Sympathy for Lady Vengeance: venganza con aroma de mujer

Luego de las dos piezas anteriores en las cuales las historias fueron protagonizadas por hombres, Chan Wook Park llegó a la conclusión de que la mejor forma de cerrar la Trilogía de la Venganza era contando una historia que tuviera como protagonista a una mujer y que ésta obrara inmersa en un mundo femenino , valiéndose se las cuestiones más instintivas e inherentes que caracterizan al género.

De esa forma y tomando como base esos lineamientos surgió Sympathy for Lady Vengeance, un interesante thriller de suspenso, cargado de imágenes increíbles y musicalizadas como pocas veces se ha visto en otras producciones del cine oriental.

Lee Geum Ja es una joven que estuvo encarcelada durante trece años purgando una condena por el secuestro y muerte de un niño coreano, hecho que en realidad ella nunca cometió y que el verdadero asesino le atribuyó para salvarse de la cárcel. Durante esos años de encierro, la joven no solo soñó con el día en que se produjera su liberación sino que, además, influenciada por el instinto de supervivencia que tuvo que desarrollar en prisión, planeó con gran minuciosidad la forma en que llevaría a cabo su venganza, la cual no tiene otro objetivo que acabar con el hombre que la obligó a que se declare culpable de aquel terrible homicidio jamás cometido por ella.

Al salir de la prisión se reencuentra con algunas de las amigas ex convictas y, con ayuda de ellas, logra el apoyo necesario para poder reinsertarse en la sociedad que sigue viéndola como la brutal asesina que se alzó con la vida de un niño inocente.

Así es como una vez instalada en un pequeño apartamento y con un trabajo efectivo como ayudante en una pastelería, la joven comenzará a andar un camino bifurcado que la llevará a reencontrarse con su hija por un lado (la cual le había sido arrebatada al momento de su detención) y por el otro, a cumplir con la venganza.

Pero lo cierto es que antes de comenzar con el maquiavélico plan de la venganza, antes deberá viajar a los Estados Unidos para recuperar el amor de su hija, quien desde hace trece años vive de forma adoptiva con un matrimonio que la ha educado en el modo de vida americano, algo totalmente diferente a la cultura a la que deberá someterse cuando su madre la regresa a la Corea natal.

Cuando se produce el encuentro entra ambas, al principio, la niña se rehúsa a hablar con ella, pero luego, con el correr de los días, comienza a creer en las palabras de su madre y decide regresar con ella a su país de origen para intentar reconstruir la vida que desde hace tantos años aquel traidor asesino le impidió que compartieran juntas.

Y finalmente, con la cuestión de su familia recompuesta, Lee Geum Ja comienza a perpetrar la venganza que durante tantos años ideó y elaboró en su atormentada psiquis. Como primer paso, convoca a todos los padres a los que el asesino les mató a sus hijos y, para ponerlos de su lado, les proyecta algunos de los videos que este sádico hombre filmaba minutos antes de quitarles la vida.

El paso siguiente es el secuestro del asesino (que no es otro que el maestro de jardín de infantes que algunos años antes vivió una irresistible pasión con ella) y su posterior alojamiento en una casa perdida en el medio del bosque, a la cual irán pasando cada uno de los padres de los niños muertos y tendrán el espacio de un minuto para hacer con él lo que dispongan, pero con la condición de que no deberán matarlo, ya que el tiro de gracia del final está reservado para Lee Geum Ja, quien se convertirá con él, en la Señorita Venganza de la que habla el film.

Con esta película, Chan Wook Park no solo completa la Trilogía de la Venganza, sino que además, con ella logra la pieza de mayor calidad dentro de su carrera. Además, la combinación entre thriller policial y fábula urbana que eligió para contar la historia, se alza como un interesante binomio pocas veces visto en producciones de este tipo.

Otro de los elementos que hacen de ella una obra maestra, sin lugar a dudas, es el adecuado uso de la elipsis, puesta sobre todo en las escenas de violencia extrema y a las que el director acompaña con excelentes composiciones que forman la excelentemente lograda banda de sonido.

Respecto de las actuaciones, la de Lee Yeong- Ae es la que logra brillar con luz propia sobre las de las demás, aunque también es digno destacar la labor de Chao Min-Sik, quien interpreta al profesor asesino (luego descolló con su interpretación protagónica en Old Boy , también del mismo director)

En definitiva, Simpathy for Lady Vengeance es una propuesta más que interesante. Una buena oportunidad para terminar de descubrir la trilogía de uno de los directores más influyentes de los últimos tiempos y disfrutar de sus escenas genialmente compuestas, que en varias ocasiones, parecen salidas de algunas de las obras más importantes de la pintura universal.

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Old Boy, de Chan Wook Park

¿Que pasa por la cabeza de alguien que es obligado a vivir en cautiverio por un lapso de quince años, sin que medie una causa que justifique tal hecho? ¿de que manera puede reaccionar esa misma persona si, durante ese encierro, a través de la televisión -como único contacto real con el mundo exterior- se entera de que su mujer fue asesinada y que él, por estar desaparecido, es el principal sospechoso del crimen.

Con estos dos disparadores cargados de dramatismo y desesperación Chan Wook Park arranca la historia de Old boy, la película mas completa, interesante y mejor lograda de la saga conocida como trilogía de la venganza .

