Sex & the city: chicas materiales, pero muy amistosas

Sex & the city -el film basado en la popular serie del mismo nombre- ya se estrenó en nuestro país. Por más fanatismo que este film despierte en sus fervientes seguidoras, no creo que se trate de una película que hará historia en el cine, como sostuvó la protagonista y coproductora Sarah Jessica Parker. Sin embargo, para aquellos y aquellas -los primeros en especial- que dicen que ver esta película es una perdida de tiempo, que abunda en superficialidades y demás, les pido que lean a continuación, quizás cambien de opinión. Creo la razón del rechazo es simple, no entendieron el objetivo del film: entretener. Lejos estan estas 4 mujeres de ser el prototipo de la mujer involucrada con la política, la economía o en las causas por el bien común; no se trata de un grupo de chicas dedicadas a tener charlas filosóficas acerca de Sartre o Marx, sino de un tema más terrenal y directo, el sexo. Bueno, Samantha idolatra al botox por sobre cualquier otra cosa, ¿y qué? ¿acaso no es un uso extendido en la sociedad de hoy? Sí, a Carrie le preocupa el tamaño de su guardaropas más que el de la cocina,¿qué problema hay con eso? Admito que hay una superabundancia de marcas como Coty, Vitaminwater, o Sky Vodka, pero… ¿acaso en el Naufrago no aparece “fedex” hasta en la sopa del protagonista?, ¿tiene más derecho James Bond a usar un auto de alta gama distinto en cada película que Samantha de andar en un Mercedes Benz?
Creo que lo más rescatable de la película, más allá del mensaje “el verdadero amor siempre triunfará”, se puede apreciar en los primeros minutos de la misma: cuartetos de amigas alegres paseando de día y de noche por las calles de Nueva York. Porque como dice Carrie: la vida no es siempre como tus fantasias, por eso necesitas amigas de verdad que te ayuden a poner los pies sobre la tierra. Quizas se les fue un poco la mano con las fantasías, pero creo que más de una coincidirá en que esta frase es muy cierta.

Juno, una película muy embarazosa

Cuando salí de ver “Juno”, la película que cuenta la historia de una adolescente de apenas 16 años que queda embarazada, me dije a mi misma:-¡Qué bueno que no tengo una hermanita chiquita o una primita, porque no sé qué les diría si hubieses venido a ver esta película conmigo!-. Por si no vieron este film, Juno es una adolescente norteamericana que queda embarazada después de su primera relación sexual. Después de una dura espera en la sala del médico, nuestra protagonista queda horrorizada y decide seguir adelante con el embarazo. Sin embargo, su decisión no termina aquí. Con el apoyo de su mejor amiga, decide “donar” su hijo/a a una familia adoptiva que pueda criarlo mejor que ella y su novio, a quienes les falta unos años para recién terminar el secundario. Es así, como en una escena de la película se muestra con toda naturalidad como Juno, junto a su mejor amiga, busca en una lista de “clasificados de padres” la pareja que criará a su bebé. La película narra así todo el embarazo de la adolescente, con las luchas internas que se desatan a partir de observar como la pareja que ha elegido es solo perfecta en apariencia. Si bien la actuación de la protagonista es muy fresca y convincente, y la banda sonora de la película es muy atrapante, creo que una película así no tendría que haberse estrenado. Me pregunto qué habrán pensado las adoelescentes que la vieron chicas, qué habrán sentido, y sobre todo si habrán podido o no tomar partida sobre lo que estaban viendo -lo cual dudo muchísimo-. Creo que la intervención de los mayores en la discusión post película es esencial. Una chica de 16 años está todavía en una etapa de auto-conocimiento, descubriendo quien es, que quiere hacer de su vida y con quien quiere estar. Me parece que una película de estas características podría resultar muy perjudicial, o como mínimo confusa para una adolescente.

