Julie & Julia
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Nuevos deseos, nuevas acciones.
Estaba pensando al comenzar a escribir cómo mostrarles desde el coaching lo que significa una posibilidad de algo que se inicia, el significado de algo nuevo como es este tiempo de primavera, de renovación, de nueva energía para nuestra vida y para nuestros proyectos.
Y se me ocurrió lo más simple, mirarme y mirar a mi alrededor. El invierno pasó. El invierno ya es pasado y a mí no me gusta el invierno. ¿Comprenden? Esto ya pasó. ¡Qué bueno si pudiésemos hacer lo mismo con aquello que no nos gusta de nuestro pasado! ¡Qué bueno si pudiésemos desprendernos de lo que ya nos pasó igual que cuando nos sacamos un vestido, un traje, el sobretodo luego de un día de trabajo!
Cuando nos sacamos la ropa a la noche, luego de un día de mucho trabajo, no abrimos ningún juicio sobre las prendas que usamos. Ya está, el día ya pasó. Si me quedaba muy lindo, ajustado, flojo, largo o corto, ya pasó. La fiesta ya pasó, la reunión, la entrevista o la cita. Y sobre lo que pasó, yo no puedo ejercer ninguna acción. En cambio, sí puedo pensar qué me voy a poner mañana, y a eso lo llamamos diseñar el futuro.
En realidad, lo que sucede es que no son las cosas que nos pasan lo que nos afecta sino nuestra interpretación sobre esas cosas. Y es nuestra interpretación lo que nos abre o nos cierra posibilidades. ¿Cuál es la diferencia entre el invierno y la primavera? Ninguan, las dos son estaciones. ¿Pero las vivimos iguales? Pienso que la respuesta que tendrán en este momento es no. ¿Y qué cambió? Las posibilidades de acción que cada una nos brinda, para empezar. El invierno nos permite hacer una cantidad de cosas y la primavera nos permite hacer otras diferentes. Y ojo que no estoy diciendo mejores ni peores, sino diferentes. Aprender a observar nuestras interpretaciones es una gran herramienta para saber dónde estamos parados y qué cursos de acción nos permiten cada una de ellas.
Entonces, amigos, se me ocurrió acercarles algunas preguntas que usamos los coaches para trabajar objetivos y así, aprovechando la nueva energía de la primavera, espero puedan comenzar a observar el diseño de ese algo nuevo que siempre quisieron alcanzar:
¿Qué querés que ocurra exactamente?
¿En qué área de tu vida querés que ocurra?
¿Para cuándo lo querés?
¿Qué es lo que ya sabés?
¿Qué más necesitás saber?
¿Dónde podés conseguir esa información?
¿Qué persona tendrías que ser para que ocurriera?
¿Qué emoción te ves transitando?
¿Cómo se vería tu cuerpo?
¿Qué vas a ver, oler y tocar cuando lo hayas logrado?
¿Qué recursos ya tenés que pueden ayudarte?
¿Qué te falta?
DE TODO ESTO, ¿QUÉ DEPENDE DE VOS?
DE LO QUE DEPENDE DE VOS, ¿QUÉ PODÉS COMENZAR HOY?
“El verdadero viaje del descubrimiento
no consiste en buscar nuevos territorios
sino en tener nuevos ojos.”
Marcel Proust
Y luego de tanto trabajar en las respuestas, les deseo muy feliz primavera para todos ustedes.
Dejo nuevamente este link por si no lo consultaron, se los recomiendo:
http://www.youtube.com/watch?v=nk3cT5l66LM
Hablamos de la imagen de una fuente, una fuente de agua. Conversamos sobre lo que significa para cada una. Acordamos que el agua es una fuente de energía y que nosotros, como seres vivos no podemos vivir sin agua.
Si nuestra energía no fluye libre y transparente aparecen el cansancio, el estrés y el agotamiento.
“¡Qué más querés que haga!”
“¡Qué cansada estoy! La excursión estuvo buenísima.
