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DOS COLIBRÍES (diario de guerra 2.0)

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- Me tomo dos blísteres… o me corto las venas? - Pensó ella…

Y mientras decidía con desidia, rebotaban de una sien a otra los dolores de su alma, de su oquedad.

Negaba sistemáticamente toda oferta aliviadora, abúlicamente concentrada en las caracoleantes distorsiones de su entorno inmediato.

Ya llena de todo, se encontró vacía. Con la compañía austera de un vaso con agua empezó a gritar en silencio. Un grito sordo con cada sonido seco del blíster. Una lágrima acre con cada trago.

No había decidido nada, quería negociar. Negociar la atención de los ausentes, de los confundidos. La misericordia de los jueces, de los abusadores.

Los malentendidos, los golpes y la soledad hicieron lo suyo. Destrozaron su incongruencia hasta volverla lisa, lisa.

Varias sombras la acechaban, empujándola hacia el otro lado. Y ya casi no escuchaba.

Nunca tan consciente del ser y su cuerpo que no respondía. Nunca tan despierta y tan ciega de lo que no quiere ver…

Dos colibríes la mantuvieron despierta. La abrazaron. Le cantaron canciones de cuna. La llevaron al parlamento de los locos, para que haga su descargo como el decoro manda.

Hay cosas que la gente no quiere escuchar. Muchas, que ni siquiera imaginar.

Vergüenza al efecto, mojigatez compulsiva. Miedo a la desnudez, a la exposición cruda, al defecto.

Analógicamente medicada recuperó su cuerpo y su cuerda floja.

Ahora avanza lento. Su sonrisa oculta un dejo de hambre saciado a medias, una compulsión enmudecida. Un tener que ser.

Y yo recojo los reflejos de su alma dulce, para entregárselos en su momento.

Le regalo mi incondicionalidad, para que quede registrada en sus débiles átomos, como testigo de guerra.

Y seguimos rodando…

Cla9

22/08/10

 

 

OCTAVO

(Para El Octavo Círculo)

MÍNIMO MEDIO

 

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Entonces lo vi.

Vi cómo encerró en un gesto toda su furia contenida que silenciosamente le surcaba la frente.

Un gesto nimio, vago, nada. Algo común, habitual, sin códigos secretos.

El gesto encerraba su ira y exponía su arrogancia. Disfrazando la tristeza con una mueca que quería ser sonrisa.

..

Mínimo. Hay un mínimo extrascendente.

Ese sector intermedio pasa a ser el mínimo necesario para sobrevivir. La desconexión necesaria para seguir por este bosque infinito.

Qué habrá detrás de este árbol?

Magnificat essence. La mater admirabilis. El quinto elemento. La sexta dimensión.

El paso atemporal y eterno. Imposible de entender.

Todo lo que trato de no registrar de ese sector, de esa nota intermedia, obtiene la atención de mi subconsciente, que, sabemos, no es confiable.

..

En definitiva, uno ve lo que quiere ver…

Es necesaria la mirada para que el reflejo exista?

No más engaños. He aprendido a mirarme al espejo.

Y no hay nada de qué preocuparse, la flecha del destino es certera.

..

Cambiarán los escenarios, naturalmente.

Mínimas desviaciones pueden llevarnos a otra historia. Otra histeria.

..

No voy a resistirme.

He decidido acompañarte.

..

Cla9

19/8/10

 

SINFONÍA DE LAS MARMOTAS (en 9 movimientos)

 

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Lo pensó triste, lo pensó solo. Imaginó su noche, caminado por los lagos de Palermo, recorriendo los caminos, irregulares del lugar. Lo imaginó como en un laberinto, siguiendo a su suerte. Lo vio entre la gente y lo sintió solo. Pensó en como eligió su árbol. En como se ensució las rodillas para subir. Y hasta como hizo el nudo de la soga que lo ahorco. Creyó verlo llorar, al escribir su carta a Sofía. Y lo recordó muerto y solo.

