solas con nosotr@s. Sin ruidos, sin interrupciones, sin intervenciones de los demás. Solo nosotr@s. En lo posible estar en silencio un buen rato. Encontrarnos con el silencio es una excelente páctica, porque en él aparecen solas las preguntas necesarias y las respuestas.

Ø Escucharnos atentamente, sin críticas, con compasión, sin filtros que censuren aquello que no queremos escuchar. Todo lo que tengamos para decirnos, es parte de nuestro crecimiento.

Ø Estar dispuestos a brindarnos la contención necesaria sabiendo que si hay cosas que no nos gustan podemos cambiarlas.

Ø Saber que nuestros estados emocionales son modificables. Que podemos tomar la decisión de cambiar nuestros estados de ánimo, nuestras emociones. ¿Cómo? Haciendo alguna actividad diferente, sea física, salir, hacer algo que nos guste, hablar con gente que nos haga bien, leer algo que nos motive. Pidiendo ayuda, si es más profundo el estado en el que estamos y creemos que no podemos salir solos de él.

Ø Saber que las herramientas para generar cambios están dentro de nosotr@s. Aún cuando sintamos que ahora no las tenemos. En la medida que mejoremos la comunicación con nosotr@s mism@s nos iremos encontrando con ellas.

Ø Comunicarnos de manera positiva, que nos abra posibilidades, que nos permita crecer, impulsarnos hacia nuestros objetivos personales, es una elección. Podemos elegir este tipo de conversaciones en lugar de boicotearnos, de tirarnos siempre para abajo, de castigarnos y enjuiciarnos todo el tiempo. Si los mecanismos de comunicación que tenemos tienden siempre al boicot, a tirar abajo nuestra autoestima, pidamos ayuda a alguien que nos permita vernos desde otra mirada.

Es importante lograr una buena comunicación con nosotr@s mism@s. Más que importante resulta vital. Todo lo que logremos para nosotr@s depende de ello. Buenas relaciones con los demás. Éxito en nuestro trabajo y en nuestros proyectos. Felicidad. Armonía. Plenitud. Encontrarnos con la pasión necesaria para emprender cada día. Gratitud por estar viv@s a cada momento.

¿Vos te sentís comunicad@ con vos mism@?¿Qué te hace falta para hacerlo? Espero tu comentario.

Hasta la próxima!

Laura

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