2 años de blog, 2 centurias de cocina
“La cocina puede ser divertida… y educativa”, ese fue el título del primer post que tímidamente dio inicio a esta aventura de escribir un 25 de mayo de 2008. Pasaron apenas dos años desde ese día, muy poco comparando con los dos centenarios que hoy se conmemoran.
Sin tener que esforzarce mucho seguramente encontrarán mucha información en la red y en los puestos de diarios sobre la “Cocina del Bicentenario”. Parece que no hay producto que no tenga la etiqueta “Bicentenario” aunque no se relacione en nada. Por lo menos en estos últimos dos días se verá una merma en las publicidades del Mundial de Fútbol, que también son materia infaltable de cuanta promoción uno vea: desde ropa interior hasta viajes en avión.
El asado y las empanadas por su puesto que son platos argentinos “no porque se concibieron y produjeron por primera vez en el país, sino porque generaciones enteras de argentinos construyeron el consenso de que se trata de platos y sabores propios” (Victor Ducrot). Y seguramente en estos días más de uno pensó “Fin de semana… ¿Qué tal un asadito?”
Nos cuenta la historia que allá lejos, por el 1800 eran comunes platos como papas al gratén, membrillos a la humita, perdices al escabeche y la popular hoya podrida. Y no podemos dejar de lado los gustos culinarios de la gran población de piel oscura, muchos procedentes de Africa.
¿Qué esto suena muy raro en nuestra época? Bueno en las páginas de este blog podemos encontrar perlitas únicas de las manos de los comentarios de muchos lectores que han hecho un aporte rico y variopinto. Es a cada uno de ustedes que me han leído y a veces dejado su comentario que quiero agradecer. Ustedes son los culpables de mi supervivencia en este medio digital y son los que me han impulsado a escribir mes tras mes.
Pongo como ejemplo mi “Crónica de chascos” donde las anécdotas en la cocina de varios de ustedes enriquecieron ampliamente mi posteo. Aquí fue donde tuvieron su nacimiento títulos de dudosa alcurnia como: “Inutilísima y electrodomesticada” y “Reina del delivery”. Esto dió pie a que editara mi “Manual de supervivencia” en tres entregas del que muchos sacaron provecho.
El alegre intercambio entre comentaristas ayudó muchas veces a cumplir el objetivo de este blog, que no sea estrictamente “de cocina” sino que permitiera el aporte de opiniones, comentarios y hasta llegar a disentir con mis opiniones. Por eso la mayoría de los artículos han sido estructurados buscando relacionar temas que a primera vista nada tenían que ver entre sí. Por ejemplo la Opera y la heladera o El cine y la pastelería
Una de los hechos más satisfactorios como escritor es el recibir una devolución de quienes me leen, muchas veces con consejos, datos adicionales e historias. Otras veces cuando proponiendo o consultando sobre alguna receta en particular.
Y al hablar de recetas ya estamos acostumbrados a que su significado trasponga las paredes de la cocina y se utilice como sinónimos de soluciones mágicas. Recetas para las crisis económicas, recetas para lograr un buen sistema educativo, recetas para vender más y retener clientes, etc, etc,.
Pero no existen recetas mágicas, todo se logra con trabajo y cometiendo errores. Lo bueno es que siempre podemos mirar atrás, hacia el camino recorrido y entonces corregir el rumbo. O si todo salió como uno esperaba darse un pequeño premio.
Por eso haciendo una retrospectiva me siento satisfecho de lo logrado con este blog. Aunque en más de una oportunidad les aclaré que no soy ni cheff, ni cocinero siguieron visitándome e invitando a otros a leerme.
Este blog es tanto de ustedes como mío y para celebrar este bienio traigo la receta de un producto que aparentemente tuvo su origen en el menú de los atletas que participaron en los primeros Juegos Olímpicos de la historia, en Grecia 776 a C.
Obviamente con el correr de los siglos ha habido variaciones en su preparación y he elegido una de las más populares. Haciendo honor a mi falta de profesionalidad he extraído del blog de Lechuza su receta ya que me pareció ideal para quienes desean prepararla por primera vez.
Para vos Marita:
NEW YORK CHEESECAKE (by Lechuza)
Ingredientes:
500 grs. de queso crema (quark, philadelphia) (Arg.: García o Mendicrim)
200 grs. de galletas tipo digestive (Arg.: Lincoln)
150 grs. de azúcar
50 grs. de mantequilla fundida (Arg.: Manteca derretida)
250 grs. de nata líquida (Arg.: Crema de leche)
1 yogur natural
3 huevos enteros
1 cucharadita de extracto de vainilla
ralladura de 1 limón
una pizca de sal
Preparación
Primero hay que triturar las galletas y mezclarlas con la mantequilla fundida. Con esto, forramos la base y un poco las paredes de un molde desmontable de 30 cm.
Nos ayudamos con el culo de un vaso para alisar la superficie y metemos a horno suave (150º) durante 15 minutos.
Mientras tanto, ponemos en un bol, el queso crema con el yogur, añadimos la nata líquida, el azúcar, los huevos, la ralladura de limón y el extracto de vainilla
Pasamos todo por la batidora hasta que quede una crema sin grumos y bastante líquida
Vertemos sobre la base de galletas que a estas alturas ya estará crujiente y volvemos a introducir en el horno a 180º durante 10 minutos.
Pasado éste tiempo, bajamos la temperatura hasta los 160º y dejamos unos 45 minutos más. Cuando todavía esté “temblorosa” en el centro, apagamos el horno y dejamos que se enfríe dentro pero con la puerta entreabierta.
Una vez completamente fría, la desmoldamos y servimos al natural o con una cobertura de mermelada de fresas. (mis propuestas: de Frutos del bosque, de moras, de frambuesa, o lo que quieran experimentar)

- 29 Comentarios
- 16 votos
- Reportar este Posteo


feliz cumpleeeeeeeee!!!
y sigamos disfrutando!
mmmm q rico esooooooo!