13/03/2012 | Por penelope © | Claves: muerte, sueños, vida espiritual | # Enlace permanente
Ahí está, otra vez… Esa sensación, errática, oscura, como una resaca que va y viene cada mañana al despertar. Poco a poco, como una mancha de humedad que va contaminando y extendiéndose en un muro, cada amanecer abro los ojos al vacío de mi yo interior, y entonces asoma la opresión de las ideas confusas que no logro erradicar pese a los esfuerzos que hago para lograrlo.
No solo me sucede en ese momento de la vigilia prematura; en las últimas semanas también me persiguen cuando camino por la calle. Es una imparable marejada de pensamientos que expresan la certeza de estar caminando hacia un inevitable destino final… Como si la huesuda (como la llamaba mi madre) caminara dos pasos detrás mío apoyando su mano descarnada sobre mi hombro, transmitiéndome también algo de su invisibilidad. Porque suele ocurrirme que las personas parecen no verme, pasan a mi lado empujándome como si no me vieran, o peor aún, ni siquiera se hacen a un lado cuando vienen de frente, y solo cuando chocan con mi humanidad se percatan que existo, que estoy ahí. Me deslizo entonces, mansa, ingrávida, caminando junto a las paredes, con la mirada baja y el pensamiento en otra dimensión, para evitar el dolor de tener que reconocer que ya no existo.
Convengamos que no salgo mucho… Poco a poco he ido abandonando mis costumbres callejeras, y he reducido mis salidas a lo mínimo indispensable: trámites, pagos, y la inevitable adquisición de algunos comestibles para alimentar más el espíritu que el cuerpo. Después de meditarlo largamente he llegado a la conclusión que allí afuera no hay nada para mí, nada que me importe demasiado o que tenga que ver con lo que alguna vez fuí.
Este mundo de ahora me es ajeno. No reconozco en esta gente a aquella que formaba parte de mi universo, ni encuentro en sus voces y sus costumbres algo que se me sea familiar, que me genere los afectos y emociones que antaño eran el combustible con el que el todo que era mi ser se nutría para existir.
Y entonces vuelve esa sensación. Estoy viva porque mi corazón late, mis arterias sangran, tengo los cinco sentidos activos y en ejercicio, pero mi alma, mi energía, esa que era motor y núcleo de mi espíritu se ha ido. cada mañana despierto, y no estoy. Solo mi cuerpo, o lo que queda de él, y la peor carga sobre mis espaldas… esta discreta inconveniencia de vivir.
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| Por penelope © | # Enlace permanente
La falta de comunicación trae como contrapartida la abulia, el desinterés y el desánimo, estos desembocan inevitablemente en el abandono. Ese abandono hace que el proceso creativo no se concrete ni se complete, que quede trunco, diezmado. Hace que se pierdan ciertos medios de expresión que los seres humanos usamos como canales para expresar sentimientos, experiencias, amores, enojos, reales o inventados.
A veces no basta con expresarnos, la expresión en soledad suele tornarse en falta de expresión, en algo vacío y vano. Algo que nadie conoce, ni comparte, algo que carece de valor por que no se conoce. El conocer cual es el efecto que lo que nuestra expresión causa en los demás es nuestro alimento, es lo que nos nutre, lo que nos impulsa a crear. Al igual que los artistas necesitan ser aplaudidos, y los pintores necesitan que su obra sea vista, los escritores necesitan ser leídos.
Esa es la premisa para que el círculo se cierre, para que el proceso creativo se complete y rinda sus frutos. Si esto no se produce ocurre lo mismo que enuncia ese antiguo proverbio chino: ”Si un árbol cae en el bosque y no hay nadie que lo oiga, ¿produce sonido?”.
Y así nos sentimos en ocasiones los Blogueros que aquí participamos, como arboles que caen en medio del bosque, sin emitir sonido, por que no hay nadie allí para escucharlos. Sentimos que escribimos textos que nadie lee, por diversas razones.
Somos escritores en su mayoría aficionados, se nos dio este don de la palabra para expresarnos, para plasmar lo que sentimos, lo que pensamos, lo que nos pasa. Es nuestra forma más plena de expresión, la más autentica, la que calca a la perfección todos y cada uno de nuestros sentimientos, pareceres y sensaciones.
Esta es la mejor manera en la que nos comunicamos y comunicamos, esta es la manera en la que se nos ocurrió comunicarnos con ustedes Señores Administradores. Esta es la manera en la que queremos decirles que nos gustaría que las cosas cambiaran en el Blog de la Gente para beneficio de ustedes y el nuestro.
Agradecemos profundamente el espacio que aquí se nos brinda. Pero, hay algunas cuestiones que nos gustaría que cambiaran o al menos mejoraran.
El acceso a los blogs de Gente es sumamente engorroso. Nos sentimos como enclavados en medio de la cordillera, como el secreto mejor guardado. Antes había una solapa para ingresar directamente a los blogs. Ahora solo se anuncia “abrí tu blog aquí”.
No queda demasiado claro donde se pueden leer los blogs que ya están funcionando. Tampoco contamos con un índice por categoría que contenga a todos los blogs o por lo menos los que están activos. Lo que reduce muchísimo las visitas.
