"Momentos de la vida aprisionó mi pluma,/ Momentos de la vida que se fugaron luego,/ Momentos que tuvieron la violencia del fuego,/O fueron más livianos que los copos de espuma"/Del poema "Este libro" (1919) Alfonsina Storni
Es sábado, y además feriado de Navidad. Combinación propicia que sugiere dos cosas: paseo, diversión y holganza garantizadas, o momento apropiado para el recogimiento y descanso tan ansiados en la solitaria paz del hogar.
Opto por lo segundo… Tengo agazapado en mí el espíritu de un murciélago. Demasiada luz solar y la alta temperatura ambiente no me motivan a exponer mi pálida humanidad al ambiente exterior.
20:30: Acabo de finalizar la lectura largamente postergada de un libro: “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano. Una sugerencia: si no lo ha hecho antes, imprescindible leerlo si se quiere merecer el privilegio de ser reconocido como ciudadano habitante del extenso territorio situado al sur del Río Grande.
Publicado originalmente en 1971, con una actualización de 1977 y numerosas reediciones que llegan a nuestros días, el conocimiento de su contenido espanta…
Imagen desgarrada del continuo desangramiento sufrido desde 1492 a la fecha por estas tierras antaño conocidas como “Indias Occidentales”, sugiere profundas reflexiones sobre el destino aún incierto de su territorio y su variopinta población.
Si bien han transcurrido casi cuarenta años, muchas de las situaciones allí expuestas se corresponden aún ahora con hechos de la realidad actual. ¿Somos así, estamos así? ¿Cuántas de las circunstancias que Galeano investigó y plasmó en esas páginas tiene aún plena vigencia? La respuesta solo está en nuestro propio conocimiento, y en la consecuente e inevitable comparación…:
DOS FRAGMENTOS COMENTADOS DE “LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA” DE EDUARDO GALEANO (Para leer…y pensar)
1º) Mano de obra:
(…)Ya los barcos negreros no cruzan el océano. Ahora los traficantes de esclavos operan desde el Ministerio de Trabajo. Salarios africanos, precios europeos. ¿Que son los golpes de estado en América Latina, sino sucesivos episodios de una guerra de rapiña? De inmediato, las flamantes dictaduras invitan a las empresas extranjeras a explotar la mano de obra local, barata y abundante, el crédito ilimitado, las exoneraciones de impuestos y los recursos naturales al alcance de la mano.”
1977,2010…¿Que diferencia hay? Cambiemos “golpes de estado” por “elecciones supuestamente libres y abiertas” y “dictaduras” por “gobiernos democráticamente elegidos” y voilà! he aquí el milagro de la permanencia, en cuatro décadas no hemos avanzado un paso.
2º) La cuestión social (San Pablo, Brasil – 1977)
“(…) María Carolina de Jesús nació en medio de la basura y los buitres.
Creció, sufrió, trabajó duro; amó hombres, tuvo hijos. En una libreta anotaba, con mala letra, sus tareas y sus días.
Un periodista leyó esas libretas por casualidad y María Carolina de Jesús se convirtió en una escritora famosa. Su libroQuarto de despejo“La favela”, diario de cinco años de vida en un suburbio sórdido de la ciudad de San Pablo, fue leído en cuarenta países y traducido a trece idiomas.
Cenicienta del Brasil, producto de consumo mundial, María Carolina de Jesús salió de la favela, recorrió mundo, fue entrevistada y fotografiada, premiada por los críticos, agasajada por los caballeros y recibida por los presidentes.
Y pasaron los años. A principios del ‘77, una madrugada de domingo, María Carolina de Jesús murió en medio de la basura y los buitres. Nadie recordaba ya a la mujer que había escrito: “El hambre es la dinamita del cuerpo humano.”
(Mar del Plata, Argentina – 2010)
Cristina C. nació en medio de la pobreza, la ignorancia y el desamparo en Colonia 3 Naciones, provincia del Chaco. Ciega desde temprana edad, analfabeta, Cristina sin embargo también creció, sufrió, trabajó duro, amó hombres, tuvo hijos.
Desde hace varios años vive en una suerte de tapera, entre el tierral y la basura, en el asentamiento precario conocido como Las Retamas, aquí en MDQ.
Subsistiendo principalmente de la caridad, hoy, a los 43 años, espera que una mano caritativa le ayude a gestionar una improbable pensión asistencial del Estado.
¿Paralelismo, casualidades? Volvamos a Galeano…:
“(…) Aunque sonrían las estadísticas, se jode la gente. En sistemas organizados al revés, cuando crece la economía también crece, con ella, la injusticia social”
Tendría Galeano en la década del 70 la bola de cristal? Quien sabe… ¿no?