En este film, Park una vez mas instala su particular lente en algún rincón de Corea del Sur y cuenta la historia de Dae Zu, un hombre común que un día es secuestrado por un desconocido que lo obliga a estar secuestrado durante quince años.

Durante, todo ese tiempo, el personaje pasa revista a los últimos treinta años de su vida intentando encontrarle un rostro al autor del secuestro y una causa valida que lo justifique , pero lejos de lograrlo, cada día que pasa se sume mas en una sed de violencia y venganza que lo sostendrá hasta el día en que lo liberen. Y ese momento finalmente llega.

Luego de que una mujer entra en la habitación-celda y lo hipnotiza, a las pocas horas aparece dentro de una valija gigante, en un descampado y vestido con ropas acorde a la época actual. Y es justamente a partir de ese momento que, Dae deberá reconstruir las piezas de un rompecabezas que como premio final, promete la resolución definitiva del enigma.

Asi es como apenas llegado a la ciudad, mientras observa una pecera en el escaparate de un lujoso restaurante, se le acerca un mendigo y le da un teléfono móvil, el cual suena al instante y coloca del otro lado del auricular nada menos que a su secuestrador, quien lo invita a que durante cinco días despliegue todas sus habilidades para descubrir su identidad y la causa por la cual –supuestamente- mereció los quince años de encierro.

Pero lo cierto es que en la vertiginosa e intrincada investigación para esclarecer el caso, el protagonista no estará solo, ya que luego de recibir la llamada de su antiguo captor, ingresa en el restaurante de la gran pecera y sucumbe ante la sensualidad de una de las cocineras de allí, una joven mas que seductora y que esa misma noche – a consecuencia de que él se desmaya en la barra mientras cena- lo lleva a su departamento y se transforma en la única persona que lo acompañara durante toda la historia.

De esa forma, a lo largo de de los 120 minutos que conforman la historia del film, tanto Dae-Zu como su angelical novia adolescente quedaran bajo la orbita del psicópata captor que los llevara hasta el mas terrible de los paroxismos y los someterá a las pruebas mas duras en el intento por develar la verdadera causa del secuestro, la cual finalmente, cuando se resuelve, deja al espectador con una sensación entre sorpresa y asombro sólo comparable a las reacciones que provoca el cine de Hitchcock.

De las tres historias que conforman la trilogía de la venganza, ésta es sin dudas la más completa y mejor realizada, ya que cuenta con varios elementos destacables que la diferencian notablemente del resto. Uno de ellos, por ejemplo, es el cuidadoso y elaborado trabajo de guión (a cargo de Hwang Jo-Yung, Lim Joon-Hyung y el mismo Chan Wook Park) y que demuestra una exhaustiva investigación previa y la aceptación de correr con el riesgo que importa recrear una tragedia griega en pleno siglo XXI (ya que en definitiva, no es otra cosa la historia)

En cuanto a las actuaciones también esta pieza lleva las de ganar, ya que tanto la adecuada elección de los intérpretes y el interesante trabajo de composición de los personajes, le otorgan al film uno de los soportes que mejor sostienen la densa estructura dramática propuesta por el director.

Los otros elementos realmente dignos de destacar son la fotografía (con una tendencia estética claramente influenciada por algunas composiciones del maestro Kurosawa) y la música, diva indiscutida del cine de Park, la cual se constituye no solo como uno de los elementos fundamentales para la reconstrucción del relato, sino que además, influye de una manera mas que interesante en la psicología del espectador.

Por todo eso, Old Boy es un maravilloso thriller de acción y suspenso, con un tratamiento de la imagen y algunas innovaciones en lo que refiere al lenguaje cinematográfico, que la hacen una verdadera pieza de colección, a punto tal, que en Estados Unidos, algunos críticos han llegado a compararla con Pulp Fiction de Quentin Tarantino.

Pero lo cierto es que comparación es totalmente errónea, ya que Park demuestra tener un particular estilo propio (típico del cine oriental) y que lejos de pensar las películas como un mero vector de entretenimiento (como si parece ser el de Tarantino) deja flotando ciertas verdades metafísicas que invitan a la reflexión y al replanteo de cuestiones como la violencia, la traición, el honor y sobre todo de la capacidad que cree tener el hombre para hacer justicia a través de la venganza.

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Chan Wook Park, el padre de la venganza coreana

Sentado en la puerta de tu casa, verás pasar el cadáver de tu enemigo… (Dicho popular)

En la mitología griega puede encontrarse la primera figura literaria relacionada con la idea de la venganza. Así es como dentro de la vasta lista de personajes representativos de las virtudes y defectos del alma humana, nos encontramos con Némesis, una deidad con formas femeninas y que se encargaba de castigar a todos aquellos actos de desmesura que cometían los humanos, para los cuales se valía de la venganza como el medio mas apto para restituir el orden alterado por aquellos.

Lo cierto es que desde los griegos a esta parte, el hombre poco ha cambiado y, hasta ahora, ningún designio divino pudo acabar con la venganza entendida como la necesidad de hacer justicia por mano propia, aunque con ella solo se alcance un alivio temporal para el dolor ocasionado.

