La Isla
Tendrías que haber venido. Decididamente tendrías que haber estado con nosotros. No va a faltar oportunidad, cuando se arregle todo este asunto.
Llegamos a la Isla el sábado 19 de diciembre, con la idea de quedarnos dos semanas. Al final fueron algo más de diez días, ¡pero qué manera de pasarlos, por Dios! Es el paraíso del turista, te lo puedo asegurar. Ya desde el momento en que llegas te encuentras con un clima y un paisaje natural encantadores. Eso solo debería bastar para enamorarse del lugar. Pero no es lo único. Puedes creerme que no es lo único.
Oye, Rosalie no está leyendo esta carta, ¿verdad? Espero que no lo haga, hermanito, ya te dije cientos de veces que nunca debes dejar que tu esposa vea algo que es para ti antes de que te asegures de que nada te va a incriminar, jeje. Créeme, Charles, la Isla no es un lugar adonde debas ir con tu esposa, novia o cualquier mujer que pueda acotarte la diversión. Las putas de allá son las mejores que haya probado en cualquier parte del mundo. Mulatas fogosas en su mayoría, entregadas a complacerte con verdaderas ganas, de a dos, de a tres, no tienen problemas. Ni de cómo. Si tu mujer nunca te dio el culo, ve a la Isla y te cansarás de penetrar culos. En la zona de burdeles hay uno cada diez metros, y para todos los gustos, desde los más baratos hasta verdaderos hoteles de lujo con prostitutas dispuestas a complacerte como quieras y por el tiempo que quieras. Y por el precio que quieren ellas, claro, jajaja. Pero lo vale. Ve dispuesto a volver a América con unos miles de dólares menos que cuando llegaste, te lo advierto, pero no te arrepentirás de pagar ese precio. De todos modos, no solamente con putas tendrás sexo si vas. Las turistas que van solas se transforman allá, no sé si es por el clima tropical o qué, pero he estado con alemanas que luego de dos tragos sólo querían que las llevase a la cama, y no te miento. Hermano, no estuve con menos de dos mujeres por día, lo puedes creer?
Y además de las putas están los casinos. Los mejores que he visitado. Shows internacionales, comida regional y exótica. Juegos de primer nivel. Sí, es verdad, he perdido mucho dinero, pero no es algo que deba preocuparte. Lo vale, confía en mí.
El clímax fue la celebración de año nuevo. Fuegos artificiales, fiesta por todos lados. En el hotel el champagne corría como agua, al igual que los habanos y los besos. Las mujeres solo querían sexo esa noche, te lo puedo asegurar, hermano. Jamás me olvidaré del año nuevo de 1959.
Es una pena que justo en ese momento al hijo de puta de Castro se le haya ocurrido tomar La Habana y estropearnos la diversión.
No te preocupes, pronto lo derrocarán y Cuba volverá a ser nuestro burdel de lujo.
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Genial! Me hiciste estar en la isla y en ese tiempo. El modo de contarlo, muestra q no es un relato de estos días. Si bien siempre creí en tu talento como escritor, nada más que porque me creo lo que contás, igual, tío, no dejas de sorprenderme.
un beso muy ruidoso
glo