Recuerdas…? Nos habíamos conocido aquella noche hace apenas dos meses,en la azulina frialdad de una calle húmeda y solitaria…
Aislados en las volutas de humo de un cigarrillo, creímos entonces pertenecernos el uno al otro por toda la eternidad, y en esa pertenencia transitamos a través de los infinitos desvaríos y excesos que nuestra pasión nos sugería.
Pasamos en rauda y feroz travesía desde el desborde de la LUJURIA al loco placer de la GULA devorando sobre nuestros cuerpos el manjar de los dioses, para luego reposar de tales orgías refugiándonos en la somnolienta PEREZA que el reposo de los amantes reclamaba…
Más luego de tanta posesión sin límites sobrevino la AVARICIA, aquella que tu egoísmo ejerció sobre mi espíritu y mi cuerpo, adjudicándote una pertenencia tan ilimitada que asfixió todo mi ser, creyendo sin duda en tu SOBERBIA que eras el solo y exclusivo poseedor de tanta riqueza.
Entonces, cuando no pudiste dominarme ni atarme al carro de tu existencia para exhibirme como trofeo absoluto y único, rodeaste mi cuerpo con la siniestra baba de los celos y la ENVIDIA, la que te generaba mi libertad, el libre albedrío que yo poseía sobre cada centímetro de mi cuerpo y de mi alma, el vuelo irrestricto hacia ese otro destino de amores comprados y vendidos que toda yo exigía a gritos, ahogada por el exceso enfermizo de tu amor posesivo y castrador.
Y sobrevino en ese instante la explosión final y definitiva de nuestra IRA desatada… gritos vociferados en lenguas desconocidas, insultos soeces, puertas azotadas, la violencia de tus manos y de tu boca, el odio desbordado en las miradas y los gestos, los vidrios estallando y la sangre de mis venas abiertas corriendo en tumultuosa correntada hacia un destino obscuro y maligno, y este último gesto del final, el puñal en mis manos enterrándose en el músculo profundo y espeso de tu corazón, los ojos vidriosos, el apretón definitivo de tu mano sobre mi brazo antes de ausentarte para siempre, desangrado, víctima propiciatoria de la feroz travesía por ese desgarrado, gozado y temido infierno, el último, el temido abismo de los 7 PECADOS CAPITALES…
ENVIDIA:
“Tristeza o pesar del bien ajeno.
Emulación, deseo de algo que no se posee.”
SEÑORAS…PERDÓN!
“La suerte de la fea la hermosa la desea”… Con esta frase pretendemos justificar una de las tantas consignas que nos otorga el sentimiento de la envidia, tan proclive a pretender para nosotros justamente aquello que no podemos poseer, o no tenemos el valor y las fuerzas suficientes para conseguir por nuestros propios medios.
Y esto me lleva sin querer a una reflexión casi inevitable, habida cuenta de mi género (me refiero al femenino, claro…).
¿Somos las mujeres, ésas mal llamadas “sexo débil”, particularmente proclives a experimentar el feo sentimiento de la envidia?
Ayyyy!!! Yo creo que sí… De ejemplos está la vida cotidiana llena. A poco que empecemos a hurgar en el entorno de nuestras amistades, en el trabajo, en la familia misma, en cuanto ámbito público o privado nos toque desempeñarnos, upsss, ahí tendremos a nuestra envidiosa de turno, lista para hacer catarsis de sus míseras insatisfacciones sobre la primera congénere que se ponga al alcance de su lengua viperina y sus casi siempre malísimas intenciones.
Y si de féminas y de sus míseras insatisfacciones estamos hablando, que mejor entonces que reproducir un diálogo femenino contenido en tres sonetos de la talentosa Alfonsina Storni, extraordinaria visionaria quien supo como pocas conocer y desenredar el intrincado laberinto de las pasiones que se albergan en nuestro frágil espíritu. Helas aquí, para deleite de nuestros ojos, consuelo de nuestras penas, y solaz del burlón sexo opuesto:
RUEDA (UNA AMIGA)
La casta y honda amiga me dice sus razones:
- Soy joven, no he vivido. ¿Mi marido? Un engaño.
Tengo tres hijos, veo rodar año tras año
En un como lento sueño sin emociones.
A veces descerrojo, tentada, mis balcones,
Por ver al hombre fino, el soberbio, el huraño.
Inútil. ¡Si pudiera curarme de este daño!
Ay, el amor no es juego que arregle desazones.
Las atenúa, acaso; mas los hombres, mi amiga,
No me valen la pena de un ensayo; desliga
Mi corazón, cercado, su más viva lisonja.
Tengo el cuerpo perfecto y la boca rosada,
Para el amor más perfecto fui slelccionada,
Pero escondo mi fuego bajo un velo de monja.
LA OTRA AMIGA
Y otra amiga me dice: -Las mujeres mentales
Perdedoras salimos en negocios de amores.
