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MÍNIMO MEDIO

 

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Entonces lo vi.

Vi cómo encerró en un gesto toda su furia contenida que silenciosamente le surcaba la frente.

Un gesto nimio, vago, nada. Algo común, habitual, sin códigos secretos.

El gesto encerraba su ira y exponía su arrogancia. Disfrazando la tristeza con una mueca que quería ser sonrisa.

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Mínimo. Hay un mínimo extrascendente.

Ese sector intermedio pasa a ser el mínimo necesario para sobrevivir. La desconexión necesaria para seguir por este bosque infinito.

Qué habrá detrás de este árbol?

Magnificat essence. La mater admirabilis. El quinto elemento. La sexta dimensión.

El paso atemporal y eterno. Imposible de entender.

Todo lo que trato de no registrar de ese sector, de esa nota intermedia, obtiene la atención de mi subconsciente, que, sabemos, no es confiable.

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En definitiva, uno ve lo que quiere ver…

Es necesaria la mirada para que el reflejo exista?

No más engaños. He aprendido a mirarme al espejo.

Y no hay nada de qué preocuparse, la flecha del destino es certera.

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Cambiarán los escenarios, naturalmente.

Mínimas desviaciones pueden llevarnos a otra historia. Otra histeria.

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No voy a resistirme.

He decidido acompañarte.

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Cla9

19/8/10

 

SENTIDOS (divagum tremens) III

LA VENGANZA DEL SONIDO

 

sentidos iii

Fiebre. Alta. Calor. Delirios. Todo se amotinaba para no salir. Y no entrar. Una barrera incandescente formóse cual escudo en su alma frágil, escuálida.

Nunca se imaginó tan poco dominio de sí, tanta extrañeza. El susto por lo involuntario lo asustaba más que el de lo imprevisto.

Enfermó. Enfermó casi hasta el límite. No había razones, no se encontraban sentidos.

Tanta masa corporal, tanto órgano batiente, tanta vena burbujeante y tanta fibra muscular, resultaban tierra de nadie ante la más mínima palabra susurrada, ante el aliento leve que precede a la frase pensada, aún para aliviarlo.

Los recorridos de la fiebre convergían en sus lados, tapándole los oídos, cerrándole los ojos, bajándole las cejas, tensando sus brazos hasta cerrar los puños como tenazas amenazantes.

Una barrera de silencio se imponía en su aura, amedrentando cualquier acción.

Y me invade de inmediato la extrañeza. El lugar desconocido me lleva al borde de lo que no se puede conocer.

No hay fiereza mayor en esta forma que lo deforme. Lo informe, lo amorfo. Se hiela la mirada de sólo rozarlo. Y queda la ceguera. El no querer ver más.

El sonido tiene un código secreto, que sólo lo conocen sus usuarios. La conexión es progresiva, pero segura. Nada puede compararse. Se emite, resuena, rebota, y vuelve. Sus franjas son tan sutiles como ignotas. Tan lógicas como imposibles. El eco es su más burda manera de explicarlo.

Millones se amontonan en sílabas, clarísimas e indescifrables a la vez. Llenas de sutiles microtonos que forman secretamente mensajes, captados sólo por sectores que no voy a describir ahora.

Tampoco voy a nombrar todas las aplicaciones harto conocidas, como las que llaman, las que urgen, las que deleitan o las que aturden per sé. Sí voy a subrayar las ocultadas, las disimuladas, las amordazadas, las desganadas.

Cuánto tiempo puede una cuerda no vibrar? Cuánto tarda en escucharse?

Movimiento, vibración, sonido. Imposible separarlos. Imposible aquietarlos, callarlos, coartarlos. No es su naturaleza.

Cómo puede ser que te indignes y asombres con eso que escucharon tus oídos?

Aceptando el que te indignes… qué exactamente te indigna? No supiste nunca del feed back místico? No creés en las devoluciones instrumentadas por los hilos del universo?

Aceptando que te asombres… eso es revelador. Tu alma no está tan decrépita. Finalmente resulta ser más sano para develar incógnitas imposibles de develar. Es lo que queda. Es la maravilla.

