Crónicas entrerrianas del siglo pasado: SURUBÍ E’ MELENA LARGA!

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Eduardo Grande… Así llamaban al alemán los isleños del arroyo Martínez, para diferenciarlo del hijo al que habían bautizado como Eduardo Chico, y porque el apellido del viejo era impronunciable para la paisanada, acostumbrados al patronímico ítalo-hispano imperante en esa zona de Las Lechiguanas.
Abundaban los Villarreal, los Montes, los Sosa, había una familia Mazzuchieli que tenía chacra y monte de álamos, y luego estaba don Bairolatti, el dueño de las lanchas colectivas, pero nadie portaba semejante apelativo germánico, más parecido a un escopetazo que a un nombre de cristiano, así que habían zanjado la cuestión agregándoles los respectivos adjetivos.

Los vecinos mas antiguos recordaban que don Eduardo había llegado a las islas allá por 1921 o 22 aproximadamente. Por unos pocos pesos, ahorrados trabajosamente tras diecisiete años de inmigrante forzoso, había comprado la plantación de sauces del finado Benito Reynoso. En esa época la madera de sauces era muy cotizada para la fabricación de los clasicos cajones de fruta, y allí apuntaba el alemán, creído una vez más en el mito que en esta tierra de salvajes uno sembraba arena y crecía oro.
Junto con la propiedad venía incluída en el paquete la viuda del Benito, en realidad viuda no oficial, porque al difunto se le había pasado por alto lo del Registro Civil, el cura y demás accesorios, y allí estaba la Rosalía, sin edad predecible, mujer de muchos hombres, mitad india y mitad criolla, con cinco hijos machitos de padres distintos colgados de las polleras, hosca, huraña, las mechas de azabache puro atadas en un rodete tirante, la mirada perdida vaya a saber en que lejanías, parada en la puerta del rancho esperando con sumisa resignación al próximo patrón para calentarle la comida en el día y el catre en la noche, como había venido haciendo desde que tenía memoria con todos los que le habían arrimado más o menos de prepotencia una palabra de cariño o una urgencia más física que espiritual.

Al Eduardo Chico se lo veía poco. Vivía en Buenos Aires con Anna, su madre, estudiaba en la Universidad y últimamente se decía que hasta tenía novia. En el verano subía a las islas, y pasaba los tres meses con el viejo, rito que venía cumpliendo desde que tenía doce años y sus padres habían separado caminos para seguir cada uno por su lado.

Y fué en una de esas vacaciones cuando aconteció el sucedido que aquí se relata…
La Rosalía era mujer de ley, y desde que formara yunta con don Eduardo no había faltado un solo día a todos los deberes impuestos por las circunstancias. Hasta le había dado una hija, la Lucía, primera hembrita (y última) en la camada, mientras los muchachos más grandes, ya mozos, habían pasado a engrosar la escasa tropa de peones que el alemán empleaba en la isla.
Lavaba, cocinaba, cuidaba del gallinero, mantenía en orden la ranchada, le peleaba a las crecidas inesperadas del arroyo, y cuando no tenía más tarea se la veía sentada a la sombra de la enramada en verano, o en la tenue penumbra invernal de la cocina cosiendo alguna camisa, remendando un pantalón o bordando las alpargatas nuevas del patrón, totalmente ausente de toda otra comunicación que no fuera la que mantenía con sus propios pensamientos.

Había llegado ese año a la isla un forastero, Alicio Quiróz, correntino, decían las malas lenguas que mozo taimado, cuchillero y mal entretenido, más amigo de los naipes y la bebida que del hacha y el machete… Pasaba las horas rondando boliches y canchas de bochas, y sea por capricho, por necesidad de pelearle a alguien de mucho respeto, o simplemente por no tener otra cosa que hacer dió en arrastrarle el ala a la Rosalía, pese a ser ya grande y no demasiado agraciada, habida cuenta que las demás mujeres de Paranacito y aledaños ya le habían dado el esquinazo, anoticiadas de la mala fama del galán.

Las contadas veces que la pobre bajaba a la villa por compras, o para llevar a alguno de los mas chicos al dispensario, se le aparecía como por arte de magia el muy ladino, siempre de negro, el chambergo requintado, las crines largas y renegridas, mascando al desgaire un palito, la palabra fácil endulzándole el oído con algún piropo atrevido… Rosalía disparaba, se le hacía humo, pero cuanto más se alejaba la prenda mas empecinamiento ponía.
Envalentonado,un día se le había aparecido de golpe en la ranchada del alemán, aprovechando que éste andaba por el Uruguay con su lancha pescando, era temporada de surubí y no se podía desaprovechar. De no ser porque ese día estaba en las casas el Eduardo Chico, Crespín,el hijo mayor, y dos de los peones mas viejos que lo corrieron a planazo limpio, la Rosalía lo hubiera pasado muy mal…
Despechado, el muy desgraciado dió entonces por alardear en cuanto lugar quisieran escucharlo de lo fácil que le iba a resultar esa conquista, habida cuenta de los antecedentes de la nombrada, de la seguridad que tenía que al viejo “ya no se le paraba ni pa’ miar…” y hasta prometía regalarle un guachito al gringo “pa’ que completara la colección!” decía.

Se caía de maduro que el Eduardo Grande tarde o temprano se iba a enterar… (Hay que señalar que el hombre no salía dos pasos más allá de su propiedad sin calzar en el hombro la vieja carabina con la que había abatido más de un ciervo de los pantanos cuando recién había llegado a las islas.)
La gente del lugar presentía mal final al asunto, y hasta el comisario Gollán, de ordinario hombre tranquilo y hasta despreocupado de sus funciones, había empezado a parar las antenas y masticaba la posibilidad de darle un sermón de advertencia al alemán antes que la cosa se saliera de madre y terminara desgraciándose alguien.

Y se enteró nomás… Una noche que el Alicio, entonado con dos ginebras de más descargaba en el mostrador del boliche su habitual monserga de fanfarronería sexual, tuvo la mala pata de no presentir más que ver al alemán, parado en el vano de la puerta y escuchando todo, ante el azoramiento de los parroquianos, algunos de los cuales se precipitaron inmediatamente en una retirada prudente en previsión del bochinche inminente.
El viejo, como si nada… Entró pausado, hosco como siempre, se dirigió al bolichero y tras intercambiar con éste algunas palabras en voz baja emprendió la retirada, indiferente a la mirada desafiante del correntino, en medio de un silencio tan espeso y compacto que se podía cortar con el facón que el imprudente mozo calzaba a sus espaldas.

Durante dos días el incidente no pasó de ser un chimento más en el devenir cotidiano de los isleños, pero al tercero la cosa cambió…
Como a la diez de la mañana más o menos entró a las disparadas en la comisaría Avelino Felices, botero y pescador, agitado, tartamudeando y asustado como chico que ha visto al cuco:
- Don Gollán, comisario, comisario…!!!!!
El milico, apoltronado con el mate en la mano, de gran charla con el agente de turno, se enderezó de golpe… El olfato de perdiguero viejo le decía que el incidente de las otras noches traía consecuencias. Que otra cosa podía ser sino?
- A ver,che, sosegate… Tomá un mate y largá el rollo.Que t’ianda aconteciendo?
- Vea don Gollán, mire lo que m’ia pasao!!!! Venía de cruzarla a la máistra de la escuela para el lao de Paranacito, y cuando estaba por subir de nuevo al bote y largarme para esta orilla, no viene y se me dispara el cuzco, usté sabe que el Batata no se me despega ni que venga tormenta de las bravas…
Paciente, el comisario le dió una chupada a al bombilla:
- Y de ahi…? Abreviando che… Que más?
- El dijunto don Gollán, el dijunto!!! Que el Batata se me perdió entre los yuyos de la costa, y siguiéndolo lo encuentro gruñendo y con lo pelos paraos, y al mozo ése, el Alicio, el correntino, mas finao que surubí a la parrilla, boca abajo entre el barro y los juncales, pura sangre en la jeta, justito ahí donde el arroyo se junta con el canal que bordea el sauzal del alemán… A ése lo disgraciaron seguro de amanecida, de no los perros hubieran alborotado en la noche!!