PÓSTUMA, por LAURIS

Los cuadros que pintaba a las apuradas luego de despertar se amontonaban en uno de los rincones. Algunos eran trazos incoherentes; otros, esbozos de algo que podrían llamarse personas si no fuera por su extrema delgadez, amen de la palidez blancuzca que rezumaban y esas manos de tres dedos, parecidos a ramas secas de árboles que, seguramente, pertenecerían a viejos bosques embrujados.
Había comenzado a llamar a esos seres “Beatrices”.

LAS BEATRICES, por ADRIÁN

Caminamos un día, hombro con hombro, risa con risa. Parecía que nada podía con el todo que fuimos en ese tiempo. Ni las crecidas ni los incendios. Pero el devenir de las mañanas chocándose de frente con los deseos perdidos, las mentiras piadosas, los derrumbes de caretas, la sordera insaciable de quien no quiere saber, la etapa idiota que te pilla, alguna vez y para siempre, hizo el resto.

YA SOY EL CIELO, por GLORIA

Primero distinguí ojos, redondos, grandes, bellos. Luego sonrisas brillantes, pequeñas. Eran mas o menos media docena, y se acercaban, sin prisa, levitando. Mi asombro iba en aumento y finalmente pude ver a los seres causantes de que yo no estuviera tomando mate tranquilamente.

Eran unas criaturas asexuadas, sumamente delgadas y de un altura extraordinaria. Sus largas extremidades terminaban en un grupo de tres dedos en las manos y cinco dedos en los pies. Estaban constantemente en contacto entre ellos y no parecía que tuvieran un líder.

TRANSMISIÓN, por EL JUSTICIERO

Con sus manos blancas ellas atenazan mi alma. Intentan vencerme. Marchitarme. Son fantasmas blancos recorriendo mi cuerpo y mi alma. Sin saberlo me impulsan a tomar el camino contrario. Cuando Tristeza, Miedo, Depresión y las demás me acarician, no logran derrumbarme. Como gusanos que me recorren, dejan rastros en mi cuerpo. Para lavarlo, elijo sus manos, sus labios, su lengua. Cada caricia, cada beso, cada estremecimiento, borra sus heladas huellas de mi cuerpo. El ardiente calor de su cuerpo sobre el mío, derrite el hielo. Las aleja. Asi enredados entre sabanas claras. Compartiendo sudores. Piel con piel.

SENTIRES, por ANY

Apenas un instante después, y absorto en las palabras que le retumbaban todavía en la cabeza, Hernán tomó la bufanda y atándola a la araña de hierro del comedor, volvió a observar la pintura creyendo comprender absolutamente todo en el preciso momento en que dejaba caer la silla que lo mantenía firme al suelo y soltando apenas una lágrima….

TANGENTE, por EL SIR

Lo despertó el silencio de la madrugada. Demasiado silencio. Las luces de los edificios estaban opacadas por una extraña niebla, como cenizas flotando densamente. No se atrevió a abrir la ventana, sentía frío, helaba, los copos de ceniza seguían cayendo, el tiempo estaba detenido. Tenía la rara sensación de estar dentro de un reloj de arena, así de lento…

EL HOMBRE QUE FUE AGOSTO, por MARCELA SEGAL

Pablo se paró en el centro del atelier y miró las paredes mientras giraba en el sentido de las agujas del reloj, tratando de encontrar algo que le llamara la atención. De pronto se detuvo un instante y percibió  algo que lo movilizó: una de las lamparitas titilaba como a punto de quemarse, pero no lo hacía nunca.

SEÑALES EN ÓLEO, por DR. FERNET

Ser libre no es tan fácil. Vivimos rodeados de estímulos que nos confunden. Entonces descubrí que para serlo, tenía que buscar en mi interior. A veces lo logro, a veces no. Es muy difícil ser una mujer-naranja LIBRE. Pero serlo es maravilloso.

MUJER NARANJA, por ANILA

FIN