Tenemos, ciertamente,muchos adoradores:
Buscan pequeños sorbos en caídas vestales.
Su corazón lo ponen no en las espirituales,
Que fatigan al cabo. Como cultivadores
Adoran lo que crean: piensan que las mejores
Son aquellas plegadas a sus modos carnales.
Las mujeres mentales somos las plataformas;
Mejoramos los hombres, y pulimos sus normas;
Refinan en nosostras su instinto desatado.
Y cuando, ya cansadas de esperar, les pedimos
El corazón, en cambio del propio que le dimos,
Se lleva la que pasa lo que hemos adornado.
Y AGREGA LA TERCERA
- Acaso se lo lleva la que menos le cuesta.
Halló en ella más fácil la vida ya pesada.
Todo cerebro activo lleva un alma quebrada
Y el hombre, en las mujeres, busca un poco de fiesta.
Cuida mejor la casa la mujer que es modesta
y no tiene una vida mental imaginada.
Sí del hombre que adora se comprende engañada
Recibe lo que sobra, y a su lado se acuesta.
No por ésto posee la mujer, todo entero,
Al que sin ser amante, puede ser compañero;
Acaso él sueña lo mismo que soñamos.
Y sobre el nudo diario de su vida tranquila,
Regulada, en su pecho luminoso vigila
Un ideal femenino, cuya clase ignoramos.
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No hay mal de amores que no sane,ni locura que no se torne en cordura alguna vez…Un día un ruiseñor se cruzará en tu camino,y quizás gracias a su sacrificio volverás a sonreír…
PURPLE WAVES – Christopher Franke
HAL9000
EL RUISEÑOR Y LA ROSA (Oscar Wilde)
- Dijo que bailaría conmigo si le llevaba rosas rojas -exclamó el joven estudiante-; pero no hay ni una sola rosa roja en todo mi jardín.
Desde su nido en la encina le oyó el ruiseñor, y miró a través de las hojas y se quedó extrañado.
- Ni una sola rosa roja en todo mi jardín -exclamó el estudiante; y sus hermosos ojos se llenaron de lágrimas.
- ¡Ah, de qué cosas tan pequeñas depende la felicidad! He leído todo lo que han escrito los sabios, y son míos todos los secretos de la filosofía; sin embargo, por no tener una rosa roja, mi vida se ha vuelto desdichada.
- He aquí por fin un verdadero enamorado -dijo el ruiseñor.
- Noche tras noche le he cantado, aunque no le conocía; noche tras noche he contado su historia a las estrellas, y ahora le estoy viendo. Tiene el cabello oscuro como la flor del jacinto y los labios tan rojos como la rosa de sus deseos; pero la pasión ha hecho que su rostro parezca de pálido marfil, y el dolor le ha puesto su sello sobre la frente.
- El príncipe da un baile mañana por la noche -musitó el estudiante-, y mi amada estará entre los invitados. Si le llevo una rosa roja, bailará conmigo hasta el alba Si le llevo una rosa roja, la tendré entre mis brazos, y reclinará la cabeza en mi hombro, y su mano estará prisionera en la mía. Pero no hay ni una sola rosa roja en mi jardín, así es, que estaré sentado solo, y ella pasará desdeñándome. No me prestará atención alguna y se me romperá el corazón.
- He aquí ciertamente el verdadero enamorado -dijo el ruiseñor.
- Lo que yo canto, él lo sufre; lo que es para mí alegría es dolor para él. En verdad el amor es maravilloso; es más precioso que las esmeraldas y más costoso que los finos ópalos. No se puede comprar con perlas ni con granates, ni está a la venta en el mercado, no lo pueden comprar los mercaderes, ni se puede pesar en la balanza a peso de oro.
- Los músicos estarán sentados en su estrado -dijo el joven estudiante-, y tocarán sus instrumentos de cuerda y mi amada danzará al son del arpa y del violín. Danzará tan ligera que sus pies no rozarán el suelo, y los caballeros de la corte, con sus trajes alegres, estarán todos rodeándola. Pero conmigo no bailara, pues no tengo una rosa roja para darle.
Y se arrojó sobre la hierba, y ocultó el rostro entre las manos y lloró.
- ¿Por qué llora? -preguntó una lagartija verde, cuando pasaba corriendo junto a él con el rabo en el aire.
- Eso, ¿por qué? -dijo una mariposa que revoloteaba persiguiendo a un rayo de sol.
- Sí, ¿por qué? -susurró una margarita a su vecina, con una voz suave y baja.
- Está llorando por una rosa roja -dijo el ruiseñor
- ¡Por una rosa roja! –exclamaron-; ¡Qué ridículo!
Y la lagartija que era algo cínica, se rió abiertamente.