Ni hablar el alboroto que se armó en las islas… para el mediodía todo el mundo había largado lo que estaba haciendo, y los corrillos se sucedían en todas partes, comentando y haciendo conjeturas de las más diversas sobre el suceso.

El comisario no tenía dudas… Pero tampoco pruebas, y no las iba a buscar. Entre la vida de un forastero vago, desconocido, mal llevado y cuchillero, y la de un antiguo vecino, honesto, trabajador, buen amigo, jefe de familia propia y ajena, que nunca había molestado a nadie ni causado bochinche alguno en tantos años, elegía a este último sin duda…
La investigación duró menos que una misa. Al Alicio le habían borrado la cara de un escopetazo, y en aquellos tiempos todo el mundo andaba calzado con arma larga cuando entraba al monte… Andar chequeando cada carabina, cada escopeta del pueblo y alrededores era cosa de locos, que lo hicieran los porteños vaya y pase, pero ésto era el arroyo Martínez, que embromar!
La única pista era un alpargata blanca con una flor azul bordada en el empeine. Medio enterrada en el barro la había encontrado un oficial de Prefectura que había venido para ayudar en el asunto, y Gollán la desestimó enseguida… Muchos mozos usaban alpargata bordada, y sabían andar por el monte de caza o de pesca… Quién podía afirmar con seguridad a quién pertenecía?

El juez de Paranacito, acostumbrado a litigios de cuchillo y muertes por honor, y más ocupado en asuntos de la política local que en administrar justicia liquidó el asunto de dos plumazos, sello y firma:
“Muerte por arma de fuego de origen desconocido, no hallándose pruebas que señalen a vecino alguno como autor de la misma, se cierra la causa disponiendo se entregue el cadaver a algún familiar reclamante, caso contrario se dispondrá su inhumación en el cementerio local, con cargo del sepelio al Municipio correpondiente.”
Nadie pidió por el finado, y en cajón de pino cepillado fue a dar con sus huesos en un rincón al fondo de la necrópolis isleña, adonde la creciente cada tanto removía los féretros y los hacía navegar arroyo abajo rumbo al río Uruguay, remedando involuntariamente antiguos ritos paganos de inhumación.

Siete años después del suceso le tocó el turno al Eduardo Grande de aposentarse en el cementerio, pero no el de la isla, sino en la Chacarita, en Buenos Aires. Había bajado a la capital para operarse de la próstata, tenía 82 años. Salió bien del trance, y a los dos días se bajó de la cama y se puso a bailar para demostrarle a los otros pacientes de la sala lo bien que estaba. Una hemorragia interna se lo llevó en unas horas, y el hijo consideró mas cómodo inhumarlo en el cementerio Alemán que andar trasladando los restos de vuelta a Entre Ríos. Con su desaparición quedaba liquidado definitivamente el misterio de aquel asesinato, el del correntino provocador y cuchillero que había terminado sus días bebiendo su propia sangre entre los juncales de las islas, ahí nomás cerquita del río Uruguay…

Dias después de su muerte Eduardo Chico viajó a las islas para liquidar los asuntos del viejo. La isla con plantación incluída se la cedía a la Rosalía y a su media hermana, y de las pocas pertenenencias personales guardadas en un antiguo baúl solo retiró algunos papeles y fotografías, el resto que las mujeres hicieran lo que creyeran mas conveniente. Entre las prendas de ropa, lavadas, remendadas y prolijamente dobladas había una alpargata, solitaria, blanca y con una flor azul bordada en el empeine…

Cuando alguien le preguntaba al comisario Gollán si había interrogado alguna vez al alemán sobre su paradero la madrugada del crimen siempre daba la misma respuesta en tono socarrón:
- No estaba en su casa… Había salido de madrugada a poner los espineles, andaba pescando surubises… Surubí e’ melena larga agarró!
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MEDEA, O EL AMOR ENVENENADO

La casualidad puso en mis manos hace poco mas de un año este singular video que combina trágicas imágenes del film “Medea” (1988) del director danés Lars von Trier,con la insuperable voz de la contralto australiana Lisa Gerrard,en una amalgama estupenda que no alcanzan a desvirtuar algunos fallos originales de edición. Publiqué entonces este post, y tal fué el siniestro encanto que entonces me produjo que aún hoy me estremece su lectura y la imagen que lo acompaña.
Me pareció tan fantástico el tema,y tan tremenda la tragedia que retratan las imágenes,que para justificar su presentación me atreví a introducirme en el personaje de la protagonista,y a través de la imaginación representar en el siguiente texto que hoy rescato para quienes no lo leyeron en su momento, el mea culpa de esta mujer que destruyó todo aquello que la rodeaba consumida por un amor enfermo y posesivo,dejando a su paso solo sangre y muerte.

ROSA DE SANGRE
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Yo,Medea,hija de Idía y de Eetes rey de la Cólquide,nieta de la gran hechicera Circe,tengo mis manos tintas en sangre…

Traicioné a mi padre,engañé cruelmente a las hijas del rey Pelias incitándolas a ocasionar la muerte de su propio padre,asesiné a mi hermano Apsirto arrojando sus restos al mar,y a la princesa Glauce,prometida de Jasón, y a su padre Creonte rey de Corintia,quienes murieron abrasados por un fuego que ocasioné con mis artes de hechicera,y finalmente,¡¡horror de horrores!!,ahorqué a mis propios hijos,de Jasón y míos,a quienes previamente había utilizado como mensajeros de la muerte de Glauce y Creonte…

Y todo esto porqué? Por amor…Por el maldito y envenenado amor que siento por Jasón,traidor y apóstata de sus propios sentimientos,el hombre que me abandonó,a mí,madre de sus hijos,por una corona y una mujer de carnes mas frescas e inocentes que las mías!

Por él traicioné mi propia sangre,maldije mi destino y destruí cuanta vida se atravesó en mi camino para retener a mi lado la entraña viva de un hombre que no merecía finalmente transitar su destino junto a mí…

¿Dioses poderosos,amos del Olimpo,porque permitisteis tanta sangre derramada en vano,tanto espanto acumulado,toda esta venganza feroz que atormenta mi alma y me condena a la infelicidad eterna?

Condenada estaba ya cuando me miré por vez primera en el espejo de sus ojos, aquel funesto día en las puertas del templo…
Allí fué cuando decidí,para mi mal y el de todos,que solo mía sería la posesión de aquél entonces desconocido que las malas artes de Hades atravesaran en mi senda.¡ Lo amé como solo se ama una vez en la vida,con todo lo profano y lo sagrado del amor sin límites,y arrojé al mar de los Infiernos todoe escrúpulo,toda redención posible para amarrarlo a mi destino por toda la eternidad!

Mia es hoy la condena,mío el desgarramiento de las entrañas hasta lo más profundo del ser. Debería morir abrasada en las llamas de mi propia culpa,incinerada por el odio y los celos,pero sería tan fácil!

No,Medea,tú,mala hija,mala hermana, peor madre…Debo vivir,la vida será mi muerte,el dolor y la mortificación de no poder arrepentirme me acompañarán por toda la eternidad,flagelarán mi carne hasta verter la última gota de sangre sobre la memoria de aquellos cuyos sepulcros ayudé a construir.De marmol se volverá también mi corazón…!

Fría,eterna,inmutable,transitaré los universos obscuros de la conciencia humana,hasta hundirme un día para siempre en las profundidades recónditas del reino de Hades.
Así será!
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CUENTOS PARA LEER EN INVIERNO: La loca de amor

La loca de amor

Conozco a Hélène de toda la vida. Nacimos y nos criamos juntas…Vivíamos en el mismo pueblo,en los confines de la Bretagne, y en casas contiguas durante muchos años,hasta que nuestras existencias se separaron por el devenir del tiempo. Ella fue la primera en casarse; de ese matrimonio,armado por su familia y del cual tuve el triste privilegio de ser testigo,solo le quedó el recuerdo de aquel hombre desgraciado al cual había estado unida y que la humillaba pública y privadamente de todas las formas posibles,destruyéndole sistemáticamente durante casi cuarenta años la autoestima y hasta el deseo de vivir.

