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SOY HISTORIA

 

Voy a contarte una historia. Una historia de suciedad y retazos. Producto de una mente barroca y desvergonzadamente demente.

Una historia de fragilidad y desvelo. Y de postres escondidos.

Siempre creí que la muerte era descanso. Silencio. Negrura eterna.

Y me sorprende con blancos en motto perpetuo, verdes en desorden, rojos en presencia constante, provocando distracciones rotundas, definitivas.

Es como una mácula de hielo se que balancea en un suspiro. Durando lo que dura un estertor de placer en reversa.

Fragilidad enferma de estornudos violentos y quiebres dolorosos.

Saltos contra el vidrio roto de la única ventana.

Resumen de una nada sin vacío, llena de preguntas y dolores.

Todo musicalizado con un piano desertor. Mentiroso en sus notas fugaces, ilusionador de eternidades.

Es una historia con tanta historia que resulta abrumadora.

Así que no. No te la cuento.

Mejor me voy, con las manos llenas de pinturas y huecos llenos de cenizas.

Y te regalo mis notas, repletas de puntos suspensivos.

pnofire

Cla9

30.4.12

OCTAVO

QUITAR LO REPETIDO

-Mañana me despierta Pirulo- murmuró ella, sirviéndose media copa más de vino.

-Las horas pasan tan rápido frente a esta pantalla… Reunir palabras con ideas es casi tan excitante como mezclar pinturas y colores…-pensó ella, apurando el repiqueteo de sus dedos.

Unos… minutos (?) después se acercó él a prenderse un cigarrillo.

Ahí fue cuando las pieles se rozaron y remontaron vuelo hacia el origen de todo, deslizándose por los poros encendidos como faros, ciegos de estupor. La excitación rebotaba en las paredes, y el tiempo continuó su carrera hasta desaparecer.

Recuerdos typeados con coraje acompañaron el paso de una luna creciente, casi sin testigos.

Luces nuevas, nuevos toques. El toque de quitar lo repetido. Eso que ya no suma, solo resta en la contabilidad de lo vivido.

-Mañana la despierto con amor- se dijo él. Pensando en sus brebajes preferidos.

Café, crema, naranjas. Ese mañana ya era hoy.

Y la noche se hizo añicos.

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Cla9

16.2.12

MARMOTA

DE HAMBRE Y DE GLORIA (reloaded)

 

PUPILA

Te reconozco. Nada te alcanza.

Recuerdo esa pupila de otras épocas, impregnada de sangre.

Cómo olvidar esa mente afilada, siempre lista para disfrazar cualquier gesto o palabra en una provocación.

Pareciera que nada te detiene, que todo forma parte del trampolín del que estás dispuesto a saltar.

Hambre.

Tanto hambre padeciste que se te grabó en las células la marca de tus ansias, como tatuajes definitivos.

Hambre. Tanto verborrágico deseo te cauterizó la aorta con lacre infernal.

Un tremor caliente anuncia tu presencia, y el solo ver el paso del niño al monstruo resulta inconcebiblemente atemporal.

Hambre de todo y de nada, de carne y de vida, de ideas y de pánico.

¿Es que nunca se llena ese espacio tan vacío de tu cuerpo, donde había un corazón gigante?

¿Es que nunca se llena el hueco que dejó tu alma, con al menos residuos de compasión?

Agradezco a los dioses el poder reconocerte. Y cruzarme en tu camino por propia decisión, para que mi fuego se avive y arda como debe.

Nada en este mundo lo logra totalmente. Nada como enfrentarte le da sentido a todo.

Como en toda batalla corre sangre y se pierden cosas. Pero lo que queda lo vale.

Es la Gloria.

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CLA9

14.1.12

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MARMOTA

RESPIRAR

 

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Cuando pude respirar

te vi tal cual sos.

Ningún humo denso borroneó tu imagen.

Ninguna ceniza opacó tu luz.

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Recorro tus colores como turista,

sin apuro, curiosa, con risa.

Bebo el rocío de tus lágrimas con agradecimiento.

Vagueo sin culpa por las opciones de las formas.

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Respirar no es poca cosa.

Suena como el imprescindible bajo,

y tiene el sabor de lo obvio.

Pero nace, enferma y muere,

como todo por aquí.

Como tantos, como muchos.

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Respiro y todo tiene otro olor.

Otro silencio, otra pausa.

Es como una vida nueva,

que renueva y clarifica.

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Disfruto cada segundo de esta libertad condicionada,

hasta la próxima tanda

de esperanzas ahogadas.

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Cla9

11.10.11

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octavo circulo

MINIMAL

 aguiluchos

Hoy, cinco aguiluchos sobrevolaron mi jardín.

Cato y yo, mudos y extasiados, los vimos ir y venir.

Los vimos aparcar en el tanque vecino, sentimos el roce de sus miradas.

Los vimos desplegar sus alas enormes,

Escuchamos sus chillidos superiores.

Sus picos brillaban, dorados por ese sol.

Marcaron un antes y un después en la tarde atardeciendo.

Iluminaron el aire con su sombra colorida.

En este pedazo de cielo les dimos la bienvenida, como una señal.

Acto seguido moví plantas, corrí piedras, saqué maderas, tiré hojas,

Separé malvones para regalar (demasiados me deprimen).