El cine, como no podía ser de otra forma, ha dedicado ríos de tinta y horas de celuloide para reflejar esta oscura pasión irrefrenable y ha dado un sinfín de ejemplos a lo largo de toda su historia. Pero lo cierto es que en los últimos tiempos, con la frondosa producción cinematográfica que vienen dando algunos países del mundo oriental (tales como China, Japón, Corea o India) apareció un joven director que ha hecho de la venganza el leitmotiv de su obra, y hasta incluso, logró ser reconocido a nivel mundial luego de idear una trilogía en la cual sus personajes encuentran la razón de su existencia en aniquilar a aquellos que modificaron sus vidas de un modo radical e injusto.

Tal director no es otro que Chan Wook Park, un joven cineasta de Corea del Sur que en la ultima década de ha maravillado al mundo del cine con tres historias que fueron consideradas por la crítica internacional como la trilogía de la venganza. Su primera película fue La Luna es sueño del Sol, y desde entonces, sólo logró materializar algunas otras piezas menores que pasaron sin pena ni gloria por los grandes circuitos de los festivales o muestras internacionales.

Pero lo cierto es que el éxito le llega en el 2000, con la realización de Join Security Area (un film dedicado a desentrañar las injusticias y aberraciones cometidas en la frontera que divide Corea del norte con la del sur) donde no solo se alzo como una figura prometedora del cine oriental, sino que con ella, además, dejo sentadas las bases temáticas y estéticas de la que luego seria considerada una de las trilogías mas influyentes en la historia de los thrillers policiales.

De esa forma, en el 2002 filma la primera pieza de su triple obra y la titula Sympathy for Mr. Vengeance. En ella, Park cuenta la historia de un joven sordomudo que convive con su hermana – gravemente enferma- quien necesita un riñón urgente para poder salvar su vida. A partir de ese disparador, el joven intentará conseguir dinero trabajando día y noche en una fábrica en la cual lo explotan a más no poder, hasta que un día, sin razón aparente es despedido abruptamente.

Teniendo en cuenta la dura situación limite por la cual atraviesa, este joven entra en un estado de paroxismo tal que piensa que la única salida es secuestrar a la hija de su jefe y alzarse con un frondoso rescate que le permita operar a su hermana, pero claro está, algo no sucede como lo previsto y la historia y el destino del personaje acaba convirtiéndose en una aberración para los cánones de la sociedad.

La segunda pieza la realizó un año después y es quizás la mejor lograda de las tres. Traducida al ingles como Old Boy, en ella se juega a contar una historia compleja, densa, desesperante por momentos y que emula a la perfección las temáticas y la estructura de una verdadera tragedia griega. El personaje principal, Dae-Zu es un hombre que una noche es secuestrado por un desconocido que lo condena al encierro en una habitación por el término de quince años.

Así es como inmerso en ese reducido espacio, el único contacto que tiene con la realidad le llega a través de las imágenes de un televisor, el cual representa ante sus ojos la única concesión que el captor ha decidido otorgarle. Año tras año, Dae-Zu alimenta el odio contra quien lo privo de su libertad y pasa sus días pensando de que forma va a vengarse si algún día lo liberan y lo ponen frente a quien lo redujo a vivir encerrado. Y ese día finalmente llega. Su captor lo libera y se comunica con el para decirle que tiene cinco días para averiguar quien es y por que lo encerró esos quince años.

A partir de ese momento comienza una carrera contra el tiempo en la que se irán develando los terribles efectos que dejo el encierro forzoso en la mente del personaje, quien acaba descubriendo que su universo cambio y que todo lo que antes del cautiverio formaba parte de su historia desapareció de la misma forma que sus deseos de ser feliz.

En la tercera, en cambio, Park se dio cuenta de que la venganza no debía ser algo privativo de los hombres y se decidió a adaptarla como eje temático dentro de un universo femenino. Así es como en 2005, homenajeando a la primera pieza (o bien intentando reivindicarse de haberla hecho al final) titulo Sympathy for Lady Vengeance a la historia de una bellísima mujer que es acusada un delito que no cometió y que significo nada menos que la traición de quien ella creía el amor de su vida.

Así, al igual que el Dae-Zu de Old Boy, el director encuentra en los duros años de encierro de la muchacha, el medio propicio para la planificación de una venganza que, a diferencia de las otras obras, alcanza un carácter colectivo, ya que ella se deberá valer de un grupo de personas para llevar a cabo su cometido una vez que es liberada.

Estas tres piezas constituyen una obra maestra tanto individualmente como consideradas dentro del todo que conforma la trilogía. Cada una de ellas propone un despliegue audiovisual pocas veces visto en el cine y, cada una de las imágenes que componen el film, alcanzan una importante densidad dramática al estar acompañadas de diferentes piezas musicales especialmente creadas para tal ocasión.

Uno de los aspectos que mas llaman la atención en el cine de Park es la particular forma que este realizador tiene para lograr las transiciones dentro de las escenas, así como el adecuado uso de elementos fantásticos que, lejos de parecer un despropósito narrativo, logran darle a las historias un carácter metafísico que genera en el espectador una inevitable identificación con los personajes y la trama propuesta.

La Promesa, una fábula épica de Chen Kaige

El director chino Chen Kaige hizo su aparición en los primeros años de la década del noventa con el éxito deAdiós a mi concubina, un film que a pocos días de su estreno lo llevó a estar catalogado por la opinión publica estadounidense como una de las grandes promesas del cine oriental. Años más tarde volvió al ruedo con El Emperador y el asesino, pero sin dudas, la película con la que mas conmovió fue Togheter, un drama en el que mostraba a un humilde padre dispuesto a todo para convertir a su pequeño hijo en el mejor violinista de la Ópera de Beijing.

