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EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL DENGUE

HOy desperté con la noticia de una epidemia de la gripe porcina…Murieron dos personas en el Chaco (y NADIE DICE NADA),sospechadas de HANTAVIRUS! Dengue, fiebre amarilla, chagas…

¿Qué nos dicen las pestes a los seres humanos? ¿Qué mensaje nos dan que no queremos escuchar?

Creo que le estamos errando al empezar a buscar “culpables”. Creo que tenemos que animarnos a mirar un poco más allá de todo esto.

No creo en el mensaje de los que dicen “ESto manda Dios como castigo a los pecados!” Me parece que Dios no castiga. Pero creo, sí, que estas epidemias nos tienen que hacer mirar qué estamos generando como humanidad: Falta de cuidado al medio ambiente, exceso de soberbia de pensar que podemos manipular a nuestro antojo el planeta; desinterés por otros seres humanos que nos llevan a tener pobres cada vez más pobres; falta de respeto por la vida, que hace que matemos como moscas a otros seres humanos y que se experimente con armas nucleares, como si experimentáramos con gomitas de mascar.

Esto saca nuestros miedos a flor de piel.

Personalmente me hace plantear el sentido que le doy a cada uno de mis minutos en esta tierra. Me hace ver desde mi casa, cuánto estoy contribuyendo a la degradación del medio ambiente con repelentes tóxicos, cuánto de la pobreza de los demás hace más pobre mi propia vida. Cuánto de la falta de amor, está haciendo que todos seamos cada vez más pobres…solo pensamientos sueltos, mirando el amor en los tiempos del dengue…mirando cómo sería escribir para mi propia vida y la de mi hija una página distinta para esta historia.



Hata la próxima!

Laura

Dengue: La epidemia de la desidia y la discriminación. Desde el Chaco: Hoy no me picó el mosquito del dengue, me picó el dolor. ¡Hasta pronto!

No sólo el aedes mata. Mata la desinformación, la discriminación, la ineficiencia, el egoísmo, la mentira.

Rezo mi oración del día, la que mi “inteligencia” me permite:

“Dios, te agradezco poder contar hoy con repelente. Espero que mañana también me lo proveas y que no llegue vencido. Te agradezco que el mosquito que me picó anoche no haya sido un aedes. Te pido que el que me pique hoy no lo sea. Gracias Dios, por estar sana y que mi familia también lo esté. Te pido por mi vecina. Por la vecina de mi vecina. Por la gente de Sáenz Peña, de Charata y porque a los argentinos no nos mate la indiferencia.”

Mientras escribo esto, mi hija viene con una picadura de mosquito en la piernita. Ruego también a Dios que no sea del aedes. NO tengo como identificarlo. Aunque recordé que en algún lado de los tantos que dicen tanto sin decir nada, nos “tranquilizaban” diciendo que la picadura del aedes no se ve.

Mi hija me dice: ¿Viste mamá que si te pica un mosquito te morís? Le pregunto: ¿Dónde te dijeron eso?. “La Clari, mi vecinita” Claro. Ella va a la escuela del Barrio, donde hay dengue (donde dicen que no hay).

Encuentro el diario de ayer, una noticia decía:

“GUÍA PARA PREVENIR EL CONTAGIO:

Primero: mantenga la calma.

Segundo: Ponga su mejor disponibilidad e inteligencia para leer y poner en práctica estas indicaciones.

TERCERO: ACEPTE RAPIDAMENTE QUE ESTO LO RESUELVE USTED, SU FAMILIA, LA COMUNIDAD , EL PUEBLO ORGANIZÁNDOSE. No se quede esperando a las autoridades sanitarias, ni las fumigaciones de la municipalidad de su zona.(Diario Norte . pag. 48, Lunes 30 de Marzo de 2009. Sin firma ) Etcétera, etcétera.

