Noviembre 21, 2009 | Por paostreit | Claves: agriculatura, dengue, gripe, monsanto, soja | # Enlace permanente
Detrás del dengue y la Gripe A, que produjeron víctimas en distintos puntos del país y llegaron para quedarse, aparecen los agrotóxicos y el modelo productivo del campo. Un estudio revela lo que muchos medios saben pero prefieren callar
Hace algunos meses atrás, la localidad de Charata en el centro oeste de la provincia de Chaco brillaba como un diamante y se regocijaba con los beneficios de haber apostado al boom sojero. Sin embargo, todo lo que brilla no es oro. En poco tiempo pasó de la riqueza a ser considerada “la capital nacional del dengue”. Esta situación no es pura coincidencia, algunos especialistas sostienen que la soja sería una de las causas de esta epidemia.
Un trabajo reciente del ingeniero agrónomo Alberto Lapolla vincula la epidemia de dengue con la sojización. “Por un lado el complejo de agrotóxicos utilizados para el sistema de la Siembra directa-sojaRR, se basa en el uso masivo de glifosato, endosulfán, clorpirifos, 2-4-D, atrazina, paraquat, y otros pesticidas. Todos poseen una fuerte acción devastadora sobre la población de peces y anfibios, predadores naturales de los mosquitos, transmisores del dengue y la fiebre amarilla”.
Para Lapolla esta epidemia coincide como en años anteriores, con que la multinacional Syngenta llamaba la República Unida de la Soja, es decir la región comprendida por las zonas de Bolivia, Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay sembradas con el mágico poroto transgénico forrajero producido por la multinacional
Monsanto, y rociado con abundantemente glifosato (Round up) y otros herbicidas.
El Dr. Nicolás Schweigmann es Director del Grupo Estudios de Mosquitos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires e Investigador del Conicet, para él no existe una vinculación directa entre el uso de glifosato y el mosquito del dengue ya que este agrotóxico se usa en ambientes rurales mientras que el mosquito Aedes aegypti es exclusivamente domiciliario. Sin embargo sostiene que el uso de
los insecticidas que se utilizan mata también a los predadores de los mosquitos: a las hormigas que se comen los huevos del Aedes, a los predadores de larvas, a los peces y a los sapos.
la aplanadora
El brote tuvo su origen en la propagación de la epidemia que afectó a Bolivia. Y tuvo su causa principal en el calentamiento global que afecta a nuestro planeta, que al producir el aumento de las temperaturas mínimas y medias extiende las enfermedades tropicales como el paludismo, fiebre, amarilla, dengue y malaria, entre otras, hacia las regiones templadas, es decir hacia Argentina.
La agricultura, al realizarse sobre el desmonte y quema de árboles, significa más producción de dióxido de carbono que sumado a otros gases generados por la utilización de fertilizantes, determina la creación de una capa que impide la salida de energía. Ese escudo hace que la tierra se mantenga más caliente. Eso determina temperaturas más elevadas y cambios en los regímenes de lluvias que pueden favorecer el desarrollo y crecimiento de insectos, entre ellos los vectores de enfermedades.
Lapolla afirma que esta es la razón principal de por qué volvió el dengue a nuestro país; sin embargo, considera que hay otras relaciones causales del múltiple complejo ambiental que afecta a la expansión de una enfermedad como el dengue.
“A las políticas de destrucción del Estado y sus controles aplicados durante los noventa, que cesaron las fumigaciones preventivas, y a la falta de nuevos productos químicos para combatir al insecto vector Aedes aegypty, debemos en el caso argentino sumar la tremenda expansión del área sojizada en Pampa Húmeda y extensas regiones del NEA y del NOA, lindantes con Bolivia, Brasil y Paraguay” puede leerse en el reciente trabajo.
El Ingeniero Agrónomo Javier Souza Casadinho, miembro de la Red de Acción en plaguicidas y sus alternativas de América Latina (RAPAL), de Pesticide Action Network (PAN) y docente de la Facultad de Agronomía de la
Universidad de Buenos Aires, coincide con que el modelo productivo basado en el monocultivo de soja transgénica, la utilización de herbicidas, fungicidas e insecticidas posee su impacto en la tasa de reproducción y supervivencia del vector. “La utilización de plaguicidas generan resistencias genéticas que pasan de generación en generación.
Cuando esto sucede los productores incrementan las dosis, la cantidad de aplicaciones o utilizan productos cada vez más tóxicos”.
El modelo sojero no sólo impacta en las condiciones de acceso al trabajo, sino también en la salud y vivienda de los trabajadores. “Los campesinos expulsados de sus tierras, no sólo por desalojo sino por malvender sus propios predios, viven en malas condiciones de salubridad e infraestructura sanitaria y saneamiento ambiental que impactan en la salud y se constituyen en factores que pueden predisponer la reproducción de los insectos”, sostiene Souza Casadinho.
