Posts etiquetados como ‘mis escritos’

DE MENTIRAS Y MANDATOS – (Serie Amores no correspondidos)

 

ESPERA

La mentira.

La mentira era el detonador.

La mentira era el detonador por excelencia.

La mentira era el detonador por excelencia siempre y cuando la nube de sospechas se instalara en el centro de la escena.

(Ahí era cuando todo se volvía amorfo, inconsistente. Y la desconfianza echaba raíz.)

Ella nunca le exigió nada. Al menos abiertamente.

Él siempre reclamaba algo, aunque sea para incomodar.

La inseguridad permanente en ambos los impalaba con la anestesia de los encuentros cercanos.

Naturalmente, apenas se daban cuenta del sacudón inminente. Menos ella que él.

Él tenía otros planes, que ella desconocía.

Él tenía otros planes que ella desconocía y que para él eran mandatos.

Mandatos sin vuelta atrás, sin dibujos espontáneos.

(Sin esa espontaneidad de ella que tanto lo alertaba. Que le presagiaba cosas que nunca querría llegar a ver…)

Entonces la dejó.

La dejó sola, diciéndole que la amaba.

Que la amaba más que a nada en este mundo. Y que sabía que lo iba a dejar, tarde o temprano.

Temprano para ella, tarde para él.

Él avanzó rápidamente, con su plano bajo el brazo.

Ella estuvo años tratando de entender.

Él se fue de esta vida antes de todo presagio.

Ella sigue por acá.

(Se sospecha que entendió que hay cosas que no son para entender…)

Mentiras.

Mentiras como mandatos.

Mentiras como mandatos que se pagan con más que una vida.

Mentiras como mandatos que, de tan caras, resultan descaradas.

(Ahí es cuando siempre el amor se deshace entre las huellas…)

Cla9

9.5.11

 

MARMOTA

ESTÁ POR LLOVER…

 

Algo insignificante.

Que de tan insignificante y etéreo resulta exquisito.

Simple, soberbio en simplicidad. Neto, desgranado, verdaderamente minimalista.

Ínfimamente notada, su esencia era de cristal. La ausencia de adornos marcaba su presencia gigante y atemporal.

Desconociendo el alarde, lucía una piel limpia y aterciopelada, suavemente bronceada sólo para no desentonar.

Sin duda era una de las pocas. Su biografía apenas subrayada denotaba su misión inquebrantable. Y su aura andrógina poseía esa libertad secretamente deseada por tantos…

Las tormentas eran su fuerte. Sólo a través de ellas exhibía su poder. Pero nadie lo sabía. La naturaleza, el karma colectivo, el maltrato generalizado eran los scapegoats más usados en ese tiempo que le resultaba tan absurdamente patético… y no. (Sabía que era ese estrato, cada uno con su tono, con su excusa, en su momento).

El día que la vi fue el que morí. Morí ahogado de esta vida pequeña y parlanchina. No recuerdo los entornos, pero si las profundidades. Oscuras y atronadoras. Irresistibles. (¿Cómo explicar la felicidad que anidaba en ese caos?)

Si algo me mantiene expectante es la posibilidad. Esa ínfima, insignificante y etérea posibilidad de volver a verla. De rozar, por un segundo eterno, el bocado primordial de la luz oscura de su piel. De deleitar mis sentidos en sus transparencias que, como gotas cristalinas, clarifican todo.

Está por llover. Qué alegría…

Cla9

23.3.11

DSCN67441085

 

ARQUEOLOGÍA EXPERIMENTAL (para el Bicho del Letras)

 

(MICROCUENTOS ENLAZADOS – 9º CONVOCATORIA DEL BICHO DE LETRAS)

 

burbujas

 

.

Debajo de todo, nuestro cielo…

Ese lleno de pisadas de gatos, y luces de luciérnagas.

Aquél que cultivamos en días de música, y noches de insomnio.

Ese que pintamos con carcajadas interminables y pintura de neón.

El de las nubes rosadas y verdes, verde profundamente empetrolado.

Ese manchado de burbujas de champán, tornasoladas.

Y con miles de notas, casi como estrellas.

No me acuerdo cuándo fue que empezó a amontonarse el desgano.

Tampoco cuándo la rutina lo aplastó, sin conciencia de su peso.

Solitarios compulsivos en la mac y salidas sin horario remataron el derrumbe.

Quedó bien debajo de todo.

Pero sigue siendo nuestro.

Cla9

5/12/10

BICHO DE L..

MOVIMIENTOS FUNDAMENTALES (Tempo giusto)

Foto-0047

Toda una vida huyendo.

Huyendo y ansiando. Ansiando y huyendo.

Una montaña de deseos truncados; un largo camino recorrido a las corridas.

Un relato sin comas ni puntos. Sin espacios. Sin siquiera puntos suspensivos…

Un metal ardiente sonando sin pausa. Con la bata a full. Prestissimo.

El tiempo estaba en otro lado. Ahí no. Respiraba un océano batiente, oscuro y transparente…

Moto perpetuo. Ad infinitum.

Ese día de viento y nubes el zumbido empezó a alejarse, dando lugar a un silencio que mereció parar el mundo.

Se quedó quieta, sin querer. Como con pilas gastadas. Lento moderato.

Un mínimo vibrar le decía que seguía viva.

Con los ojos cerrados veía caras. Los abría y veía humo.

Rejuveneció después de muchos años, cuando se reconoció frente al espejo; cuando el mínimo vibrar se posó en cada célula, formando una sinfonía sin fin.

Supo desde siempre que ese momento llegaría. Tempo giusto.

Tuvo suerte…

DSCN6131

Cla9

23/11/10

DOS COLIBRÍES (diario de guerra 2.0)

espejo1

- Me tomo dos blísteres… o me corto las venas? - Pensó ella…

Y mientras decidía con desidia, rebotaban de una sien a otra los dolores de su alma, de su oquedad.

Negaba sistemáticamente toda oferta aliviadora, abúlicamente concentrada en las caracoleantes distorsiones de su entorno inmediato.

Ya llena de todo, se encontró vacía. Con la compañía austera de un vaso con agua empezó a gritar en silencio. Un grito sordo con cada sonido seco del blíster. Una lágrima acre con cada trago.

No había decidido nada, quería negociar. Negociar la atención de los ausentes, de los confundidos. La misericordia de los jueces, de los abusadores.

Los malentendidos, los golpes y la soledad hicieron lo suyo. Destrozaron su incongruencia hasta volverla lisa, lisa.

Varias sombras la acechaban, empujándola hacia el otro lado. Y ya casi no escuchaba.

Nunca tan consciente del ser y su cuerpo que no respondía. Nunca tan despierta y tan ciega de lo que no quiere ver…

Dos colibríes la mantuvieron despierta. La abrazaron. Le cantaron canciones de cuna. La llevaron al parlamento de los locos, para que haga su descargo como el decoro manda.

Hay cosas que la gente no quiere escuchar. Muchas, que ni siquiera imaginar.

Vergüenza al efecto, mojigatez compulsiva. Miedo a la desnudez, a la exposición cruda, al defecto.

Analógicamente medicada recuperó su cuerpo y su cuerda floja.

Ahora avanza lento. Su sonrisa oculta un dejo de hambre saciado a medias, una compulsión enmudecida. Un tener que ser.

Y yo recojo los reflejos de su alma dulce, para entregárselos en su momento.

Le regalo mi incondicionalidad, para que quede registrada en sus débiles átomos, como testigo de guerra.

Y seguimos rodando…

Cla9

22/08/10

 

 

OCTAVO

(Para El Octavo Círculo)