Desde entonces no se supo más de él, ni tampoco cual seria su siguiente obra. Lo cierto es que luego de cuatro años de ausencia frente a la pantalla grande, volvió al ruedo con La Promesa, una propuesta arriesgada (sobre todo teniendo en cuenta la hibridación de géneros que logra) pero a la vez con un gran nivel artístico y una puesta en escena pocas veces vista en el cine oriental.

En La Promesa, Kaige despliega una historia que parece salida de una milenaria fábula oriental: perdida en un campo de batalla en el cual sólo han quedado ciento de cuerpos sin vida, la pequeña Quingcheng busca, entre los cadáveres de los soldados, un trozo de comida que la salve de correr con la misma suerte que ellos. De esa forma, victima de una atroz desolación, la pequeña intentará refugiarse en un cristalino lago en las afueras del bosque, y será allí donde encuentre la solución a casi todos sus problemas.

De las profundidades del lago, emerge la diosa Manshen (una bella ninfa con cualidades de sirena) que no solo le informa que su madre ha muerto, sino que además, le dice que ella puede darle las mejores ropas y los mas grandes manjares por el resto de su vida, pero con una condición: jamás debe enamorarse y, si lo hace, el hombre que intente poseerla se irá rápidamente de su vida. La pequeña le promete que jamás intentara conocer el amor, y cuando ésta se aleja, la diosa le aclara que si algún día quisiera romper la promesa, deberá conocer a alguien capaz de volver el tiempo hacia atrás, lograr que el invierno llegue en primavera y hacer que los muertos vuelvan a la vida (todas imposibles de conseguir, al menos a primera vista)

Veinte años después, Quingcheng es una de las cortesanas favoritas del rey y comienzan los problemas cuando este, perdidamente enamorado de ella, intenta poseerla y hacerla su esposa. Paralelamente, el director cuenta la historia del guerrero protector del rey (uno de los hombres mas valientes del reino, tanto que por ello ha sido designado para velar por su seguridad personal) y que es además el jefe del ejército imperial.

Un día, en medio de una matanza de esclavos, descubre a uno que es sumamente veloz y decide perdonarle la vida, haciéndolo su mano derecha. Pero la diosa Manshen se aparece en el bosque una noche en la que este paseaba junto a su esclavo y le revela que debe matar al rey, ya que de lo contrario querrá poseer a la princesa y se romperá con ello la promesa.

Ante semejante orden, el guerrero no se atreve a asesinar al rey y decide enviar al esclavo, valiéndose del pretexto de que con la mascara de la armadura nadie lo reconocerá. Y a partir de allí comienzan a reinar las confusiones, ya que Quingcheng se enamorará del enmascarado, sin saber que en realidad, quien se escondió tras el traje aquella noche, lejos de ser el protector del rey, era en realidad, el fiel esclavo.

De esa forma, al develarse el misterio, el joven esclavo deberá cumplir con las tres condiciones que la diosa Manshen le impuso a la niña cuando le salvo la vida, pero lo que no sabe, es que los tres cumplidos que deberá sortear están íntimamente ligados con su historia personal y, con ellos, descubrirá el motivo por el cual, desde pequeño, fue reducido a la esclavitud.

Con esta superproducción, Chen Kaige mas alla de contar de forma impecable una de las historias mas encantadoras que haya dado la épica en cine, consigue posicionarse como el realizador de la película mas costosa en toda la historia del cine oriental.

El gran despliegue de realización (los miles de extras, adaptación de grandes escenarios naturales y un costosísimo vestuario) pese a ser lo que mas impacta en el espectador, no puede opacar las sólidas escenas y los elaborados diálogos que, en boca de los actores, los hacen uno de los elementos del film que mayor brillo alcanzan.

El único punto reprochable de la obra, quizás sea aquel relacionado con la excesiva manipulación de algunas de las imágenes tratadas digitalmente, las cuales de haberse dosificado, hubieran evitado cierta perdida de verosimilitud que se da en algunas de las escenas en las que se usaron.

En definitiva, La Promesa es un interesante híbrido entre los cuales se combinan la épica, la novela caballeresca y la novela romántica. Un film compuesto por imágenes que embelesan desde lo visual y que están teñidas de una profunda carga poética, la cual la hace comparable a cualquier obra de Akira Kurosawa, el gran maestro del cine oriental.

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Fabían Polosecki: el buscador de almas

La Argentina apenas comenzaba a transitar la década del noventa cuando Fabián Polosecki arribó a la televisión con Del otro lado, un programa que a poco de ser puesto en el aire, pasó a la historia como una de las propuestas más novedosas que se haya visto en el periodismo argentino, y que ofició de bisagra marcando un antes y un después en la forma de concebir la entrevista.

Hasta ese momento, la televisión argentina (al igual que la televisión de los principales países del mundo) llevaba a cabo una celosa selección de aquellos personajes que luego sentaría en un estudio de televisión para ser entrevistados. Este fenómeno se daba por que durante esos años, la entrevista televisiva más allá de ser considerada un género periodístico, constituía la forma más idónea para legitimar a un personaje. Por entonces se suponía que quien era sometido a una entrevista, era por que ocupaba un rol de prestigio dentro de la sociedad y por ende, se daba por sentado que algo interesante tendría para decir.

