De la poética y la buena cocina
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Si, ya sé, “¿Qué tendrá que ver la escritura con la cocina?” Es que no hablo de escritura poética. No, poesía no siempre es sinónimo de “Manifestación de la belleza o de los sentimientos por medio de la palabra, que genera determinadas emociones en el lector u oyente”.
Existe también la “poesía visual” que es un género híbrido, en la frontera entre el ver y el leer. En la Argentina, a lo largo del siglo XX, encontramos las grafías plasti-útiles de Xul Solar, las escrituras de León Ferrari, las Lecturas públicas de Mirtha Dermisache.
También se conoce la “poesía experimental”. Y como dice una tesis publicada en El Surmenage “Su primera ocurrencia tuvo lugar en la Patagonia, 10.000años a.C., en la Cueva de las Manos. Las manos no son dibujos sino huellas, signos de uno mismo “como tales próximas a la firma, y por lo tanto a la letra” que al inscribir una plasticidad visual ofrecen la primera síntesis de lo que la poesía experimental considera su práctica posible”
Bueno, nos vamos metiendo en terrenos cada vez más abstractos y es muy probable que a la mayoría le resulte más amena una poesía tradicional, de esas melosas y de ritmo entrecortado, como esta que improviso para ustedes:
Dibuja la luna llena
plata sobre el mar
seduciendo las olas
cautivando gaviotas.
Su faz bella y luminosa,
recuerda a tu sonrisa,
la dulzura de tu voz
el brillo de tus ojos.
Vuela mi alma liberada
portando mil recuerdos,
veloz hasta tu ventana,
prendida en rayo de luz.
Vuelve luego hacia mi.
perfume de canela y miel,
robado de tu nívea piel,
conjurando el corazón.
Si, hasta suena cursi, pero no me van a negar que más de uno tuvo en alguna época de su vida vocación de juglar y se ha puesto divagante y meloso.
Meloso (del latín mellosus) refiere a la “miel” y es sinónimo de apacible y dulce. Pero la miel tiene diversas propiedades que son valoradas especialmente en invierno cuando el cambio de clima termina irritando la garganta y endulzamos un té o cuando pensamos en algo rico para acompañar una bebida caliente.
¿y la canela? No, no me refiero a la premiada locutora y conductora Gigliola Zecchin, más conocida como “Canela”, sino a la baya del Cinnamomum verum que molida es usada en muchos platos de cocina y también espolvorearla sobre la crema del capuchino de Starbucks…
Pero para no desviarme tanto del tema les dejo una receta tan fácil que es un poema….
Pan de Canela, Miel y Anís 
Ingredientes:
1 1/2 taza de miel de abejas
1 1/2 taza de azúcar moreno
4 tazas de harina común
1 taza de leche
2 huevos
4 cucharaditas de polvo de hornear
1 cucharadita de bicarbonato
2 cucharaditas de canela
1/4 cucharadita De anís
Nuez moscada
Preparación:
Se bate la miel con el azúcar moreno, se agregan los huevos, luego los ingredientes secos alternando con la leche. Se coloca esta mezcla en molde para budín engrasado y enharinado, se hornea por 25 minutos a 180º C
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¡José Luis, amo cocinar y escuchar música ochentosa mientras lo hago! Por otro lado cocinar es creatividad e inspiración, a mí nunca me sale un plato igual dos veces, siempre cambio algo y logro que salga rico siempre.
Me hiciste recordar COMO AGUA PARA CHOCOLATE, ¿la viste?, ¿te gustó? Me encantó tu post, un beso