Archivo para la categoría ‘MIS PINTURAS’

PARTIDA LIMITADA

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Mujeres y gatos. Una partida limitada.

Dos envases marcaron la partida, naturalmente.

Partida.

Partida que, más que limita, rescata.

No descompone. No lamenta. Tiene la energía vital necesaria para extirpar de los cerebros adormecidos alguna que otra cosa evaluable.

Tal como una ramera de baja estirpe se exponen tímidamente, casi sin prometer nada y de a poco, muy de a poco, muestran su talento con una habilidad que transforma y embellece lo imposible.

Limitada.

Limitada por quién sabe qué límites. Límites invisibles que brillan por sí mismos. Que se mueven. Que se van y se quedan solo el tiempo justo para ser disfrutados.

Parten. Porque son parte de la expansión universal.

Y se limitan a dos envases. Abiertos a un mundo nuevo.

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Cla9

21.2.12

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RESCATE

“Todo lo ocurrido antes de ahora, antes de ahora, antes de ahora, es solo la historia que llevo a cuestas. Supongo que esto puede aplicarse a cualquier ser humano. Lo que necesito es una nueva historia sobre quien soy.”

Chuck Palahniuk

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La bala entró por el pómulo y salió por el cuello. Sin rozar siquiera el cerebro, me lo cambió por completo. En las visiones durante el coma, sobrevolaba esos interminables meses de locura y transgresión. Me había pasado de la raya. Cada minuto transitaba feroz por una autopista sin señales y sin escrúpulos. A mil. Y aunque de vez en cuando absorbía de reojo algún atardecer redondo, la sed se me imponía con su inseparable ceguera; ceguera que paradójicamente me afilaba con precisión la vista infrarroja. Y ya nada existía más que alimentarme. Era como ver con lentes bermejos. Entonces respiraba. Ese día el oído amaneció adormecido más de la cuenta. No escuché ni los ladridos, ni los pasos, ni las corridas. Ni siquiera los gritos ni el estampido posterior. Percibí el fogonazo del tiro como el flasheo que las ansias me provocaban en las tripas ante su inminente satisfacción. Acá, encerrado, afortunadamente no soy el mismo. Qué pasó no lo sé exactamente. Pero algo entró junto con el plomo. Algo absolutamente reparador. Disfruto esta quietud como un tesoro inmerecido. Sé que, después de ahora, la historia que arme será tan diferente como mi cara.

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Cla9

30.4.11

octavo circulo

HU-MORADA

 

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Parece ser una resaca interminable de líquidos amnióticos que contagia fibras ancestralmente ignoradas y prácticamente olvidadas mediante un sofisticado sistema de descarte casi indetectable por la mente humana. No así por ciertos corazones descarnados y sin piel. Hace reflejar la parte oscura del espejo, la que no se ve. Y junta en racimos las memorias extinguidas por los hábitos cotidianos; y en restos de vísceras todo lo evitado, todo lo tapado con los tules del decoro, todo lo barrido bajo la alfombra. Ellos llegan ignorantes y desbordados de hormonas, intentando darle forma al sedimento genealógico con una pericia imposible de catalogar. Hay quienes mezclan sustancias para afilar el sentido, como monos con navaja. Inconscientes, ignorantes, convierten la existencia en una lucha por sobrevivir. Otros, la desafían jugando a recrearla con gestos abarrotados y barrocos; burdos intentos torpes y arrogantes de darle nombre a lo que ignoran. La mayoría converge como residuos en un ángulo casi nulo de la galaxia, mostrando los dientes con delirios de grandeza y eternidad mientras tratan que sus hígados sonrían. Cada generación tiene una tarea más ardua. Pocos, muy pocos llegan a cumplirla. Después de todo, el sentido del humor del universo es insoportable.

Cla9

2.2.11

OCTAVO

HAY MUNDOS QUE RESPLANDECEN

 

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Nadie sabe de la vida.

Nadie.

Un conjunto de sospechas se transforman en dogmas con la facilidad de una recaída.

El hambre omnipresente cierra un círculo con destino de espiral. Y miles de cuerpos reptan por paneles endulzados, con penosa voracidad.

Certezas inciertas revolotean las auras transmitiendo mensajes de mal gusto, inadecuados.