Un segundo elemento de la relación entre la sojización y la epidemia de dengue es la enorme deforestación producida en las áreas boscosas y de monte de las regiones del NEA y del NOA. La tala y quema de bosques y montes para dedicar las tierras al cultivo de soja, ha determinado la migración de los mosquitos hacia otras zonas donde han encontrado condiciones óptimas para su supervivencia, afirma Souza Casadinho.
“Es imposible negar la relación entre la destrucción de los predadores de los mosquitos que provoca la sojización por vía de los venenos que se usan para su cultivo, como por obra de la depredación de los montes y bosques nativos que produce su cultivo descontrolado, y por ende su responsabilidad central en la existencia de la actual epidemia de dengue. Una mancha más a cargar en el disparate sojero”, finaliza Lapolla.
¿virus artificial?
En los últimos meses, una nueva enfermedad irrumpió en el mundo: Gripe A (H1N1). En México algunos especialistas señalan que ese virus tiene responsables concretos: la empresa estadounidense Smithfield Foods Inc., la productora de carne porcina más importante del mundo.
El pasado 11 de mayo, el esposo de la primera estadounidense fallecida por Gripe A, Steven Trunnell, inició una demanda contra la empresa por daños y perjuicios por la “muerte injusta de Judy provocada por Smithfield Foods”. Marc Rosenthal, abogado de la familia, reveló que esa compañía posee más de un millón de cerdos hacinados en las 200 porquerizas situadas en los alrededores de La Gloria, un pueblito mexicano perteneciente
al municipio de Perote, en el Estado de Veracruz. Se propone denunciar el horror de los insalubres criaderos industriales de puercos y aportar pruebas de que la Gripe A (H1N1) tuvo su origen en esas inmundas pocilgas de La Gloria, desde donde se está propagando a todo el planeta.
Según un artículo escrito por Ignacio Ramonet para Le Monde Diplomatique, la empresa Smithfield Foods niega cualquier relación entre sus instalaciones y la aparición de un foco de nueva gripe a las puertas de sus granjas. Sin embargo, sostiene Ramonet, un informe reciente de la ONG española GRAIN alerta que “el aumento en gran escala de zahúrdas industriales creó las condiciones perfectas para el surgimiento y dispersión de nuevas formas de gripe altamente virulentas.
Tales criaderos constituyen bombas de tiempo listas para desencadenar epidemias mundiales”. En 2006, unos investigadores del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos habían declarado: “La alta concentración de enormes cantidades de animales apretujados en muy poco espacio facilita la rápida transmisión y mezcla de los virus”.
En marzo de 2003, la revista Science ya había advertido que la gripe porcina estaba evolucionando en fase rápida a causa del aumento del tamaño de los criaderos industriales y del uso generalizado de antibióticos y vacunas.
Para la periodista austríaca Jane Bürgermeister, “no hay ningún virus que represente una amenaza para la población”. En una denuncia presentada ante el FBI en Austria el 10 de junio, presenta pruebas que conducen a creer que “el virus de la gripe aviar y la gripe porcina han sido creados por laboratorios de bioingeniería”.
Para la periodista el virus se creó y fue puesto en libertad con la ayuda de la OMS a quien señala como responsable de la abrumadora pandemia.
| Por paostreit | Claves: glisofato | # Enlace permanente
Problemas de salud y desalojo compulsivo de campesinos avanzan al compás de los grandes productores de soja. Hace una década que el modelo de monocultivos a gran escala diezma a los pequeños productores y comunidades rurales de todo el país
Ojos irritados, alergias, mareos, problemas respiratorios y dérmicos son sólo algunas de las consecuencias del uso indiscriminado de agrotóxicos y del avance de la producción sojera en nuestro país.
En la década del ’90, el entonces secretario de Agricultura de Carlos Menem, Felipe Solá, autorizó la siembra de semillas modificadas genéticamente y el uso intensivo de glifosato, el agroquímico más usado por los productores sojeros y que representa el 37% del total de herbicidas utilizados.
A partir de ese momento, el monocultivo comenzó una escalada sin precedentes desplazando al trigo y al maíz.
En 1997, en Argentina se cosecharon 11 millones de toneladas de soja transgénica y se utilizaron 6 millones de hectáreas. En la campaña 2007-2008, la cosecha llegó a los 47 millones de toneladas y abarcó 18 millones de hectáreas que consumieron millones de litros de glisofato. Su uso pasó de un millón de litros en 1991 a 200 millones en 2007.