“No quieras saber lo que me espera”
“Necesito cargar las pilas”
“No doy más”
Discutimos nuevos enfoques y para estas situaciones que atravesamos diariamente y también hablamos del cuerpo, la emoción y el lenguaje de cada estado.
Vimos como cada estado se conecta generalmente con la presión por rendir, el miedo, el vacío o el bienestar o agradecimiento.
¿Qué hacer cuando el agua no corre, cuando el agua de la fuente se seca o enturbia? ¿Y qué será lo que enturbia nuestra fuente?
Hay algunas emociones negativas que pueden enturbiar nuestra energía y nos pusimos a discutirlas en franco plan de identificarlas.
El miedo: a equivocarme, a sentirme culpable. Esto consume mucha energía. Cuando tengo miedo, o a medida que el miedo me invade, pierdo mucho tiempo ocupándome del miedo y dejo de ocuparme de lo que soy.
La ambición (exagerada): ambición de prestigio, de fama, a ocupar un lugar elevado en mi grupo o mi comunidad. La ambición consume mucha energía.
La adicción al trabajo. Que además es una adicción aceptada.
El perfeccionismo: Pongo demasiada energía en ser perfecto. Analizo demasiado, hay mucha presión.
Querer demostrarme que puedo todo todo el tiempo: Me enfoco en mí, no hay lugar para otro. “Lo hice bien”. “Fui mejor que los demás”. Buscar ser querido por todos inexorablemente conduce al agotamiento.
Las expectativas demasiado altas: Me fijo estándares demasiado altos. Quiero ser la mejor madre, la mejor amiga, la mejor profesional y me alejo de mí, de lo que siento, de lo que me pasa, de lo que me conmueve y me agoto.
La necesidad de control: “Tengo todo bajo control”, decimos. No quiero que el otro vea cómo soy en realidad y necesito controlar todo lo que pasa a mi alrededor. Esto consume mucha energía.
La rivalidad con el otro: Tengo miedo, siento que estoy rodeada de gente que es mejor que yo. Mi autoestima es muy baja y mi desconfianza muy alta. Me siento evaluada constantemente. Esto se lleva toda mi energía.
La desconfianza: Si desconfío de todos todo el tiempo mi energía se escurre entre las manos. El que desconfía no tiene paz. Necesita mucha energía para defenderse del otro.
La depresión por agotamiento: No pude ver las señales y me quedé sin energía. Me faltan las fuerzas.
El enojo: El otro me delimita, el otro tiene poder sobre mí. Esto me cuesta mucha energía.
No reconocer mi medida: No sé hasta dónde puedo y qué puedo. Creo que quiero y puedo todo. Hay una gran sobreexigencia que consume todas mis fuerzas.
Luego, hicimos una pequeña dinámica para identificar cuál de todas estas (o alguna otra) podíamos identificar en nosotros y compartimos.
Nos llevamos en el compartir final la posibilidad de comenzar a observarnos en nuestra forma de ser, de darnos la posibilidad de identificar en nosotras el lugar desde donde hablamos y actuamos para empezar a transitar otras emociones que nos ayuden a estar más en paz con lo que nos pasa.
Volví a recibir la historia que transcribo abajo que no tiene desperdicio:
Había una vez un niño con muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que clavara uno en la cerca del jardín cada vez que perdiera la paciencia y se enojara con alguien. El primer día clavó 37. Pero con el transcurso de las semanas, aprendió a controlarse y el número de clavos incrustados en la cerca disminuyó día tras día: Había descubierto que era más fácil controlarse que clavar clavos. Finalmente fue a ver a su padre y le dijo que durante ese día no había clavado ningún clavo. Su padre le dijo entonces que quitara un clavo de la cerca por cada día que no perdiera la paciencia. Los días pasaron y finalmente el niño pudo decirle a su padre que había retirado todos los clavos. Fueron juntos a la cerca y le dijo: “Hijo mío, te has comportado bien, pero mira todos los huecos que hay en el cerco. Ya no volverá a ser como antes. Cuando te peleas con alguien y le dices algo malo, le causas una herida como ésta.” “Puedes clavar un cuchillo en un hombre y después retirarlo, pero quedará siempre una herida. Sin importar cuantas veces te disculpes, la cicatriz permanecerá.” Una herida verbal hace tanto daño como una herida física. ¿Qué les parece? Antes de hablar contar hasta 10, elegir las palabras, pensar en la relación, parafrasear, dar una vuelta, tomar un vaso de agua, esperar. Resumen: Toda conversación es una acción.