También notamos cierto abandono en la actualización del sector de blogs. Los destacados tienen más de un año sin actualizarse. Los blogs más comentados y los más votados datan de julio de 2011. Lo que nos lleva a preguntarnos, si no hubo post posteriores que superaran esa cantidad de comentarios o de votos.
Cuando se produjo el cambio de portada del diario virtual, se nos redujo prácticamente a la nada. De Cuatro blogs destacados pasamos a sólo uno. Compartimos lugar con La Viola y otro blog de deporte, que no es un Blog de la Gente.
Se incluye diariamente a La Viola en el mail de los blogs destacados del día, lo que quita un lugar a los blogs de la Gente. En los referidos mails en ocasiones los links están mal o no funcionan.
Otro de los problemas con el que nos topamos diariamente al hacer un comentario es el “nunca bien ponderado Captcha”. Si no lo colocamos debidamente pasa a otra pantalla borrándonos el comentario. A veces, dependiendo de nuestro tiempo y paciencia, volvemos a comentar. Generalmente esto es beneficioso, porque el segundo y a veces hasta el tercer comentario nos queda mucho mejor que el primero. Eso, por supuesto, siempre que el Captcha quiera, porque si no quiere lo vuelve a borrar. Pero no todo el mundo tiene el mismo tiempo y paciencia y si el comentario se le borró una vez, terminan no comentando.
Y en lo que a comentarios respecta, sería muy interesante que vengan abiertos por defecto. Y si el bloguero no quiere comentarios, que los cierre en cada caso. Cuando somos primerizos y no manejamos la plataforma todo se nos complica, y solemos no tener en cuenta esos detalles. El no recibir comentarios suele ser bastante decepcionante.
Lamentablemente hay mucha gente que a raíz de estas circunstancias ha dejado de escribir en su blog o postea cada vez menos. Por eso, para que vuelvan los que se han ido y no se vayan los que se están por ir, eso es lo nos motivo a escribir este post.
Ojalá puedan solucionarse estos inconvenientes, y para mejorar la comunicación entre ustedes y nosotros.
Muchas Gracias por su Atención los Blogueros de los Blogs de la Gente.
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30/11/2011 | Por penelope © | Claves: amores imposibles, Romancero medieval | # Enlace permanente

Érase una princesa en una torre cautiva, y del guardián que la guardaba estábase ella enamorada. Mas el gallardo soldado por la fermosa joven nada sentía, ni le hablaba ni su mirada en ella posaba…
Triste y abandonada, a la vera del alto ventanal perdía en lontananza su mirada, y dolida de su suerte la desventurada así lloraba y se lamentaba:
Dícese del amor que duele y es dolido,
Alegre canto y dulce llanto,
Mano que aprieta y corazón que suelta,
Y en medio de tanta afrenta
Estas tú, el amor mío, causándome este quebranto.
Camino que nos juntó, camino que nos separa,
No nos midió el amor con la misma vara,
Y hoy tú que te ríes y yo
Que me hundo en esta pena tanto y tanto!
Te quise como se necesita el aire,
Y porque te quiero como te quiero,
Ahora es que el aire me falta y me muero…
Me niegas tu amor, me quitas la vida!
Ay de tu altivo desdén… Donde guardas tus puñales,
Tormento de mis tormentos?
Dicese del amor que duele y es dolido…
Dolor me causan estas heridas, que tu amor ya está perdido!
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14/11/2011 | Por penelope © | Claves: Sindrome de Down | # Enlace permanente

Me hubiera gustado llamarme Ana, como mi abuela…
Me hubiera gustado nacer en otro tiempo, en otro lugar.
Tener las pestañas largas y tupidas, el cabello lacio, los dientes derechos, las piernas esculturales de la tía María Esther, la belleza mediterránea de mi madre, la inteligencia de mi padre…
Me hubiera gustado conocer a esa hermana que murió antes que yo naciera, la que era perfecta, la que se parecía a mi mamá, no como yo, que nací colorada, hinchada y pelona, y que al año todavía no lucía un cabello en la testa…
Me hubiera gustado ser bailarina clásica, escritora, benefactora de la humanidad, famosa y admirada…
Me hubiera gustado viajar. Conocer París, Roma, Venecia, Nueva York, o recorrer mi país con la mochila en la espalda y los sueños a flor de piel…
Me hubiera gustado amar y ser amada, tener sexo y recibir besos, parir hijos y amamantarlos, verlos crecer y partir…
Pero por sobre todas las cosas, me hubiera gustado que mi familia no se avergonzara de mí, que no me ocultaran a la vista del mundo como a algo indigno de ser mostrado y conocido…
Me hubiera gustado que creyeran en mí y en mis capacidades, que comprendieran que soy capaz de realizar las mismas cosas que todos hacen, que acaso puedo llevar a cabo acciones que superan a las de otras personas…
Me hubiera gustado que confiaran en mí.
