HECHICERA (La Hija del Rey Dragón)

Cuando me acusaron de brujería no entendí. Sentí una vez más el gusto amargo de la injusticia en mi boca.

 

La naturaleza me mostraba haceres que llevaba a cabo sin esfuerzo y con eficacia. La eficacia nata del ciego para detectar presencias, visualizar energías y recordar futuros.

Eran tiempos duros esos.

 

Se hacía necesario parecer ser normal para no levantar sospechas. Esa normalidad grotesca y preliminar, desbordada de prejuicios y tabúes.

Sin embargo, un subyacente sentido del humor, absolutamente disfrazado, me hacía gozar de una manera única.

 

Lograba reírme, sin que se notara, de mis irreverentes intervenciones en situaciones ajenas.

Eran tramas perfectas, calculadas, como tejidos hilados con esmero y dedicación, con visión de conjunto y de sus causas y sus efectos.

 

Obras de arte intangibles, disfrutadas por los pocos que acompañaban a la naturaleza con sus actos…

 

El fuego no logró quemar mis ideas. Ni mi espíritu, más libre que nunca. Tampoco logró hacerme sufrir, aunque grité, como siempre lo hacía para limpiarme de ciertas energías invasoras.

 

Lo mejor de todo fue cuando vi, mientras sobrevolaba el área, las caras de los que rodeaban la pira. En sus rostros deformados resaltaban, como imágenes superpuestas, sus estados bajos, ignorantes de lo que realmente estaba pasando…

 

Pero no. No fue lo mejor. Ese disfrute mutó drásticamente en pena. Profunda, atemporal pena por esa cualidad mayoritaria que sabía iba a hacer estragos en este mundo hermoso.

 

Y me fui, consciente de que era por un rato. Que iba a tener que volver… Que a veces ser chivo expiatorio no es suficiente. Y que algunas historias tienen que cerrar.

 

Más allá de los sentires y del tiempo, aquí estoy, esperando lo único esperable: regresar al presente.

Tratando de olvidar hábitos inolvidables.

Tratando de conservar ciertas células impecables.

Manteniendo el valor, la dignidad y el arte.

Y sobre todo, el sentido de misión, oculto en la espontaneidad.

 

Más allá del espacio que me ocupa, soy un universo entero, en eterna expansión.

 

Sigo sin entender mucho, pero creo que puedo vivir varias vidas más con eso…

 

Cla9

29/12/09

1.34 H

Publicado en EL OCTAVO CÍRCULO

  

(La Hija del Rey Dragón – 1990 – acrílico sobre cartón de 70 x 100 cm)

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, , lexa dijo

Quiero ver, quiero ver… me encantó la imagen! Allá voy…

, , lexa dijo

Guauuu Claaa!!! Quiero una pira como esa yoooo!! Gracias por este fuego que no logró quemar tus ideas! Excelente nenaa!!
Besoooss

, , stone dijo

Pobre la mujer azul…

, , claudiamedinacastro dijo

stone, no, pobre no. era su historia, y la disfrutó a su manera.
pero en realidad ese era un cuadro que hice hace mil y encajó bastante bien con este cuentito… gracias por leerme!!

, , zoll dijo

Uno vive escondiéndose, y detrás de esa máscara que se utiliza siempre hay una sonrisa, una ironía, por más dolorosa que esta pueda ser.

, , claudiamedinacastro dijo

y la ironía siempre es dolorosa. es una manifestación de cierta impotencia sobre el dolor que causa algo. gracias zoll!!


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