Pero el ruiseñor comprendía el secreto de la pena del estudiante, y permaneció posado silencioso en la encina, y pensó en el misterio del amor.
De pronto desplegó sus alas pardas para emprender el vuelo y hendió los aires. Pasó por la arboleda como una sombra, y como una sombra voló a través de jardín. En el medio del césped crecía un hermoso rosal, y al verlo voló hacia él y se posó sobre una rama.
- Dame una rosa roja –exclamó-, y te cantaré mi más dulce canción.
Pero el rosal negó con la cabeza.
- Mis rosas son blancas –respondió-, tan blancas como la espuma del mar, y más blancas que la nieve de la montaña. Pero ve a ver a mi hermano, el que trepa alrededor del viejo reloj de sol y te dará tal vez lo que deseas. Así es que el ruiseñor se fue volando hasta el rosal que crecía en torno al viejo reloj de sol.
- Dame una rosa roja –exclamó-, y te cantaré mi más dulce canción.
Pero el rosal negó con la cabeza.
- Mis rosas son amarillas -respondió-, tan amarillas como el cabello de la sirena que se sienta en un trono de ámbar y más amarillas que el narciso que florece en el prado antes de que llegue el segador con su guadaña. Pero ve a ver a mi hermano, el que crece al pie de la ventana del estudiante, y te dará tal vez lo que deseas. Así es que el ruiseñor se fue volando hasta el rosal que crecía al pie de la ventana del estudiante.
- Dame una rosa roja –exclamó-, y te cantaré mi más dulce canción.
Pero el arbusto negó con la cabeza.
- Mis rosas son rojas –respondió-, tan rojas como los pies de la tórtola, y más rojas que los grandes abanicos de coral que se mecen y mecen en la sima del océano; pero el invierno me ha congelado las venas, y la escarcha me ha helado los capullos, y la tormenta me ha roto las ramas, y no tendré rosas este año.
- Una rosa roja es todo lo que necesito -exclamó el ruiseñor-, ¡sólo una rosa roja! ¿No hay ningún medio por el que pueda conseguirla?
- Hay un medio -respondió el rosal-, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtelo.
- Dímelo -dijo el ruiseñor-, no tengo miedo.
- Si quieres una rosa roja -dijo el rosal-, tienes que hacerla con música, a la luz de la luna, y teñirla con la sangre de tu propio corazón. Debes cantar para mí con el pecho apoyado en una de mis espinas. A lo largo de toda la noche has de cantar para mí, y la espina tiene que atravesarte el corazón, y la sangre que te da la vida debe fluir por mis venas y ser mía.
- La muerte es un alto precio para pagar una rosa roja -exclamó el ruiseñor-, y la vida nos es muy querida a todos. Es grato posarse en el bosque verde, y contemplar al sol en su carro de oro y a la luna en su carro de perla. Dulce es la fragancia del espino, y dulces son las campanillas azules que se esconden en el valle y el brazo que el viento hace ondear en la colina. Sin embargo, el amor es mejor que la vida, ¿y qué es el corazón de un pájaro comparado con el corazón de un hombre?
Así es que desplegó las alas pardas para emprender el vuelo y hendió los aires. Pasó veloz sobre el jardín como una sombra, y como una sombra atravesó volando la arboleda.
El joven estudiante todavía estaba echado en la hierba, donde le había dejado, y las lágrimas aún no se habían secado en sus hermosos ojos.
- ¡Sé feliz! -exclamó el ruiseñor-, ¡sé feliz! ; tendrás tu rosa roja. Te la haré de música a la luz de la luna y la teñiré con la sangre de mi propio corazón. Todo lo que te pido a cambio es que seas un verdadero enamorado, pues el amor es más sabio que la filosofía, por sabia que ésta sea, y más fuerte que el poder, por potente que sea éste. Del color de la llama son sus alas, y de color de llama tiene el cuerpo. Sus labios son dulces como la miel y su aliento es como el incienso.
El estudiante alzó los ojos de la hierba y escuchó, mas no pudo entender lo que le estaba diciendo el ruiseñor, pues sólo sabía las cosas que están escritas en los libros.
Pero la encina comprendió y se puso triste, porque quería mucho al pequeño ruiseñor que había hecho su nido entre sus ramas.
- Cántame una última canción -musitó-: me sentiré muy sola cuando te hayas ido.
Así es que el ruiseñor cantó para la encina, y su voz era como el agua que sale a borbotones de una jarra de plata.
Cuando hubo terminado su canción, el estudiante se levantó, y sacó un cuaderno y un lápiz de su bolsillo.
- Él tiene estilo -dijo para sí, mientras caminaba a través de la arboleda-, eso no se le puede negar, pero ¿tiene sentimientos? Me temo que no. De hecho, es como la mayoría de los artistas, es todo estilo, sin ninguna sinceridad. No se sacrificaría por los demás. Piensa tan sólo en la música, y todo el mundo sabe que las artes son egoístas. Sin embargo es preciso admitir que hay notas hermosas en su voz. ¡Qué lástima que no signifiquen nada, ni tengan ninguna utilidad práctica!
