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De regreso!

HOla, amigos! Hace mucho tiempo que no escribo en los Blogs de la Gente! El facebook y otras redes fueron captando tiempos e intereses, pero extrañaba! De acá nacieron hermosas amistades. Y sobre todo, acá aprendí mucho de mi propio camino, compartiendo. Así que vuelvo, con  muchas ganas! Mucho pasó en esta ausencia: un libro más, más tiempo y más experiencias vividas. Me propongo hablar de lo de siempre, comunicación, pero haciendo énfasis en el rol de nuestras emociones, de nuestro propio equilibrio a la hora de comunicar. Me encantaría poder escribir de los temas que a ustedes les interesan. Así que voy a ir haciendo preguntas!! Les parece? Por ahora les pregunto, hay algún tema en especial que les quita el sueño por la noche? No me cuenten específicamente el problema, pero me pueden poner que ” tiene que ver con trabajo, dinero, salud, familia, relaciones…” Y qué les produce ese problema. Me gustaría saber eso. Ojalá podamos comunicarnos e ir viendo todos esos temas, porque todo lo que nos ocurre tiene relación directa con nuestra comunicación con los demás y sobre todo , con nosotros mismos!!! Bienvenidos nuevamente a todos los que quieran sumarse a este espacio!! GRacias por este espacio a los Blogs de la Gente y sobre todo, a ustedes!

bienvenida cafeUN gran abrazo!! Hasta pronto!

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COMUNICARNOS CON NOSOTR@S MISM@S

¿Cuántas veces nos ocurre que nos desconectamos de nosotr@s mism@s? Parece que vamos manejado nuestra vida como autómatas, respondiendo a los estímulos de los demás, contestando sumisamente a lo que nos proponen l@s otr@s, haciendo solamente lo necesario para cumplir con las obligaciones, poniendo la mejor sonrisa para comunicarnos con el mundo exterior aún sin tener el mínimo interés, corriendo apurados, siempre sin que nos alcance el tiempo, de un lado hacia el otro.

¿Les ocurrió? ¿Les ocurre?

Y todo esto transcurre en medio de una sensación de tristeza, desánimo, falta de energía, poca motivación para hacer absolutamente nada, resignación y hasta apatía, cuando no, cierto enojo y ansiedad que nos acompaña todo el día.

Esto nos pasa cuando estamos totalmente desconectados de nuestro propio ser. ¿Qué quiere decir desconectados? No creamos el contexto adecuado para conversar, comunicarnos, escucharnos a nosotr@s mism@s. Saber qué queremos, qué soñamos, saber si deseamos continuar con nuestro camino tal como está o necesitamos un profundo cambio para nuestras vidas. Nos desconectamos de las emociones que nos pueden causar placer, alegría, o entusiasmo.

No nos atrevemos a preguntarnos qué queremos. Y si lo hacemos, quizás tenemos temor de la respuesta. Tenemos miedo de no alcanzar nuestros sueños y nos resignamos a no tenerlos. Tenemos miedo de encontrarnos con partes nuestras que no nos gustan y por eso, no nos miramos. Tenemos pánico de contestarnos que estamos yendo en una carrera sin sentido, y por lo tanto continuamos el ritmo vertiginoso que no nos permita detenernos.

Si se ponen a pensar, en algún punto, en algún momento, nuestra desconexión es total. Transcurrimos por la vida. Sólo eso. Y nos dominan las circunstancias, sentimos que el mundo nos controla, que todo nos domina. Que la vida nos pasa por encima.

Si estamos en esta situación, es hora de revertirlo.

¿Por qué? Porque hay otra opción. Tomar las riendas de nuestra vida. Lograr lo que nos proponemos. Generar los cambios necesarios. Porque una buena comunicación con nosotr@s mism@s nos brinda las herramientas adecuadas para una vida con sentido, con relaciones sanas con los demás y enfocados en lo que realmente queremos a cada momento.

¿Cómo hacerlo?

Ø Primero estando dispuest@s a hacerlo. A encontrar un tiempo para comunicarnos a solas con nosotr@s. Sin ruidos, sin interrupciones, sin intervenciones de los demás. Solo nosotr@s. En lo posible estar en silencio un buen rato. Encontrarnos con el silencio es una excelente páctica, porque en él aparecen solas las preguntas necesarias y las respuestas.

Ø Escucharnos atentamente, sin críticas, con compasión, sin filtros que censuren aquello que no queremos escuchar. Todo lo que tengamos para decirnos, es parte de nuestro crecimiento.

Ø Estar dispuestos a brindarnos la contención necesaria sabiendo que si hay cosas que no nos gustan podemos cambiarlas.

Ø Saber que nuestros estados emocionales son modificables. Que podemos tomar la decisión de cambiar nuestros estados de ánimo, nuestras emociones. ¿Cómo? Haciendo alguna actividad diferente, sea física, salir, hacer algo que nos guste, hablar con gente que nos haga bien, leer algo que nos motive. Pidiendo ayuda, si es más profundo el estado en el que estamos y creemos que no podemos salir solos de él.

Ø Saber que las herramientas para generar cambios están dentro de nosotr@s. Aún cuando sintamos que ahora no las tenemos. En la medida que mejoremos la comunicación con nosotr@s mism@s nos iremos encontrando con ellas.

Ø Comunicarnos de manera positiva, que nos abra posibilidades, que nos permita crecer, impulsarnos hacia nuestros objetivos personales, es una elección. Podemos elegir este tipo de conversaciones en lugar de boicotearnos, de tirarnos siempre para abajo, de castigarnos y enjuiciarnos todo el tiempo. Si los mecanismos de comunicación que tenemos tienden siempre al boicot, a tirar abajo nuestra autoestima, pidamos ayuda a alguien que nos permita vernos desde otra mirada.

