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Derechos de los Qom en acción

Coro Toba Chelaalapí en la Escuela Cogestionada por los Qom

Coro Toba Chelaalapí en la Escuela Cogestionada por los Qom

Hoy la Whipala se levantó altiva para entonar el Himno Nacional en Qom. Las tres banderas, la Bandera Nacional, la de la Provincia del Chaco y la Whipala se erigían juntas por primera vez. El coro Toba Chelaalapí  entonaba con fervor sus estrofas, frente a los  cientos de niños tobas que con sus ojos maravillados sabían que estaban frente a un día histórico.

Por primera vez, en la Escuela Bilingüe N°1, LA E.P.G.S.I. Nº1, del Barrio Toba , primera escuela de la PRovincia y del país con gestión indígena, se festejaba una fecha importante para la comunidad: los 24 años de la sanción de la LEY DEL ABORIGEN CHAQUEÑO”

Era un homenaje a una ley por la cual vivieron, lucharon y murieron, muchos de los ancestros de todos los que hoy participaban del acto. Es la ley que faltó antes y dio lugar a una masacre como Napaalpí. Es la ley que no estuvo y  permitió que se los explote en los ingenios, es la ley que al no existir permitió que los aborígenes vivan como esclavos y marginados durante años.

Hace 24 años, se lograba que la legislatura chaqueña sancionara la ley N°3258. Es la ley que les brindó las primeras herramientas, esas que en las palabras y en algunas acciones, les reconocía acceso a la salud, a la educación, al nombre, a la vivienda…

Si bien, luego fueron derechos reconocidos por la Constitución Naciona y Provinciall, esta ley fue antecedente para el reconocimiento de sus derechos en la Provincia, se los legitima como comunidad, crea el Instituto del Aborigen Chaqueño.

Saben que  “LA LUCHA SIGUE TODAVÍA” . Y bajo ese lema todos están encaminados para trabajar las asignaturas pendientes que el Estado y la Sociedad tienen con ellos.

Hay una nueva generación que día tras día trabaja por un bilingüismo en el sentido amplio, por incluir fechas, creencias, visiones de la cultura Qom; la nueva generación que no se resigna a perder identidad. Esta generación lo está logrando: Que se los vea, que se les reconozca la identidad, que puedan acceder a una educación que los represente y los incluya, que puedan hablar su idioma, que “gocen de los beneficios de la libertad y la prosperidad”, como todo habitante del suelo argentino.

La crónica del festejo incluye las emocionadas palabras de un docente bilingüe, el minuto de silencio homenajeando a los muertos de la comunidad aborigen. La bendición de una pastora a las banderas y a la escuela, la canción entonada por los nenes del jardín y que formó parte del cancionero de sus abuelos y bisabuelos. Vibraron luego los alumnos, acompañando al Coro que alguna vez fue del Barrio, ese que tanto defendió el idioma; el coro de sus abuelos, de sus tíos, de sus primos. El Coro que abrió Cosquín, que cerró los festejos del Bicentenario, el que estuvo en Méjico representando a nuestro país. El grito de Indio Toba, que brotó de cada niño, acompañó el canto de una voz salida de la tierra, y el baile del mismo tema en las voces de la Negra Sosa y Jairo con sus vestimentas y sus ritmos.

Ahora, los niños reconocen sus derechos. Hay una comunidad que se levanta orgullosa mostrando que ellos están para ser cumplidos. Hay docentes y directivos que con amor están construyendo una gesta histórica.

La prensa, el diario, las noticias, no hablaron de ellos.

Pero sus voces nunca más estarán calladas. Esta vez el Qom se hará escuchar.

Laura Barrera

VIOLENCIA 2: YA NO HABLEMOS, CAMBIEMOS

La violencia aparece. Está. Nos atrapa. Nos busca. Nos mata. Nos hiere. Nos destruye. La creamos. Nos crea. Nos envuelve. Nos confunde. Estalla. Disminuye. Emerge. Explota. Desangra. Se oculta. Se invisibiliza. Se esconde. Se tapa. La aprendemos. La desaprendemos. Nos vence. La vencemos. Nos violenta. La apaciguamos.

Somos testigos, víctimas o victimari@s. Es física, es psicológica, es sexual. Es social. Es individual…

Y hablamos… seguimos hablando de ella, sin que hacerlo signifique un cambio. Este post es uno más, con palabras que no lograrán cambios. Lo digo igualmente con la esperanza de que en algún momento hagamos algo más que hablar de cambios y simplemente, cambiemos.