Juno, una película muy embarazosa

Cuando salí de ver “Juno”, la película que cuenta la historia de una adolescente de apenas 16 años que queda embarazada, me dije a mi misma:-¡Qué bueno que no tengo una hermanita chiquita o una primita, porque no sé qué les diría si hubieses venido a ver esta película conmigo!-. Por si no vieron este film, Juno es una adolescente norteamericana que queda embarazada después de su primera relación sexual. Después de una dura espera en la sala del médico, nuestra protagonista queda horrorizada y decide seguir adelante con el embarazo. Sin embargo, su decisión no termina aquí. Con el apoyo de su mejor amiga, decide “donar” su hijo/a a una familia adoptiva que pueda criarlo mejor que ella y su novio, a quienes les falta unos años para recien terminar el secundario. Es así, como en una escena de la película se muestra con toda naturalidad como Juno junto a su amiga, busca en una lista de “clasificados de padres” la pareja que criará a su bebé. La película narra así todo el embarazo de la adolescente, con las luchas internas que se desatan apartir de observar como la pareja que ha elegido es solo perfecta en apariencia. Si bien la actuación de la protagonista es muy fresca y convincente, y la banda sonora de la película es muy atrapante, lo cierto es que todavía me pregunto como esta pelicula fue estrenada en tantas salas de cine, y en tantas casas de adolescentes de la misma edad que Juno. Me pregunto también qué habran pensado esas chicas, qué habran sentido, y sobre todo si habrán podido o no tomar partida sobre lo que estaban viendo -lo cual dudo muchísimo-. Creo que la intervencion de los mayores en la discusion post pelicula es esencial. Una chica de 16 años está todavía en una etapa de autoconocimiento, descubriendo quien es, que quiere hacer de su vida y con quien quiere estar. Me parece que una pelicula de estas caracteristicas podría resultar muy perjudicial y como minimo confusa para una adolescente.

Cúpido siglo XXI: nuevas tendencias

1. Sos un adicto al trabajo
2. Tenés un acceso limitado a potenciales parejas
3. Tenés expectativas poco realistas.
4. Tenés una tendencia a tomar decisiones desacertadas a la hora de elegir pareja.
5. Elegís usualmente parejas que no están disponibles.
6. Elegís a tu pareja con ojos de casamiento
7. Sos antisocial o un poco tímido
8. Te cuesta tener citas después de tu divorcio.
9. Estas buscando una relación a largo plazo.
10. Pensás que el amor es un poquito-muy complicado.
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Si contestaste “sí” a más de una de estas opciones, significa que estas necesitando la ayuda de una “matchmaker”. Eso es al menos lo que afirman en el “Matchmaking Institute”. Establecido en Nueva York y con nueva sede en Singapur, este instituto alberga celestinas muy bien pagas, quienes a cambio de miles de pesos tienen la difícil tarea de unir dos corazones. Su trabajo comienza con el trazado del perfil del interesado (por ahora solo trabajan para hombres). El cliente dice: quiero una mujer que sea deportista, que haya viajado mucho y que quiera tener una familia numerosa. A partir de allí la búsqueda comienza. Luego, la celestina tendrá entrevistas con varias candidatas hasta dar con la media naranja del interesado. Yo me pregunto, ¿Como cambiaría la historia de Romeo y Julieta de haber existido una matchmaker? Suena absurdo imaginarse a Romeo en una consulta con una matchmaker: “quiero una mujer que sea de una familia enemiga, que me rompa la cabeza y el corazón “. En esta historia fue el destino quien unio a estos dos amantes. Las matchmaker creen, sin embargo que éste destino hay que ayudarlo un poco. Como si esto fuera poco, comparan su profesión con la de un personal trainer: si necesitamos a alguien que nos ayude a entrenar para no lesionarnos, ¿por qué no podemos contratar a alguien que nos evite lesiones amorosas?
Este fenómeno va en progresivo aumento, y en el instituto en cuestión son cada más las mujeres que estudian para ser celestinas profesionales. Las románticas empedernidas mientras tanto, nos aferramos al flechazo a primera vista y le decimos NO a la intervención de las matchmakers.
Cleopotras-argentinas quiere saber tu opinión: ¿vos, contratarías a una matchmaker?