El dios del sonido habita en la venganza. Y paradójicamente no hay rezo que pueda escuchar…

 

 

Cla9

26/6/10

 

 

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QUINCE AÑOS DESPUÉS…

…más que nunca te siento en mi sangre, cuando se agita por la injusticia.

Te veo en mi espejo, en mis manos, en nuestro arte.

Quince años después seguís presente como siempre, con mis ganas de abrazarte intactas; y mi admiración, que aumenta proporcional a mis entendimientos.

Todos mis enojos se encerraron en burbujas, que brillan con el sol de tu espíritu limpio.

Conservo tus anhelos, esperando ser testigo del milagro. Para entonces soltarlos y verte sonreír feliz.

Quince años después, puedo sentir el rayo que punzó tu corazón, la parálisis, la impotencia. Tu deseo de aferrarte a la vida que te mataba lentamente, esa que tanto te dolía….

Y aunque hay momentos que no soporto tu ausencia, tu energía me rodea como un chal de arco iris, como un escudo protector. Y tu mirada severa me hace sentir segura en este mundo incierto…

Hoy, quince años después, quiero seguir extrañándote. Quiero que tu obra viva en mí.

Y disfruto que tus palabras y tu voz sigan retumbando en mis entrañas, para nunca olvidarme quien soy.

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Cla9

22/5/2010

 

SISTEMA DEL TIEMPO

 

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“Pero que tampoco le regaló nada…” era su frase que predilecta.

Insistía con la perorata de que todo lo que hizo fue con el sudor de su frente… que su esfuerzo fue el único, el más.

Su discurso le ordenó sentirse poderosa, al punto de arrojar al vacío a los que la criaron… porque aunque no se acuerde, alguna vez fue un crío, una nena, acariciada y cuidada por muchos.

Y aunque ahora elija otras mañanas y otro continente, hay un programa en el sistema del tiempo que todo lo registra…

¿Es que nunca se dio cuenta que la vida en sí misma fue el más increíble regalo?

¿Es que nunca, su afilada vista pudo ver el valor de esa oportunidad?

Podrá ser, que después de tanto, en el fondo de su alma, siga esperando?

Yo te abrazo, hermana, con cada fibra de mi ser. Imaginándome la alegría de tenerte.

Cla9

24/03/10

 

http://blogsdelagente.com/bichodeletras/2010/03/10/microcuentos-enlazados-7ma-convocatoria-literaria/

CABLE A LUNA

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Definitivamente hay cabos que se empiezan a atar. Por momentos parecen aflojarse un poco; a veces se tensan, o se desajustan… pero siguen atados. Qué aliviador. Una balsa fuerte en la marea. Un poste en el mareante caos.

El efecto iceberg está empezando a formar parte del todo, amablemente y la incertidumbre se acerca y se hace amiga. Entonces todo puede pasar, mientras continuamos tejiendo los caminos invisibles de la trama que nos contiene, con sabiduría imposible de describir.

Por momentos se ven partes del armado general, increíblemente exacto. Sombras fugaces, que recuperan un aliento desconocido pero válido, en el latir vago del universo.

A pesar de que el agua avanza, algo en algunos interiores se afirma. Cierta certeza surge de estratos sutiles, y confirma el vaticinio de los tiempos. No logran ni diluirse ni evaporarse. Se emulsionan, acompañando el sino.

Ya no tiene sentido seguir provocando males añejos. Más vale que queden en el surco correspondiente de la historia. Ya no corresponde insistir en rigideces. Mejor deleitarse con el acompañamiento.

Sólo resistir ya no tiene gracia, no tiene forma. Pertenecemos a una raza que debe aprender a recrearse, aceptándose ser sólo una más, dotada de consciencia. Podemos ser una más que suma, o una más que resta y desaparece.

Escuché que la voluntad es el link entre el alma y el universo. Entonces puedo intervenir, puedo participar…

Las garras del tiempo me marcaron el corazón como si fuera un mapa, un plano, una idea soleada a perseguir con pasos de baile torpes, frenéticos y espontáneos como único modo de avance. Y aunque la lluvia me diga algo diferente, elijo seguir la mirada de paz que encuentro en algunos, muy de vez en cuando, como cable a tierra, como cable a luna.

Cla9

20/2/10

 el octavo círculo