Lenguaje y cocina
Como ocurre con otras “tribus” los que gustamos de jugar en la cocina tenemos nuestro propio lenguaje. Usamos palabras diferentes, únicas que fuera de la cocina sonarían sin sentido. Sin embargo, a diferencia de los gestos o las sonrisas, estás no conforman un “idioma universal”. Para ilustrarlo: tome un libro de recetas editado en México, otro de España y uno de Narda Lepes o Martiniano. Aunque usen ingredientes y procedimientos similares lo expresan con palabras tan diferentes que a uno le da la sensación de a alguno de ellos se le olvidó el idioma materno. Y en realidad estas diferencias, esta variedad es lo que añade belleza a la lectura, a la vida.
En mi caso alimenta mi curiosidad, mi imaginación y el deseo de aprender más, escribir mejor y expresarme con claridad .A veces esto se convierte en un desafío porque, aunque este blog está dentro de un medio de Argentina, tengo lectores en varias partes del mundo, y mi deseo es que al leerme puedan pasar un buen momento, aprender algo nuevo, o motivar algún recuerdo.
Me llevé una sorpresa cuando quise buscar información para contarles algo relacionado con la receta que les voy a dejar más abajo. Esta la he extraído de un libro de “Pasta y cocina italiana” que compré por un impulso. (sí señoras, a veces los hombres tenemos esas reacciones).
Fuí al supermercado para comprar algunas cosas necesarias para la oficina y por casualidad pasé frente a un exhibidor de libros cuya temática era “Cocina”. No me pude resistir y me entretuve un rato hojeando varios de ellos hasta que llegué a la contratapa de éste en particular y quedé prendado de su precio. No podía pedir más: 240 recetas ilustradas en una encuadernación de lujo, en un español bastante comprensible y a un costo de revista de chimentos.
Volviendo al punto que quiero ilustrar. Toda mi vida conocí y comí “budín”, pero aquí se habla de “pudin“. Y a pesar de que invertí una buena cantidad de horas buscando el origen de esta preparación y las causas de la deformación idiomática consecuente no pude satisfacer mi curiosidad. Así que si alguien tiene información al respecto voy a estar gratamente agradecido si la comparte.
Ahora les dejo y recomiendo esta receta que he “traducido” al español usado en Buenos Aires. ¿cuentan después que les pareció?.
Pudín italiano de pan
Ingredientes
15 gr. de manteca
2 manzanas pequeñas, peladas, sin corazón, cortadas en aros
1 taza de azúcar blanco
4 cucharadas de vino blanco o moscazo
100 gramos de rebanadas de pan francés o baguette sin corteza. Si es del día anterior mejor.
300 cm cúbicos de crema de leche
2 huevos batidos
Ralladura de cáscara de naranja o limón
Preparación
Enmantecar bien un molde savarín o para torta de 21 cm
Poner las rodajas de manzana sobre la base y espolvorear con la mitad del azúcar
Mojar la manzana azucarada con el vino o moscazo
Cubrir esta preparación con rodajas de pan, presionándolas un poco.
En un recipiente aparte colocar la crema, agregar los huevos, el resto del azúcar y la ralladura de cáscara de naranja o limón.
Verter esta mezcla uniformemente sobre el pan y dejar reposar 30 minutos para que quede bien embebido.
Luego hornear el pudín durante media hora a temperatura media.
Desmoldar y servir caliente.