Leche Materna

Frente al espejo, colocandome por enésima vez lagrimas en el ojo me intercepta Virginia, la empleada que trabaja en mi casa: -No tenes una amiga qué tenga leche materna? Su tono de médico-pediatra me confunde y divierte… La miro incrédula y ella continúa: -Es el mejor remedio para tu ojo, dos gotitas y no se hable más. En ese momento no puedo evitar el entrecruzamiento de varias imágenes: Una amiga mía, embarazada (!) ,dándome leche de su teta (!!)En fin, quien dice.. quizas sea verdad, why not? Algún voluntario se ofrece para testear?

Atenti vecinos de palermo: llegó el fantasma de Tiendas París

Por fuera se despliega como un gigante, una enorme estructura cuya blancura intimida a más de uno. En la esquina de Dorrego y la cancha de polo se impone. Los vecinos lo conocen. Es, como tomar mate a la mañana, ya parte de su vida cotidiana. Sin embargo, al ingresar a la planta baja del complejo comercial que alberga al hipermercado Jumbo, la sensación de vacío es inevitable. De los 39 locales que solían ofrecerle al consumidor variadas opciones en gastronomía, indumentaria y tecnología hoy quedaron solamente tres: los de Musimundo, Farmacia Portofino y Dulce Carola. “Como en la ley de la selva, sobrevivió el más fuerte”, señala una empleada del local de música. Entre las luces y el rojo brillante de la conocida marca se encuentra entre escondida y refugiada otra empleada. Por fin aparece en escena: “Pero nadie nos asegura que no vaya a cerrar”, dice, mientras apila unos CD como quien ordena con desgano los cubiertos después de lavarlos; sus movimientos apresurados dejan entrever cierta preocupación y enojo acumulados.
Al entrar en la farmacia, una vendedora que brilla solamente por sus pantalones plateados, nos dice con un acento francés impostado: “Este es el nuevo Givenchy, ange ou démon”. El pasillo está vacío. En contraste con la situación general, las paredes desnudas exhiben un slogan: “Muy pronto llega a Portal lo que esperabas”. Estas palabras dejan tras de sí varias incógnitas: ¿qué llega?, ¿cuándo?
“Esto es la muerte”, dice la señora del puesto de diarios ubicado en el sombrío estacionamiento. Parece que hace un esfuerzo al hablar, su voz ronca se hace aún más ronca, ¿será de soledad? Seguramente que sí. La observa un empleado un con uniforme azul sobre el que se puede leer: “El Portal”.
-Lo único que sabemos es que lo que estamos construyendo se llama Tiendas París y que es algo parecido a Falabella- dice con un tono entre divertido e indignado por lo absurdo de la situación. Con respecto al segundo interrogante, los empleados cuentan: “Nos dijeron que eran ocho meses, de los cuales ya pasaron dos”. Como en un cuento de Borges el tiempo parece un eterno presente, detenido, esperando algo o a alguien.
Esta situación caótica y desconcertante deja al menos a algunos empleados en una situación ventajosa, los changueros: “Nosotros estamos mejor, tenemos mucho menos trabajo”, aseguran sonriendo tímidamente. Los dos hombres de camisa blanca transitan por el estacionamiento, y entre el polvo se los confunde con dos sombras.
Tiendas París, un ambicioso proyecto que resuena en el vacío de aquellos pasillos blancos, Tiendas París.