Pasó el tiempo,mucho tiempo,y corrió mucha agua bajo el puente…
Prófuga de su pasado,y lejos,muy lejos del pueblo escenario de aquellas obscuras y desangeladas pesadillas reconstruyó con los fragmentos que le quedaban algo parecido a una vida normal; pero ay! en los últimos meses de su vida una sombra comenzó a rondar dentro de ella,una sensación indefinida de poseer un todo incompleto,el vacío,la desazón.
Acababa de cumplir setenta y seis años.Siempre serena,con una sonrisa espontánea a flor de labios,amable,aristocrática,se estaba gestando sin embargo en su interior una tempestad que finalmente en las últimas semanas estalló con una fuerza incontenible… Y fue entonces que me escribió esta carta,la cual hoy puedo reproducir porque ella ya no está entre nosotros,y en el primer aniversario de su desaparición es mi mejor homenaje a esta bellísima mujer que tanto amó y sufrió,y para ejemplo de lo que el amor causa cuando llega a destiempo y no somos capaces de luchar por él,porque nuestra incapacidad de adaptarse a tan puro sentimiento está agotada por el dolor y los prejuicios:

Sainte- Marie-de-Ré,9 de noviembre de 1908
Querida Aimée:
Han pasado dos meses desde tu última visita,y no olvido los estupendos momentos que pasamos junto a tu familia en el mar. ¡Ay,queridísima amiga,porque no me fuí con ustedes,porque no abandoné esta ciudad cuando el corazón me avisaba que estaba por traicionarme! Hace una semana,desperté a la mañana con una súbita angustia que me cerraba la garganta,con una confusión terrible que no conseguía definir,algo así como la sensación del advenimiento de alguna catástrofe terrible y sin embargo deseada,lo que me espantó soberanamente haciéndome pensar que estaba verdaderamente enferma;y sin embargo al mismo tiempo me embargaba un sentimiento de felicidad inexplicable…

Me vestí,desayuné,y salí con un impulso incontenible de caminar sin rumbo fijo. Como era de esperarse mis pasos me llevaron a la playa;te acuerdas? la que te enseñé el último día, aquella,donde dicen que en días de niebla se divisan las sirenas. Terminé sentada en una de las rocas de la costa… No había casi gente,apenas un par de personas a lo lejos,y sin poner contenerme comenzé a llorar.No a los gritos claro,simplemente las lágrimas comenzaron a rodar incontenibles por mi cara,en silencio,despejando la confusión y las telarañas de mi cabeza. ¿Cuánto hace que no lloraba? Años… yo estaba como congelada,detenida en aquel lejano tiempo del sufrimiento cotidiano,y ahora el desahogo me llegaba de la mano de una revelación que me paralizó entera: recordé súbitamente haber experimentado estas mismas sensaciones hace cincuenta años.

La angustia,aquello de “las mariposas en el estómago” de las que tanto hablábamos en aquellos tiempos,el llanto,la necesidad de correr,de reír y llorar al mismo tiempo,en fin,todo lo que estaba atormentándome esa mañana,era pura,simplemente, EL AMOR!! y Lo peor de todo,Dios mío,es que ese sentimiento tiene un rostro,un nombre,un destinatario… Alguien a quien conocí precisamente después que ustedes se marcharon de aquí,al mismo tiempo que comenzaron mis desvelos. ¡Que locura,que desatino!

Aimée,esto no puede estar pasándome a mí,no,no,por Dios,no hay derecho,no tengo derecho a cometer semejante disparate! Me miro en el espejo a cada momento,tengo setenta años,la cabeza casi blanca,las arrugas del rostro… El tiene menos años que yo,no tanto como para decir que es joven,pero indudablemente los necesarios para que diferencia sea notoria. Su sola presencia me desequilibra,busco los pretextos mas inverosímiles para aparecerme en su camino,o en su trabajo,y cuando lo veo se me aflojan las piernas y soy incapaz de hilar dos frases seguidas. Lo peor de todo,no sé nada de él;si es casado,soltero,viudo o separado,si tiene hijos,o familia…nada,excepto su nombre y el lugar donde desempeña su profesión,adonde un hecho fortuito me llevó a conocerlo,para desgracia de mi existencia,cuando yo creía estar ya a salvo de estas desventuras. Los otros días me dirigió unas palabras… Te juro Aimée,se me aflojaron las rodillas,me tuve que apoyar en la pared,deseé que en ese momento se abriera la tierra y me tragara…

Me trata cordialmente,con la misma condescendencia que utilizaría con su propia madre! Unos días después volví a encontrarlo,una reunión en casa de Mme.D’Ardillières; él estaba de espaldas conversando con el vicario Lussant…saludé a la dueña de casa,y aterrorizada,antes que me viera me escabullí como un delincuente,rogando que no advirtiera mi presencia,porque no iba a poder con mi alma,si me miraba no respondía de mí.

Querídisima Aimée,esto es un delirio,la locura total de una vieja desquiciada que camina por las paredes y se bebe los vientos por alguien que ni siquiera conoce mi nombre. Siento tanta vergúenza,tengo terror que alguien se dé cuenta,camino por las calles como si pisara algodones y tengo la impresión que todos me miran como si llevara estampada en la frente una declaración pública de este sentimiento que me está consumiendo.No puedo más…Me muero,me muero de amor por él,me acuesto con su nombre en la boca y me despierto creyendo que está a mi lado y cuando no lo veo me desespero y ando errando por la calle buscando encontrarlo y al mismo tiempo vivo huyendo de su presencia,me pongo a cantar y acabo llorando como si algo se me hubiera muerto… ¡Soy una joven de quince años en el cuerpo de una anciana de setenta,y no puedo remediarlo!

No sé cuanto podré resistir esto… No puedo pasar por el mismo dolor de nuevo, no he de tropezar con la misma piedra dos veces,antes la muerte. Perdón Aimée, millones de veces perdón! Tantas veces enjugamos mutuamente nuestras lágrimas por desventuras de amor en el pasado,que creí eras la única con derecho a conocer este desvarío de mi cuerpo y de mi alma. Quiera Dios podamos vernos muy pronto,cuando yo haya conseguido vencer estos demonios que me atormentan,y el sol del verano nos ilumine otra vez… Un abrazo muy grande y todo el cariño de tu hermana del alma y de la vida,Hélène”

No pudo ser… Dos meses después su hijo me escribió desde Rennes para decirme que Hélène había muerto. No se explicaban lo sucedido;la encontraron en su cama,como dormida,tan serena que no podían convencerse del desenlace. El diagnóstico fue simple: “Fue el corazón…” dijo el médico,y sí,pero no saben hasta que punto lo fué. Solo yo sé que ella había muerto de amor…Así de simple,se dejó morir para ahorrarse el dolor y la vergúenza de un sentimiento tan intenso y no correspondido a una edad en que las mujeres ya hemos olvidado el color de la pasión para internarnos en el ocaso de la vida. Lo que ella nunca intentó imaginar siquiera,y fue quizás su único gran error,es que a lo mejor él hubiera podido amarla a pesar de esa no tan gran diferencia de edades,porque ella era excepcional,soberbia,bellísima a pesar de los años,mucho mas de lo que ella se imaginaba,y digna de inspirar una pasión tan fuerte y consistente como para hacer desaparecer cualquier obstáculo. Pero eso,ya no lo sabremos nunca… Donde quiera que estés querida amiga,espero hayas finalmente conseguido la paz!

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El origen de los cuatro planetas de la constelación de Cygnus

Hace billones de años nuestro Universo no era como lo conocemos ahora… Estrellas infinitamente lejanas, y diez veces más grandes que el sol arrastraban tras de sí extraños sistemas planetarios que deambulaban al azar por el inconmensurable espacio celeste. Otros mundos y otras vidas se desarrollaban mas allá de cualquier dimensión conocida, y su configuración tenía increíble similitud con la que hoy conocemos de nuestro propio sistema, el Solar.
Una de estas innumerables estrellas, llamada Kealoibii, poseía cuatro planetas que giraban a su alrededor, formando parte de la constelación de Cygnus. Y es en uno de éstos, llamado Wub Jijuru, que transcurre nuestra historia, este relato que aún hoy los descendientes de aquellos antiquísimos seres extraterrestres, exiliados en laTierra tras la destrucción de su sistema galáctico, cuentan en secreto a sus hijos para hacerlos dormir.