En suma, me hubiera gustado, me hubiera conformado APENAS con ser normal. Aunque… Qué es lo normal? Quien decide, quien mide los parámetros por los cuales alguien es considerado digno de integrarse a esta frívola, mediocre sociedad? Muchas preguntas, ninguna respuesta…
Ahora es demasiado tarde. Cargo sobre mis espaldas todos los años mal vividos que el Destino me quiso deparar, y mirando para donde mire, sea hacia atrás o hacia adelante, no hay un pasado para recordar y lo que es peor, mucho menos un futuro al cual aferrarme y en el cual depositar las esperanzas que pese a todo aún alberga mi corazón.
Desde este lugar adonde me depositaron hace mucho tiempo como algo de lo cual debían desprenderse como si fuese una carga ominosa y vergonzante, les regalo estas palabras.
Para que mi historia no se vuelva a repetir.
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27/10/2011 | Por penelope © | Claves: escribas, escribidores, escritores, Marcelo Di Marco, Puto el que lee, Roberto Fontanarrosa, talleres literarios | # Enlace permanente

Puto el que lee”
Nunca encontré una frase mejor para comenzar un relato. Nunca, lo juro por mi madre que se caiga muerta. Y no la escribió Joyce, ni Faulkner, Ni Jean Paul Sartre, ni Tennessee Williams, ni el pelotudo de Góngora.
Lo leí en una estación de servicio de la ruta. Eso es literatura. Eso es desafiar al lector y comprometerlo. Si el tipo que escribió eso, seguramente mientras cagaba, con un cortaplumas sobre la puerta del baño, hubiera decidido continuar con su relato, ahí me hubiera tenido a mí como lector consecuente. Eso es un escritor. Pum y a la cabeza. Palo y a la bolsa. El tipo no era, por cierto, un genuflexo dulzón ni un demagogo. “Puto el que lee ésto”, y a otra cosa. Si te gusta bien y si no también, a otra cosa mariposa. Hcete cargo y si no, jodete. . Hablan de aquel famoso comienzo de “Cien años de soledad”, la novelita rococó del gran Gabo. “muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento…” Mierda. Mierda pura. Ésto que yo cuento, que encontré en un baño público, es muy superior y no pertenece seguramente a nadie salido de un taller literario o de un cenáculo de escritores pajeros que se la pasan hablando de Ross Macdonald.
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Así comienza “Usted no me lo va a creer”, libro de cuentos del querido y siempre recordado humorista rosarino Roberto Fontanarrosa, editado en 2003. Y así defendía en ese momento el derecho a expresarse de quienes, abocados al complejo arte de la escritura literaria, lo hacen visceralmente, desde las tripas, sin academicismos ni reglas, exponiendo sus ideas en ejercicio de la libertad a la que todo ser humano tiene derecho en el noble oficio de la creación.
Y esto viene a cuento de otro libro que acabo de leer en estos días: “Taller de corte y corrección”, editado en 1997, del escritor Marcelo Di Marco,a quien no tenía el gusto de haber leído con anterioridad. Tenía numerosas obras publicadas al momento de la edición, dice ser especialista en literatura fantástica y de horror,y su especialidad eran, o son diversos talleres literarios.
Exactamente la contraposición a lo que predicaba Fontanarrosa… En su libro Di Marco establece las formales reglas académicas a las cuales se debe atener todo pichón de escriba que desee trascender a la posteridad con sus textos. Reglas que van desde la puntuación hasta la sintaxis, pasando por toda una purga de adjetivos, proverbios, verbos, párrafos enteros y otras menudencias, quedando como resultado postrero un artículo híbrido, formal, correcto, exacto como flechazo de indio, blanco y aséptico, enjuagado con la lavandina que las circunstancias de la formal creación literaria provee en estos casos.
Para afirmar y validar sus conceptos se vale de numerosos ejemplos prácticos de escritores famosos, algunos de ellos traducidos del inglés, (lo cual automáticamente le quita validez, porque todos sabemos que hasta el más conspicuo autor extranjero pierde jirones de su obra por más exacta y perfecta sea la traducción). En cuanto a los otros, los hispanoparlantes, si escribieron lo que escribieron, es porque les brotó de su insuperable y maravillosa capacidad de crear la urdimbre de letras que formó la obra de cada uno, y no porque lo hicieron con un compendio bajo el brazo, como quien trata de arreglar una canilla con el “Manual del plomero” a mano.
En el medio quedan la inspiración, la espontaneidad, y muchas veces el talento de los aspirantes literarios, constreñidos a redactar sus textos según “las reglas”, so pena de ser exiliados del cenáculo de los dioses editorialistas por el pecado de querer ser ellos mismos… Casi nada!
No me imagino a Fontanarrosa o a Roberto Arlt concurriendo a uno de estos talleres para pulir su estilo o enriquecer su contexto… Arlt aprendió en la escuela de las redacciones de los diarios lo poco que necesitó para amasar su obra, y el querido rosarino lo hizo en la universidad de la calle. Las canchas de fútbol, los cafés, las esquinas de Rosario lo dotaron del material necesario, y el resto lo condimentó con el lenguaje popular de todo los días, el que se escucha en la calle y en la vida, al aire y al sol, y no en obscuros recintos aislados de toda realidad. Y como ellos muchos otros, en distintas épocas, con distintos orígenes y escuelas, pero todos iluminados por esa llama que se brinda a unos muy pocos… La del talento que conduce a la inmortalidad.
