MEDEA, O EL AMOR ENVENENADO
La casualidad puso en mis manos hace poco mas de un año este singular video que combina trágicas imágenes del film “Medea” (1988) del director danés Lars von Trier,con la insuperable voz de la contralto australiana Lisa Gerrard,en una amalgama estupenda que no alcanzan a desvirtuar algunos fallos originales de edición. Publiqué entonces este post, y tal fué el siniestro encanto que entonces me produjo que aún hoy me estremece su lectura y la imagen que lo acompaña.
Me pareció tan fantástico el tema,y tan tremenda la tragedia que retratan las imágenes,que para justificar su presentación me atreví a introducirme en el personaje de la protagonista,y a través de la imaginación representar en el siguiente texto que hoy rescato para quienes no lo leyeron en su momento, el mea culpa de esta mujer que destruyó todo aquello que la rodeaba consumida por un amor enfermo y posesivo,dejando a su paso solo sangre y muerte.


Yo,Medea,hija de Idía y de Eetes rey de la Cólquide,nieta de la gran hechicera Circe,tengo mis manos tintas en sangre…
Traicioné a mi padre,engañé cruelmente a las hijas del rey Pelias incitándolas a ocasionar la muerte de su propio padre,asesiné a mi hermano Apsirto arrojando sus restos al mar,y a la princesa Glauce,prometida de Jasón, y a su padre Creonte rey de Corintia,quienes murieron abrasados por un fuego que ocasioné con mis artes de hechicera,y finalmente,¡¡horror de horrores!!,ahorqué a mis propios hijos,de Jasón y míos,a quienes previamente había utilizado como mensajeros de la muerte de Glauce y Creonte…
Y todo esto porqué? Por amor…Por el maldito y envenenado amor que siento por Jasón,traidor y apóstata de sus propios sentimientos,el hombre que me abandonó,a mí,madre de sus hijos,por una corona y una mujer de carnes mas frescas e inocentes que las mías!
Por él traicioné mi propia sangre,maldije mi destino y destruí cuanta vida se atravesó en mi camino para retener a mi lado la entraña viva de un hombre que no merecía finalmente transitar su destino junto a mí…
¿Dioses poderosos,amos del Olimpo,porque permitisteis tanta sangre derramada en vano,tanto espanto acumulado,toda esta venganza feroz que atormenta mi alma y me condena a la infelicidad eterna?
Condenada estaba ya cuando me miré por vez primera en el espejo de sus ojos, aquel funesto día en las puertas del templo…
Allí fué cuando decidí,para mi mal y el de todos,que solo mía sería la posesión de aquél entonces desconocido que las malas artes de Hades atravesaran en mi senda.¡ Lo amé como solo se ama una vez en la vida,con todo lo profano y lo sagrado del amor sin límites,y arrojé al mar de los Infiernos todoe escrúpulo,toda redención posible para amarrarlo a mi destino por toda la eternidad!
Mia es hoy la condena,mío el desgarramiento de las entrañas hasta lo más profundo del ser. Debería morir abrasada en las llamas de mi propia culpa,incinerada por el odio y los celos,pero sería tan fácil!
No,Medea,tú,mala hija,mala hermana, peor madre…Debo vivir,la vida será mi muerte,el dolor y la mortificación de no poder arrepentirme me acompañarán por toda la eternidad,flagelarán mi carne hasta verter la última gota de sangre sobre la memoria de aquellos cuyos sepulcros ayudé a construir.De marmol se volverá también mi corazón…!
Fría,eterna,inmutable,transitaré los universos obscuros de la conciencia humana,hasta hundirme un día para siempre en las profundidades recónditas del reino de Hades.
Así será!
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Querida amiga penelope:
Puedo imaginar lo que sintió Medea. Te diria que lo he sentido. El amor monogámico es una patologia, segun mi opinión, tanto o más dañino que el poligámico.
Esa obsesion por el otro, quemandote la piel, arrancandote hasta la última gota de llanto, desear que todo se termine, que el mundo no exista mas o que uno termine con todo.
Medea estaba enamorada, apasionada, desgarrada, y en medio de esa amargura que la condenaba a la tortura del amor negado de su amado, sucumbió , arrastrando consigo todo lo que la rodeaba.
Es verdad que el amor es la mayor fuente de felicidad, pero cuando se termina , y uno puso todas las fichas en un solo número, la ruleta de la vida te condena a perderlo todo,
Y nunca más habrá nada nuevo bajo el sol. Porque solo los que aman desde las entrañas, la mente y el corazón, los que se entregan en cuerpo y alma, los que beben y consumen cada parte de su amada o amado, sintiendo el extasis de perder el sentido y no importarle otra cosa que amar a esa persona , descubren un día que todo se terminó.
Y habrá vida, pero la mayoria será muerte. Porque el amor no puede explicarse, pero cuando se siente, uno no quiere que acabe.
No pudo soportarlo Medea . ¿Podemos justificarla?
No. Pero si entenderla y saber que jamás tendra consuelo.
El fin del amor es una catastrofe sin reparo ni continuidad.
No debería ser asi, pero muchas veces lo es.
Besos y mi voto por el amor pese a todo ý gracias a él, con todos sus matices, de alegría y dolor.