De esta manera, nuestro país se transformó en el segundo productor mundial de transgénicos del mundo, el tercer exportador mundial de grano de soja (luego de Estados Unidos y Brasil), el primero de aceite y por sobre todo, en un país altamente fumigado con Roundup Ready, nombre comercial del glisofato producido por la empresa Monsanto en Zárate.
“El problema del glifosato es grave por las cantidades que se utilizan, por el modo de aplicación y por su impacto en la salud, pero no es el único. En la actualidad se utilizan una serie de plaguicidas extremadamente tóxicos con capacidad de producir daños en la salud a corto plazo.
Es el caso de los insecticidas Endosulfán, Carbofuran, de los herbicidas dos, 4D y Paraquat”, explica el Ingeniero Agrónomo Javier Souza Casadinho, docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y miembro de la Red de Acción en plaguicidas y sus alternativas de América Latina (RAPAL), organismo no gubernamental que trabaja para advertir la peligrosidad de los agroquímicos.
llega con el viento
Hace 30 años atrás vivir en un pequeño pueblo rural argentino, disfrutar de su paz y de aire puro, era una excelente idea. Hoy se transformó en una práctica casi suicida.
La mayoría de los pueblos y ciudades del interior bonaerense se basan en la agricultura, siendo en muchos de ellos la soja el principal cultivo.
Los Toldos, San Nicolás, Trenque Lauquen, Bayauca, partido de Junín, y Chacabuco son las principales zonas afectadas por las fumigaciones con agroquímicos.
Jorge Herse es médico pediatra y desde hace 20 años trabaja en Los Toldos. Luego de algunas investigaciones observó el aumento de enfermedades respiratorias y algunas enfermedades de la piel en las zonas periféricas de la ciudad. “Si se ahonda más se descubre que en una familia donde los niños se brotaron o tienen problemas en la piel, también se les secó una planta de 20 años y el avión fumigador sobrevuela sus viviendas todos los días”, afirma.
Bayauca no es ajena a lo que viene sucediendo en miles de pueblos de alta producción sojera. Desde fines de diciembre del 2007 hasta abril del 2008 sobre una pequeña población de 400 habitantes, fallecieron 14 personas de cáncer y hay una gran cantidad de habitantes del lugar sufriendo los avatares de los agrotóxicos.
Desde el Movimiento Campesino Nacional acusan a la industria de los agronegocios de contaminar aire, agua, alimentos y suelos, y sus denuncias se sustentan con estudios médicos que puntualizan en efectos agudos. Una recopilación de estudios realizada por el médico Jorge Kaczewer, especializado en ecotoxicología asegura “los síntomas de envenenamiento incluyen irritaciones dérmicas y oculares, náuseas y mareos, edema pulmonar, descenso de la presión sanguínea, reacciones alérgicas, dolor abdominal, vómitos, destrucción de glóbulos rojos, quemaduras, diarrea, falla cardíaca y daño renal”.
malformaciones y abortos
Malabrigo es una ciudad al noroeste de la provincia de Santa Fe y tiene unos siete mil habitantes. En 1988 el pediatra Rodolfo Páramo llegó a la ciudad y al poco tiempo observó que aumentaba considerablemente la cantidad de chicos que nacían con malformaciones congénitas. Para 1995, en Malabrigo había entre 15 y 20 nacimientos por mes y en menos de un año hubo 12 chicos nacidos con malformaciones.
El mismo fenómeno se repitió años después en San Cristóbal. En el primer semestre del 2005, su intendente Edgardo Martino, denunció que se habían producido once nacimientos con malformaciones congénitas.
Para Páramo “el Round-Up o glifosato se diluye en agua y la contamina rápidamente. Y en su contacto con el suelo no se degrada en materiales naturales. No nos damos cuenta que nos están matando de manera lenta y profunda con el fin absoluto de ganar dinero”.
Un estudio de la Universidad de Caen, Francia, sobre la toxicidad del RoundUp demuestra que las células de la placenta humana son muy sensibles al herbicida aún a niveles inferiores a los usados en la agricultura, y esto explica las causas de nacimientos y abortos prematuros en áreas rurales de Argentina.
Malformaciones, cáncer y problemas reproductivos tienen vinculación directa con el uso y la exposición a contaminantes ambientales. Así lo demuestra un estudio científico realizado durante dos años y encabezado por el Dr. Alejandro Oliva del Hospital Italiano de Rosario. El trabajo abarcó seis pueblos de la pampa húmeda y confirmó que cuatro de cada diez hombres que consultaron por infertilidad habían sido expuestos a químicos agropecuarios.
Además señala que el efecto sanitario de los agrotóxicos puede manifestarse en las generaciones futuras. “Hijos o nietos de los trabajadores rurales y las poblaciones cercanas, son los que dentro de décadas pueden sufrir las consecuencias”, advierte.