- Ah, ¿sos coach? ¿Qué es el coaching?
Palabras más, palabras menos es lo que siempre me preguntan.
Y yo intento responder desde la definición académica casi siempre, diciendo que el coaching es una disciplina emergente que asiste a las personas a alcanzar sus metas, que es un proceso que se ocupa de la brecha entre la situación actual y la deseada, que es una manera especial de “mirar” al ser humano, etc. etc. etc.
El Coaching es un proceso, no es una cosa ni una terapia.
El coaching es una conversación que se abre entre dos personas, en la que una de ellas (la llamaremos coach) asiste a la otra (la llamaremos coachee) para que amplíe su mirada sobre las acciones que le ayudarán a lograr sus objetivos.
¿Se entiende?
Un objetivo.
Un objetivo es ese traje con el que soñamos y que está hecho a nuestra medida.
Un proceso de coaching tiene que ver con la acción, pues la acción es lo único que te acerca a los resultados, y esos resultados tienen que ser visibles, comprobables.
En otras palabras, el coach trabaja con el coachee para mostrarle posibilidades que todavía no ve y que le permitirán alcanzar lo que hasta ahora no ha conseguido.
Existen cantidades de libros, infinitos sitios web y muchísima información que difunden conocimientos de coaching y superación personal, pero esta semana recibí un correo con un lindísimo ppt como tantos de los que recibimos a diario y esta vez decidé hacerme cargo y comentarlo dando inicio a este blog.
Lo que me sucedió es que perdidas entre las imágenes encontré la mayoría de los conceptos de transformación, que puestos en práctica, nos permiten corrernos de la parálisis y nos permiten elegir una acción con la que siempre soñamos.
Entonces ahí va, mirá. Todo esto hace bien, todo esto es acción, todo esto es algo que siempre soñaste hacer. Te invito a que elijas una, dos o tres opciones, o las que quieras y las sigas durante quince días. Durante quince días. Es como una dieta, ¿o acaso nunca hiciste una dieta? Luego animate y comentalas. ¿Qué te pasó? ¿Fue posible hacer otra cosa? ¿Cambiaste algo que querías cambiar? ¿Cómo lo hiciste posible? ¿Aprendiste algo de vos? Todo es empezar, y como ya sabemos, todo viaje comienza con el primer paso. Estas pautas te ayudarán a medir tus fuerzas y a ver los resultados. Va lleno de preguntas, porque eso es lo que hacemos los coaches, preguntar, desafiar a que te hagas nuevas preguntas, preguntas que nunca te hiciste. Las respuestas son tuyas. Si llevás un registro escrito de estas preguntas podrás encontrar en vos alguna perlita que te ayude a conocerte un poco más. Vos podés tener excusas o tener resultados. Lo que no podés es tener las dos cosas.
Camina de
Esto lo sabemos todos. ¿Lo hacemos? ¿Se puede? ¿Qué necesitarías para hacerlo? La gente que camina a la mañana dice que caminar le sirve para alejarse, para tomar distancia, para ver las cosas en perspectiva. Los que caminan a la noche dicen que les sirve para “relajarse”. No es posible alcanzar ningún cambio sin ponerse las zapatillas. Nuestros hábitos son tan pesados como los tanques de combustible de las naves espaciales: cuando los sueltan, se elevan.
Caminá o paseá, solo o con compañía. Cambiá, buscá, innová, simplificá. Si no podés porque no te queda tiempo levantate más temprano, acostate más tarde, vestite más cómodamente para caminar mientras vas a
Siéntate en silencio por lo menos 10 min. cada día. Enciérrate si es necesario.