Decía en uno de mis primeros post: “ La violencia no existe ni en nuestros genes, ni en nuestro cerebro. Creer que es algo instintivo o, por el contrario, creer que se debe exclusivamente a factores externos, tales como el alcohol o la droga, hace que nos desentendamos de observar las causas y nos aleja de la posibilidad de encontrar respuestas diferentes. Innumerables teorías coinciden en que la violencia es un comportamiento aprendido, un hacer reiterado que no es cuestionado. No se “es” violento por naturaleza, si fuera así ya nos hubiéramos destruido entre todos los seres humanos. La violencia es una forma de acción y de reacción aprendida, tomada como normal o habitual; unida a estados emocionales que no encuentran un cauce y “estallan”. Existe en nuestra conducta, en nuestra acción, en nuestras maneras de interpretar el mundo que vivimos, en nuestra comunicación.

http://blogsdelagente.com/comunicandonos/2008/4/22/comunicacion-y-violencia-la-convivencia-cotidiana

Dice Johan Galtung, especialista en temas de paz que “El potencial para la violencia, así como para el amor, son propios de la naturaleza humana; pero las circunstancias condicionan la realización de dicho potencial”

La violencia no está en nuestra biología sino en nuestra cultura. Aprendemos de nuestra sociedad, nuestra educación, la familia, los medios de comunicación…y es allí donde debemos abordarla.

El violento se hace” afirma José Sanmartín, catedrático de la Universidad de Valencia, director del Centro Reina Sofía.

¿ Pero qué es la violencia? La definición depende de la cultura, del país, de la sociedad. Lo que en algunas es un hecho violento, en otras no lo es. Asimismo, ha evolucionado con el tiempo. Se coincide que se trata de un acto (u omisión) voluntario que causa o puede causar un daño.

Existen distintos tipos de violencia, conforme la teoría que se aplique para explicarla. Una de ellas, la de Arun Gandhi, nieto del Mahatma remarca “ la necesidad de comprender la multiplicidad de formas en las cuales los seres humanos practicamos la violencia. Además de la violencia física – guerras, matanzas, golpizas, asesinatos, violaciones, etc. – cometemos una extraordinaria cantidad de actos de violencia pasiva tanto conscientes como inconscientes que adoptan la forma de odio, prejuicio, discriminación, opresión, apodos, burlas, miradas de arriba abajo a la gente, palabras desatentas dichas a otras personas, clasificación de la gente por su religión, su nivel económico, su género, sus hábitos y millones de otras maneras en las que nuestras acciones o aún la inacción lastiman a las personas.” (http://them.polylog.org/5/fga-es.htm)

Hay entonces varios planos para abordar la temática: El social, el cultural, el educativo, el familiar, el de los medios de comunicación. En todos ellos debería encararse una acción urgente que implique no trabajar sobre los resultados que provoca la violencia, sino hacerlo sobre la PREVENCIÓN.

¿Se puede prevenir? SI. Se puede trabajar sobre aquellos factores aprendidos que hacen que una persona ante un determinado hecho actúe de manera violenta, cruzando una línea de acción que otra no cruzaría.

En todos los casos, se debe tratar con personas. Con emociones, aprendizajes de valores, interpretaciones, mandatos, que tienen que ver siempre, o casi siempre, con cuestiones de poder. La violencia es un tema de poder. Y básicamente es un tema de autoestima, valoración personal y valores éticos.

Obviamente el cambio depende de las personas. Hay estrategias de prevención que abordan aspectos emocionales: el enojo, la ira, la agresividad, la comprensión, la empatía, la posibilidad de ponerse en el lugar del otro. Educar para la paz, para la resolución pacífica de conflictos, para la comprensión de las emociones, para la comunicación y el diálogo, para la igualdad entre los seres humanos, para la dignidad.

Hay un amplio trabajo que debería hacerse desde la educación no sólo en escuelas y desde pequeños, sino además mediante campañas, trabajos con medios de comunicación, capacitación a docentes, en organizaciones comunitarias. También hay que “educar al Soberano”. Esto es básico. Y parecería una de las mayores utopías. ¿Imposible de lograr? La educación para la paz, la creación de una cultura de paz y la no violencia son trabajos que se encaran desde diferentes organizaciones en el mundo. Y son una realidad para muchas sociedades.

El tema no se agota.

¿Creen ustedes que puede aprenderse la no violencia o la paz? ¿Somos conscientes de la violencia aprendida por cada un@ de nosotr@s? ¿Podemos prevenirla?

¿Cuál sería el primer paso?

Post anteriores referidos a la violencia en relación con la comunicación:

http://blogsdelagente.com/comunicandonos/2008/4/23/violencia-y-comunicacion-la-convivencia-cotidiana-segunda

http://blogsdelagente.com/comunicandonos/2008/4/22/-cambiamos-violencia-comunicacion-

¡Hasta la próxima!

Laura

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