EN EL ESPACIO AZUL (1918)

Cae la noche sobre la comarca…Espesos copos de nieve empiezan a caer,y en la Duebeisa (taberna) los hombres,reunidos en torno a las viejas y curtidas mesas comienzan a desgranar sagas de relatos en los cuales,dioses,reyes, gigantes y seres fantásticos se entremezclan con los “jugs” de negra y tibia cerveza y el humo de las pipas.

El pequeño Tomi,sentado en una banca junto a la puerta y con los pies recogidos sobre ella,escucha,silencioso y concentrado…La barbilla apoyada sobre las rodillas,los brazos abrazando sus piernas,parece ausente y distraído,pero toda su atención está en realidad concentrada en aquellas voces y lo que ellas dicen.

El anciano Naugiohed,sacando su pipa de la boca,mira a su alrededor…Carraspea,se asegura de tener a pleno la atención del auditorio,y comienza el último relato de la noche:

“En los tiempos en que los cinco emperadores de la Quinta Constelación (la dinastía de los Xaago Dé Kuuyo) competían entre sí por la supremacía en la galaxia,la mayoría de ellos acordó elegir a Joebibei Dag Haawizi para encarnar el máximo poder… Sólo el rey Haahavoih de Wub Jijuru se negó a aceptar el acuerdo.
Demostrando buen talante,el nuevo rey de la poderosa formación estelar,en lugar de ordenar la destrucción de su rival le ofreció como esposa a una de sus tres hijas adoptivas como gesto de rconciliación.

Entre Vojujee, Veyaca y Jicaway (así se llamaban las tres princesas), Haahavoih escogió a la mayor de ellas,con la que tuvo dos hijos gemelos,una niña llamada Zoahoar y un niño al que nombraron como Wevileus; tuvieron luego otros dos gemelos,Mueduth y Bimoini,viviendo un corto pero feliz matrimonio.
Lamentablemente la reina Vojujee muere en el parto de éstos últimos,quedando Haahavoih desolado y sin rumbo. Viendo la tristeza de su yerno,el rey Joebibei le ofrece entonces la mano de su segunda hija, Veyaca, a modo de consuelo.

Veyaca no tuvo hijos propios,pero ejerció como una verdadera madre para los cuatro niños,a quenes amaba realmente…Hasta que poco a poco el veneno de los celos comenzó a corroer su alma y a apoderarse de ella.

La desquiciada madrastra había comenzado a sentirse desplazada por el amor que Haahavoi demostraba a los niños y el talento que éstos demostraban emitiendo con sus gargantas sonidos inigualables que utilizaban para improvisar maravillosas canciones, y comenzó a tramar un siniestro plan. Con la excusa de llevarlos a pasar una temporada en la casa de su abuelo el rey Joebibei Dag Haawizi,los sacó del castillo de Paheoxeux, y durante el viaje,mientras se bañaban en el lago Tiemeipuu, en un momento de descanso la reina Veyaca, poseedora de poderes mágicos,les arrojó una maldición a los niños,transformándolos en cisnes,condenándolos además a permanecer en ese lago 3000 años,otros 3000 en el mar de Xoozet, entre Paheoxeux y el continente llamado Roohueti, y 3000 más en la costa oeste.

Como generosa pero a la vez cruel concesión les permitió conservar sus voces angelicales diciéndoles:- “No habrá música en el mundo que iguale a la vuestra,la lastimera canción que vosotros cantaréis!”

Pronto Joebibei y Haahavoi decubrieron la verdad. El rey como castigo transformó a Veyaca en demonio del aire por toda la eternidad,y Haahavoi se retiró a vivir a orillas del lago,donde pasó el resto de sus días escuchando el desdichado canto de sus hijos.

Pasaron 3000 años,y los cisnes,cumpliendo la maldición emigraron al frío mar de Xoozet…Todos los que habían conocido siendo humanos ya habían desaparecido,y el paso del tiempo iba acercando los sucesos prometidos.

Los cisnes buscaron refugio junto a un hechicero, Raobium Ujeirit,discípulo del Supremo Patriarca Teixaat. La reina de la comarca,llamada Siehaan,oyó hablar de los cisnes y se encaprichó con ellos,exigiéndole a su esposo el rey Vueuraum Gean que los trajera al castillo. Cuando fueron a buscarlos cumpliendo el deseo de la frívola reina,los cisnes por arte de magia comenzaron entonces a recobrar su forma humana…Pero ya no eran niños,sino ancianos a punto de morir.

Vueuraum se asustó al verlos…La princesa Zoahoar, ahora una anciana agonizante de largos cabellos blancos,le pidió al hechicero Raobium que la bendijera a ella y a sus hermanos y luego los elevara al espacio todos juntos, transformados en cuatro nuevos planetas…Así fué.
Así se cumplió el destino de los hijos de Haahavoi.”

El anciano relator ha callado…Las lámparas titilan su llama casi consumida; lentamente comienzan a levantarse los parroquianos,y salen en grupos,silenciosos,como queriendo escuchar en el silencio de la fría noche el triste canto de los príncipes encantados….

Tomi se ha dormido,la cabeza contra la pared…Sueña,y en sus sueños una bandada de blancos cisnes se eleva hacia la eternidad.
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El PRIMER HABITANTE DE UN NUEVO UNIVERSO (tributo a Stanley Kubrick, 26/07/1928 – 7/04/1999)

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Imagen: 2001,A Space Odyssey – Directed by Stanley Kubrick (1968)

Se revolvió con suavidad en su habitáculo…No es que estuviera incómodo,pero ésto de estar cabeza abajo permanentemente no lo convencía; pero así lo habían dispuesto,y debía obedecer…
Abrió un ojo,luego el otro,se desperezó muy lentamente,sacudió los brazos;tenía la sensación que el espacio circundante se había achicado…O era él que había engordado en estos largos meses de encierro?
Por cierto,tenía hambre. El largo tubo que le proveía de alimento parecía agotar por momentos su función,y una mariposa gigante empezaba a agitarse en su estómago…Nervioso llevó el puño cerrado a la boca. Magro consuelo! Una bocanada de turbio líquido invadió su garganta,y tuvo que toser y escupir para recuperar el equilibrio.
Estaba concentrado en estos menesteres cuando algo llamó su atención…En medio de la penumbra rosada del estrecho espacio que lo contenía creyó vislumbrar un destello de luz,algo que desde su cabeza estallaba hacia los pies.Quizás era solo una ilusión,el efecto del hambre…Casi al mismo tiempo un estremecimiento,como la remezón de un terremoto lo sacudió; se removió inquieto,fastidiado,¿qué estaba pasando?! Otra vez la luz,y otra,y otra…Los sacudones se intensificaban,cada vez mas frecuentes. Alarmado,intentó cambiar de posición pero no tuvo tiempo;como si se hubiese abierto una compuerta al vacío comenzó a deslizarse irremediablemente,siempre cabeza abajo…Algo lo succionaba,y el espacio se iba achicando,lo comprimía, y cada compresión lo desbarrancaba más y más hacia la nada,hacia ese desconocido,infinito y temido espacio exterior.
Sintió que se asfixiaba…Algo duro,como una gigantesca tenaza comenzó a comprimirle la cabeza,y el miedo lo invadió hasta los huesos; la luz,cada vez más intensa lo cegaba,y se sintió perdido,aterrorizado por el dolor,por la inminencia de algo que estaba por suceder,una angustia inexplicable que lo oprimía tanto como el estremecido entorno.
Y entonces sucedió.Fué un estallido,la explosión de todas las vidas y todos los universos al mismo tiempo,el desgarramiento de sí mismo…Náufrago de un naufragio mil veces repetido,cerró los ojos,inspiró con toda la fuerza que sus pulmones le permitían,y abriendo la boca exhaló ese grito,único e irrepetible, en el que se comprimió el total de las voces conocidas,las del pasado y las del presente,voces de las galaxias y voces de la tierra,el sonido perfecto y el canto de los ángeles,el rumor del amor y y el himno a la creación.

(¡Mujer, tu hijo acaba de nacer!)
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De la enciclopedia de Adán y Eva (2º parte): ELLOS

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“Sabe Dios por que misteriosa acción de la Naturaleza se determina en algún momento de la división celular embrionaria el reparto de cromosomas, pero una cosa es por cierto bien segura: sin nosotras ellos no podrían existir (no se valen cigüeñas ni repollos) y nosotras sin ellos tampoco (¿quien sino cambiaría el cuerito de la canilla o el neumático desinflado?)”
“CATECISMO DE LOS SEXOS” – Santa Penélope de los Santos Dolores (de cabeza)
Argentina, beata y mártir, pero no virgen… (se ignora fecha de nacimiento).

