CONSTRUYENDO PUENTES

Una de las principales causas de los conflictos se da cuan­do defendemos nuestra posición como si fuéramos noso­tros mismos, como si nuestro ser se estuviera defendiendo por encima de todo. Se cree generalmente que se ataca nues­tro ser, cuando en realidad lo que se cuestiona es el hacer. Y seguramente este cuestionamiento es sólo por la interpre­tación diferente que se tiene. Creemos que alguien nos dice que somos torpes, cuando únicamente nos observan que lo que hicimos está mal hecho.

En este punto, se afianzan más las posiciones, se vuel­ven más rígidos los planteos. Entran en juego las emocio­nes: bronca, enojo, impotencia, exaltación. El cuerpo se pone tenso, se pone rígido. Cada planteo en contrario se siente como un ataque personal, la lucha pasa a ser entre dos com­batientes. La otra persona se pone a la defensiva, y deja de escuchar, cierra su escucha en la comunicación. Y una vez que se cerró la escucha se pierde la posibilidad de solu­cionar algo.

La lucha por tener razón nos cierra en nuestro propio mundo, nos aísla, hace que sólo escuchemos y respetemos nuestra propia voz como la que vale, como la dueña de la verdad.

Es un juego muy sutil, que quizás pasa desapercibi­do.

En este punto, la solución a esta situación, lo que destraba el conflicto es la aceptación del otro. Aceptar que piensa diferente. La pregunta deja de ser quién tiene razón. Y pasa a ser: Si no sabemos quién tiene razón, o los dos la tenemos o ninguno de las dos la tiene, ¿cómo continuamos avanzando juntos en lo que sea que haya que hacer?

Construyendo Puentes

No hace mucho tiempo, dos hermanos que vivían en gran­jas adyacentes cayeron en un conflicto. Este fue el primer conflicto serio que tenían en cuarenta años de cultivar juntos hom­bro a hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma continua. Esta larga y beneficiosa colaboración terminó repentina­mente. Todo comenzó con un pequeño malentendido y fue creciendo hasta llegar a ser una diferencia mayor entre ellos; hasta que explotó en un intercambio de palabras amargas seguidos de semanas de silencio. Una mañana alguien llamó a la puerta de Luis. Al abrir la puerta, encontró a un hombre con herramientas de carpin­tero: “Estoy buscando trabajo por unos días”, dijo el extra­ño; “quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda ser de ayuda en eso”. “Sí”, dijo el mayor de los hermanos, “tengo un trabajo para usted”. Mire al otro lado del arroyo aquella granja, ahí vive mi ve­cino, bueno, de hecho, es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros, él tomó su máquina y desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros, como una separación. Bueno, el pudo hacer esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor. ¿Ve esa pila de desechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca. Una cerca de dos metros de alto. No quie­ro verlo nunca más”.

El carpintero le dijo: “Creo que comprendo la situación. Muéstreme dónde están los clavos y la pala para hacer los hoyos de los postes y le entregaré un trabajo que lo dejará satisfecho. El hermano mayor le ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo. El carpintero trabajó duro todo el día, midiendo, cortando, clavando. Cerca del ocaso, cuando el granjero regresó, el carpintero justo había terminado su trabajo. El granjero quedó con los ojos completamente abiertos. Su mandíbula cayó. ¡No había ninguna cerca de dos metros!!!! En su lugar, había un puente, un puente que unía las dos granjas a través del arroyo. Era una fina obra de arte, has­ta con pasamanos. En ese momento su vecino, su hermano menor vino desde su granja, y abrazando a su hermano le dijo: ¡Eres un gran tipo! ¡Has construido este hermoso puente después de lo que he hecho y dicho! Estaban en su reconciliación los dos hermanos, cuando vie­ron que el carpintero tomaba sus herramientas. “No, espe­ra, ¡Quédate unos cuantos días! Tengo muchos proyectos para ti”, le dijo el hermano mayor al carpintero, “Me gustaría quedarme”, dijo éste, “pero tengo muchos puentes que construir”…

De mi Libro: Comunicación Una danza para mejorar nuestras relaciones.

Hasta la próxima!!!

Laura

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, , demian-39 dijo

Lau, pasan todas esas cosas que mencionas a nivel personal, al defender posiciones, ahora la solucion o el puente conexion tiene que ser construido por uno u otro o ambos , hay que tener en cuenta que el principio o el final estan asentados en tierra de cada uno. Saludos Cordiales Demian


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