Diez, solamente diez minutos. Cerrá los ojos en el subte o en el colectivo. Dejá el diario. Apagá el televisor. Debe haber un lugar camino a tu casa o al trabajo donde haya una iglesia, un templo, un santuario, una biblioteca, un lugar donde puedas sentarte y escuchar el silencio, donde puedas “sentirte” y encontrarte.
Escucha buena música todos los días, es auténtico alimento para el espíritu.
Te levantás y está el televisor, y en el televisor también hay música. Hay radio, hay teléfonos celulares, hay MP3, 4, 16… ¿Tendrías que aprender a copiar música? ¿Tendrías que saber primero qué música te gusta? ¿Qué música te hace sentir bien?
Cuando te levantes a la mañana está conciente, presente del día que está delante de ti.
Mirate, reconocete frente al espejo, hablate, escuchate Preparate para el día Entiendo que esto no es para todos. Pero el que pueda hacerlo va a hacer una diferencia. Va a dejar de quejarse por lo que le pasa, por lo que no puede y se va a concentrar en lo que puede hacer. Cambiar el pensamiento a veces lleva tiempo y es necesario tener muchos recursos pues uno solo no sirve, la mente “es una máquina de pensar y de traer recuerdos” y nunca descansa y nunca deja de mostrarnos lo que no podemos o lo que más nos duele. El espejo nos va a devolver ese presente donde estamos.
Vive con las 3 E: ENERGÍA, ENTUSIASMO Y EMPATÍA.
En este momento estaría bueno que identificaras estas palabras. ¿Cuándo vivís con energía? ¿Cuándo con entusiasmo? ¿Qué es empatía en la vida diaria? Este es un trabajo de observación propia.
Juega más juegos que el año pasado.
O comienza a jugar. ¿Cuáles te gustan ahora? ¿Cómo es? ¿Podés? ¿Cuándo? Registralo.
Lee más libros que el año pasado.
Y no entres en víctima pues no hay excusas. No es necesario comprarlos, debe haber algunos olvidados en tu casa. Podés releer alguno que te haya gustado y así recomenzar de a poco un hábito olvidado. También podés pedirle a alguien. ¿Podrás? Sí, seguramente podés pedir. Pedí que te presten. Hay amigos que tienen libros para prestarte. En tu barrio, si estás presente seguramente hay una biblioteca ambulante, en casi todos las hay. O podés iniciar con tus amigos un curso de lectura. O podés comenzar con cuentos cortos, buscarlos por Internet, leerlos de la pantalla, bajarlos, resumirlos. Leer nos pone otro lugar, otro tiempo, otra lengua, nos da una respiración nueva. Podemos abrir un espacio de ensoñación, de nuevos pensamientos, de recuperación de vivencias.
Mira al cielo al menos una vez al día, date cuenta de la majestuosidad del mundo que te rodea.
Levantá
Come más alimentos que crezcan en los árboles y en las plantas y menos alimentos que sean manufacturados o que requieran un sacrificio. Toma mucha agua y una copa de vino al día.
Mucho agua, sí, igual que esa propaganda que muestra un vaso que desborda lo que no sirve y permanece siempre limpio. Eso hace el agua. Y vos pensá cómo hacer para tomarla. Me gustó también lo del vino, y además asegurate de brindar por algo -siempre hay algo para brindar- y si es posible hacelo en compañía.
Trata de hacer reír a por lo menos 3 personas cada día.
Este es un principio de conexión, de verte desde otro lado, de observar cómo reaccionan los demás a lo que decís, y nada mejor que saber cómo me ven causando una sonrisa.
Elimina el desorden de tu casa, tu auto y tu escritorio y deja que nueva energía fluya en tu vida.
Limpiá, tirá, reacomodá, disfrutá de tu lugar que puede ser nuevo con un cambio o varios. Acostumbrate, ordenate, porque ordenar afuera siempre sirve para ordenar adentro.