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“Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal? ”
Sor Juana Inés de la Cruz, (Nepantla, 12 de noviembre de 1651-Ciudad de México, 17 de abril de 1695)

Linda manera de expresarse, sobre todo si tenemos en cuenta que quien escribió estas estrofas era monja, para colmo mexicana, y en pleno siglo XVII! En todas partes se cuecen habas, y ya en aquella época parece que el sexo masculino estaba en el banquillo de los acusados, listo para ser destripado por una horda de furibundas damas cansadas de ser el último orejón en el tarro de esta bendita humanidad.
Lo cierto es que nada mejor como preámbulo a la segunda parte sobre los avatares de los descendientes de Adán y Eva que el célebre poema de la rebelde religiosa, quien se autodenominaba “yo, la peor de todas”, una premonitoria definición que recaería a través de los siglos sobre las cabezas de todas las generaciones de sufridas féminas vivientes.
Pero no es sobre nosotras que quiero hablar hoy, sino sobre “ELLOS”…

Ahhhh, ellos, hombres necios!! Llegan a este mundo con un pan bajo el brazo, y una coronita en la testa. Así como el padre se despachó con un resignado “es nena…” cuando le nació la mujercita, la llegada del ansiado vástago varón le provoca una euforia solo comparable a la que le genera el fútbol cada vez que su equipo gana un campeonato (lo cual no suele suceder muy a menudo…). Sale a los saltos aullando como un lobo en celo, se abraza hasta con el vigilante de la esquina, y al día siguiente da cátedra en cuanto lugar se encuentre con más de dos congéneres masculinos sobre “como se hace para fabricar un varón, pregunten que yo tengo la receta!”.

Total, que el pequeño engendro, que llegó como nosotras a este mundo desnudo y gritando (cosa que TAMBIÉN seguirá haciendo en diversos momentos de su existencia), viene (en desmedro y para perjuicio de las representantes del sexo opuesto) provisto de un aditamento extra, algo que va a regir absolutamente y en definitiva el resto de su vida, más que la religión, la raza y cualquier otro factor a posteriori: “ESO”. Pitulín, manguerita, chizito, como quieran llamarle caritativamente la mamá y las tías cuando la hermanita pregunta “¿que es eso?, por lo pronto solo le sirve para regar fastidiosamente al prójimo cuando le cambian el pañal. Pero aay! Cuando el tierno infante comienza a madurar sus reflejos y coordinar el movimiento de los bracitos, un día comienza la self-exploration, descubre “eso” ahí abajo, y se empieza a tocar… Parece que le gusta, porque haciendo caso omiso a las prevenciones maternas y a la canción de Serrat, se sigue tocando, y convengamos chicas, lo va a seguir haciendo por el resto de su conflictuada vida…

Pasan los años, pasa la infancia, y la manguerita, por esas cosas inevitables de la biología, evoluciona, y se transforma en una traviesa lombricita lista para asomar su cabeza al misterioso universo femenino, hasta entonces terreno vedado.
Y allá va, de travesura en travesura… Pero no anda sola: como buena artista que es, la siguen sus productoras y guardaespaldas, popularmente conocidas como “las compañeras”. Este inefable trío, con vida independiente y criterio propio, será quien rija en definitiva cada acto en la existencia del varoncito devenido por obra del almanaque en eso que conocemos como “el gran macho argentino, salud!” (Para lectoras del extranjero, cambiar la nacionalidad por la que más le apetezca).

De ahí en más, sálvese quien pueda… Hombres, al poder!
Pero… Siempre hay un pero. ¿Cual puede ser la principal preocupación, la inquietud de susodicho macho, todopoderoso, implacable, rey de la jungla contemporánea, dueño de la verdad y de cuanto camine o se arrastre por el planeta? Los conflictos mundiales, la crisis económica, o la insoportable levedad del ser?

No señora, ni modo… En sucesiva continuidad y en forma aleatoria dos items ocupan durante el 99.9% del tiempo disponible el cerebro (y otras partes…) del espécimen masculino: el sexo, y el fútbol. De éste último no vamos a hablar, ya nos saturan todos los días desde los medios,suficiente.
Pero lo otro…Ahhh, lo otro! La lombriz traviesa, las compañeras y su producto hormonal, y todo lo que de ellas se nutre, rigen no solo la vida del hombre en sí, sino que en su nombre y para satisfacción de los muy cachondos se creado toda una industria que abarca productos tan disímiles como los teatros de revistas, las muñecas inflables, los almanaques de gomería, las chicas y chicos de “vida aireada” (O “airada”? Ma sí, ustedes saben a lo que me refiero…)hasta llegar a la más reciente invención, el Viagra.
De este modo pasan nuestros caballeros andantes por esta vida, obsesionados y afligidos permanentemente por la inquieta bicha, dominados por la continua preocupación acerca de su actividad y funcionamiento, acatando sus mandatos a rajatabla y observando con creciente preocupación como la edad, el estrés, la falta de uso y otras yerbas van disminuyendo in crescendo su utilidad, lo cual adquiere en la mayoría de los casos visos de verdadera tragedia shakesperiana (¿To be or not to be?), solo que en vez de la célebre calavera de Hamlet otro es el despojo que sostienen en sus manos.
Y no paran ahí, porque cuando ya se están resignando a la inevitable jubilación de la parte mas importante de su cuerpo, aparece una bruja, doña Próstata, y con una maldición bien administrada borra de un plumazo los últimos vestigios de la alicaída dignidad masculina.
Así, de la mano de este inevitable decaimiento conocido popularmente entre la mujeres de mi familia (o sea mi hija y yo) como la “pitopausia”, contemporánea y acompañante ineludible de la menopausia femenina, allá van “ELLOS” también, sufridos beduinos sobre el lomo de no menos sufridos camellos, peregrinos de la misma caravana en el desierto, con su propia carga de penurias y virtudes… Pobrecitos ellos los hombres, mártires de la humanidad!

Chicos, hombrecitos queridos, no se enojen… Todo ésto es verdad, pero como lo anterior, tomado con humor y santa resignación, que para eso somos humanos y no divinos. Y porque reírnos de nosotros mismos forma parte de un buen humor que puede ser aprovechado como eficiente terapia contra la malaria reinante en estos tiempos revueltos que nos tocan vivir. O no?
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De la enciclopedia de Adán y Eva (1ª parte: ELLAS)

cerebro de mujer

cerebro de hombre

“Las mujeres somos muy complicadas en comparación con los hombres, tan rectos en sus mentiras, tan infantiles en sus contradicciones… Tan consecuentes en sus vilezas. (…) Por Dios que hay facturas que se pagan despacio!”
“La piel del tambor” -Arturo Pérez Reverte (escritor español – Cartagena, Murcia, 25 de noviembre de 1951)

Desde que el mundo es mundo, o sea a partir de aquel momento hace millones de años cuando dejamos de ser amebas acuáticas para arrastrarnos sobre terreno firme, y empezamos a desarrollar extremidades, cerebro y algunos otros atributos físicos, la Naturaleza determinó que la incipiente raza humana se dividiera en dos sexos, diferenciados básicamente por un pequeño trocito extra de tejido y hueso en el exterior, algunos detalles mínimos como pilosidades varias, curvas y pectorales, y ciertas glándulas secretoras de hormonas destinadas a afianzar y asegurar dicha diferencia. Con el devenir de los siglos algunas de estas características, vaya a saber porqué, sufrieron mutaciones y comenzaron a producir inexplicables alteraciones genéricas y genéticas… Pero esto es tema para otra ocasión.