Esto no quiere decir que no sirvan los talleres literarios. Son útiles, en tanto y cuanto son útiles para aprender a redactar un poquito mejor que bien, algo que en estos tiempos está bastante descuidado. Basta con leer los textos subidos a Internet, ya sea en las redes sociales, en los blogs, o simplemente en los sms y mails que recibimos a diario para comprobar que ésto es irrefutable. Encontramos errores garrafales en diarios, avisos publicitarios, y hasta en los videograph de la televisión, donde se supone que deberían dictar cátedra de buen hablar y no confundirnos más de lo que ya estamos en asuntos de nuestra baqueteada lengua…
Todo aquel que desee hablar y escribir decentemente debería pasar por uno de esos talleres alguna vez. Pero de ahí a creer que en esos sitios le van a dar la llave mágica de la puerta que abre paso al talento y la fama… Craso error. Aunque llegue eventualmente a editar algún texto, éste no pasará de gozar de eterno reposo en un cajón o un estante en casa de sus familiares, y en el mejor de los casos acabará arrumbado en alguna librería de segunda mano. Si conocen algún caso que refute ésto, me retracto inmediatamente!
¿Y nosotros. los bloggers, (incluída desde luego quien suscribe) donde quedamos se preguntarán ustedes…?
Los habemos de todas clases. Talleristas y no talleristas, espontáneos o elaborados, pero todos bajo una misma bandera, la de los eternos desconocidos, los don nadie de la literatura “www”. Apenas “escribidores”. Una clase especial, y nada más.
En lo estrictamente personal, me enrolo plenamente en el axioma que predica Fontanarrosa. Como algún otro amigo cercano de esta comunidad escribo “visceralmente, o sea desde las tripas” (Ésto ya lo puse antes, no? pero me encanta la expresión!), como me salga y por donde salga, sin corregir demasiado, tal cual se pare un hijo: con sangre, sudor, mocos y lagrimas, pero sobre todo sin devolución posible. Y como a un humilde recién nacido, apenas lo envuelvo en pañales espumosos y le pongo un poquito de agua colonia, para que se vea bonito, y huela bien.
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19/10/2011 | Por penelope © | # Enlace permanente
En tres años y medio de transitar (virtualmente claro está) por esta plataforma fueron muchos los temas abordados en mi blog. Varios post fueron eliminados por ser meramente anécdoticos o intrascendentes, otros porque solo reproducían textos ajenos o carecían de valor literario, unos pocos fueron archivados en otro blog con un propósito que luego se frustró… Finalmente quedaron a la fecha 113 publicaciones, lo que no es poco para alguien que recién se iniciaba en ese momento en este sorprendente y no pocas veces accidentado oficio de blogger, hoy bastante devaluado por cierto.
Cada uno de estos temas tuvo su origen, su raíz. No fueron elegidos ni concebidos al azar; su motivación parte de vivencias, dolores, experiencias de vida, amores de toda índole, pasiones, insatisfacciones, frustraciones, sueños y porque no, alguna que otra alegría… Ya que es mucho mas fácil hacer lagrimear que reír al público lector. En el camino conocí gente nueva: algunos son hoy mis amigos, otros no hicieron méritos para merecerlo, pero en suma todos contribuyeron de una u otra forma a forjar en parte la personalidad de quien hoy les escribe.
De todos esos post algunos me son especialmente preferidos, ya por haber sido elaborados en determinadas circunstancias de la vida, o simplemente porque, redactados visceralmente y desde lo más íntimo de mi espíritu, representan esa parte más privada que tanto nos cuesta revelar.
Uno de ellos particularmente me llena de satisfacción, porque aborda una temática difícil de abordar como es la del erotismo, sin caer en lo chabacano o meramente pornográfico, dificultades que logré esquivar en su momento con bastante destreza a juzgar por el éxito obtenido en ese entonces.
Inspirado en un texto del poeta tunecino del siglo XVI, Cheikh Nefzaoui, relata el encuentro entre un pintor bohemio y una dama alegre de la noche…
Los árabes, como todas las culturas orientales, son especialistas altamente calificados en todo lo relacionado con el sexo y el erotismo, y en homenaje a esa delicadeza y poesía puestas al servicio de algo tan…humano, tan fisiológico, llevándolo a niveles casi celestiales, es que reproduzco hoy nuevamente estas líneas. De la serie denominada “Los Siete Pecados Capitales”, he aquí:
“LA LUJURIA”.

“La mujer es como una fruta que solo exhala su fragancia cuando la frotan con la mano. Toma por ejemplo, la albahaca: a menos que la calientes con los dedos no emite su perfume. ¿Y sabes por ejemplo, que al menos que el ámbar sea entibiado y manipulado no retiene su aroma?
Es igual con la mujer: si no la animas con las caricias y besos, con mordiscos en sus muslos y abrazos apretados, no obtendrás lo que deseas, no experimentarás placer cuando ella comparta tu diván, y ella no sentirá afecto por tí.”