No gastes tu precioso tiempo en chismes, cosas del pasado, pensamientos negativos o cosas fuera de tu control. Mejor invierte tu energía en lo positivo del presente.
Somos lo que hablamos porque somos lo que pensamos. Todo empieza con el pensamiento, pero también “somos los que hacemos para cambiar lo que somos” (E. Galeano). Las personas que dejan de fumar dicen que cuando te asaltan las ganas se levantan, caminan unos pasos, se alejan de ese lugar. Este es un recurso. Entonces, hacé algo. No puede ser que pierdas tu precioso tiempo ocupándote de lo que dicen o piensan los demás en lugar de ocuparte de qué podrías hacer con vos.
Date cuenta que la vida es una escuela y tú estás aquí para aprender. Los problemas son lecciones que van y vienen, lo que aprendes de estos es para toda la vida.
Aprender, aprender y aprender. Pero esto no conlleva un sacrificio o un sentimiento de resignación. Significa qué aprendí algo para hacerlo diferente cuando llegue el momento. ¿Me sirvió esta experiencia? ¿Qué aprendí? ¿Qué voy a hacer diferente la próxima vez? Porque sucede que nunca estamos en el mismo lugar, la vida es cambio. El ser humano es el único ser de la creación que debe hacerse cargo de su destino y puede modificarlo.
Sonríe y ríe más.
¿Cómo puede ser que sepamos tanto de este tema y nos cueste tanto ponerlo en práctica? ¿Cómo nos sentimos después de una buena risa? ¿Qué podés hacer hoy para sonreír más?
No dejes pasar la oportunidad de abrazar a quien aprecias.
Abrazar, achicar la distancia física, sentir. Empezar a trabajar con el cuerpo en la forma más simple posible, estando presente en un abrazo.
La vida es muy corta como para desperdiciar el tiempo odiando a alguien.
¿Te acordás por qué odiás? ¿Para qué te sirve ahora? ¿Qué acciones podés hacer cuando aparece este sentimiento? ¿Qué conversación te serviría para atravesar ese odio? Buena frase: “Nadie puede herirte sin tu consentimiento”. Eleanor Roosevelt.
No te tomes a ti mismo tan en serio.
Nadie más lo hace.
No tienes que ganar cada discusión. Acepta simplemente que no estas de acuerdo.
Sí es muy importante que aprendas a escuchar. Básicamente cuando escuchamos interpretamos lo que dice el otro para estar de acuerdo o no. Cuando escucho no pienso en lo que voy a contestar, ni me busco argumentos para quedar bien parado, para parecer más inteligente, no interrumpo, no hablo sobre las palabras del otro. Se podría decir que escuchar es como absorber lo que dice el otro. Esto es lo único que me permitirá disentir si no estoy de acuerdo. Escuchar es enfocarse en la relación, querer ganar todas las discusiones es enfocarse en
Ponte en paz con tu pasado, así no arruinará tu presente.
Todos repetimos una y otra vez que el pasado pasó. Leemos artículos en Internet que nos hablan del pasado y del futuro ¿Cuántos de nosotros no lo creemos y lo seguimos cargando? No hay nada que hacer: el pasado ya pasó. Es un vestido, un traje que ya no te queda bien. Un traje de otra temporada, de cuando eras más chico. Y ahora sos más grande, sos distinto, más alto o más flaca, con más o menos pelo. Ahora cambiaste. Ese traje o vestido no te sirve más. Cualquier cosa que haya pasado ya no sos el o la que eras en ese momento. Me acuerdo de lo que pasó, de lo que viví, pero ahora sería diferente.
No compares tu vida con la de otros. No tienes idea del camino que ellos han andado en la vida.
Pero sí compárate contigo. ¿Cómo eras? ¿Cómo querías ser? ¿Pudiste?
Nadie está a cargo de tu felicidad excepto tu mismo.
A la vida le da lo mismo, al que no le da lo mismo es a vos.