Atenti vecinos de palermo: llegó el fantasma de Tiendas París

Por fuera se despliega como un gigante, una enorme estructura cuya blancura intimida a más de uno. En la esquina de Dorrego y la cancha de polo se impone. Los vecinos lo conocen. Es, como tomar mate a la mañana, ya parte de su vida cotidiana. Sin embargo, al ingresar a la planta baja del complejo comercial que alberga al hipermercado Jumbo, la sensación de vacío es inevitable. De los 39 locales que solían ofrecerle al consumidor variadas opciones en gastronomía, indumentaria y tecnología hoy quedaron solamente tres: los de Musimundo, Farmacia Portofino y Dulce Carola. “Como en la ley de la selva, sobrevivió el más fuerte”, señala una empleada del local de música. Entre las luces y el rojo brillante de la conocida marca se encuentra entre escondida y refugiada otra empleada. Por fin aparece en escena: “Pero nadie nos asegura que no vaya a cerrar”, dice, mientras apila unos CD como quien ordena con desgano los cubiertos después de lavarlos; sus movimientos apresurados dejan entrever cierta preocupación y enojo acumulados.
Al entrar en la farmacia, una vendedora que brilla solamente por sus pantalones plateados, nos dice con un acento francés impostado: “Este es el nuevo Givenchy, ange ou démon”. El pasillo está vacío. En contraste con la situación general, las paredes desnudas exhiben un slogan: “Muy pronto llega a Portal lo que esperabas”. Estas palabras dejan tras de sí varias incógnitas: ¿qué llega?, ¿cuándo?
“Esto es la muerte”, dice la señora del puesto de diarios ubicado en el sombrío estacionamiento. Parece que hace un esfuerzo al hablar, su voz ronca se hace aún más ronca, ¿será de soledad? Seguramente que sí. La observa un empleado un con uniforme azul sobre el que se puede leer: “El Portal”.
-Lo único que sabemos es que lo que estamos construyendo se llama Tiendas París y que es algo parecido a Falabella- dice con un tono entre divertido e indignado por lo absurdo de la situación. Con respecto al segundo interrogante, los empleados cuentan: “Nos dijeron que eran ocho meses, de los cuales ya pasaron dos”. Como en un cuento de Borges el tiempo parece un eterno presente, detenido, esperando algo o a alguien.
Esta situación caótica y desconcertante deja al menos a algunos empleados en una situación ventajosa, los changueros: “Nosotros estamos mejor, tenemos mucho menos trabajo”, aseguran sonriendo tímidamente. Los dos hombres de camisa blanca transitan por el estacionamiento, y entre el polvo se los confunde con dos sombras.
Tiendas París, un ambicioso proyecto que resuena en el vacío de aquellos pasillos blancos, Tiendas París.

¿Kiosco de revistas o sucursal Playboy?

Llamado a la solidaridad femenina:

Transitar a pie las congestionadas calles porteñas puede resultar en un desafío. Entre que esquivar los regalitos caninos, que agarrar fuerte la cartera, algo tan simple como caminar puede complicarse. A esta linda listita de obstáculos se suma un nuevo enemigo: El kiosco de revistas. Mujeres desnudas, de todo y para todos: rubias, morochas, coloradas, todas ellas exhibiendo sus cuerpos, tal como llegaron al mundo. Sus poses, más que insinuantes dejan todo a la vista. El desprevenido transeúnte no puede hacer vista gorda a semejante llamado de atención. Y bueno, si está ahí, ¿qué pretenden, que me tape los ojos? Podría responder aquel adulto, de elegante traje azul y relucientes zapatos negros que aprovecha para echar un largo vistazo al puesto de diarios ubicado frente a Tribunales. Y bueno, tan errado no está.
Frente a este escenario yo me pregunto:¿Qué fue de los kioscos de diarios “apto para todo público”? ¿A dónde fueron a parar revistas como El hogar cuyas tapas mostraban inocentes y apacibles ilustraciones? Espectaculares escenarios naturales publicados por el National Geographic fueron cediendo silenciosamente su lugar. Todos sabemos que el cuerpo de la mujer es hermoso, pero acaso ¿es lo único que existe sobre la faz de la tierra? De seguro que no. No solo existen millones de lugares geograficos que valen la pena ser vistos, sino que hay tambien gran cantidad de talentosos/as diseñadores/as que pueden lograr atractivos y originales diseños de tapa.
Por eso, disfrutemos con plenitud del derecho a libertad de expresión, hagamos del kiosco de revistas una ventana al mundo y no -en el mejor de los casos- una mera extensión del programa Bailando por un sueño.