Lo cierto es que a partir de la era del garrote y el dinosaurio comenzamos a diferenciarnos en nenes y nenas, hombres y mujeres, o sea sexo masculino y sexo femenino. (o al revés, porque catzo tienen que ir ellos primeros siempre?! Ahhh, ya sé… “El burro adelante pa’que no se espante”, decía mi viejita…)
Y aquí estamos, sufridas mujeres regidas por el destino incierto que nos determina, dividiéndonos taxativamente en lindas y feas, santas y pecadoras, inteligentes y burras, honestas y no tan honestas…
Por lo pronto llegamos a este mundo desnudas y chillando, (lo cual seguiremos practicando luego en diversas etapas de la vida) y de entrada nos reciben con dos palabras, pronunciadas con indisimulada resignación por el progenitor biológico que la lotería astral nos designó: “¡Es nena…!”. (Ahora con ésto de la ecografía, ya nos defenestran antes de nacer!). O sea, bienvenida seas, pero no sos el varoncito, el machito ansiado encargado de prolongar en tiempo y espacio el apellido, el honor y los testículos de la familia… No importa, la proxima vez será.
Ni hablar si el susodicho machito llegó antes que nosotras, personificado en el guardabosques hermanito mayor,ahí fuimos. A lo sumo seremos motivo para la clásica cargada de los amigos del “pater familiae”: – “Che, anda comprando la escopeta…!”, presuponiendo desde ya con catorce o quince años de anticipación que la recién nacida será inexorablemente una vil hembra promiscua, solo apta para el tarascón sexual.

Pero para compensar tanto bajón y tanta misoginia, ahí están nuestras madres, tías, abuelas, madrinas y parientas varias dispuestas a levantarnos la autoestima tan precozmente devaluada. Y en aras del reafirmamiento de esa femineidad apenas despuntada procederán a revestir nuestra diminuta humanidad con un fondant de color rosa que, conforme pasen los meses y los años se irá incrementando en tinte desde el rosita pálido de las primeras batitas, a un estridente rosa-chicle… Zapatillas rosa-chicle, mochila rosa-chicle, campera rosa chicle, gorrito rosa-chicle, bombachita rosa-chicle… Et voilà el primer trauma a desembuchar ante el analista en la edad adulta!

Pero más allá de esa infancia teñida de rosácea tilinguería nos aguarda agazapado el momento inevitable, temido, el terror de las madres y el espanto de la rama masculina de la familia: el estreno del primer tampón.
Las mujeres hemos igualado a los hombres en casi todos los aspectos, y aún superado en muchos de ellos, no solo en el plano laboral sino también en todos los ámbitos; pero ayyy…!! Arrastramos un estigma, una maldición bíblica, un error fatídico de la madre Natura: aquel que conocemos como el “asunto”, el período, la regla, la menstruación, como más les guste o acostumbren llamarlo.

Ella va a marcar inexorablemente cada acontecimiento de nuestra existencia durante un promedio aproximado de cuarenta años, a través de los cuales estaremos a merced del capricho de los ovarios y sus hijitas dilectas las hormonas (mujeres tenían que ser!), en una sucesión de hechos sin solución de continuidad… Si “te vino”, porque te vino, (arruinándote mas de un acontecimiento), si se te adelantó, peor… (siempre te agarra desprevenida, y ay si estás fuera de tu casa!). Si sos mas o menos equilibrada, en “esos días” te salís de carril, y si sos un poco neura, mejor ni hablar. Pagan el pato todos! Y el dolor de ovarios… Ahhh, inefable dolor de ovarios, fuente inagotable de ingresos para los fabricantes de cuanto analgésico ad-hoc se encuentre en el mercado!

Y si no te vino, tenés un “atraso”, y ahí sí, agarrate Catalina, porque puede ser un desequilibrio hormonal momentáneo, pero cuando el test primero y el médico después te confirman que vas a tener que comprar un cochecito para sacar a pasear al “desequilibrio” la cosa se complica, porque a veces no estaba en tus planes esta explosión generacional y reproductiva. Explosión que pasa de ser virtual a totalmente literal cuando se prolonga el “atraso” y culmina en ese acto universal conocido comunmente como “parto”. No del verbo “partir” como sinónimo de irse, viajar, sino en la real acepción de “partirse al medio”, que es lo que siente en ese instante. Claro, está la opción de la cesárea, pero no sé que es peor, porque te cambian los retortijones propios del hecho natural por los entuertos de una operación con costuras varias incluídas que nos obligan a caminar encorvadas y agarrándonos la panza por varias semanas.

Y finalmente, después de mantenernos a flote más o menos indemnes durante varias décadas, llegamos con toda la pompa y circunstancia del caso a la culminación del heroico período de la fertilidad: la menopausia.
Tragedia si las hay, que previamente ha sido precedida por otros acontecimientos: “sofocones” o calores, frigidez, aumento de peso (¡¿más todavía?!), depresiones varias coincidentes con replanteamientos generacionales de los hijos y crisis y rupturas de pareja y/o matrimoniales, y lo peor de todo, el artero y solapado ataque a mansalva de la ley de gravedad (sí, la de Newton…) contra nuestra ya de por sí devaluada humanidad. Claro, a este señor le cayó una manzana en la cabeza, pero si hubiera sido mujer, se hubiera callado la boca… Con solo mirarse al espejo, y de cuerpo entero, se hubiera dado cuenta. Desde las ojeras para abajo, todo tiende a caerse a una velocidad alarmante. Pechuga, panza, pompis,etc.etc, todo baja, baja, baja… Junto con nuestra autoestima, el cuero femenino desciende a las catacumbas, y entonces le llega el momento de actuar a los apóstoles de la estética. Según los medios económicos con los que cada afectada cuente, hay diversas opciones, algunas de las cuales son:

1º) Cirujanos plásticos (caro, pero el mejor!)
2º) Gimnasios, personal trainers, profesores de yoga, tai-chi y otras disciplinas orientales (estos últimos dirigidos mas a pacificar nuestro alicaído ego que a levantarnos la masa muscular).
3º) Aparotologías varias, que incluyen desde la tradicional bicicleta fija hasta misteriosos artilugios electrónicos muy promocionados en la TV y que se descomponen a una velocidad totalmente inversa al alto precio que pagamos por ellos.
4º) La heladera. Si no podemos contra la ley de gravedad, ataquemos entonces al tradicional artefacto doméstico. No es lo mas aconsejable, pero por lo menos rescataremos una parte de nuestro cuerpo… Masticar mucho ejercita la musculatura del rostro, por lo menos tendremos menos arrugas!

En fin, ahí vamos, sufridas féminas cual camellos de una caravana en el desierto, de a una en fondo, con nuestra carga de penurias y virtudes… Pobrecitas nosotras las mujeres, mártires de la humanidad!

¡¿Y “ELLOS” se preguntarán?! Ahh no!! Hoy ya no hay espacio… Les toca la próxima vez, jaaa!
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CHARLAS Y MONÓLOGOS DE CAFÉ: El Seba

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Llueve en Buenos Aires. Cosa normal para ésta época, pero que de la mano del frío y la temprana oscuridad refuerza ese sentimiento de melancolía y desgano que suele aquejarnos en esta época a los dolientes habitantes de la ciudad.
Paso por el café camino a casa. Bajé del colectivo hace unos minutos, pero no me seduce la idea de llegar a casa, humilde morada de un solitario a quien solo espera el meneo afectuoso de la cola del Tachuela, perro de raza “perro” que desde hace no sé cuantos años se digna acompañarme en esta patriada del cotidiano vivir.

“Bar y Billares La Nueva Unión, salón para familias”. El cartel de neón repetido en las letras doradas de la vidriera atrae como un imán. Alguien acaba de salir, y por la puerta entreabierta el aroma del café recién hecho flamea ante mis narices como el velo de una odalisca…
- Hola pibe, que hacés por acá?
Siento la presión de una mano sobre mi hombro, y reconozco sin verlo en esa voz áspera de tabaco y años al amigo de mi viejo, el único que lo sobrevive, el último de aquel grupo que el imparable huracán de los años cabó por diezmar.
- Chau don Julio, que hace usted por acá con este fresquete? Venga, nos tomamos un cafecito, eh?
- Vamos pibe, vamos…

(No puedo dejar de sonreirme… Para este veterano, el devaluado cuarentón que suscribe estas líneas sigue siendo el mismo cachilo de rodillas peladas a quien la vieja mandaba al café a buscar al padre para cenar, demorado el quía en interminables partidas de truco y porotos, entre el humo de los 43 Auténticos y la ginebra como incentivo.)