“Nos quieren sacar”
Como si no fuera poco la contaminación, las familias campesinas también deben lidiar con la expulsión de sus tierras por parte de empresarios que piensan en el campo sólo como un negocio.
“El avance de la frontera agropecuaria es una amenaza para nuestros pueblos”, resumen desde el Movimiento Campesino de Santiago del Estero – Vía Campesina (MOCASE-VC) que desde hace 20 años lucha por la territorialidad.
“Muchas familias sufren diariamente intentos de desalojo, de asesinato y quemas de ranchos por parte de los terratenientes,
con complicidad de jueces y policías”, señala Ángel Strapazzón, miembro del Movimiento.
Las familias campesinas indígenas en su mayoría producen para autoconsumo.
Con la utilización del glisofato muchas han perdido semillas criollas, cultivos diversificados y animales de corrales. “Esta práctica de monocultivo de soja transgénica en estas zonas promete un futuro con mucho hambre para generaciones venideras”.
Según el MOCASE-VC familias enteras tuvieron que trasladarse forzadamente a los pueblos y abandonarlo todo.
“Se convirtieron en mano de obra barata para el terrateniente, quien los semiesclaviza, incluidos los niños”, advierten.
En Córdoba la situación es similar, las familias campesinas continúan perdiendo territorio. “Las empresas agrícolas sojeras han desplazado y conquistado todo el noreste de la provincia, lo que hace 15 años era monte y vida campesina, hoy es en gran parte territorio de los agronegocios, desalojos y empleo precario”, afirma Juan Herrero de la Asociación de Productores del Noroeste de Córdoba (APENOC) y agrega “en estos años de lucha, han habido más de 70 compañeros procesados penalmente, algunos incluso condenados por el hecho de haber resistido irse del lugar donde varias generaciones reprodujeron la economía campesina”.
Abril 16, 2009 | Por paostreit | # Enlace permanente
La problemática que vive el campo no comenzó a principios del 2008 con los cortes de ruta y la indiscriminada represión que padecen a diario los trabajadores rurales. No comenzaron con la Resolución 125, los problemas de salud, los desalojos compulsivos de campesinos y la expulsión violenta de numerosas familias de la mano de los grandes agropecuarios de la soja. Todo comenzó desde hace más de diez años con el modelo de producción basado en monocultivos a gran escala y el uso masivo de agroquímicos.
Ojos irritados, alergias, mareos, irritación respiratoria y dérmica son sólo algunas de las consecuencias del uso indiscriminado de agrotóxicos y del avance de la producción sojera.
En la década del ’90, el entonces secretario de Agricultura de Carlos Menem, Felipe Solá, autorizó la siembra de semillas modificadas genéticamente y el uso intensivo de glifosato, el agroquímico más usado por los productores sojeros y que representa el 37% del total de herbicidas utilizados. A partir de ese momento el monocultivo comenzó una escalada sin precedentes desplazando al trigo y al maíz.
En 1997, en Argentina se cosecharon 11 millones de toneladas de soja transgénica y se utilizaron 6 millones de hectáreas. En la campaña 2007-2008, la cosecha llegó a los 47 millones de toneladas y abarcó 18 millones de hectáreas que consumieron millones de litros de glisofato. Su uso pasó de 1 millón de litros en 1991 a 200 millones en 2007.
De esta manera, nuestro país se transformó en el segundo productor mundial de transgénicos del mundo, en el tercer exportador mundial de grano de soja (luego de Estados Unidos y Brasil), el primero de aceite y en un país altamente fumigado con Roundup Ready, nombre comercial del glisofato producido por la empresa Monsanto, que desde 1956 fabrica en Zárate. “El problema del glifosato es grave por las cantidades que se utilizan, por el modo de aplicación y por su impacto en la salud, pero no es el único. En la actualidad se utilizan una serie de plaguicidas extremadamente tóxicos con capacidad de producir daños en la salud a corto plazo enfermedades. Es el caso de los insecticidas Endosulfán, Carbofuran, Bromuro de metilo, de los herbicidas 2, 4 D y Paraquat aunque poseen una clasificación toxicológica menor” explica el Ing. Agr. Ms. Sc. Javier Souza Casadinho, docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y miembro de la Red de Acción en plaguicidas y sus alternativas de América Latina (RAPAL), organismo no gubernamental que trabaja para advertir la peligrosidad de los agroquímicos.
Desde el Grupo de Reflexión Rural (GRR), su presidente Jorge Rulli resume la problemática en pocas palabras “vamos camino a que no quede nadie en el campo”.
El veneno que llega con el viento
Hace 30 años atrás vivir en un pequeño pueblo rural argentino, disfrutar de su paz y de aire puro, era una excelente idea. Hoy se transformó en una práctica casi suicida.