“EL JARDÍN PERFUMADO” ( Cheikh Nefzaoui – Túnez, 1535)
Nos conocimos esa noche, en la azul grisácea frialdad de una calle cualquiera, húmeda y solitaria. Nos bastaron apenas cuatro palabras, una mirada, la llama de un fósforo, la espiral de humo del cigarrillo recién encendido, e inmediatamente supimos que no teníamos otro camino, ni otro destino…
Subimos aquella larga escalera besándonos de a ratos, acariciándonos frenéticos en cada descanso, tragándonos las palabras y transformándolas en gemidos, arrastrándonos casi hasta llegar a la puerta de tu cuarto, allí donde llenabas los minutos de la existencia recreando con tus pinceles ese mundo fantástico de sátiros maliciosos y ninfas desnudas que brotaban del seno de tu locura.
Todo parecía premeditado, perfecto, casi un escenario teatral… La tenue luz de las velas profusamente dsitribuídas, las dos copas a medio llenar del sanguíneo y denso licor destilado para incentivar nuestra pasión, la música sutil brotando de los muros, y aquel lecho inmenso, infinito, poblado de telas tenues como celajes, de sedas crujientes y perturbadoras, de almohadones profundos en abismos listos para recibir nuestros cuerpos sudorosos y estremecidos.
Rodamos enredados en nuestra propia carne, desnudos y palpitantes, deseando morir para no acabar, llorando y riendo como niños que descubren un nuevo y viejo juego, y fuimos lluvia, trueno, centella, exhalando con los cuerpos el aroma salvaje de flores desconocidas y antiguos olores guardados en cofres de nácar y oro…
Durante horas ejecutamos la danza ancestral de los amores compartidos, hasta que la claridad de ese inevitable amanecer aborrecido y execrado por generaciones de amantes nos sorprendió exhaustos, anestesiados por una superficial felicidad, tu mano sobre mi pecho, mis piernas entrelazadas a las tuyas, las almas anudadas en un beso postrero.
Supe en ese momento que como siempre, te había perdido antes de encontrarte, y sin esperar a que tus ojos terminaran de abrirse con la primera luz del día partí quedamente en silencio, dejando sobre la almohada una rosa arrancada al rosal de mi delirio, aquél que florece cada noche que me entrego a cualquiera en un absurdo juego del amor por el amor mismo, la locura infinita del erotismo y el goce de la lujuria como placer cotidiano, la devoradora venganza del sexo… Sin un antes y sin un después.
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03/10/2011 | Por penelope © | Claves: apocalipsis, Edgar Allan Poe, intriga, misterio | # Enlace permanente

Almudena está absorta en la lectura. Alumna becada en la Universidad de Yale y devota concurrente a su biblioteca, aun no domina bien el complejo idioma inglés, tan distinto de su lengua natal, el árabe que hablan sus padres, y se esfuerza más en comprender y descifrar la gramática que en ahondar en el obscuro mundo del texto que tiene entre sus manos, en este caso un antiguo ejemplar de los cuentos de Edgar Allan Poe.
Curiosamente, se encuentra inmersa en los vericuetos del relato titulado “Manuscrito hallado en una botella” del susodicho autor, cuando al dar vuelta la página 69 algo cae al suelo… Un fragmento de papel manuscrito, amarillento, exactamente la mitad de lo que aparentemente debió ser una carta, pero rasgada al medio, por lo cual el texto original queda reducido a un galimatías absurdo, que sin embargo delata en algunos de sus términos algún terrible suceso que debió suceder en el siglo pasado, cercano a al fecha que porta la misteriosa misiva:
13 de diciembre de 1930
Trinity College, Oxford
…urado sucesor:
…Seas quien seas, leyendo
…nsignar en esas
…mento por mí, porque si
…sin duda estaré metido
…muerto, o algo peor.
…to por tí, mi todavía
…ue sólo alguien que
…ón tan horripilante
…lía. Si no es mi
…sentido, pronto será mi
…ansmitir a otro ser
…de la maldad, acaso
…ué la heredé, pero espero
…tal vez mientras
…vez en el curso de (…)
Hasta alli el enigmático texto. Nada que aclare o arroje un rayo de luz sobre la inexplicable charada que componen estas palabras. La joven lee y relee las líneas, pero no les encuentra sentido y coherencia… ¿Quién las escribió, como llegaron hasta ese lugar, porqué solo un fragmento de la curiosa misiva parece haberse salvado de la destrucción y el olvido? Muchos interrogantes pero ninguna respuesta…
Respuesta que Almudena jamás podría obtener, porque no puede percibir a través de la esencia de ese viejo papel lo que allí se oculta, una trágica historia, un misterio no ofrecido al conocimiento de todos.
Solo unos pocos esclarecidos tenemos la facultad de develar estos enigmas, y es precisamente a mí a quien el director de la biblioteca ha encomendado hoy tan difícil tarea.
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Mis dedos se deslizan sobre el amarillento papel, la cabeza me da vueltas. Palabras sueltas, piezas de un rompecabezas que se resiste a ser armado…
“…urado sucesor” - (¿Quizás “desventurado”?)
“…estaré metido” – (anuncia algo inevitable… A qué es arrastrado el protagonista?)
“…muerto” – (Sea lo que sea, el final se anuncia trágico, terrible!)
“…horripilante” – (Espantosa palabra…Anuncia torturas, una muerte sangrienta, quizás envenenamiento, sucidio, o… Noo, una mutilación!)
