¿SOMOS TAN DIFERENTES HOMBRES Y MUJERES?
En nuestro país, la asunción de una presidenta y una líder de la oposición, ambas mujeres, reavivaron las conversaciones referidas a las diferencias de género.
¿Pero de qué hablamos cuando hablamos de género? ¿De dónde surgen estas diferencias? ¿Las vemos nosotros en lo cotidiano?¿Qué relación tiene la comunicación entre varones y mujeres con estas diferencias? ¿Qué tienen que ver en la vida de cada uno de nosotros?
Si nos ponemos a pensar, este tema está presente en una parte muy importante de nuestra vida. Desde nuestras actividades cotidianas, hasta en nuestras salidas con amig@s. Desde las discusiones acaloradas, donde las mujeres nos ponemos a reclamar espacios que estamos convencidas que todavía no tenemos, hasta los famosos chistes, que se hacen sobre machistas o feministas. Desde el discurso de la presidenta diciendo que a ella se le exige más por ser mujer, hasta el reclamo de un ama de casa pidiendo que se valore su trabajo. Este tema tiene mucho que ver en la vida de una de cada cuatro mujeres que en nuestro país y en el mundo sufren hoy violencia dentro de su hogar. Quizás ocurre cerca de ustedes. O quizás le pasa a algún familiar o a alguna familia conocida.
Las cuestiones de género, son aquellas referidas a comportamientos, roles, conductas que tienen tanto varones como mujeres. Es un tema cultural, un aprendizaje que se fue dando de generación en generación y que ha marcado una particular forma de ser para unos y para otras. Culturalmente se han aprendido roles para la mujer y para el hombre. Roles que tienen que ver también con el manejo del poder. Se nos han enseñado en nuestras casas, en los colegios y hasta por medio de los libros y programas de televisión (en los últimos tiempos). Se suponía que cada uno de los géneros debía cumplir determinadas expectativas en las sociedades y en las familias. Se condicionó a cada uno de ellos, y a partir de allí, se formaron hábitos, pautas de comportamiento, roles y valoraciones. Esto es muy importante. Hasta el sistema legal y político de los países se conformó en virtud de esta valoración de géneros y quedó condicionado durante siglos por ellos.
Se esperaba de las mujeres que sean contenedoras, buenas madres, atractivas, etc. Del hombre se esperaba que sea proveedor de las necesidades del hogar, trabajador, fuerte. Las mujeres no podían tener derechos ni personales, ni sociales, ni políticos y estaban vedadas de la mayoría de las actividades: Estudiar, trabajar, votar, menos aún participar en política. “Hombre con poder. Mujer dominada”. “Hombre superior. Mujer inferior.” “Hombres con todos los derechos. Mujeres incapaces de hecho y hasta de derecho.”
Estos roles han ido cambiando. Realidades políticas, sociales y culturales han ido determinando avances. Cambios que han ido de la mano de búsquedas de mayor libertad por parte de la mujer, por un lado, y por cambios sociales, por el otro, han logrado que estos roles se hayan ido desdibujando y que hasta se hayan modificado. La necesidad de que en los hogares haya más de un ingreso fue también un fuerte determinante para estos cambios.
Hoy día podemos decir que ambos son proveedores, que ambos pueden ser contenedores, que ambos pueden ser fuertes, etcétera. A nadie se le ocurriría hoy día discutir el derecho de la mujer de estudiar o de formar parte de un sistema político, ni de ser presidenta (no hablo de valoraciones políticas, sino de género). Sin embargo, en muchas familias aún sigue el concepto de que “ si hay que elegir cuál de los hijos estudia ( no pudiendo hacerlo todos por temas económicos) el que debe ir al colegio es el varón”. Y así lo demuestran muchos estudios y datos estadísticos.
Estas diferencias de género han tenido consecuencias más que nefastas para ambos géneros. No decimos que sólo la mujer fue perjudicada por esta “división” de roles. El varón también salió perdiendo. El costo de ser proveedor ha sido altísimo para ellos. El desgaste de ser siempre el fuerte, lo ha llevado a ocultar sus emociones, a negar sentimientos. A tener una comunicación más cerrada.
Se dice entonces, que los varones y mujeres somos diferentes en cuanto a nuestro sexo, cuestiones orgánicas, físicas, biológicas. Diferencias innegables.Pero no, en cuanto al género. Tenemos igualdad de género. Podemos cumplir los mismos roles, ocupar los mismos espacios, desempeñar las mismas actividades tanto los varones como las mujeres. Nos corresponden los mismos derechos.
Podemos tener aún diferencias en cuanto a la forma de comunicarnos, que tienen que ver con este aprendizaje cultural del cual hablábamos. Pero son pautas que se están modificando. A la hora de comunicarnos, las dificultades surgen aún entre personas del mismo género. Siendo fundamental para tod@s aprender nuevas herramientas de escucha, de trabajo con emociones, de valoración del lenguaje y de las conversaciones, entre tantas otras que nos ayuden a comunicarnos mejor entre todos los seres humanos sin distinción de géneros.
Si seguimos perpetuando en nuestra comunicación cotidiana el mensaje de que somos diferentes en todo, vamos a seguir siéndolo, porque no nos damos cuenta de que esas diferencias son aprendidas, y como tales se pueden cambiar por otras que nos den mejores resultados a la hora de convivir en paz y armonía.
¿Qué opinan utedes?
Hasta la próxima!
Laura
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hola, por empezar estoy en contra de los “generos” me parece que el hecho de autodiferenciarnos cada uno con su sexo es arcaico y hasta cavernicola, y es sumamente discriminatorio…
para mi la paradoja maxima es que para no discriminar a las mujeres haya una ley que establesca que el 30 % del congreso debe ser ocupado por ellas…
esa ley es una forma de autodiscriminacion ¿por que el 30%?
por que establecer parametros? acaso buscamos la igualdad?
con ese tipo de criterios aumenta mas la brecha en el inconciente de los ignorantesentre el hombre macho y la mujer hembra…
mi humilde opinion…sabes, soy militante socialista y mas de una vez discuti con el grupo de señoras de “generos” que ya el hecho que se arme un grupo para hablar solo de temas de mujeres es autodiscriminante, pero bueno, pareceria que nadie piensa, y ellas tan idiotas creyendo que cambian al mundo
heber 1990-2008
rosario-argentina