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PEQUEÑO DOSSIER: LECH KOWALSKI

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“A la hora de filmar una agonía no tengo límites, porque los límites son un invento social. Mi objetivo como director es romper todos los límites. Ese es el objetivo de ser una persona creativa: superarlos” (L. Kowalski)

La identidad es una necesidad básica para el ser humano, poder respondernos a la pregunta de ¿quién soy? es tan necesario como el afecto o el alimento, y es un cuestionamiento continuo cuya respuesta se indaga en imágenes, fragmentos, recuerdos, historias, relaciones con uno mismo y con otros; lo que cada persona va incorporando a lo largo de su vida en determinado contexto histórico, social y cultural. Fortalecer la identidad se liga con encontrar ese sentimiento interno de unidad que delimita nuestra singularidad, nuestra esencia y nuestra forma de ser en y con el mundo.Varias de las películas de Kowalski se remontan a sus más tempranos orígenes, efectuando de este modo una búsqueda personal a través de testimonios que lo ayudan a seguir reconstruyendo su historia, su lugar de pertenencia. Lo podemos distinguir en films como “La Fabrica de Botas(2000), donde un grupo de punks polacos tienen una fabrica de botas de corte militar o en “La Carretera de Hitler” (2002) donde filma un recorrido en la carretera construida por Hitler en Polonia, una especie de road movie existencial, en la cual entrevista a prostitutas búlgaras y sus clientes camioneros, a un grupo de gitanos, a un vendedor de hongos y a jóvenes punks. O adentrándose en las memorias de su madre en “Al Este del Paraíso” (2005), tercera parte de esta trilogía polaca, y su obra mas significativa, ya que sintetiza su búsqueda personal, artística y filosófica en este periodo de su vida. En esta película podemos considerar dos partes. La primera se centra en las memorias de la madre de Lech Kowalski, Maria Werla, y el tipo de vínculo que el director mantiene con ésta. Se basa en una larga entrevista en la que ella narra con suma emotividad su experiencia durante la Segunda Guerra Mundial sobre la peligrosa búsqueda de sus familiares desaparecidos en Polonia, supuestamente deportados a Siberia y todos los sucesos que ocurren durante la búsqueda: el frió, el hambre, ver la muerte de cerca. Experiencias traumáticas y dolorosas propias del horror de una guerra. La segunda parte, a modo de analogía con el testimonio narrado por su madre, Kowalski muestra imágenes de sus películas y otras pertenecientes a su archivo personal, las cuales refieren al Nueva York de los años setenta. Con la voz en off, sobre estas imágenes, habla de si mismo, su modo de vida, su búsqueda, involucrándose con los outsiders del sistema imperante en la sociedad norteamericana. Compara su historia de vida con la de su madre para encontrar algo de sentido a los sacrificios y sufrimientos vividos por la misma durante la guerra. Lech Kowalski encuentra un lugar en la cultura Underground neoyorquina y nunca deja de poner frente a su cámara personajes marginales, por quienes gira gran parte de su cine. Durante los años setenta el enojo estaba dirigido hacia la sociedad y el stablishment y surgen movimientos como el punk que burlaban a los convencionalismos que ocultaban formas de opresión social y cultural. El término inglés “punk” tiene una connotación despectiva; en objetos alude al significado de “basura”, y en personas oscila entre los términos, “vago”, “despreciable” o “escoria”. La filosofía del movimiento punk manifiesta nociones como el no conformarse con una única verdad, cuestionar todo lo que nos rodea, no actuar acorde a las modas y las manipulaciones mediáticas y por sobre todo estar en contra del consumismo. Esto lleva a tales movimientos a la marginación social por ser “diferentes” o no adecuarse a lo correctamente establecido. Kowalski en “D.O.A” (Muerto al Llegar)(1981) sigue con su cámara 16mm la polémica gira norteamericana de los Sex Pistols en 1978 y el shock cultural que la misma genera en el ideario norteamericano. La intensidad de las interpretaciones de los Pistols y el registro de los testimonios de la gente del público, le dan al documental una fuerza estética y emocional única. Como plus extra hay imágenes de grupos del momento como The Clash, Sham 69, The Rich Kids, Dead Boys y otros. Y un hallazgo imperdible, una entrevista con Sid Vicius y Nancy Spungen poco tiempo antes del trágico episodio de sus muertes. También realiza “Nacido para perder” (1999) que se enfoca en el mítico Johnny Thunders, músico punk heroinómano de la escena neoyorquina que formó parte de los New York Dolls y fue líder de los Heartbrakers, dos bandas fundamentales del rock de los años setenta. En “Gringo (La Historia de un Junkie)” (1984), muestra la vida de un joven punk junkie llamado John ¨Gringo¨ Spacely, los encuentros con sus amigos y su viaje por el mundo de la heroína. La crudeza de la puesta retrata visceralmente los efectos devastadores de esta droga. Siguiendo esta línea, produce “Ey ¿esta Dee Dee en casa?” (2003), un homenaje a Dee Dee Ramone. La misma esta inspirada en una entrevista que le realizo tiempo antes de su muerte. Según el mismo Kowalski cita: “ Cuando Dee Dee murió, yo quería hacer una película simple y pura sobre él, no una de esas estúpidas historias de rock tipo MTV. Algo simple para recordar que personaje increíble era Dee Dee. Pienso que la película lo captura de una manera asombrosa. Es simplemente él. Es Dee Dee.” Provocativo y excluido durante mucho tiempo al igual que los personajes que él mismo retrata, Kowalski es dueño de un estilo donde el azar, la espontaneidad y la improvisación juegan un papel muy destacado. El modo en que se involucra emocionalmente en sus películas hace de este un realizador comprometido con el cine, ya que logra una congruencia real entre lo que profesa y lo que capta con la cámara.

En modo de homenaje a este gran cineasta, termino la nota citando palabras suyas que, a mi modo de ver, resumen un poco su historia como artista y la esencia de su modo de ser: “Terminé a la fuerza haciendo porno y aprendiendo acerca de la vida. Nunca hice mucho dinero, pero aprendí como manejar equipos y como tratar con toda clase de gente rara que vivía en los márgenes de la sociedad y no se preocupaba por tener que levantarse a las 6 AM para llegar a horario al trabajo. Mucha gente se pasa la vida haciendo esto. Yo aprendí a no hacerlo. Si me levanto temprano es por mí, y como soy un artista independiente trabajo 20 horas al día. Es un compromiso full time y no es trabajo. Es mi vida…… “

Maria Paula Ríos


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