La mayoría de los pueblos y ciudades del interior bonaerense se basan en la agricultura, siendo en muchos de ellos la soja el principal cultivo. Los Todos, San Nicolás, Trenque Lauquen, Bayauca partido de Junín y Chacabuco son las principales zonas afectadas por las fumigaciones con agroquímicos.
Jorge Herse es médico pediatra y desde hace 20 años trabaja en Los Toldos. Luego de algunas investigaciones observó el aumento de enfermedades respiratorias y algunas enfermedades de la piel como eczemas en las zonas periféricas de la ciudad. “Si se ahonda más se descubre que en una familia donde los niños se brotaron o tienen problemas en la piel también se les seco una planta de 20 años y que el avión fumigador sobrevuela sus viviendas todos los días”, afirma.
Bayauca no es ajena a lo que viene sucediendo en miles de pueblos de alta producción sojera. Desde fines de diciembre del 2007 hasta abril del 2008 sobre una pequeña población de 400 habitantes, fallecieron 14 personas de cáncer y habría una gran cantidad de habitantes del lugar sufriendo los avatares de los agrotóxicos.
Desde el Movimiento Campesino Nacional acusan a la industria de los agronegocios de contaminar aire, agua, alimentos y suelos, y sus denuncias se sustentan con estudios médicos que puntualizan en efectos agudos. Una recopilación de estudios realizada por el médico de la UBA Jorge Kaczewer, especializado en ecotoxicología asegura “los síntomas de envenenamiento incluyen irritaciones dérmicas y oculares, náuseas y mareos, edema pulmonar, descenso de la presión sanguínea, reacciones alérgicas, dolor abdominal, pérdida masiva de líquido gastrointestinal, vómito, pérdida de conciencia, destrucción de glóbulos rojos, cambios de coloración de piel, quemaduras, diarrea, falla cardíaca, electrocardiogramas anormales y daño renal”.
Malformaciones y abortos
Malabrigo es una ciudad al noroeste de la provincia de Santa Fe, en el Departamento General de Obligado con unos siete mil habitantes. En 1988 el pediatra Rodolfo Edgardo Páramo llegó a la ciudad y se encontró con un panorama preocupante. Al poco tiempo de estar trabajando en el hospital, comenzó a observar que aumentaba considerablemente la cantidad de chicos que nacían con malformaciones congénitas. Para 1995, en Malabrigo había sólo 15 a 20 nacimientos por mes y en menos de un año hubo 12 chicos nacidos con malformaciones.
En mismo fenómeno se repetía años después en San Cristóbal. En el primer semestre del 2005, su intendente Edgardo Martino denunció que se habían producido once nacimientos con malformaciones congénitas y tres habían fallecido a los pocos días.
Para Páramo “el Round-Up o glifosato se diluye en agua y la contamina rápidamente, y en su contacto con el suelo no se degrada en materiales naturales, eso es mentira. Se degrada en sustancias que son de 8 a 10 veces más cancerígenas que el mismo glifosato. Nosotros no nos damos cuenta de que nos están matando de manera lenta y profunda con el fin absoluto de ganar dinero”.
Un estudio de en la Universidad de Caen en Francia sobre la toxicidad del RoundUp demuestra que las células de la placenta humana son muy sensibles al herbicidas aún a niveles inferiores a los usados en la agricultura, y esto explica las causas de nacimientos y abortos prematuros en áreas rurales de Argentina.
Malformaciones, cáncer y problemas reproductivos tienen vinculación directa con el uso y la exposición a contaminantes ambientales. Así lo demuestra un estudio científico, realizado durante dos años y encabezado por el Dr. Alejandro Oliva del Hospital Italiano de Rosario. El trabajo abarcó seis pueblos de la Pampa Húmeda y confirmó que cuatro de cada diez hombres que consultaron por infertilidad habían sido expuestos a químicos agropecuarios y alerta que el efecto sanitario de los agrotóxicos puede manifestarse en las generaciones futuras. “Hijos o nietos de los trabajadores rurales, y las poblaciones cercanas, son los que dentro de décadas pueden sufrir las consecuencias”, advierte la investigación.
“Nos quieren sacar”
Como si no fuera poco la contaminación, las familias campesinas también deben lidiar con la expulsión de sus tierras por parte de empresarios que piensan en el campo sólo como un negocio.
“El avance de la frontera agropecuaria es una amenaza para nuestros pueblos” resumen desde el Movimiento Campesino de Santiago del Estero – Vía Campesina (MOCASE-VC) que desde hace 20 años lucha por la territorialidad. “Muchas familias sufren diariamente intentos de desalojos, de asesinato y quemas de ranchos por parte de los terratenientes, con complicidad de jueces y policías” agrega Ángel Strapazzón, miembro del Movimiento.
