COPA SIN PIE

 

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Cuando se rompe el pie de una copa por primera vez, algo me dice que algo pasa.

No es un desastre entero. No es un derrame vertebral.

Es un pie. Una base. Un renglón que falta.

Cuando se rompe el pie de una copa por primera vez, algo me señala.

Tal vez el desequilibrio previo a la hecatombe, al derrame  final.

No es algo para desestimar. No yo, al menos.

Mi estupidez se alerta, como moco derramado.

Y no quiero pensar. Y no quiero adelantarme, ni que me cuenten el final.

Siempre quise una copa sin pie. Pero esto es inesperado.

Requiere de accesorios que no escatiman creatividad, aunque no pasa por ahí.

Una copa sin pie implica un ser alejado. Distante.

Me trae recuerdos de otras vidas rengas, sin el aguante de una pata,

tambaleando entre la fortaleza y la desazón.

Entre el entender todo y no entender nada.

Entre mí y el abismo anunciado…

Hoy los reyes no vinieron.

Y eso que tengo zapatos por todos lados…

.

Cla9

6.1.12


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, , Reportar este Comentario bibliopeque dijo

Creo que los Reyes sí vinieron, pero se quedaron leyendo… creo que por eso no vieron los zapatos. Para el año que viene hay que ponerlo todo en el blog: los zapatos, el pastito y el agua para los camellos!!