Esa es la explicación por la cual la llegada de Fabián Polosecki significó una bocanada de aire fresco no sólo respecto del género, sino también, en cuanto al estilo, ya que con su novedosa visión del mundo replanteó los códigos que se debían tener en cuenta a la hora de hacer una entrevista. Así es como desde su programa, demostró que cualquier persona (independientemente de su posición social) era digna de ser entrevistada y que cualquier individuo, en mayor o menor medida, tiene algo interesante para contar.

Así es como Del Otro lado en poco tiempo se convirtió en un derroche de poesía, periodismo y una demoledora muestra de realidad. Para hacerlo, Polosecki se alejó de la imagen de entrevistador esnob propuesta por el establishment, abandonó el frío estudio de televisión y se dedicó a recorrer insólitos rincones de Buenos Aires, donde encontró los personajes más variopintos y con los que consiguió revalorizar la conversación, dejando en claro que era un arte, antes que un simple género periodístico.

De esa forma, por el lente de su cámara desfilaron prostitutas, travestis, ladrones, estafadores, excluídos, niños, drogadictos, locos, bohemios, borrachos, artistas, escritores y otras tantas almas que abundan en las grandes ciudades, esas en las que el ruido ensordecedor cada vez deja menos espacio para la palabra y acaban fagocitándose las historias de la vida real, que en reiteradas oportunidades, superan a las de ficción.

Pero un 3 de diciembre de 1996, como una paradoja del destino, esa realidad que él tan bien supo mostrar a través de su cámara omnisciente, lo llevó a arrojarse a las vías del tren, dejando atrás un misterio, cientos de interrogantes y un magnánimo legado periodístico.

Es por eso que, a diez años de su desaparición y quizás fascinados con su corta pero interesante existencia, los periodistas Hugo Montero e Ignacio Portelo (ambos redactores de la revista cultural Sudestada) acaban de publicar la biografía de este gran referente del nuevo periodismo, bajo el título Polo: el buscador

Tras un exhaustivo trabajo de investigación (que queda demostrado a lo largo de las 200 páginas que componen la obra) , los autores recomponen los principales hitos en la vida del periodista, con especial énfasis en su paso por los distintos medios en los cuales ejerció la profesión y en los que dejó su personal e inolvidable impronta.

El lanzamiento oficial del libro será el 27 de Abril en el Hotel Bauen de Buenos Aires, pero a través de la página del Diario Clarín, se puede descargar un adelanto del primer capítulo, en formato Pdf y totalmente gratuito.

Una excelente oportunidad para descubrir luces y sombras de una las mentes más brillantes e innovadoras que ha dado el periodismo argentino y referente de gran importancia para las futuras generaciones de comunicadores, documentalistas y realizadores televisivos.

Título: Polo: el buscador, Autor: Hugo Montero e Ignacio Portela, Editorial: Catálogos, ISBN: 950-895-207-5, Clasificación: Biografía, Páginas: 221 Formato: Rústica, Publicación: Febrero de 2006, Idioma: Español

Paradise Now, un thriller psicológico de Hany Abu-Assad

Prefiero creer en el paraíso a vivir en el infierno

Ante cada noticia publicada en los diarios sobre casos de inmolaciones en el territorio palestino, todos nos hemos hecho preguntas como ¿Qué pasa por la cabeza de alguien que sabe que va a morir? O ¿Alguien puede anular el instinto de supervivencia invocando el nombre de Dios? Lo cierto es que, en la mayoría de los casos, las respuestas posibles son tantas (y tan disímiles) que no queda mas que considerarlas planteos retóricos a los que se debe dejar librados a las infinitas interpretaciones que el imaginario colectivo pueda darles.

Es por eso que, basándose en esas preguntas que se hace buena parte de la población mundial, Hany Abu-Assad se decidió a plasmar en 87 minutos de película, un repaso detallado de las últimas 24 horas en la cabeza de alguien que sabe que se va a morir y que, a cambio de su sacrificio, alcanzará automáticamente un lugar de privilegio en esa entelequia cultural a la que muchos fundamentalistas llaman “Paraíso”.

Así es como en Paradise Now, el director somete a la prueba santa a dos jóvenes amigos palestinos (Said y Khaled) que habitan en un pequeño pueblo de Cisjordania, donde realizan tareas en un taller mecánico para sostener a sus familias (que en el caso de Said ha quedado desmembrada ya que su padre fue asesinado por los israelíes durante la ocupación de la frontera) De esa forma, mantienen una vida aparentemente en calma, pero todo cambia cuando un agente terrorista les comunica que han sido elegidos para inmolarse en territorio israelí con el objetivo de vengar la muerte de un joven del mismo barrio al que asesinaron antes de que pudiera llevar a cabo la operación.

Recibida la noticia, ambos amigos pasan la última noche junto a sus familiares (a los que no deben informarles acerca de la misión) y en esas interminables horas se desatará un proceso psicológico bien diferente en cada uno de ellos, ya que, para Khalid –por ejemplo- la elección de llevar a cabo la operación supone lo mejor que le pudo haber pasado, ya que se asegurará la entrada al paraíso por la puerta grande, mientras que, para Said, el resultado es bien distinto.