Las familias campesinas indígenas en su mayoría producen para autoconsumo. Se cría muchas cabras, aves de corral, chanchos y yegüerizos en tierras comunitarias. Con la utilización del Glisofato muchas familias han perdido semillas criollas, sus cultivos diversificados y animales de corrales. “Ésta practica de monocultivo de soja transgénica en estas zonas comprometen o prometen un futuro con mucho hambre para generaciones futuras”.
Según el MOCASE-VC familias enteras tuvieron que trasladarse forzadamente a los pueblos y abandonarlo todo. “Se convirtieron en mano de obra barata para el terrateniente quien los semi-esclaviza, incluidos los niños”, advierten.
En córdoba la situación es similar, las familias campesinas continúan perdiendo territorio. “Las empresas agrícolas sojeras han desplazado y ‘conquistado’ todo el noreste de Córdoba, lo que hace 15 años era monte y vida campesina, hoy es en gran parte territorio de los agronegocios, desalojos, empleo precario y peligroso” afirma Juan Herrero de la Asociación de Productores del Noroeste de Córdoba (APENOC) y agrega “en estos años de lucha, han habido más de 70 compañeros procesados penalmente, algunos incluso con condena en juicio, solo por el hecho de haber resistido irse del lugar donde varias generaciones reprodujeron la economía campesina”.
Las consecuencias concretas que padecen las familias campesinas son desalojos, contaminación y envenenamiento en las zonas agrícolas, achicamiento de las áreas de pastoreo porque se cierran grandes extensiones de tierra, migración constante de los más jóvenes a las ciudades y pueblos, trabajo de manera temporaria, precaria y estacional. A todo ese tormento se agrega la falta de educación en todos los niveles, más visible en lo que hace a la escuela media; la falta de puestos de salud y atención primaria,
El Movimientos Nacional Campesino Indígena está compuesto por organizaciones de Córdoba (Movimiento Campesino de Córdoba), Mendoza (Unión de Trabajadores Sin Tierra-UST), Jujuy (Red Puna), BS As (SERCUPO), Santiago del Estero (MOCASE-VC) y Salta (Encuentro Calchaquí y CUM). Todos ellos coinciden que las grandes transnacionales de los agronegocios se ven beneficiadas con los sucesivos gobiernos que son cómplices de graves violaciones a los derechos humanos de miles y miles de familias campesinas e indígenas.
“Creemos que esta es la hora de pensar y encontrarnos para seguir construyendo como sujetos históricos, un modelo agrario que contenga todas las expresiones; dejando de lado el asistencialismo, el clientelismo y el paternalismo. Generando la participación activa y directa de todas las expresiones: Agrupaciones, Organizaciones y Movimientos Campesinos y Pueblos Originarios”, reflexionan desde el Movimiento.
Enero 23, 2009 | Por paostreit | # Enlace permanente
Huracanes, inundaciones, olas de calor, sequías… la Tierra se calienta y el responsable es el hombre. No solo se ven afectadas las plantas, los animales y demás seres vivos, las economías de los países también sufren la desinteligencia de todos
Año 2050. Madrid es un desierto. Más de la mitad del suelo fértil español está muerto. 2040. El gran mar de hielo desapareció de los mapas. Sólo permanece una pequeña superficie de hielo en las costas de Groenlandia y Canadá. 2030. Ha muerto en Uganda el último gorila salvaje que quedaba en el mundo. Estas parezcan tan vez escenas de una película futurista al estilo “El Día después de mañana” del director Roland Emmerich, que busca concientizar sobre el calentamiento global del planeta que podría desencadenar un repentino y catastrófico cambio climático de la Tierra. Ficción o realidad, lo cierto es que los científicos del Panel Intergubernamental de Cambio climático sostienen que esta situación es posible si no se actúa de inmediato.
En los últimos años, regiones de África, Asia, América y Europa fueron atacadas por fenómenos devastadores. El paso de la tormenta tropical “Stan” por Guatemala afectó a más de 44.500 personas y causó varios centenares de muertos. Los huracanes de tipo 4 y 5 se han duplicado en los últimos 30 años. El “Katrina” fue el peor desastre natural sufrido por EE.UU. en su historia. En 2005, 26 tormentas tropicales arrasaron las costas del Caribe, Centroamérica y EE.UU.
En octubre de 2005, por primera vez una tormenta tropical, “Vince”, surgida en aguas del Atlántico Norte, tocó tierra en la Península Ibérica, un fenómeno que no se había registrado antes en Europa y que llegó a España con vientos que superaron los 60 kilómetros por hora. Quince meses más tarde “Kyrill”, una tormenta de lluvia y viendo formada también en el Atlántico, dejó más de 30 muertos y daños millonarios en el centro y norte de Europa.