Y entró en su habitación y se echó sobre el pequeño jergón, y se puso a pensar en su amor, y al cabo de un tiempo se quedó dormido.
Y cuando la luna brilló en el cielo, fue volando al rosal el ruiseñor y puso su pecho contra la espina. Cantó toda la noche con el pecho contra la espina, y la luna de frío cristal, se asomó para escucharla. A lo largo de toda la noche estuvo cantando, y la espina penetraba más y más profundamente en su pecho, y la sangre, que era su vida, fluía fuera de él.
Cantó primero el nacimiento del amor en el corazón de un adolescente y de una muchacha. Y en la rama más alta del rosal floreció una rosa admirable, pétalo a pétalo, a medida que una canción seguía a otra canción. Pálida era al principio, como la bruma suspendida sobre el río; pálida como los pies de la mañana, y de plata, como las alas de la aurora. Como la sombra de una rosa en un espejo de plata, como la sombra de una rosa en el estanque, así era la rosa que florecía en la rama más alta del rosal.
Pero el rosal gritó al ruiseñor que se apretara más contra la espina.
- ¡Apriétate más, pequeño ruiseñor! -gritaba el rosal-, ¡o llegará el día antes de que esté terminada la rosa.!
Así es que el ruiseñor se apretó más contra la espina, y su canto se hizo cada vez más sonoro, pues cantaba el nacimiento de la pasión en el alma de un hombre y de una doncella.
Y un delicado arrebol rosado vino a los pétalos de la rosa, como el rubor del rostro del novio cuando besa los labios de la novia. Pero la espina no había llegado aún al corazón del pájaro, así que el corazón de la rosa seguía siendo blanco, pues sólo la sangre del corazón de un ruiseñor puede teñir de carmesí el corazón de una rosa. Y el rosal gritó al ruiseñor que se apretara más contra la espina.
- ¡Apriétate más, pequeño ruiseñor! -gritaba el rosal-, ¡o llegará el día antes de que este terminada la rosa!
Así es que el ruiseñor se apretó más contra la espina, y la espina tocó su corazón, y sintió que le atravesaba una intensa punzada de dolor. Amargo, amargo era el dolor, y más y más salvaje se elevó su canto, pues cantaba al amor que se hace perfecto por la muerte, al amor que no muere en la tumba.
Y la rosa admirable se volvió carmesí, como la rosa del cielo en el oriente. Carmesí era el ceñidor de pétalos, y carmesí como un rubí era su corazón.
Pero la voz del ruiseñor se volvió más débil, y sus pequeñas alas empezaron a batir, y un velo le cubrió los ojos. Más y más débil se tornó su canto, y sintió que algo le ahogaba en la garganta.
Moduló entonces un último arpegio musical. La luna blanca lo oyó y se olvidó del alba, y se quedó rezagada en el cielo. La rosa roja lo oyó, y tembló toda de arrobamiento, y abrió sus pétalos al aire frío de la mañana. El eco se lo llevó a su caverna púrpura de las colinas, y despertó de sus sueños a los pastores dormidos. Flotó a través de los juncos del río, y ellos llevaron su mensaje al mar.
- ¡Mira, mira! -gritó el rosal- ¡La rosa ya está terminada!
Pero el ruiseñor no respondió, pues yacía muerto en la hierba alta, con la espina en el corazón. Y al mediodía el estudiante abrió la ventana y se asomó.
- ¡Mira!, ¡Qué suerte tan maravillosa! –exclamó- ¡he aquí una rosa roja! No había visto en mi vida una rosa semejante. Es tan bella que estoy seguro que tiene un largo nombre latino.
Y se inclinó y la arrancó. Se puso luego el sombrero y se fue corriendo a casa del profesor con la rosa en la mano.
La hija del profesor estaba sentada en el umbral, devanando seda azul alrededor de un carrete, con su perrito echado a sus pies.
- Dijiste que bailarías conmigo si te traía una rosa roja. -exclamó el estudiante-. He aquí la rosa más roja del mundo entero. La llevarás prendida esta noche cerca de tu corazón, y cuando bailemos juntos ella te dirá cuánto te quiero.
Pero la muchacha frunció el ceño.
- Temo que no me vaya bien con el vestido -respondió- y, además, el sobrino del chambelán me ha enviado joyas auténticas, y todo el mundo sabe que las joyas cuestan mucho más que las flores.
- ¡Bien, a fe mía que eres una ingrata! -dijo el estudiante muy enfadado.
