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SOBRE LUIS OSPINA

Luis Ospina nace en Cali, Colombia un 14 de junio de 1949. La pluralidad de sus habilidades como director, montajista, productor, guionista y actor, dan cuenta de la creatividad, el talento, apasionamiento y sensibilidad que este artista caleño posee por el cine. Desde su adolescencia es un “activista cultural”, ya que frecuentaba asiduamente teatros y cines. En esta etapa demuestra una fascinación por el género de terror, influencias que se verán manifestadas en su primer largometraje “Pura Sangre” (1982), inspirado en don Adolfo Aristizábal, un poderoso industrial colombiano que necesita sangre de jóvenes víctimas (escogidas entre las distintas clases del proletariado) para sobrevivir. La misma, a su vez, funcionaba como una metáfora visual social que relaciona el vampirismo con la explotación de los oprimidos por parte de la clase dominante. En 1971 se reúne con sus amigos Carlos Mayolo, Ramiro Arbeláez, Andrés Caicedo y Patricia Restrepo y forman un grupo autodenominado Grupo de Cali, que mas tarde se reconocerá como la emblemática corriente cinematogr Caliwood. Esta concepción del cine se vincula con el filmar en la región, en los márgenes de la ciudad de Calí y con la recurrencia de abordar tópicos como el vampirismo, las drogas, la rumba, etc. La cultura popular en si abordada con un tono intensamente oscuro, macabro y sórdido. El grupo también abrirá un Cine-Club donde realizaran proyecciones públicas, que en un primer momento tenían como sede un teatro, pero que terminaran efectuándose en la casa del mismo Ospina. En este espacio se podían ver películas de Bergman, Buñuel o Antonioni, el gran cine de los años setenta. Y tenía como meta iniciar cinematográficamente al público, por esto no solo se limitaban a proyectar películas, sino que también repartían material teórico sobre las mismas. En paralelo fundaron la revista independiente “Ojo al Cine” dedicada al análisis y la reflexión del séptimo arte. Entre las realizaciones mas destacadas de Luis Ospina encontraremos “Agarrando Pueblo” (1977), realizada junto a Carlos Mayolo. Un mockumentary (falso documental) donde ambos directores registran intencionalmente con una insolencia casi grotesca a personajes callejeros que se encuentran en los contextos mas marginales. El carácter subversivo del film se relaciona con una posición contestaría ante un mercado internacional que venía a Colombia a llevarse retratos de pobreza y violencia gratuitamente, ponían de manifiesto la morbosidad sin explicar causas y razones del porque del subdesarrollo tercermundista. Agarraban pueblo, sin importarles el otro, sin ni siquiera tratar de entender la situación de las personas a la que filmaban. El mismo Ospina denominará a este recurso “pornomisieria”. La película, paradójicamente, al denunciar este estilo o modo de registro que no se acerca a la realidad dignamente, pone en evidencia total que no hay ingenuidad detrás de una cámara, que las formas de captar “la verdad” siempre van a estar manipuladas o teñidas de algún vestigio de engaño. Siguiendo su línea documental años mas tarde filma: “La desazón Suprema: retrato incesante de Fernando Vallejo” (2003). Fernando Vallejo, aquel escritor colombiano muy controversial radicado en México, que alcanza un alto grado de reconocimiento con su novela “La Virgen de los Sicarios”, la cual fue llevada a cine por el francés Barbet Schroeder. Ospina toma su cámara y se instala, en México, en la casa de Vallejo, donde lo filmará en su cotidianidad. Lo que procura captar es al ser humano tranquilo y frágil, mas allá del personaje público cuyas declaraciones a menudo son de lo más extremas y polémicas. El film es un acercamiento intimista que nos permite observar una de las facetas de Vallejo menos exploradas. En el 2007 vuelve con otro mockumentary, “UnTigre de Papel”, que gira en torno a la vida de Pedro Manrique Figueroa, precursor del collage en Colombia quien desaparece misteriosamente en 1981. Justamente, en alusión a su protagonista, la película es un collage que examina las relaciones que han existido, entre el arte, la política y todo tipo cuestiones sociales (incluyendo a los mas variados personajes), en un recorrido histórico entre los años 30’ y 80’ de Colombia. Es como si este tramo de historia se corporizará en Figueroa, ya que el mismo estará físicamente presente en los grandes acontecimientos que se suceden. Ospina utiliza este personaje que funciona como una especie de memoria social, para realizar una revisión y reflexión sobre su generación y a su vez sobre la identidad del cine mismo. Según sus propias palabras: “en el cine uno miente y miente y miente para poder decir la verdad”. Como todos los grandes artistas Luis Ospina está comprometido con su arte, con lo que expresa y con sus orígenes. Su dinamismo, pasión e ingenio lo llevan a experimentar las mas vastas manifestaciones cinematográficas, generando así una reflexión aguda sobre la concepción del cine, y a su vez, por su compromiso social y político, posicionándose como un legador de identidad del cine colombiano.

Maria Paula Rios

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