Aunque algunos, pocos, degustan el desafío de meterse en lo aborrecido para curtir el alma, para forjar anticuerpos desde el mismísimo núcleo del virus, no necesariamente denota verdadera voluntad. Generalmente delata la incapacidad inherente.

Ella buscaba la salida del entuerto desesperadamente. Bien atenta a los baches, a las señales y curvas, se encontraba en medio de diálogos inexpertos y sonreía. Sonreía. Aunque sus vísceras brotadas bullían de incomodidad.

Nadie sabe nada.

Está escrito en las pupilas con sangre negra, disecada.

Tampoco se sabe bien cuándo fue que se perdió el rastro.

Ni siquiera en qué momento esa gama desconocida se hizo habitual.

Todo cambió de color. Los brillos se opacaron, los bosques desaparecieron dejando sombras que aún destellan a gritos.

Ella no sabía siquiera con quien negociar. Ya nadie mostraba la cara. Y las máscaras eran cada vez más parecidas a eso que nadie nunca hubiera querido ser.

Buscando protección en una mirada amable o en unas manos fuertes, rebotaba de karma en karma, lo cual sistemática y descaradamente le quitaba toda su frágil vitalidad.

Nadie sabe de este juego siniestro.

La voz se va perdiendo por desuso y ver los dibujos que la lava va formando en las planicies resulta ser la comedia de los sábados.

Ella se sabía vigilada por una mezcla rara de egoísmo – misión – avaricia de algunos, que parecían no estar. Pero en definitiva no estaban. Estaba sola.

Por las madrugadas, sueños inestables la acosaban, implantando más inquietud al desconcierto de su alma.

Tanta mediocridad barroca, tanta cosa… terminará disolviéndose, convirtiéndose en nada, dijeron algunos.

Y así fue. Ella no tuvo ganas volver a su vacío lleno de preguntas.

Prefirió seguir esos reflejos que latían en su nuca, prometiéndole músicas eternas.

Y así se fue; sin ganas de mirar atrás. Sólo veía el viento que movía las hojas multicolores. Sólo veía un hueco celeste en el plomizo cielo que la cubría.

Hay mundos aparentemente inestables haciéndose añicos. Otros, resplandecen en la eternidad.

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Cla9

23/9/10

MARMOTA

DOS COLIBRÍES (diario de guerra 2.0)

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- Me tomo dos blísteres… o me corto las venas? - Pensó ella…

Y mientras decidía con desidia, rebotaban de una sien a otra los dolores de su alma, de su oquedad.

Negaba sistemáticamente toda oferta aliviadora, abúlicamente concentrada en las caracoleantes distorsiones de su entorno inmediato.

Ya llena de todo, se encontró vacía. Con la compañía austera de un vaso con agua empezó a gritar en silencio. Un grito sordo con cada sonido seco del blíster. Una lágrima acre con cada trago.

No había decidido nada, quería negociar. Negociar la atención de los ausentes, de los confundidos. La misericordia de los jueces, de los abusadores.

Los malentendidos, los golpes y la soledad hicieron lo suyo. Destrozaron su incongruencia hasta volverla lisa, lisa.

Varias sombras la acechaban, empujándola hacia el otro lado. Y ya casi no escuchaba.

Nunca tan consciente del ser y su cuerpo que no respondía. Nunca tan despierta y tan ciega de lo que no quiere ver…

Dos colibríes la mantuvieron despierta. La abrazaron. Le cantaron canciones de cuna. La llevaron al parlamento de los locos, para que haga su descargo como el decoro manda.

Hay cosas que la gente no quiere escuchar. Muchas, que ni siquiera imaginar.

Vergüenza al efecto, mojigatez compulsiva. Miedo a la desnudez, a la exposición cruda, al defecto.

Analógicamente medicada recuperó su cuerpo y su cuerda floja.

Ahora avanza lento. Su sonrisa oculta un dejo de hambre saciado a medias, una compulsión enmudecida. Un tener que ser.

Y yo recojo los reflejos de su alma dulce, para entregárselos en su momento.

Le regalo mi incondicionalidad, para que quede registrada en sus débiles átomos, como testigo de guerra.

Y seguimos rodando…

Cla9

22/08/10

 

 

OCTAVO

(Para El Octavo Círculo)