Los últimos párrafos parecen arrojar algo de luz sobre el significado:
“…ansmitir a otro ser”, “…de la maldad”. “…ué la heredé” – (Sin duda esto significa: “ Transmitir a otro ser esta semilla de la maldad, acaso nunca sepa porqué la heredé, pero espero…” ¿Que esperaba este hombre tan desesperado, sobre que trataba de prevenir a su “desventurado sucesor”?!)
Lentamente, como si fuesen las luminarias de la calle encendiéndose en el crepúsculo mi mente comienza a aclararse, las letras me hablan, el papel me transmite sus vibración por tantos años oculta… A ochenta años de distancia en el tiempo la verdad me es develada, y la incógnita de la carta cortada deja caer el velo de su misterio para mostrarse en toda una cruel y espantosa realidad.
Realidad que me es vedado repetir. Tan feroz, tan horrorosa que de develarla expondría a la Humanidad a ser cubierta por el manto de un pánico sin límites… Se me exige que calle, y eso es lo que haré.
Pero mi silencio, y el de los pocos que conocen finalmente el secreto no detendrá lo inevitable. El no tan “desventurado” sucesor y sus descendientes, provistos de aquel gen de la maldad que tanto atormentara al desconocido autor de la extraña misiva transitan libremente en estos tiempos sobre la Tierra… Algo terrible está por suceder, y yo, tan supuestamente llena de poderes, tan sabia y vieja como la misma Humanidad, no lo habré podido evitar.
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21/09/2011 | Por penelope © | Claves: 1976, 2011, Madres | # Enlace permanente

Ella no tuvo la culpa. De arranque llegó al mundo con pocas chances; piba de barrio, o más bien dicho de arrabal, su horizonte no iba más allá de las charcas suburbanas y del negocio paterno, una de esas verdulerías chiquitas, de extramuros, con la cortina de tiras de hule y la mercadería en la vereda.
Todavía no había aprendido Rita a caminar y ya su madre la colocaba en un cajón de manzanas acolchonado con hojas de diario arriba del mostrador, a guisa de corralito y cuna. Allí balbuceó sus primeras palabras y se acostumbró al contacto con la gente, adquiriendo el particular vocabulario popular de los habitantes que por aquellos años colmaban esa zona fabril de Avellaneda.
Pasó como todos los chicos del lugar por la única escuela primaria que había en esa época en la zona, cumpliendo sin pena ni gloria el ciclo elemental, y luego, más que nada por la voluntad materna (el padre la quería en el negocio, no perdiendo el tiempo entre libros) siguió el secundario, por cierto a los ponchazos, ya que a los dieciséis años todavía cursaba el 2º año.
Ella quería ser peluquera, y no le cabía en la mente el como podían el teorema de Pitágoras o la orografía de Portugal ayudarle a poner una docena de ruleros o fabricar una buena permanente, así que vivía esquivándole el bulto al estudio, entre los rezongos maternos y una incipiente independencia callejera que le daba libertad para ciertos actos nada recomendables para una chiquilina de su edad.
En ésas andaba cuando lo conoció al Polo, Leopoldo Arizábal para más datos… Sin oficio conocido, seis años mayor que ella, estudiante crónico de alguna carrera “rara” de las que se cursaban por aquel entonces en Filosofía y Letras,y por supuesto, militante.
Había frente a la plaza del barrio un localcito chico, en realidad un garage que la viuda de Gauna alquilaba por unos pesos para engordar la magra pensión estatal. Un cartel blanco con el escudo peronista colgaba al frente, y abajo unas desparejas letras negras rezaban: “Juventud Peronista Revolucionaria, Unidad Básica, circunscripción 15”. Ahí se lo podía encontrar al Polo Arizábal todo el día, entre mate,asado, vino tinto y bizcochos de grasa, rodeado de algunos compinches más o menos de su edad y condición, discurriendo doctrinas que ellos denominaban “de avanzada”, leyendo cuanta literatura “ad hoc” les caía en las manos, y naturalmente tratando de hacer proselitismo a troche y moche entre la juventud de la zona, convencidos de ser los “illuminati” destinados a reformar la vida política y social del país, el continente, el mundo y galaxias circundantes.
Allí aterrizó la Rita en función de vagón de cola del Polo, y poco a poco y a fuerza de escuchar las prédicas del susodicho comenzó a adherir con toda su alma a las mismas, desterrando a las nubes de Úbeda el proyecto de la peluquería propia, el estudio, el mostrador de la verdulería paterna y todo lo que tuviera que ver con la vida “burguesa” y acomodada que había llevado hasta entonces.
Así andaban las cosas hasta que llegó aquella noche… Primavera del 76, el aire tibio y el anticipo de las madrugadas cada vez más tempranas demoraban a la muchachada revolucionaria en el pequeño local, entre discursos fervorosos, manifiestos ardientes, risotadas y puñetazos sobre la mesa, cuando un tumulto confuso de frenadas, gritos y golpes interumpió abruptamente la reunión… Tres Ford Falcón y dos camionetas cerradas se detuvieron bruscamente frente a la casa de la viuda de Gauna, descendiendo de los vehículos un grupo de hombres fuertemente armados y vestidos de civil. Como hacía calor los muchachos habían dejado el portón abierto de par en par, amparados en la tranquilidad de la barriada y la paciencia de los vecinos, muchos de cuyos hijos eran ya habitués a esas reuniones. De modo que los desconocidos invasores no tuvieron dificultad en irrumpir violentamente, golpeando, destruyéndolo todo, y reduciendo rápidamente a la concurrencia entre amenazas, gritos e insultos del peor calibre.