Recuerda que tu no tienes el control de todo lo que te sucede, pero sí de lo que haces con ello.
Y es tal cual. Pasan cosas en nuestra vida, en nuestro trabajo, en nuestra ciudad, en nuestro país. Y pueden ser cosas muy lindas o no tanto, pero cuánto tiempo vas a quedarte en ese lugar depende de vos. Hay una frase que aplica aquí: “En las crisis unos lloran y otros venden pañuelos”.
Aprende algo nuevo cada día.
Y puede ser algo pequeño, chiquito, algo que te guste. Una nueva tecla de la computadora, el nombre de esa película que nunca tenés tiempo de buscar, algo que te resulte gratificante, significativo. No me refiero a la teoría de la relatividad sino algo que disfrutes.
Lo que la demás gente piense de ti no es de tu incumbencia.
Lo que nosotros opinamos es eso, una opinión que pasa por quienes somos. Nosotros somos a partir del lugar donde nacimos, de nuestra crianza, de lo que estudiamos, de las películas que vemos, de los amigos que tenemos. Cuando opinamos siempre opinamos a partir de nuestro filtro, de nuestro paradigma, patrón mental o como quieras llamarlo y nunca a partir del otro. Opinamos a partir de lo que “nosotros” vemos en ese otro.
Aprecia tu cuerpo y disfrútalo.
Hay cosas que no podemos cambiar, que es importante aceptar. El día en que nací no lo puedo cambiar. Cuánto mido tampoco. El color de ojos, quizá pero no en forma definitiva. Aprendé a verte cómo sos, a aceptar lo que podés cambiar y lo que no podés y entonces elegilo, ponete a trabajar en ello, tomá algún curso de acción, pero no te quejes más por favor. Te dejo un video que recordé hace poco y que viene muy al caso.
No importa que tan buena o mala sea la situación, ésta cambiará.
“Esto también va a pasar”. Te dejo la historia completa.
Tu trabajo no se ocupará de ti cuando estés enfermo. Tus amigos sí lo harán. Mantente en contacto con ellos.
Volvé a acercarte si estás alejado, buscá nuevos compañeros de camino si los necesitás, abrí nuevos círculos. ¿Es este un desafío para vos? ¿En qué grupo te ves? ¿A qué grupo te gustaría pertenecer? La mayor parte de los desórdenes psíquicos de nuestra época tienen que ver con la soledad, con no poder pedir ayuda, con no poder contar con “otro”. Ahora, es importante acá ver el concepto de otro. Otro es distinto de mí. Otro no soy yo. El otro se elije y se escucha.
La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas.
Primero identificala, aceptala, sos humano y la envidia es una emoción. Ni buena ni mala, como todas las emociones. Existe. Encuéntrala, obsérvala, ¿te sirve?
No importa cómo te sientas, levántate y vístete.
Y no te olvides de ponerte una sonrisa y recordar que esto también pasará. Ponerse en movimiento es importante y para hacerlo es necesario tener recursos. Todo lo que escribí antes es importante. Centrarse en lo que hay es importante. Estás en tu casa, te podés levantar, mirar al espejo, saber que tenés un trabajo o una actividad adonde ir, mirar al cielo, saber que podrás hablar con alguien, leer. Está bueno pensar cómo te sentirás al final de
Cada noche antes de acostarse di lo siguiente:
O escribilo. Llevá un cuaderno, un registro. Empezá a conocer lo bueno de vos y de lo que hiciste. Aprendé a ver lo que podrías hacer.
Esta es la frase: Hoy me reconozco por …. Y escribí todas las cosas por las que te reconocés por más minúsculas que te parezcan: “Hoy me reconozco porque fumé un cigarrillo menos, porque llamé por teléfono a un amigo, porque caminé cinco cuadras y a medida que puedas reconocerlo y escribirlo tu lista comenzará a crecer. “Hay dos cosas que todos queremos más que sexo y dinero: reconocimiento y elogio”, lo dijo Mary Kay Ash
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