Cambié aloes de lugar. Despejé sectores oscuros, para que surja lo que deba.

Fue la coronación de un domingo de arreglo y limpieza de cajones olvidados.

Día de deshacerse de objetos caducos, innecesarios, en una especie de ataque minimalista.

Yo soy mujer de aire.

Pero no puedo volar con ellos, aún.

Al menos hasta que aprenda a caminar por esta tierra sin arrepentimientos.

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aguiluch

Cla9

18.9.11

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MARMOTA

ALBA EN EL BORDE (mi versión del cadáver exquisto marmotil)

Jamás pudo decir perdón. Pero claro, como iba a decirlo si jamás pudo sentir que algo que hubiera hecho estaba mal. Y Alba sólo esperaba eso. Verdades y perdones pedidos a tiempo. Que ironía…

Su entorno solía responderle con silencios. Silencios absolutos que no daban cuenta de nada. Que la incomodaban, la bajaban a una realidad que se negaba a ver, hasta que le resultó insoportable.

Y entonces, con la impunidad que la ceguera otorga a quien la porta, armó guión y escenario de un fin casi cantado…

Atenta día y noche a ciertas miradas, ciertos gestos, creía todo lo que decían de su Slavo, pero a la vez no confiaba en nada ni en nadie.

El papel de víctima le sentaba de lujo. Pero sufría de verdad.

Fantaseaba.

Fantaseaba con una mano gentil que la sacara de sus tribulaciones y enredos mentales, implacables y constantes.

Deseaba.

Deseaba tanto el abrazo mágico de su amado que la volviera a esa realidad tan soñada como inalcanzable…

Sin duda vivía otra vida. Una vida programada al mínimo, que dejó el campo libre para que la locura la invada sin pedir permiso ni perdón.

alba

Cla9

24|7|11

 MARMOTA

TODAS LAS PELÍCULAS SON DE AMOR, MI AMOR…

 

crepuscul

 

El mercado estaba difícil. Ya nadie quería negociar. La preciada independencia hacía que cualquier encuentro no planificado se convirtiera rápidamente en un aburrimiento mortal. Encerrados en sus bunkers privados, todos parecían vivir felizmente conectados a su soledad. Y tanta oferta neutralizó la demanda ubicándola en el lugar de los métodos innecesarios.

Las escasas salidas de mi amigo Esteban eran búsquedas agobiantes de material orgánico, del cual poco y nada quedaba circulando. Era tiempo de cacería hecha y derecha. Sin vueltas, sin catalizador alguno.

El crepúsculo lo mimaba… Ese momento sin contrastes delatores lo hacía sentir muy bien. Naturalmente lucía un semblante satisfecho, que perduraba hasta bien entrada la noche, aún en aquellas que volvía con las manos vacías. Su bulo del piso 23 estaba empapelado de ventanales cubiertos con blackout a prueba de claridades y pájaros curiosos (estaba cansado de sus peligrosos cotorreos).

Coleccionaba frascos y cajas de todos los tamaños cargables por su básicamente endeble humanidad. Curiosamente los amontonaba en grandes cajones, que de vez en cuando ordenaba meticulosamente, clasificándolos por materiales, formas y colores. Esteban sabía que estaba al borde de la escurridiza cordura. Pero no se daba por vencido. Día tras día alimentaba su delirare con alguna víctima de turno (hay sectores de la mente que no podemos acarrear. Quedan anclados en dónde fueron creados, probablemente a causa de su peso). Su personalidad obsesiva y paranoica lo vestía en escala de grises. Y ya no se acordaba muy bien cuándo había perdido el olfato…

Desollar las piezas cazadas era su happy hour. Era cuando el tiempo se detenía. Era como ser feliz. Horas y horas de trabajo pulcro y dedicado que resultaban en una obra de arte que luego fotografiaba y posteaba, para el goce de sus escasos pero fervientes seguidores (En los pequeños bastidores de cedro la piel se tensaba como tiro, y antes que los órganos internos cambiasen de color los recortaba y pegaba, dándole las formas que su inconsciente le susurraba al oído. Luego la resina. Luego esperar. Su acto creativo terminaba con un baño en su baño. Baño sin espejos que reflejaran los efectos colaterales de sus actos).

Una mañana golpearon su puerta (ahí fue cuando su curiosidad pudo más que su pudor). Al abrirla entró Ella, radiante y pálida y con su ceguera a cuestas. Casi sin hablar se entendieron instantáneamente. Sentada en el piso frío, su semblante denotaba el disfrute de sus otros afilados sentidos, los que empezó a desplegar con un descaro entre inocente y feroz. Encontró su lugar. Y mi amigo dejó caer su demencia en un frasco, y lo tapó (ya lo estaba desbordando).

Esa diosa que bajó de quién sabe que cielo lo abrazó con sus ojos blancos y lo miró con su espíritu quieto, y le quitó las ganas de salir de ronda. Y así pasaron el resto de sus días, juntos, sonrientes y serenos, felices de haber conectado sus soledades.

(Después de todo, el amor tranquiliza a cualquiera…)

Cla9

17.4.11

THE FUTURE (L. COHEN)

 

MARMOTA

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