Entonces reflexiono. Primero debo mantener la calma. No escuchar a la señora que cuida a mi hija que vive a seis cuadras de mi casa, decir que cada día caen tres personas con dengue y todos los días tiene en su casa gente de la municipalidad y la salita recorriendo a las 6 de la mañana. Debo decirle a mi hija que no hable más con Clari. Debo mantener la calma y no dejarme afectar por las noticias que dicen acerca de los miles de casos comprobados, ni de las muertes. No debo escuchar ni a mi familia, ni las madres de las compañeritas de mi hija, ni al almacenero, ni al vendedor de la esquina, que dicen que tienen familiares y conocidos con dengue. Esas deben ser todas mentiras. ¡Si no hay tantos casos! Voy a mantener la calma… y la mantengo…

Y pienso: “Soy inteligente (eso creo), ese es el mejor repelente”. ¿O me están insultando? MI “inteligencia” allí me juega una mala pasada frente a mi “inteligencia emocional”, atrapada por el miedo. ¿Apelan a mi inteligencia porque no pueden apelar a la de ellos?¿ Y quiénes son esos “ellos”? ¿Serán los que están peleando esa guerra por decir “esto es así o asá” ( léase: oficialismo vs. Oposición)?

Bueno. En fin. También acepté, como dice el punto tercero. Esto lo resuelvo yo. NO puedo esperar del gobierno. Están ocupados tratando de contar los casos y los dedos no les alcanzan. Están separando las partidas de repelente vencido, chequeando una por una que no vuelva a ocurrir. Están hablando con los medios para desmentir todo…Están ocupados.

Y sigo reflexionando. Escucho a medios nacionales.

Y trato de pensar como ellos y no entiendo, no quiero entender:

NO debo preocuparme porque el dengue no llegó todavía a mi casa. Esto escuché. “Mantengan la calma. NO se preocupen, el dengue todavía no llegó a la Capital ni a Bs. As. Hay pocos casos y son foráneos. “

Y grito : Y entonces ¿Nosotros qué mierda somos?

Si el dengue está lejos de Bs. As, respire tranquilo, duerma tranquilo, total el mosquito no está en su casa. ¿Y nosotros?¿ Y los otros?

¡Siento dolor, bronca, impotencia de escuchar estas cosas! Y nací y me crié en Bs. As… me duele…

¿Cómo se creen que nos sentimos “acá” cuando escuchamos esto y estamos, en el mejor de los casos, cubiertos por repelente, mirando que no se nos acerque ningún mosquito? ¿Cómo se creen que nos sentimos en las tiendas de campaña con dolor de articulaciones y fiebre? ¿Cómo se creen que nos sentimos cuando no queda otra que juntar el agua en tachos porque NO HAY AGUA POTABLE EN PLENO SIGLO XXI!En mi casa tengo agua, pero mi vecino no. El de al lado a mi me importa.

Hoy me duele más que nunca la desigualdad social, la discriminación contra las provincias, la indiferencia por lo que pasa “allá” ( acá para mi), hoy me duele que nadie tenga la “inteligencia” de frenar esto. Que nadie acepte responsabilidades, que nos la endilguen a cada ciudadano. Hoy me siento ciudadana de quinta.

Hoy me mató una picadura de desamor, de apatía, de egoísmo, de indiferencia. Hoy me mató la indiferencia de gente que durante años miró a la pobreza con cara de asco. Y hoy piensa que lo mejor es que nadie del Norte viaje a Bs. As. ¡Pongamos una muralla! Otra más, así no vemos lo que pasa afuera…

Y me acuerdo de la poesía de Becket: Golpean a tu puerta.

Amigos. Me voy a tomar un tiempo. NO voy a postear hasta que esto esté mejor. Están pidiendo colaboración y algo quiero hacer.

Así que el tiempo que dedico a esta hermosa comunidad, se lo voy a dedicar a la mía real, con los chiquitos de carne y hueso que esperan un frasquito de repelente y que venga el frío.

Voy a seguir rezando, no para que no me pique el mosquito del dengue, sino , para que no me contagie la indiferencia.

Hasta siempre!

Laura

GRacias, Alfonsín!

Este es mi pequeño homenaje a un Maestro de la Democracia, que nos deja un legado a lo@s argentin@s. Que no se nos pierdan las utopíias y los sueños que teníamos en el 83!! Que no se pierdan sus banderas!