Cargado de dudas y con una inseguridad propiciada por su falta de fe, comienza a tomar conciencia de todo aquello que perderá en el mismo momento en que tire de la cuerda ubicada bajo su camisa y active el cargamento que tendrá pegado en el cuerpo (y que lo hará volar por los aires en cuestión de segundos)

Finalmente la noche pasa y llegada la mañana, ambos amigos son llevados a una casa abandonada en la que, los organizadores del atentado, les cambiarán la fisonomía, les colocarán los explosivos y los vestirán con ropas adecuadas para no ser reconocidos por el enemigo. Una vez superada esa instancia, los transportan hacia la frontera con Israel, pero al intentar cruzar, la policia los descubre y se desata una balacera, obligándolos a volver a su país.

Said (que demostró tener mas dudas que claras convicciones) ve con este fatídico suceso la posibilidad perfecta para salvar la vida y regresar con su familia. En cambio su amigo, fundamentalista hasta los huesos, retorna al seno de los terroristas y decide emprender la búsqueda de su compañero, con la idea de hacerlo entrar en razones, ya que por su culpa él vio frustrada su posibilidad de ingresar en el paraíso.

A partir de esa búsqueda es que se perfecciona un mecanismo tan dramatico como conmovedor, ya que Said (quien a simple vista quedo frente a sus jefes como un cobarde) se replantea la posibilidad de un mundo mejor traspasando las fronteras del plano terrenal, y Kahlid, por el contrario, cae en un callejón sin salida en el que descubre que su amistad, y las ansias de que Said sobreviva son mucho mas fuertes que el deseo de alcanzar el paraíso tal como se lo propone su cultura.

Paradise Now es un film que cumple magistralmente con aquella característica del cine que es la de lograr un “efecto espejo” entre la trama que se cuenta y el universo psicológico del espectador, dejando en claro, que el hombre cuando es sometido a cuestiones que lo superan en su condición humana puede tornarse tan ambiguo como contradictorio.

PARADISE NOW (2005, Palestina) Dirección: Hant Abu-Assad, Elenco: Kais Nashe, Lubna Azabal y Ali Suliman (86 minutos, Color)

Cuéntame los años de la movida

“Algo está pasando. Habitaciones Elmer Batters en pleno centro del Levante español. Elmer Batters, el fotógrafo fetichista americano de los años 60/70. Sus gorditas de panties, sandalias de tacón, sombreros y lametones en los pies, retratadas en un ambiente idéntico a la habitación de la que hemos hablado, eran sólo admiradas en aquella época por algunos aficionados a la cultura pop y a los fetichismos sexinocentes. Y Olvido lo es. Cierra los ojos con fuerza y los vuelve a abrir, recorriendo otra vez la habitación de izquierda a derecha. No repitió el gesto por no parecer Marujita Díaz. ¡Esto era de no dar crédito! No se oyó un grito de satisfacción en todo el hotel, pero Alaska pensó que aquello era , como mínimo, para ladrar de gusto”.

El Elmer Batters del párrafo anterior, es nada más y nada menos que uno de los fotógrafos de fetiche más representativos del movimiento pop estadounidense (considerado por la crítica como el Andy Warholl de la fotografía). La Olvido Gara (Alaska) a la que se alude, no es otra que la jovencita de sangre azteca que en los ochenta llevaba poco tiempo viviendo en Madrid y que revolucionó a varios sectores de la sociedad, cuando desde los fotogramas del primer film de Almodóvar (Pepy, Lucy, Bom y otras chicas del montón), encarnando a una cantante punk que por las noches se vestía de chulapa, se posicionaba como referente de una juventud que pedía a gritos forjar una identidad como tal.

Personajes, escenas, situaciones y recuerdos como éstos son los que pueblan los 24 textos que dan forma a “Cruce de perras y otros relatos de los 80´S”, el libro de reciente edición escrito por Víctor Coyote, en el cual a través de intimidades, vivencias y diálogos compartidos con algunos de los que hicieron “la movida”, realiza una pintura de aquellos años dorados en los que Madrid dejaba atrás su etapa más oscura y resurgía de sus cenizas, posicionándose como la capital cultural del mundo.

Creador y voz cantante del grupo Los Coyotes, el autor expone a modo de crónica, una serie de episodios en los que no faltan las referencias a las diferentes tribus que compartían espacio en la ciudad, la liberación sexual, las drogas, la música, el destape y de cómo ellos, los artistas, vivieron aquellos años de transición en los que se produjo la consolidación de un modelo de sociedad española moderna.

Un libro de indispensable lectura para quienes vivieron su juventud por aquellos años, y para los que no tuvieron la suerte, será una excelente posibilidad para que descubran uno de los períodos más intensos y fructíferos de la historia de España.

La Huella del crimen

Debo reconocer que uno de mis primeros encuentros con la cinematografía española fue a fines de los años ochenta con La Huella del crimen, aquella saga pergeñada por el periodista Pedro Costa, quien luego de haberse internado prácticamente en las hemerotecas más recónditas del país, pudo convertirla en uno de los trabajos de cine testimonial más importantes de la historia de España.