Japón vivió récords de tifones en la última década. Solo en 2004 sus habitantes sufrieron más de diez. El tifón “Durian” golpeó con fuerza el archipiélago filipino de Manila y causó cientos de muertos. Mientras que en India central, las lluvias amazónicas extremas se han hecho más frecuentes entre 1951 y 2000, según el Instituto de Meteorología Tropical de Pashan.
Más cerca en el tiempo, la hermosa Venecia bajo el agua por el fenómeno “Acqua alta” alcanzó 1,56 metro sobre el nivel del mar, récord para los últimos 22 años. La última vez que Venecia se inundó fue en febrero de 1986, con 1,58 metro. Pero el récord sigue siendo el del 4 de noviembre de 1966, cuando la marea alcanzó 1,94 metro. Investigadores presumen hace un tiempo que el cambio climático podría empeorar el problema. El nivel del mar ya es unos 24 centímetros más alto que hace cien años y, en la actualidad, el agua sube un promedio de tres milímetros por año. Además, las columnas de madera sobre las que está basada la ciudad se van hundiendo lentamente. En los últimos años hubo cada vez más inundaciones. Mientras que en 1925 apenas se registraban siete al año, en los últimos años fueron más de 50.
Estas son solo algunas de las catástrofes provocadas por el calentamiento global y no serán las únicas si no se toman medidas de inmediato. Así lo expresa un informe del Gobierno británico, elaborado por Nicholas Stern, asesor económico de la Administración británica y ex economista del Banco Mundial.
El informe “Stern”, presentado el 30 de octubre 2006 en Londres, vislumbra un panorama desalentador. De ignorar los cambios climáticos la Tierra puede tener consecuencias “desastrosas” para la economía. Puede costar al mundo más que la Primera o Segunda Guerra Mundial o despertar una crisis a un nivel similar a la Gran Depresión de 1930. De no actuar ahora se podría producir una fuerte recesión económica. “Los mayores costes debidos a los daños producidos por condiciones climáticas extremas contrarrestarán algunos de los beneficios iniciales del cambio climático y su incremento será rápido a temperaturas más altas. Sobre la base de sencillas extrapolaciones, el coste de las condiciones meteorológicas extremas podría alcanzar por sí solo entre el 0,5 y el 1% del PIB anual para mediados de siglo, cifra que está llamada a aumentar, si el calentamiento mundial sigue su marcha (…) Con un calentamiento de 5-6ºC, que es una posibilidad real para el próximo siglo, modelos actuales han calculado pérdidas medias de 5-10% del PIB mundial, con costes para los países pobres superiores al 10% del PIB. Existen ciertos indicios de pequeños pero significativos aumentos térmicos aun por encima de dicha gama, aumentos que nos colocarían en un territorio totalmente desconocido por el hombre y que llevarían a cambios radicales en el mundo que nos rodea”. Para evitar esto, el gobierno británico instó a líderes mundiales a invertir 1% del PBI para evitar las peores consecuencias del cambio climático.
El texto pronostica que si no se adoptan a corto plazo medidas para reducir las emisiones, la temperatura global puede aumentar entre 2 y 3 grados centígrados en los próximos cincuenta años, o incluso más. Las consecuencias serían muy graves, especialmente para los países más pobres: numerosos daños ocasionados por inundaciones, aumentos del nivel del mar, deshielos, sequías, hambrunas, movimientos migratorios masivos, falta de agua potable, transformación de zonas cultivables en tierras secas y estériles, etc.
En el caso de América Latina, para el 2055 la producción de maíz en los países andinos y de América Central “puede caer un promedio cercano a 15%”.
Perderlo todo por la sequía
“Alejandro Lasarte cree que en diez días perderá el emprendimiento familiar que comenzó su abuelo en 1914. No depende de él. Depende del cielo. El tambo San Cayetano ocupa 124 hectáreas en Estación Egaña, a 25 kilómetros de Rauch, a 45 de Tandil. Veinte de esas hectáreas fueron sembradas el 8 de noviembre con maíz. La idea era que los granos que se cosechasen allí sirvieran para alimentar a las 120 vacas del tambo. Pero algo no funcionó. Hoy ese maíz tendría que llegar a los dos metros de altura, con mazorcas repletas de granos. Apenas alcanza los 70 cm y ni asomo de maíz. No llovió. Tan simple y sencillo como eso. No llovió. (…) Se había entusiasmado con una semilla más resistente, patentada en los Estados Unidos y ahí se le fueron los mil pesos por hectárea para que sus vacas, bien alimentadas, pudieran darle los 1.800 litros que Alejandro o su familia ordeña cada día a las 7 de la mañana y a las 6 de la tarde. (…) Con lo mal alimentada que vienen las vacas por la sequía, apenas llegan a ordeñar 1.000 litros. A 0,65 pesos el litro. También por la mala alimentación es difícil que las vacas queden preñadas. Se convertirán por un año en lo que se conoce como ‘vaca vacía’”. Este es solo uno de los tantos testimonios que los medios argentinos difundieron desde que la lluvia se olvidó de nuestras tierras.