Cayó en la volteada la Rita, amañada como siempre al Polo… Algún vecino, desvelado por el bochinche y oculto tras las persianas en la penumbra, contaría después como los habían subido a todos a las camionetas, las manos amarradas a la espalda, muchos de ellos a la rastra, sangrando y con marcas de golpes en el cuerpo.
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Han pasado treinta y cinco años… Treinta y cuatro de ellos la madre de Rita ha caminado religiosamente todas las semanas la ronda de las Madres en Plaza de Mayo, rogando más que exigiendo por esa hija díscola, soñadora, culpable e ilusa junto con su pareja y amigos de haber creído que se podía soñar con una vida y un país mejores, aunque fuera a los tiros y volteándolo todo del revés.
Cuando vuelve a su casa doña Matilde se queda largo rato mirando lo único que le queda de la Rita (todo lo demás, hasta las bombachas, se lo llevaron cuando le allanaron la casa…) Esa foto, pequeña, ajada ya por el manoseo, la que le tomaron el día que cumplía los quince en el fondo de la casa mientras preparaban la fiesta, y que le alcanzara un día la madre del Polo. La había encontrado de casualidad, quién sabe en que recoveco de la pieza de su hijo, y ahí estaba, mudo y casual testimonio de que alguna vez había existido una muchacha de barrio llamada Rita… La Rita de Avellaneda.
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06/09/2011 | Por penelope © | Claves: Candela Rodríguez, Fernanda Aguirre, Martita Stutz, Sofía Herrera | # Enlace permanente
La reciente desaparición y posterior hallazgo de la pequeña Candela Rodríguez, la trágica y obscura trama que rodeó a este hecho y todo el suceso en sí que terminó del modo que menos hubiéramos deseado removió en mi memoria hechos semejantes que, por una atroz casualidad (o no…) desarrollaron similares características y conmovieron en su momento a la opinión pública.
A modo de demostración, para probar que no hay nada nuevo bajo el sol, y que estamos muy lejos, a pesar del tiempo transcurrido, de lograr soluciones y resultados positivos en estos casos de desaparición, éstos son… Juzguen ustedes.
1ª Historia: MARTA OFELIA STUTZ

Las once y cuarto de la mañana del sábado 19 de noviembre de 1938.
-Mamita, ¿me das veinte centavos para comprar el Billiken? -preguntó Marta Ofelia.
-Sí Martita, acá tenés. Tené cuidado al cruzar la calle.
Martita Stutz vivía en la ciudad de Córdoba, más exactamente en barrio San Martín. Corrían los tiempos de la gobernación de don Amadeo Sabattini, radical neto, y la urbe mediterránea, lejos de la agitación actual, mantenía esa serenidad provinciana entreverada con resabios de una cultura colonial que se resistía a desaparecer.
Ese día al niña salió de su casa, solo tenía que recorrer unas pocas cuadras hasta el kiosco de revistas, trayecto que por otra parte conocía muy bien…
Jamás regresó. La historia de su desaparición, las denuncias, el proceso, toda la confusión y el desorden que rodearon a la investigación se pueden leer en detalle entrando al siguiente link:
http://principiodeidentidad.blogspot.com/2008/11/la-desaparicin-de-marta-stutz.html
Fué uno de los caso mas resonantes de secuestro y desaparición de un niño en aquellos tiempos, donde toda una ciudad del interior se vió conmovida por un suceso que salía de todo lo previsto en el orden delictual, sobre todo porque la pequeña Martita jamás volvió a aparecer, ni muerta ni viva… Con ella pareció iniciarse una sucesión de delitos semejantes que evidentemente al día de hoy siguen en plena vigencia.
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2ª Historia. FERNANDA AGUIRRE

“Fernanda Aguirre, de 13 años de edad, fue secuestrada, el 25 de julio de 2004 en la Provincia de Entre Ríos, cuando regresaba caminando a su casa desde el puesto de flores que sus padres tienen en las inmediaciones del cementerio de San Benito.
Su madre María Inés Cabrol, y toda su familia y vecinos la buscaron desde el primer día con desesperación.
Su familia recibió llamadas extorsivas y pagó en el Puente de Hierro, uno de los accesos a la capital entrerriana, 2.000 pesos por su liberación. Pero Fernanda nunca regresó.
Se desestimaron pruebas fundamentales. La principal hipótesis de los investigadores es que la niña fue capturada por Miguel Ángel Lencina, quien ese día gozaba de una libertad transitoria otorgada por la Justicia de Paraná, a pesar de que estaba condenado a 20 años de prisión por el asesinato de dos mujeres
Lencina fue detenido en agosto de 2004 y pocos días después apareció ahorcado en la celda de la comisaría Quinta de Paraná, donde permanecía alojado. Mirta Chávez, su esposa, fue condenada como coautora del hecho. En tanto un hombre que fue juzgado como partícipe del secuestro fue absuelto por la Justicia. Su nombre es Raúl Monzón, primo de Lencina.”