Siguiendo el ejemplo de Buñuel (quien de los diarios extraía historias que le servían de fuente de inspiración para sus películas) este cronista se dio cuenta de que a partir de los crímenes que se cometen en un determinado lugar, se puede hacer una lectura bastante certera de cuál es el estado en que se encuentra esa sociedad, y por ende, ir armando el rompecabezas que una vez terminado, dejará al descubierto la verdadera identidad de un pueblo. Por eso no es casualidad que el eslogan elegido por los realizadores de aquella serie haya sido “La historia de un país es también la historia de sus crímenes”.

El proceso de selección de los casos no fue sencillo, ya que buscaron que cada una de ellos nada tuviera que ver con el otro, sobre todo con la finalidad de no repetir lugares geográficos ni superposiciones temporales. Una vez acabada la investigación, Costa se decidió por una docena de historias, las cuales fueron rodadas en los escenarios originales e importaron un interesante despliegue tanto actoral como de dirección, ya que cada una de ellas fueron pensadas como una unidad cinematográfica con identidad propia, relacionándose únicamente a través del crimen como hilo conductor.

Así es como las doce entregas, finalmente recayeron en realizadores como Juan Antonio Bardem, Vicente Aranda, Pedro Olea, Angelino Fons, Ricardo Franco, Rafael Moleón, Antonio Drove y el mismo Pedro Costa. Los elencos, no menos importantes, se armaron con figuras como Carmen Maura, Victoria Abril, Aitana Sánchez Gijon, Terele Pavez, Fernando Guillén, Juan Echanove, Juanjo Puigcorbé entre otros.

Desde hace un tiempo, la obra completa fue digitalizada y editada en formato dvd. Es por eso que ante la posibilidad que nos brinda esta nueva tecnología, sumada a la ampliación de información (en cada una de ellas hay interesantes extras en los que se han incorporado informes de cada caso, asi como entrevistas a los directores y algunos de los que le pusieron el cuerpo a los personajes) y la importancia que tuvo el ciclo en la historia de la televisión española, hemos decidido – a modo de homenaje – ir publicando las críticas de algunos de los capítulos que mayor repercusión alcanzaron.

La primera entrega será El crimen de Perpignan, aquel capítulo dirigido por Rafael Moleón, y protagonizado por Juanjo Puigcorbé y Aitana Sánchez Gijón. Además, con esta colección inauguramos una nueva sección en el blog, denominada Series de TV, en la cual iremos publicando críticas y novedades sobre diferentes series y miniseries que se han transmitido a traves de las pantallas de las principales cadenas del mundo y que han significado una parte importante en la historia del séptimo arte.

Director´s Cut, de Hernán Findling

Si bien en los últimos veinte años el cine argentino ha logrado consolidar una identidad propia, hay algunos géneros en los cuales aún no ha podido definir lineamientos de estilo ni una prolífica producción artística. Sin lugar a dudas, uno de los mayores vacíos que sufre la cinematografía nacional es respecto al género suspenso y terror, uno de los grandes olvidados a la hora de generar un guión o de filmar una historia.

Es por eso que muchas veces, en un intento reconciliador, aparecen algunos realizadores que se juegan a innovar en el ríspido género, aunque en la mayoría de los casos, los resultados finales, lejos de alcanzar un espacio de reconocimiento acaban engrosando la lista de películas de “clase b” que año tras año se proyectan en festivales menores y que en raras ocasiones llegan a ser vistas por los espectadores del cine tradicional.

Un buen ejemplo de esto lo es Director´s Cut el film del director Hernán Findling, quien no sólo se juega a contar una historia con todos los elementos de un horror-movie sino que además dobla la apuesta al usar el inglés como idioma original.

En Director´s Cut se cuenta la historia de un director de cine que se encuentra en pleno proceso de rodaje de una película de horror al mejor estilo Martes 13 (con asesino encapuchado y todo) donde no faltan ni el vestuario del colegio donde se bañan chicas pulposas ni las típicas persecuciones a oscuras por los pasillos del colegio. Lo cierto es que al filmar la última escena, tienen un percance con el actor principal que los sumirá en un total estado de paroxismo.

Una vez terminado el film y acabado el proceso de edición, el director organiza un encuentro en su extraña casa (la cual se intenta mostrar como una mansión norteamericana y salta a la vista que en realidad se trata de una típica casa porteña de estilo colonial con rejas españolas y farol incluído) para proyectarles la versión completa, tal cual como se verá en los cines el día del estreno.

Ya instalados todos en el living de la tétrica mansión, comienzan a ver el producto final, pero en pocos minutos toman conciencia de que lo que el televisor les proyecta nada tiene que ver con las escenas que ellos filmaron en el set. Así, los actores se ven ejecutando una serie de actos de los cuales son concientes que no cometieron y no pueden explicarse que es lo que está sucediendo. Pero la mayor sorpresa llega cuando en una de las escenas, ven que el actor que interpreta al asesino apuñala a una de las productoras y en el mismo instante la joven cae al suelo con el pecho lleno de sangre.

A partir de allí, el asesino matará uno a uno a los participantes del film convirtiéndo el living de la casona en una verdadera carnicería. Al ser interrogado acerca de qué es lo que sucede, el director les confiesa que todo es obra de un programa bajado de internet que permite que se produzca en la realidad lo mismo que sucede en la película de igual forma que en una cinta de moebius.