Es importante lograr una buena comunicación con nosotr@s mism@s. Más que importante resulta vital. Todo lo que logremos para nosotr@s depende de ello. Buenas relaciones con los demás. Éxito en nuestro trabajo y en nuestros proyectos. Felicidad. Armonía. Plenitud. Encontrarnos con la pasión necesaria para emprender cada día. Gratitud por estar viv@s a cada momento.

¿Vos te sentís comunicad@ con vos mism@?¿Qué te hace falta para hacerlo? Espero tu comentario.

Hasta la próxima!

Laura

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Ojo por ojo…

Y se cegará el mundo, decía Gandhi.

Hoy me gustaría que veamos un video y compartamos una reflexión.

http://www.youtube.com/watch?v=xwjO1G8Kq6c

Cuántas veces somos nosotros “las conductoras”. Cuántas veces respondemos de la misma manera con que nos tratan o peor. ¿No pasa esto en nuestra vida cotidiana?¿No pasa con los conflictos que ocurre en la sociedad?¿O entre la sociedad y el estado?¿No ocurre en los conflictos que vemos en la actualidad?

Así suelen ser nuestras peleas y ¿a dónde nos conducen?¿Cómo imagina el final del video?

Muchas veces sucede esto con nuestras discusiones. Nuestras palabras, son el golpe en la puerta, en el paragolpes, en el frente. Y nuestra emoción es la que guía nuestros actos.

No nos creemos capaces de enfriar la situación para que no pase a mayores. No se nos cruza ni siquiera la necesidad de poner paños fríos. Reaccionamos y punto. “Que el otro se la aguante”.

Les cito un fragmento de mi libro “Comunicación. Una danza para mejorar nuestras relaciones”

“A lo que se nos presenta por parte de los demás sole­mos contestar con la misma moneda. “Si me tratan bien, lo trato bien”. “Si me trata mal, lo mato o lo voy a reventar”

El famoso “Ojo por Ojo, diente por diente”

¿Su conducta depende de los demás? ¿Si el otro es violento soy violento o violenta? ¿Si el otro es agresivo me convierto en una persona agresiva? ¿Si el otro no tiene edu­cación me convierto en alguien maleducado? ¿Si el otro es terrorista y mata me convierto en asesino y mato?

¿Qué opción hay? Me preguntará. “No me voy a que­dar callado”.O si el otro me sale a patotear no me voy a quedar quieto. Automáticamente salta también la frase: “¡ Me tengo que defender!”

Le pregunto: ¿no hay otra opción? “


Cada día me convenzo más de que siempre hay opciones. Hay mecanismos para no “engancharnos” en las conductas del otro. Hoy sólo vamos a hablar de los conflictos individuales. No me voy a referir a los conflictos sociales. Pero creo que esto es absolutamente aplicable.

Una de las posibilidades que tenemos es hacernos absolutamente responsables de nuestras acciones. Responder a nuestra convicción de no entrar en un conflicto sin sentido. Para que haya una pelea, tiene que haber dos que la busquen.

¿Y si la situación se presenta qué podemos hacer?

Primero, saber que no debemos reaccionar ante el enojo de la otra parte. Es el enojo del otro, no tiene por qué ser el suyo.

¿Y si lo que ocurre nos enoja a nosotros?

Debemos ser capaces de trabajar nuestro enojo para que no estalle de manera violenta. ¿Cómo? Esto es un trabajo interior muy grande, que ya lo hemos visto en los boletines

( ver en mi página en boletines anteriores) y en mi libro. Y seguramente lo seguiremos tratando en este espacio.No es que se trabaja solamente en el momento en que estalla la emoción. Es un trabajo que si usted tiene interés debería comenzar ya mismo.

Segundo: Siempre elegir la comunicación, hay conversaciones para tener, siempre que hay un conflicto.

SI la otra persona nos arremete verbalmente, podemos preguntar:

¿Qué es lo que estás sintiendo? ¿Qué es lo que te enoja? ¿Querés que lo conversemos.? Estoy dispuesta a que lo hagamos.

Esto descomprime la situación. Y se puede encarrilar una conversación en un marco de respeto mutuo.


Tercero: Dele espacio a la otra persona a que cuente la causa de su enojo- Esto libera de la carga emotiva. No juzgue ni se enganche con el enojo del otro.

Si hay violencia, córrase de la situación. Si es una situación en la que está enmarcada alguna cuestión física (golpes, agresiones) pida ayuda inmediatamente y no se quede metido en ese contexto.

¿Esto es salir corriendo? Y …si.

¿Siente que va a ser menos “Macho”o menos “fuerte” si lo hace? ¿No cree que ese concepto está un poco pasado de moda? ¿Necesita sentir que puede reaccionar fuertemente a una agresión para sentirse más fuerte? ¿Tiene algún sentido? La fortaleza de una persona se demuestra de mil maneras diferentes. El poder elegir una emoción constructiva en lugar de una destructiva, demuestra mucha más fortaleza aún.

La idea es dejar el espacio de violencia o conflicto mientras el enojo del otro no se reduzca. Esto es enfriar la situación.

Todo esto lo preserva de entrar en una conflicto violento que no se sabe dónde puede terminar y evita que siga cargando de violencia todo lo que lo rodea. Y resguarda las relaciones que nos importan.

L@ invito a que veamos entre tod@s más opciones. Y lo sigamos pensando…

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