Y arrojó la rosa a la calle, donde cayó en el arroyo, y la rueda de un carro pasó por encima de ella.
- ¿Ingrata? -dijo la muchacha-. Y yo te digo que tú eres un grosero, y, después de todo, ¿quién eres tú? Sólo un estudiante. !Cómo!, No creo que tengas ni siquiera hebillas de plata para los zapatos, como tiene el sobrino del chambelán.
Y se levantó de la silla y entró en la casa.
- ¡Qué cosa tan necia es el amor! – -se dijo el estudiante mientras se marchaba-. No es ni la mitad de útil que la lógica, pues no prueba nada, y siempre nos dice cosas que no van a suceder, y nos hace creer cosas que no son ciertas. De hecho, es muy poco práctico, y como en estos tiempos ser práctico lo es todo, me volveré a la filosofía y estudiaré metafísica.
Así es que volvió a su habitación, y sacó un gran libro polvoriento, y se puso a leer.
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Pérdida de barcos en el mar…Colmados están los abismos oceánicos de restos de naves hundidas. Desde que el hombre aprendió a transitar sobre las aguas en cualquier objeto que se mantuviera a flote desafiando las más elementales leyes de la física,también aprendió que esa proeza podía tener un final catastrófico e inesperado.
Y así nacieron los naufragios…De naves de guerra,de legendarios veleros,de barcos pirata y pirateados o de gigantescos transatlánticos,se hicieron célebres sobre todo en las épocas pretéritas en que la vida de todo un mundo entero dependía de la navegación,y dejaron tras de sí una estela de tumbas anónimas y restos diseminados en los siete mares del planeta.
Naufragios,y náufragos…Hombres y mujeres que abonaron con sus huesos el humus submarino,o sobreviveron para alimentar nuestra fantasía con relatos estremecedores y aventuras increíbles.
Náufragos de antaño,náufragos de hoy y de siempre,los hombres seguirán burlándose de la leyes divinas y desafiando la ira de Neptuno para atravesar los grandes océanos y los pequeños mares,persiguiendo apasionadamente la quimera de un horizonte de agua azul.
E venne dall’acqua, e venne dal sale
la penitenza dalla mano del mare
il comandante avanza e niente si puó fare
vuole una morte, la vuole affrontare
e lí l’attandeva, dove il sole cala
cala e non muore, e l’acqua non lo lava
e il demone lo duole, sui banchi d’acqua
stregati di olio e petrolio
e il vento non alzava, e il mare imputridiva
legati a un solo raggio, tutti presi in ostaggio
avanzavamo lenti, senza ammutinamenti
e il comandante é pazzo, e avanza nel peccato
e il demone ch’é suo, adesso vuole mio
e brinda con il sangue all’odio ci convince,
che se é sua la barca che vince, dev’essere la mia
e gli occhi non videro, non videro la luce
non videro la messe, che altri non l’avesse
e il cielo fece nero, e urló la nube al cielo
e s’affamó d’abisso, che tutti ci prendesse
Matri mia, salvezza prendimi nell’anima
Matri mia, le ossa nell’acqua
anime bianche, anime salvate
anime venite, anime addolorate
che io abbia due soldi, due soldi sopra gli occhi
due soldi per l’onore, due monete in pegno
per pagare il legno, la dura voga del traghettatore
e vieni occhi di fluoro, vieni al tuo lavoro
vieni spettro del tesoro
la vela tende, il vento se la prende
la vela cade, le remi allontanate
e accese sui pennoni
i fuochi fatui, i fuochi alati
della Santissima dei naufragati
Matri mia, salvezza prendimi nell’anima
il tempo stremava, l’arsura ci cuoceva
parlavamo alle vare e il silenzio dal mare
e il legno cedeva all’acqua suo pianto
la vela cadde, la sete ci asciugó
acqua, acqua, acqua in ogni dove
e nemmeno una goccia, nemmeno una goccia da bere
e gli uomini spegnevano, spegnevano il respiro
spegnevano la voce, nel nome dell’odio
che tutti ci appagó, il cielo rigó di sbarre il suo portale
il volto di fuoco, dentro imprigionó
lo spettro vedemmo venire di lontano
venire per ghermire, nero di dannazione
vita e morte, vita e morte era il suo nome
Matri mia, salvezza prendimi nell’anima
Matri mia, salvezza prendimi
questa é la ballata di chi si é preso il mare
che lapide non abbia, ne ossa sulla sabbia
né polvere ritorni, ma bruci sui pennoni
nei fuochi sacri, nei fuochi alati
della Santissima dei naufragati
O Santissima dei naufragati vieni a noi che siamo andati
senza lacrime senza gloria, vieni a noi, perdon, pietá.