Respecto a lo actoral poco puede decirse, ya que las interpetaciones son tan efímeras como la historia que se cuenta. En cuanto al despliegue técnico tampoco hay elementos como para resaltar, aunque la música y la creación de climas tienen un tratamiento interesante, pero es obvio que por sí solas no llegan a compensar las falencias que sufre el film.

En definitiva, Director´s Cut es una película menor, con sobrados elementos para ser considerada una ópera bizarra, que lejos de abrir una brecha en el cine de terror, termina cayendo en los típicos clichés y los trillados recursos del género.

DIRECTOR´S CUT (Argentina 2006, 89 minutos, HD-HDV-Beta, Color). Dirección: Hernán Findling, Elenco: Ezequiel Campa, Mariana Levy, Maxime Segué, Andrés Bagg, Verónica Mari, Pablo Guelli Saavedra, Paula Marcenado.

Madame Satá, la ópera prima de Karim Ainouz

Estoy realmente feliz esta noche. Yo soy un bohemio, Amador. Ahora sólo falta ser profesional…

El barrio de Lapa es el escenario elegido por el director brasileño Karim Ainouz para desplegar la historia de Joao Francisco Dos Santos, uno de los personajes marginales más emblemáticos de Brasil y que, por los años treinta, supo trascender las fronteras de su pueblo hasta transformarse en un mito popular.

Para contar esta increíble historia, Ainouz se basó en las leyendas y anécdotas que hicieron circular durante años todas aquellas personas que conocieron a este controvertido personaje, y a partir de ellas, realizó un exhaustivo trabajo de reconstrucción histórica para luego plasmarlo en el cuidadoso guión que finalmente le da forma a esta maravillosa pieza.

La historia de Joao francisco Dos Santos se remonta a los inicios de la década del treinta, en una favela de Lapa, una de las mas peligrosas del país. Allí él vive con siete niños adoptados y comparte su casa con un travesti mulato y una mujer que encontró, gracias a su amistad, un refugio indicado para criar a su pequeña hija luego de quedarse sin casa en un barrio humilde de Rio de Janeiro.

Pero la vida de Joao no sólo se conforma de momentos en familia. Por las noches trabaja en un burdel de su barrio (en el cual es vestuarista de una famosa cantante de boleros devenida en figura decadente) y allí aprovecha para relacionarse con los estratos más bajos de una sociedad que da rienda suelta – en ese cabaret de mala muerte – a los más bajos instintos de la condición humana. Así es como mientras él imita a la artista que asiste con la ropa, se dedica a traficar drogas, a trabar amistad con maleantes y a probar los cuerpos de cuanto hombre se le pone adelante, sin importarle los riesgos que tales deseos pudieran acarrearle.

De esa forma, a medida que se desarrolla la historia, el espectador va descubriendo las virtudes y las bajezas de un hombre que parece haber venido a este mundo para experimentar la vida de una manera intensa y sin ningun temor a perderla en una de las tantas balaceras que, a diario, suceden en ese sórdido ambiente en el cual se mueve. Asimismo, el director aprovecha el marco social que le da la historia, para exponer el afán de este personaje por convertirse en un famoso cantante y asi, poder plantearse una vida mejor, lejos de la inmundicia a la que está condenado y de la cual no parece existir otra salida, más que la de dejar este mundo enfundado en un cajón de muertos (en una de las escenas, incluso se lo escucha cantar: “Cuando yo muera no quiero velas ni llanto, quiero un lazo amarillo con su nombre escrito. Si existe el alma, si hay otra encarnación, quisiera una mulata bailando en mi cajón”)

La película es una pieza de un gran nivel, sobre todo si se tiene en cuenta que se trata de la ópera prima del director, quien ya había acostumbrado al público brasilero con dos cortos titulados: Opreso (de 1992) y Paixao Nacional (1994).

El trabajo actoral alcanzado por el elenco, en su totalidad, es realmente magistral, con especial énfasis en el de Lázaro Ramos, quien le pone el cuerpo y las emociones a un personaje que no es para nada fácil de interpretar y que él logra componer a la perfección, imprimiéndole una gran dosis de verosimilitud.

Entre los elementos fílmicos que se destacan, sobresalen sin lugar a dudas la excelente dirección de fotografía a cargo de Walter Carvalho (quien logra imágenes que demuestran un minucioso trabajo de composición) y la dirección de arte bajo la órbita de Marcos Pedroso, dada la rigurosidad con la que supo reconstruir los ambientes de la época, tanto en la elección de las locaciones, como en la selección del material fílmico que se usó como imágenes recurso.

En definitiva, Madame Sata es una pieza más que recomendable, con una historia muy interesante y plagada de buenos momentos musicales, que emulan una de las décadas más prolíficas en el mundo del romanticismo y el bolero. Sin dudas, un film que ayuda a desentrañar la delicada situación por la que atraviesan ciertos sectores de la sociedad brasileña y que, sobre el final, invita a la reflexión acerca de que posibilidades reales de cambio tienen aquellos que les ha tocado en suerte (o en desgracia) nacer en uno de los ambientes menos aptos para satisfacer las necesidades básicas a las que aspira cualquier ser humano.

MADAME SATA (2005, Brasil-Francia) Dirección: Karim Hainouz, Elenco: Lázaro Ramos y Renata Sorrah, Producción: Walter Salles, Dirección de Fotografía: Walter Carvalho (98 minutos, Color)

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