HIKKI ASOMA AGAIN EN ENTREVISTA DE RTVE (Televisión Española)
http://www.rtve.es/mediateca/videos/20101001/homo-modernus-estudio-mendizabal-proyectos-espanoles-finalistas-youtubeplay/891901.shtml
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El autor, Claudio Molinari (con i) agradece al jurado por su elección,
y también al ilustre desconocido que escribió mal su apellido por todo el mundo.
http://www.clarin.com/internet/America-Latina-Espana-YouTube-Play_0_338966279.html
Domingo 4 de julio.
Viendo la tele de cable, me he dado cuenta de que la oferta televisiva suele reducirse a a tres tipos de series: las de pelitos, las hipocráticas y las de disfuncionalidades.
Las de pelitos son aquellas en las que un pelito o una mota o una mancha -tras pasar por innumerables pantallas de plasma, gráficos, análisis y conversaciones que nos guían por los pensamientos de los detectives- acaba por hacer caer al criminal. Las hipocráticas incluyen las series de hospitales, de médicos y de salvadores de vidas en general. (Es muy probable que deban su popularidad a que muestran un sistema sanitario o civil funcional, en el que los enfermos realmente les importan a los médicos). Y por último las series sobre disfuncionalidades, en este grupo se incluyen las de disfuncionalidades personales, familiares o de grupo.
Por supuesto que estos tres géneros pueden combinarse para crear, por ejemplo, series de pelitos y salvavidas, o de médicos disfuncionales, o de funcionarios salvavidas que, a pesar de sus disfuncionalidades, se sirven de pelitos y motas y manchas para descubrir a los criminales.
También están las de vampiros y seres sobrenaturales, un tema de profundísimo interés y perfectamente combinable desde luego. Pero les ruego que me disculpen, ahora debo ir a depilarme las orejas.
Sábado 3 de julio.
Argentina perdió miserablemente contra Alemania. Yo y varios millones de personas aún sentimos La Salchicha Mecánica en lo más profundo del alma.
Pero en Buenos Aires hace sol y para alegrarme un poco decido dar una vuelta por Palermo y visitar a la Princesa Peronista, estrellita de anteriores relatos.
-¿Cómo estás? –saludo.
-Y… más o menos… -me responde.
-¿Por?
-Por el desamor… y la vejez… y la enfermedad …y la muerte.
¿Qué puede uno contestar a eso?
-Ayer una amiga –digo cambiando de tema- me contó que se había comido a Dorio.
-¿Ah sí? –la Princesa sonrió de repente-. ¡Yo también me lo comí a Dorio!
-No me digas…
-Fue en una fiesta de la JP… no paró de hablar ni un segundo… ni uno… no sé cómo hacía… es un plomo.
Viernes 2 de julio.
Mañana juega Argentina contra Alemania. Vi el partido de los alemanes contra los ingleses en compañía de unos pobres ingleses que sufrieron como perros. Si los holandeses son La Naranja Mecánica, los alemanes son la Salchicha Mecánica y nos va a doler.
Acabo de hacer 45 pizzas y 2500 ravioles y mañana toca hacer más. Por eso llamo a mi amiga la psicóloga y le pido refugio. A cambio le ofrezco cocinar cualquier cosa menos ravioles y pizzas. Me dice que claro, que esa noche justamente ha invitado a dos amigas psicólogas: la viuda negra y una tocaya.
Son un trío de divorciadas modernas: lindas, graciosas y superadas. O casi. Digamos que todo lo superado que puede estar un ser humano que aún albergue sentimientos decentes. Mi tocaya, que además es artesana, le ha traído un regalo artesano a mi amiga.
-¿Quién lo hizo? –dice mi amiga.
-Adrián… ¿te acordás? –dice la artesana.
-¿El del bigotito de Velázquez?
-Velázquez usaba perilla –tercio yo.
-El del bigotito de Dalí… –dice la artesana-. Ese que hablaba sin parar… el plomo… es buen tipo, pero es medio plomo… a mí me cae bien, viste… pero habla mucho y es un plomo… una vez le dije… me caes bien, che, pero hablás mucho y sos un plomo…
-Es un Dorio –tercio yo.
-¿Cómo que un Dorio? –dice la artesana.
-Jorge Dorio, ese del bigotito de Dalí –comento yo-: ese que parece estar hablando desde un balcón; el lector incansable, intelectual, pedante, insoportablemente pagado de sí mismo que puede parecer interesante durante los primeros 3 minutos de conversación pero que al imaginarlo en la mesa del desayuno citando a Heidegger se torna una visión dolorosa e insoportable.
-¡Huy, yo me comí a Dorio! –sonríe mi amiga-. Fue en una fiesta. Y no paró de hablar, en ningún momento, en ninguna circunstancia. Es un plomo.
-Yo chapé con Zeta Bosio cuando no lo conocía nadie –contraataca la artesana-. Era un bomboncito.
La viuda negra se endereza en el sofá:
-Todo el mundo se comió a Dorio –dice-. Yo estuve a punto de comerme a Cerati antes de lo de la vena.
Buenas tardes.
El autor está desgrabando las notas de su próximo post.
Gracias por vuestra paciencia.
En vista de la crisis griega, el Banco Central Europeo ha decidido no avalar créditos (es decir, enviar píxeles) de sus arcas.
Los motores de Europa, Francia y Alemania, temen que el déficit monetario (es decir, de píxeles) en el que ha incurrido Grecia puede causar un encadenamiento de cracks económicos en las economías más fuertes del continente (es decir, en las que más píxeles tienen), lo que podría ocasionar una crisis europea total.
El Deutsche Bank teme que todo se vaya al carajo, incluyendo una caída abrupta del euro (es decir, que les den menos píxeles americanos y japoneses a cambio).
La nube volcánica de dimiensiones bíblicas, una espesa columna negra y apestosa como el vómito de un zombi, recorre Europa desatando una crisis aérea sin precedentes en la historia universal. Trillones morirán, reinará el caos y el horror y todo se irá al carajo.
Pero se rumorea que Adrián Suar volverá a ‘Bailando por un sueño’.
Salgo a ver a una amiga que está divorciándose, actividad heavy en el sentido más metálico del término.
Tras el café y la puesta al día, salimos a caminar por una plaza nueva que luce juegos para niños y juegos para ancianos. Esto sólo pasa en Europa. La invito a un helado y nos llevamos a dar una vuelta a su hija. Compramos gominolas de sabores y le digo que los golosos de verdad se las comen de a veinte. Cuando tiene la boca llena le hago cosquillas y la nena riega la acera de gominolas semidigeridas. Nos reímos. Mi amiga me regala un libro de Thomas Bernhard y madre e hija me acompañan hasta la esquina de casa.
En el camino, junto a la tienda de lámparas, encontramos una zarpa verde de dinosaurio de utilería. Se la colocamos a la nena por dentro de la manga y la mandamos a la farmacia a comprar aspirinas diciendo que le duele el dedo. La nena es una Shirley Temple divina y va. Vuelve muerta de risa. Su mamá es muy fina, así que contribuyo mi pasado munrense a la educación de colegio suizo de Shirley: le enseño a simular que acaricia a los amigos cuando en realidad se está limpiando la mano. Shirley está encantada. La mamá menos.
Hoy es viernes. Un viernes bueno.
No sé qué es lo que observarán los demás, pero a mí me pasa que veo cosas raras todo el tiempo.
Por ejemplo: ¿Se han dado cuenta de que El sombrerero loco de ‘Alicia en el País de las Maravillas’ es una versión psicotrópica de Madonna?
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