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Hay melodías,acordes que se graban indeleblemente en el subconsciente,listos para aparecer en el momento menos pensado…
Un atardecer casi otoñal para la época,un cielo de claroscuros nubarrones australes,los últimos vestigios rojo salmón del sol poniente; el mar ya está en sombras y bate indómito contra las rocas del paseo Dávila,desparramando su aroma salino de océano revuelto. Alguien ha detenido su vehiculo junto a la costa,y a través de la ventanilla surge el sonido de un violín,una orquesta… ¿Dónde,cuándo esta música estuvo presente en mi existencia? Es como un “dejà vu”…
Y súbitamente recuerdo. Un libro,una película,un día cualquiera de mi adolescencia frente al viejo Zenith blanco y negro…
El libro era una novela: “Carta de una desconocida” del escritor austríaco Stefan Zweig,y la película,un dramón de la época de oro del cine mexicano,basada en dicha novela,llamada “feliz año amor mío”…¿Cómo era aquella novela? Ah,ya recuerdo…
Viena, 1900, después de tres días de excursión por la montaña, un hombre se dirige a su casa. Una carta está esperándole. Una carta de una mujer que revela su gran amor hacia él, una pasión que ha durado toda una vida y que ni el tiempo ni la distancia han logrado deteriorar. Un amor del que nunca supo. Le recuerda su breve aunque apasionado romance en su juventud, la dureza de criar ella sola al hijo de ambos, y su último encuentro, durante el cual el hombre no la reconoce y la sume en la desesperanza. Tras la perdida de su hijo, el único lazo que le unía al hombre que amaba, no le quedaban fuerzas para vivir. Solo en una carta, es capaz de contarle toda la verdad. Por primera y última vez. Estremecido por la carta, el hombre busca desesperadamente en sus recuerdos a esa mujer cuyo nombre desconoce.Ya es demasiado tarde…Ella ha muerto,y él arrastrará el resto de su vida el remordimiento de no haber presentido a ese su único gran amor.
Y la música…En la última escena de la película,el protagonista,Arturo de Cordova,devenido en violinista famoso por obra y gracia del argumento,llora sobre la tumba de aquella desconocida,mientras se escucha esa misma melodía que hoy, tantos años después, vuelve a mí a través de la ventanilla de un auto cualquiera,un atardecer más que fresco de febrero junto al mar.
FRAGMENTO DE LA CARTA
“Pero recuerdo, querido mío, el día y la hora en que quedé para siempre enamorada de ti. Acababa de dar un paseo con una amiga del colegio y estábamos las dos charlando delante de la puerta. Llegó un auto y descendiste tú para entrar en tu cuarto. Algo dentro de mí me impulsó a abrir la puerta, y nos cruzamos el uno con el otro. Me lanzaste una suave, cálida y en-volvente mirada, llena de ternura, me sonreíste —sí, no puedo decirlo de otra manera— afectuosamente, al mismo tiempo que decías en voz baja y casi familiar: “¡Muchas gracias, señorita!” Eso fue todo, querido, pero desde el instante en que sentí la suavidad y ternura de tu mirada quedé locamente enamorada de ti. Sólo más tarde he comprendido que esa mirada atrayente, y al mismo tiempo desnuda; esa mirada de seductor nato que diriges a cualquier mujer que se halle junto a ti, a la vendedora de tienda o a la sirvienta que abre la puerta; esa mirada no es en ti consciente ni significa ninguna especial inclinación, sino que tu ternura hacia todas las mujeres hace tu mirar siempre dulce y agradable. Pero yo, una niña de trece años, lo ignoraba: me hallaba sumergida en fuego. Pensaba que aquella ternura estaba dedicada a mí solamente, y en aquel instante, en mi derredor, en lo íntimo de aquella criatura todavía a medio formar, se despertó la mujer, una mujer enamorada de ti para siempre.”
Y él alzó su cabeza, miró a la gente
y la quietud descendió sobre todos.
Entonces, con fuerte voz dijo:
Cuando el amor os llame, seguidle.
Aunque su camino sea duro y penoso.
Y entregaos a sus alas que os envuelven.
Aunque la espada escondida entre ellas os hiera.
Y creed en él cuando os hable.
Aunque su voz aplaste vuestros sueños,
como hace el viento del norte,
el viento que arrasa los jardines.
Porque, así como el amor os da gloria,
así os crucifica.
Así como os da abundancia, así os poda.
Así como se remonta a lo más alto
y acaricia vuestras ramas más débiles,
que se estremecen bajo el sol,
así llegará hasta vuestras raíces
y las sacudirá en un abrazo con tierra.
Como a gavillas de trigo
él os une a vosotros mismos.
Os desgarra para desnudaros.
Os cierne, para libraros de los pliegues
que cubren vuestra figura.
Os pulveriza hasta volveros blancos.
Os amasa, para que lo dócil y lo flexible
renazca de vuestra dureza.