Fuente de información:
notiSignos
Blog de noticias de Signos del Topo (creaciones / críticas / culturas) – Buenos Aires – Argentina.
http://notisignos.blogspot.com/2010/09/fernanda-aguirre-secuestrada-25-julio.html
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3ª Historia: SOFÍA HERRERA

“Sofía tenía cuatro años de edad cuando desapareció de la vista de sus padres María Elena Delgado y Fabián Herrera el 28 de septiembre de 2008, en el camping John Goodall, a 60 kilómetros de Río Grande, a donde la familia había ido a pasar el fin de semana con amigos.
En pocas horas la alarma desató un gran operativo de búsqueda de la policía fueguina, Prefectura Naval -el camping está cerca del océano Atlántico- y Gendarmería Nacional, a las que se sumaron fuerzas militares, policías de otras provincias, de Chile, e incluso investigadores del FBI.
La causa judicial está desde el inicio a cargo del juez de instrucción penal Eduardo López -fiscal Guillermo Garone-, quien en principio ordenó detener al cuidador del camping, Alberto Urrutia (73), por sospechas de que podría haberla secuestrado, aunque luego lo liberó por “falta de mérito”.
Una investigación de Radio Fueguina, de Río Grande, recabó datos sorprendentes de una investigación que está entre las más intensivas encaradas en el país: entre otros números, se recorrieron 2.900 kilómetros a pie o a caballo, y otros 100.900 en vehículos, en un minucioso rastrillaje en toda la provincia.
La investigación periodística revela también que sólo en el primer mes de búsqueda hubo 53.146 cruces telefónicos y 69.000 vehículos requisados íntegramente; y que hubo 28 allanamientos de viviendas o edificios en un sólo día.
Entre otros datos curiosos, la causa llevó a detectar en toda la provincia a 19 ciudadanos titulares de un VW Gol gris, quienes además poseen un perro boxer, porque esa fue la característica señalada por un niño que aseguró haber visto cómo un hombre alzó a Sofía y se la llevó en un auto.
Sin embargo, para la madre, hoy “es un día más de angustia, no tenemos nada”. “Mi marido estuvo en Bolivia, Perú difundiendo la foto de Sofía, se está haciendo la web también. Ahora nos queda esperar”, señaló en declaraciones radiales.
“No hay absolutamente nada, no hay una sola pista. Hoy el teléfono ya no suena. Al principio, hubo llamados bienintencionados, malintencionados”, agregó al referirse al proceso de investigación y reconoció: “Seguramente algo falló, si se hubiera hecho todo bien mi hija estaría acá. De todos los rastrillajes que se hicieron algo falló”.
Fuente de información:
AMBITO.COM
http://www.ambito.com/noticia.asp?id=545253&seccion=Informaci%F3n%20General&fecha=28/09/2010
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Hasta aquí las historias, la información sucinta de tres casos reales. Tres ubicaciones geográficas dentro del territorio argentino pero distantes entre sí, tres fechas diferentes, una en la primera mitad del siglo pasado, las otras dos dentro de la primera década del presente, pero todas con un denominador común: sus protagonistas, y su hasta hoy trágico y desconocido paradero.
No sucedió lo mismo con Candela Rodríguez, quien fue encontrada muerta a los pocos días, pero este hecho no hace al resultado final que parece siempre desembocar en lo mismo: confusión, caos, impericia judicial y policial, chicanas políticas, el canibalismo de los medios de comunicación y la histeria pública combinados para enturbiar y finalmente distorsionar el resultado final, dejando a las víctimas, reales, últimas y legítimas destinatarias de justicia, en la eterna nebulosa de un limbo de donde evidentemente ya nunca se las podrá rescatar.
No tanto para polemizar, como para informarse, y reflexionar…
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24/08/2011 | Por penelope © | Claves: ciruelas, Penelope©, recuerdos, verano | # Enlace permanente

Muere el verano,y sobre la mesa el último plato de ciruelas descansa,sabiendo que hasta el otro año no volveremos a morder la jugosa y morada miel que de ellas mana.
Con la madrugada partiremos…Hace frío a pesar del almanaque,y mi madre clausura las ventanas,que ya no se abrirán hasta que vuelvan a sonar las campanas de la próxima Nochebuena.
Casa de verano,querida y recordada,con su jazmín de leche derramado sobre mi ventana! Que solos se quedan los ciruelos,que desnudos estarán cuando el invierno arroje su torrente de nieve sobre ellos!
La noche es fría,como fría la luna que alumbra el camino…Partimos,y atrás queda el chalet solitario y mustio,como reprochándonos el abandono.
Sobre mi falda de niña reposa el ultimo plato de ciruelas,y su aroma penetrante y agridulce se graba en mi memoria para perfumar el recuerdo de aquellos veranos de la infancia en la quinta de los ciruelos.
Ya no volveré… Solo me quedan estas palabras, y nada más.

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