Nos sentamos en una de las desgastadas mesas junto a la vidriera, cortado de por medio… No sé por qué, pero me siento como una letra de tango, solo falta el gato jugando con el cordón de mi zapato, y Cacho Castaña sentado en la mesa de al lado.
- Don Julio, se acuerda del Sebastián, el hijo del Nicola? Pobre tipo… Cumplió cincuenta pirulos hace poco. Me lo encontré hace veinte días… La verdad, está hecho pelota! Se acuerda como era?
Don Julio revuelve el pocillo, menea la cabeza y esboza apenas una sonrisa…Prosigo, necesito desembuchar:
- Mire, la cosa es que al Seba le pegó el viejazo, o algo así… Era el típico pibe de barrio venido a más, la venía peleando desde hace años, desde que se recibió, se acuerda? Se casó, terminó la carrera, pasaron como veinte años… Noo, más! Veinticinco casi, si las cuentas no me fallan…Es, o era, el típico porteño canchereador, simpatico, ansioso, acelerado, un poco depresivo de a ratos… Tenía todo lo que se supone hay que tener para ser feliz: mujercita hacendosa y práctica, cuatro hijos, dos autos, perro, un buen laburo, casa bien puesta con pileta y cerco de ligustrina, vacaciones dos veces al año,en fin, estaba como equipado para atravesar la vida sin mayores inconvenientes, pero mire lo que son las cosas, llegó a los cincuenta, y chau!!
El viejo parece reaccionar:
- Y… Que le pasó?
- Yyyy… Como que se encontró de golpe en el borde de una cornisa, en la terraza de un edificio de treinta pisos. De un lado el suelo firme, asegurado, la vida pasada, y del otro el futuro, el porvenir, el resto de su vida… Y no le gustó. Se acuerda que él siempre tenía la manía de escribir? De pibe le daba por la poesía, después se dedicó a los cuentos, y hasta alguna vez habló de publicar una novela… El asunto es que las cosas se le dieron de otra manera. Don Nicola no creía en eso de la literatura, lo mandó a estudiar, en medio de la carrera embaraza a una noviecita que tenía, se casa de apuro…La historia de siempre. En el medio quedó la vocación, o como se llame, trunca, a lo mejor hubiera sido buen escritor, que sé yo! En los últimos tiempos había vuelto a ese trajín, mas bien como un escape de la rutina, lo cotidiano que empezaba a asfixiarlo, algo que le diera un pretexto para no tener que sentarse en el sofá del living con la doña por las noches y bancarse obligado a Susana Giménez o a Tinelli…

Se me enfría el café. Lo termino de un tirón, y sigo. Mi interlocutor, no sé si me oye o no, pero mueve la cabeza como diciendo: “Mirá vos!”, dándome el pie para continuar.
- Así que después de cenar se iba a otro cuarto y y le daba a las teclas, pero de una computadora. Empezó a subir lo que escribía, y de paso se metió en eso de las redes sociales que le dicen ahora… O sea, él se metió, y el diablo metió la cola. Letra va, mensaje viene, chistecito de acá, piropo por allá, y se dió cuenta que aquello era un almácigo de minas dispuestas a todo, o por lo menos bien dispuestas, y se le dió al muy pelotudo por hacerse el picante y dedicarse a cosechar, picotear y desechar candidatas como si fueran rabanitos. Tuvo uno que otro encuentro no tan virtual, hasta que le salió un domingo siete, y ahí se le armó. Usted vió esa película “Atracción fatal”? No? Bueno no importa. El asunto es que la minita lo empezó a corretear fiero, acoso que le dicen, y el Seba que quería librarse de ella y no podía, se empezó a chiflar… Que podía pasar peor que eso?
- Y qué, hubo algo más?
- Y de no! No le entendí bien como, se había puesto como loco mientras me lo iba contando, pero resulta que no viene y se entera de todo el cachengue su mujer, la Nancy… Ahí sí que fué como la tercera guerra mundial, todos contra uno, y uno contra todos!! Total, y para no alargarla, casi se le viene encima el divorcio de nuevo… Pudo zafar, pero al diablo la literatura, la computadora,todo. De vuelta al sofá con Tinelli, calladito y manso como caballo de mateo, y encima con control de horario… De casa al trabajo, y del trabajo a casa!

Don Julio menea la cabeza de nuevo, pero ahora sonríe francamente (¿Será por aquello de “quien a solas se ríe, de sus picardías se acuerda?”):
- Mirá vos, pobre pibe, en que lío se metió!
- Y sí, la verdad… Ahora parece que se le hubieran venido todos los años encima.Si casi no lo reconocí! No sabe la lástima que me dió…Uuhhh, don Julio, mire la hora! Yo no tengo apuro, pero me imagino que su señora ya debe estar inquieta. No tengamos otro lío, a ver si también le piden el divorcio, ja, jaa!!
- No m’hijo, tanto como eso no… Este mancarrón ya no está para esos trotes, y mi Carmencita lo sabe. Pero lo mismo vamos andando, porque los miedos ahora son otros. Uno no sabe si a la vuelta de la esquina no lo están esperando con un chumbo para sacarle aunque más no sea las cuatro chirolas que lleva en el bolsillo! Vamos nomás…

Pago la consumición y salimos. El golpe de la puerta vaivén nos arroja a la inclemencia de esta noche otoñal, y el frío nos pega un bruto cachetazo que nos devuelve a la realidad. Una despedida apresurada, circustancial, y cada uno enfila para su casa: Don Julio al calor del hogar, yo a la soledad de mi departamento de soltero empedernido y al cariñoso lengüetazo del Tachuela, única compañía de mis horas vacías.
Total, ésto solo fué eso…Otra charla de café.

Buenos Aires, mayo de 2011

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A VUELO DE PARAPENTE SOBRE LA FERIA DEL LIBRO (Conclusión)

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Por aquello que nada prescribe, solo se archiva o se posterga, hoy estoy de vuelta con la segunda parte de mi visita a la Feria del Libro 2011, en este caso al compás de un clásico inovidable del genial Astor Piazzolla, con el que quiero ilustrar musicalmente las sensaciones que dejó en mí el breve contacto con la ilustre ciudad de Santa María de los Buenos Aires y algunos de sus alienados habitantes.

Un poco demorada desde mi regreso por otras actividades, llego sin embargo a tiempo para subir este post, ya que hoy es precisamente el último día del citado acontecimiento, por lo tanto no viene de más otra palabra agregada a los numerosos comentarios ya emitidos al respecto.
Por cierto, y como bien titulé el tema, lo mío fue apenas un vuelo de paracaidista, una pasada rasante sobre un evento que merecía mayor dedicación y visita, pero al que por razones particulares no pude dedicarle todo el tiempo que hubiera deseado, cosa que lamento profundamente, por tratarse de una oportunidad extraordinaria y única de establecer contacto con personajes y escritores de importancia vital sobre todo en lo relacionado con la literatura contemporánea, tanto argentina como iberoamericana.

Y como adelanté la semana pasada, uno de esos contactos pude llevarlo a cabo por una mera casualidad, ya que en mi vagabundeo por la Feria aterrizé al azar mi paracaídas virtual en el stand de Clarín, donde se llevaba a cabo en ese momento una presentación sobre el funcionamiento y desarrollo de Clarin.com, la pagina web del citado periódico, a cargo del señor Darío D’Atri, editor en jefe de dicha página.
Terminada su exposición el señor D’Atri invitó a los presentes a efectuar preguntas, lo cual fue aprovechado por mí inmediatamente para exponerle todas las inquietudes que nos aquejan a los integrantes de ésta comunidad bloggera a partir del cambio de plataforma.
Pese a lo breve del diálogo, extraje algunas conclusiones interesantes y definitorias sobre el desarrollo y futuro de la ex Clarín Blogs, hoy Blogs de La Gente, página condenada aparentemente al ostracismo por vía principal de determinadas redes sociales,( básicamente Facebook), adonde la mayoría vuelca hoy su atención, sobre todo por aquello de las modas pasajeras, el “estar” en la cresta de la ola, y otras yerbas… Pero este es otro tema, no el que intento exponer. Quien desee actualizarse sobre este ítem dirigirse a este link:

http://blogsdelagente.com/nhsp/2009/09/18/la-hipocresia-las-relaciones-virtuales/

Allí van a poder entender porqué se desmoronó la calidad del sitio, mas allá de las redes sociales y el paso a esta actual y devaluada versión de WordPress.

