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Dengue: La epidemia de la desidia y la discriminación. Desde el Chaco: Hoy no me picó el mosquito del dengue, me picó el dolor. ¡Hasta pronto!

No sólo el aedes mata. Mata la desinformación, la discriminación, la ineficiencia, el egoísmo, la mentira.

Rezo mi oración del día, la que mi “inteligencia” me permite:

“Dios, te agradezco poder contar hoy con repelente. Espero que mañana también me lo proveas y que no llegue vencido. Te agradezco que el mosquito que me picó anoche no haya sido un aedes. Te pido que el que me pique hoy no lo sea. Gracias Dios, por estar sana y que mi familia también lo esté. Te pido por mi vecina. Por la vecina de mi vecina. Por la gente de Sáenz Peña, de Charata y porque a los argentinos no nos mate la indiferencia.”

Mientras escribo esto, mi hija viene con una picadura de mosquito en la piernita. Ruego también a Dios que no sea del aedes. NO tengo como identificarlo. Aunque recordé que en algún lado de los tantos que dicen tanto sin decir nada, nos “tranquilizaban” diciendo que la picadura del aedes no se ve.

Mi hija me dice: ¿Viste mamá que si te pica un mosquito te morís? Le pregunto: ¿Dónde te dijeron eso?. “La Clari, mi vecinita” Claro. Ella va a la escuela del Barrio, donde hay dengue (donde dicen que no hay).

Encuentro el diario de ayer, una noticia decía:

“GUÍA PARA PREVENIR EL CONTAGIO:

Primero: mantenga la calma.

Segundo: Ponga su mejor disponibilidad e inteligencia para leer y poner en práctica estas indicaciones.

TERCERO: ACEPTE RAPIDAMENTE QUE ESTO LO RESUELVE USTED, SU FAMILIA, LA COMUNIDAD , EL PUEBLO ORGANIZÁNDOSE. No se quede esperando a las autoridades sanitarias, ni las fumigaciones de la municipalidad de su zona.(Diario Norte . pag. 48, Lunes 30 de Marzo de 2009. Sin firma ) Etcétera, etcétera.

Entonces reflexiono. Primero debo mantener la calma. No escuchar a la señora que cuida a mi hija que vive a seis cuadras de mi casa, decir que cada día caen tres personas con dengue y todos los días tiene en su casa gente de la municipalidad y la salita recorriendo a las 6 de la mañana. Debo decirle a mi hija que no hable más con Clari. Debo mantener la calma y no dejarme afectar por las noticias que dicen acerca de los miles de casos comprobados, ni de las muertes. No debo escuchar ni a mi familia, ni las madres de las compañeritas de mi hija, ni al almacenero, ni al vendedor de la esquina, que dicen que tienen familiares y conocidos con dengue. Esas deben ser todas mentiras. ¡Si no hay tantos casos! Voy a mantener la calma… y la mantengo…

Y pienso: “Soy inteligente (eso creo), ese es el mejor repelente”. ¿O me están insultando? MI “inteligencia” allí me juega una mala pasada frente a mi “inteligencia emocional”, atrapada por el miedo. ¿Apelan a mi inteligencia porque no pueden apelar a la de ellos?¿ Y quiénes son esos “ellos”? ¿Serán los que están peleando esa guerra por decir “esto es así o asá” ( léase: oficialismo vs. Oposición)?

Bueno. En fin. También acepté, como dice el punto tercero. Esto lo resuelvo yo. NO puedo esperar del gobierno. Están ocupados tratando de contar los casos y los dedos no les alcanzan. Están separando las partidas de repelente vencido, chequeando una por una que no vuelva a ocurrir. Están hablando con los medios para desmentir todo…Están ocupados.

Y sigo reflexionando. Escucho a medios nacionales.

Y trato de pensar como ellos y no entiendo, no quiero entender:

NO debo preocuparme porque el dengue no llegó todavía a mi casa. Esto escuché. “Mantengan la calma. NO se preocupen, el dengue todavía no llegó a la Capital ni a Bs. As. Hay pocos casos y son foráneos. “

Y grito : Y entonces ¿Nosotros qué mierda somos?

Si el dengue está lejos de Bs. As, respire tranquilo, duerma tranquilo, total el mosquito no está en su casa. ¿Y nosotros?¿ Y los otros?

¡Siento dolor, bronca, impotencia de escuchar estas cosas! Y nací y me crié en Bs. As… me duele…

¿Cómo se creen que nos sentimos “acá” cuando escuchamos esto y estamos, en el mejor de los casos, cubiertos por repelente, mirando que no se nos acerque ningún mosquito? ¿Cómo se creen que nos sentimos en las tiendas de campaña con dolor de articulaciones y fiebre? ¿Cómo se creen que nos sentimos cuando no queda otra que juntar el agua en tachos porque NO HAY AGUA POTABLE EN PLENO SIGLO XXI!En mi casa tengo agua, pero mi vecino no. El de al lado a mi me importa.