Y os destina luego a su fuego sagrado,
para que podáis ser sagrado pan
en la sagrada fiesta de Dios.
Todo esto hará el amor en vosotros
para acercaros al conocimiento de vuestro corazón
y convertiros por ese conocimiento
en fragmento del corazón de la Vida.
Pero si vuestro miedo
os hace buscar solamente la paz
y el placer del amor,
entonces sería mejor
que cubrierais vuestra desnudez
y os alejarais de sus umbrales
hacia un mundo sin primavera
donde reiréis,
pero no con toda vuestra risa,
y lloraréis,
pero no con todas vuestras lágrimas.
El amor no da más que de sí mismo
y no torna nada más que de sí mismo.
El amor no posee ni es poseído.
Porque el amor es todo para el amor.
Cuando améis no digáis:
“Dios está en mi corazón”,
sino más bien:
“Yo estoy en el corazón de Dios”.
Y no penséis en dirigir el curso del amor
porque será él,
si os halla dignos,
quien dirija vuestro curso.
El amor no tiene otro deseo
que el de realizarse.
Pero si amáis
y no podéis evitar tener deseos,
que vuestros deseos sean estos:
fundirse y ser como el arroyo,
que murmura su melodía en la noche;
saber del dolor del exceso de ternura;
ser herido
por nuestro propio conocimiento del amor;
sangrar voluntaria y alegremente.
Lo prometido es deuda…Me enviaron anoche este otro poema,y aquí está:
Romance Sonambulo
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verde ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.
Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
Pero quién vendra? Y por dónde . . . ?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.
–Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los puertos de Cabra.
–Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
–Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
–Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
–Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas;
dejadme subir! dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.
Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal
herían la madrugada.
Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
Compadre! Dónde está, díme?
Dónde está tu niña amarga?
Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!
Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.
Federico García Lorca
En la versión grabada han modificado algunos versos para adaptar el poema a la música,pero la esencia es la misma…
El pasado jueves tuvo a bien fallecer piadosamente mi televisor; en consecuencia,privada de tan esencial medio de esparcimiento y careciendo en el hogar de computadora (u ordenador,según nomenclatura hispana) propia,me vi reducida a rellenar mis horas de ocio con la radio. Pero estamos en fin de semana,y nada mas deprimente que la programación radial de un sábado a la noche,en consecuencia me decidí a escudriñar en mi modesta y abandonada biblioteca en busca de material apto para tal menester.
Así cayó en mis manos un vetusto ejemplar del “Bomarzo” de Manuel Mujica Laínez…Éste es un escritor (argentino, y a mucha honra)que siempre me atrajo en especial,desde mi lejana época de estudiante secundario; pero Bomarzo no es un libro fácil de leer. Es infinito,denso,un relato ubicado temporalmente en el Renacimiento italiano,de tono autobiográfico,relatado por la reencarnación de su protagonista; alrededor de la trama principal se van anudando otras,se ramifica en referencias históricas,árboles genealógicos y la descripción minuciosa de detalles que terminan tejiendo una telaraña en la que se extravía el lector desprevenido. Hay que leer y releer cada cada capítulo,subrayar la historia principal,y una vez arribado a la palabra”Fin”,volver a leerlo. Conocido el desenlace,es mas fácil orientarse en el laberinto litarario que nos propone Mujica Laínez (abajo,frente al castillo de Bomarzo) en el texto,al que hay que contemplar desde lo alto para captar en su totalidad el sentido de la obra.
Solo evoco en mi memoria dos obras que se puedan equiparar a “Bomarzo”:”La guerra y la paz” del
escritor ruso León Tolstoi,y “Los miserables” del francés Victor Hugo. En ellos también encontramos alrededor de un personaje central todo el extenso desarrollo de una determinada época histórica:la política,la geografía,la psicología de sus protagonistas,las contiendas bélicas,costumbres y modas,todo al servicio de una trama argumental que abarca cientos de páginas para deleite de los lectores.
No añado aquí referencias biógráficas del autor,ni otros detalles sobre la obra,con escribir en Google la palabra “Bomarzo” hallarán nada menos que 32.800 referencias. Pero solo se puede captar todo el sabor y la intriga del texto con su lectura;invito pues a conseguirlo,es una excelente manera de transcurrir por ejemplo un fin de semana,ahora que el invierno se aproxima;una tarde lluviosa,un café calentito,un buen fuego…y Bomarzo! Me lo agradecerán…
Un detalle:la cinematografía está en deuda con Mujica Láinez y este libro. Existe una versión musical en formato de ópera,con música del eximio Alberto Ginastera,pero merece ser llevado a la pantalla grande,solo se necesita que alguien con suficiente capacidad de producción (léase $$$€€€…y otras monedas) se interese. Por supuesto,filmada en el escenario original! En fin,soñar no cuesta nada…