Resumiendo, de la conversación con el señor D’Atri quedó este sedimento en el fondo del vaso, que resumo en algunos puntos:

1º) De arranque se excusó de no ser el encargado de Blogs de la Gente, pero le hice notar que si en Clarin.com había un vínculo para ingresar a la susodicha plataforma el no podía como editor en jefe ignorar lo que ahí sucede, ya que estaba en su ámbito de acción. De ahí en más prosiguieron sin discusión los cuestionamientos.
2º) El cambio de plataforma se debió básicamente a la imposibilidad técnica de seguir administrando como unico servidor, dada la cantidad creciente de blogs, el incontrolable spam, y el avance de las redes sociales en el interés de la gente.
3º) La inclusión de publicidad en los blogs es, como era de suponerse, una cuestión puramente económica… Lo que no da ganancia, no sirve. El objetivo primordial de la empresa no son en este caso los bloggers, sino el rendimiento económico del emprendimiento. Sin banners, no hay blog… Al menos en Clarín Blogs.
4º) El cambio de nombre se debió básicamente a la necesidad de diferenciar los verdaderos blogs de Clarín, que son aquellos que se publican cotidianamente con la firma de periodistas y otros personajes, como Tamara di Tella, y que son obviamente rentados, de los publicados por el público en general, y de paso despegarse de algunos blogs cuyo tenor de opinión y tendencia política podían afecta el buen nombre de la empresa… Esto último es una opinión personal, pero deducida de algunos conceptos esbozados por el señor D’Atri. O sea, a buen entendedor, pocas palabras…
5º) Finalmente, y ante el cúmulo de quejas presentadas por quien escribe estas líneas, el mencionado se comprometió formalmente a transmitirlas a quienes se dicen hoy responsables de la plataforma.
Por lo pronto, a partir de la semana pasada se pueden volver a subir videos, no solo deYouTube sino de otras páginas. El procedimiento es algo engorroso, no como antes, pero por lo menos hemos vuelta en parte a los blogs interactivos. Con el avance de la tecnología informática, Blogs de la Gente había vuelto a la Edad de Piedra en materia de armado de post.

En suma, terminó la Feria del Libro Buenos Aires 2011. Fantástico para quienes pudimos recorrerla, una pena para quienes por la distancia y otros inconvenientes no pudieron concurrir, y desde ya el proyecto, si Dios lo permite, de regresar el año próximo con más tiempo para disfrutar del exquisito e imbatible placer de paladear con ojos, mente y corazón la letra impresa.
Mientras tanto y hasta entonces, un recordatorio y una invitación, para la Feria del Libro MDQ (denominada “Mar del Plata Puerto de Lectura”), a realizarse entre el 4 y el 21 de noviembre en plaza Mitre, avda. Colón al 2700. Falta mucho, pero no importa, es bueno empezar desde ya la promoción… También tenemos nuestro corazoncito puesto en las letras, que embromar!!

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A VUELO DE PARAPENTE SOBRE LA FERIA DEL LIBRO 2011 (Una provinciana-porteña perdida en la capital)

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Experiencia inenarrable ésta de sufrir la brusca transición de salir de una ciudad de provincia, populosa en temporadas turísticas pero relativamente tranquila el resto de año, para pasar al alienante vértigo de una caótica Buenos Aires, y justo el día en que se le ocurre al “Padrino” hacer una movilización sindical para conmemorar el Día del Trabajador, que vaya despiste, recién tiene fecha oficial el próximo 1º de Mayo… Se ve que al tata Hugo le vendieron un almanaque fallado.

Imposibilitada de hacer el trámite previsto para el viernes, cercada por columnas y piquetes compuestos por dudosa muchedumbre de “trabajadores” que justo ayer no trabajaban (¿o sí…) zafé como pude del quilombo (única palabra que se me ocurre para describir el día de ayer), rumbée para pagos mas tranquilos, o sea que tuve que patear desde San Telmo hasta Congreso previa estación en un boliche de Avda. de Mayo, adonde repuse fuerzas y energías tomando un grosso cortado y leyendo “Clarín”, el bienamado progenitor de esta zarandeada y devaluada plataforma, rebautizada como Clarinete.

A la tarde la opción inexcusable era pasar por la Feria del Libro. Venir a Buenos Aires y no ir a semejante evento sería como darse una ducha de media hora, pero sin jabón… Imperdonable!
Previo agenciamiento de acompañante masculino oficiando de ladero, asesor y eventual guardaespaldas tomé rumbo con viento a favor. Pero aquí me tengo que detener para hacer un aparte: como chorean con los taxis en la capi… Desde Congreso hasta Plaza Italia me empernaron con la bonita suma de 33$, suma de la tarifa original (28$) mas un plus de 5$ por ser radio llamada desde el hotel. Encima me tuve que bancar la charla del conductor sobre sus preferencias gastronómicas (pa’ lo que me importaba!) No hay caso, no hay como ser pajuerana en esta ciudad!

Ahora sí, ya estábamos dentro de la Feria. Me sentía como personaje de un cuento de Landriscina, perdida, boleada y aturdida… Sin un plano del lugar imposible orientarse, y al acompañante no le iba mucho mejor, así que empezamos a recorrer stands al azar, hojeando libros, criticando como expertos literatos que somos (ja…), mientras de reojo tratábamos de ubicar el “Rincón de lectura”, donde Argentores auspiciaba una charla sobre Televisión. No que nos importara deamsiado el tema, pero la lectura de un capítulo de “Ciega a Citas” estaba a cargo de Muriel Santana, Rafael Ferro, Georgina Barbarrosa, María Abadi, Mario Pasik, Jorge D´Elía, Rita Terranova, Nicolás Mateo, Alejo Ortiz… Me salía la cholula por todos los poros, y finalmente brújula en mano llegamos al lugar. JAAAAA!! Varios habían tenido la misma idea, y componían una cola de una cuadra para ingresar. Habida cuenta que la capacidad del lugar indicaba 150 personas, un simple relojeo permitia comprobar que de integrar dicha fila no íbamos a llegar ni a placé… Ni modo, alzamos vuelo mascullando contra la superpoblación urbana y proseguimos el vagabundeo literario, cosa que le sirvió a mi amigo para comprobar gratamente que tres ejemplares de su libro descansaban en un estante del stand de la Editorial Dunken, lo cual le significó un estimable masaje a su autoestima, un poco devaluada por circunstancias ajenas a este post.

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Pasando por la sala José Hernández escuchamos la voz de una mujer con acento español hablando algo sobre su próxima novela, y como la curiosidad mató al gato, me asomé, ví que la mayoría de las butacas estaban vacías, y nos ubicamos. Menos mal, porque de haber estado de pie me hubiera desplomado… La voz tenía una dueña, y la dueña era…nada menos que Rosa Montero!! Si señores, ella en carne y hueso, simpática, dialogando con el escaso público que ocupaba la sala…

Y aquí cabe un comentario aparte… No es prueba cabal de nuestra incultura y falta de raciocinio el hecho que la presencia de un señor ex-ministro de frondosa melena involucrado con promiscua y mediática nieta de conocida figura prócer del espectáculo nacional haya convocado a una multitud, mientras que la señora Montero, una de las figuras mas destacadas de la literratura iberoamericana contemporánea solo haya contado con la presencia de unos pocos oyentes para explayarse sobre su obra, y que encima algunos empezaran a retirarse antes de concluída la presentación? Cosas veredes Sancho en esta "culta" ciudad…

19:30 hs: Ya casi en retirada, hicimos una última estación en el stand de Clarín… Charla interesante pero escasa también de público a cargo nada menos que del editor en jefe de Clarin.com, la versión digital del conocido diario.
-"Ajaaaa!!!!!!!!" me dije, esta es la mía!! Arrastré a mi asesor y me ubiqué frente al disertante, a sabiendas que al final de la exposición vendría el inevitable ping-pong de preguntas, y ahí la bruja Penélope iba a dar rienda suelta a su lengua…
Efectivamente, cuando el incauto señor terminó su presentación alzé mi manita como alumna bien educada, y comencé…

Pero esto se está extendiendo demasiado. Por hoy la dejo picando… La conclusión vendrá en el próximo post. Y de paso me aseguro que vuelvan, jaa, jaa!
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