Hoy me duele más que nunca la desigualdad social, la discriminación contra las provincias, la indiferencia por lo que pasa “allá” ( acá para mi), hoy me duele que nadie tenga la “inteligencia” de frenar esto. Que nadie acepte responsabilidades, que nos la endilguen a cada ciudadano. Hoy me siento ciudadana de quinta.

Hoy me mató una picadura de desamor, de apatía, de egoísmo, de indiferencia. Hoy me mató la indiferencia de gente que durante años miró a la pobreza con cara de asco. Y hoy piensa que lo mejor es que nadie del Norte viaje a Bs. As. ¡Pongamos una muralla! Otra más, así no vemos lo que pasa afuera…

Y me acuerdo de la poesía de Becket: Golpean a tu puerta.

Amigos. Me voy a tomar un tiempo. NO voy a postear hasta que esto esté mejor. Están pidiendo colaboración y algo quiero hacer.

Así que el tiempo que dedico a esta hermosa comunidad, se lo voy a dedicar a la mía real, con los chiquitos de carne y hueso que esperan un frasquito de repelente y que venga el frío.

Voy a seguir rezando, no para que no me pique el mosquito del dengue, sino , para que no me contagie la indiferencia.

Hasta siempre!

Laura

GRacias, Alfonsín!

Este es mi pequeño homenaje a un Maestro de la Democracia, que nos deja un legado a lo@s argentin@s. Que no se nos pierdan las utopíias y los sueños que teníamos en el 83!! Que no se pierdan sus banderas!

DISCRIMINACION AL DESNUDO

¿Cuántas veces se habla de discriminación? Los diarios, la televisión, tod@s hablamos de discriminación y nos rasgamos las vestiduras en nombre de la “GENTE DISCRIMINADA”. O juzgamos verbalmente (porque pocas veces se lo hace en los tribunales) a los que discriminan. Pero no hacemos nada. Much@s sabemos definir al pié de la letra:

Discriminación es …….. “toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de género, religión, raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública”

Y sin embargo, a pesar de saber definirla y haber mecanismos legales, ella nunca acaba. No sabemos cómo está tan enquistada. No podemos hacer nada para que ésta retroceda y deje de producir consecuencias nefastas en nuestra sociedad y en nosotr.@s mism.@s.

¿Saben qué es lo que más me preocupa? Que convivimos con ella diariamente y no nos damos cuenta. Se nos filtra hasta en sutiles conversaciones, chistes, programas de televisión, discursos políticos.

No alcanza con una definición jurídica para terminar con la discriminación. Los sentimientos no quedan apresados ante una norma. Y la discriminación involucra sentimientos: Odio, rechazo, miedo, temor, asco. Vanidad, egocentrismo.

Mujeres, varones, homosexuales, gord@s, negr@s, rubi@s, cabecitas, judí@s, peruan@s, bolivian@s, indi@s, porteñ@s, pobres, ric@s, oligarcas, sudacas, gring@s, galleg@s, evangeli@s, mormones, discapacitad@s, sidos@s, viej@s y tant@s más que entran en las listas.

¿Se pusieron a pensar qué implica el hecho de discriminar? Implica negar al otro como ser humano. Es descartarlo para mi vida. Rechazarlo como parte de mi entorno. El otro es poco menos que humano. En cuanto a la comunicación, queda excluido de mi “escucha” (no lo escucho porque no lo reconozco como un ser humano legítimo). Y en muchos casos incluye violencia física, verbal o psicológica.

Marginarlo, negarlo, exterminarlo, denigrarlo, excluirlo, someterlo, dominarlo, humillarlo, abusarlo…son sólo algunas de las acciones contra el sujeto de discriminación.

Después nos preguntamos por qué hay tanta violencia en nuestra sociedad. ¿Nos preguntamos qué es lo que genera violencia? ¿Nos preguntamos dónde están las raíces que la causan?¿Nos preguntamos cuántos de los prejuicios arraigados causan reacciones desproporcionadas en otras personas?¿ Nos preguntamos cómo sufrimos y cómo hacemos sufrir con la discriminación?

¿Ustedes se sintieron o se sienten discriminad@s alguna vez? ¿Viven la discriminación de alguna manera en la vida cotidiana? ¿Están de acuerdo con la discriminación?

Nadie tiene derecho a discriminar. Los seres humanos somos iguales.

Pero entre tod@s tenemos que tomar conciencia y hacer la diferencia.

Si Dios mora en todos los corazones ¿quién tendrá el atrevimiento de odiar a nadie?”

Mahatma Gandhi

HASTA LA PRÓXIMA!!!

Laura

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