Desde hace mucho tiempo que un fenómeno climático no alteraba las grandes cuentas nacionales. Esta seca, la peor desde 1961, dejará su huella en el PBI y en otras variables. Sólo en la Provincia de Buenos Aires las pérdidas por la sequía, que afecta al 70 por ciento de su territorio, ascienden a $3600 millones. Al cierre de esta edición 71 de los 134 distritos de la provincia de Buenos Aires están declarados en emergencia o desastre agropecuario por sequía.
Las pérdidas de cosechas nacionales rondan entre 3600 y 4300 millones de dólares en la facturación de trigo, maíz y soja, mientras que ya murieron casi medio millón de vacas. A 400 pesos por animal, la pérdida rondaría en otros 200 mil millones de pesos.
La terrible escasez de lluvias reducirá en esta Campaña agrícola 2008-2009 la producción de maíz en un 36,4%; la de trigo, en un 30,8% y la de soja, en un 10,9%, de acuerdo por los datos difundidos por el INTA. El año pasado se produjeron 95 millones de toneladas de granos, hoy los especialistas pronostican que quedarán en el camino entre 10 y 30 millones de toneladas; mientras que la caída de las exportaciones agrícolas podría ser de 3000 a 9000 millones de dólares.
Las tierras de la región pampeana también sufren las consecuencias: por primera vez en seis años su valor cayó hasta un 10%. En las localidades de Pergamino, Salto y Rojas hectárea del mejor campo agrícola cotizó el mes pasado a US$ 11.000, contra los 12.000 de mediados de 2008. En la zona de 9 de Julio, Lincoln y Bragado, donde se combina agricultura con ganadería, la caída fue algo mayor, de US$ 8.500 a 7.400 por hectárea.
Las perdidas totales del campo pueden llegar a los $ 7800 millones de dólares si se suma la mortandad del ganado vacuno, según surge de la Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). Según el informe que presentaron unas 250.000 al medio millón son los animales muertos por la sequía pero los daños no son exclusivos de la ganadería bovina. “En Chubut se perdieron 1 millón de ovejas –sobre un stock de 4,5 millones- y se produjo una caída del 30% de la producción de lana”.
Emergencia agropecuaria
Al cierre de esta edición, el Ministerio de Producción se encontraba en la fase final de la evaluación de las medidas para la declaración de la Emergencia Agropecuaria en un total de quince provincias. Las provincias involucradas, algunas de las que ya obtuvieron la declaración, son Buenos Aires, Córdoba, Río Negro, La Pampa, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Chaco, Santiago del Estero, Formosa, Chubut, Salta, San Juan, Neuquén y Tucumán.
La mayoría de esos distritos ya declararon sendas emergencias provinciales para numerosos departamentos afectados por la escasez de lluvias. Eso implica la postergación del pago de impuestos provinciales, como el inmobiliario, y, en algunos casos, la asignación de recursos para los productores afectados.
Enero 14, 2009 | Por paostreit | # Enlace permanente
Hola a todos! quiero compartir con todos ustedes este artìculo. Lo publicó Ignacio Duelo Van Deusen en su Blog. Los invito también a que lo visiten. Es muy interesante.
Link a la nota
http://podemoshablar.blogspot.com/2008/12/cmo-evitar-que-ciertas-situaciones-se.html
Link al blog
http://podemoshablar.blogspot.com/
Diciembre 2, 2008 | Por paostreit | # Enlace permanente
Quiero compartir con ustedes, un trabajo de investigación que realicé con otras dos periodistas de La Plata y que nos llevó más de dos años. Este trabajo pretendió indagar en el rol que mantuvieron los miembros de la Iglesia Católica durante el proceso militar que se instauró en la Argentina entre los años 1976 y 1983. Se analizó la conducta de quienes avalaron el Proceso como también la labor de quienes lucharon contra las atrocidades cometidas por el mismo. Se destacó la importancia histórica de un sector minoritario de la Iglesia, que se enfiló tras la defensa de los derechos humanos durante la dictadura pese a la presión del gobierno de facto. Estos sacerdotes fueron perseguidos, amenazados (como relató Monseñor Miguel Hesayne), en algunos casos secuestrados (como los jesuitas Orlando Yorio y Manuel Jalics) y hasta se presume que otros fueron asesinados (por ejemplo, la masacre de los curas Palotinos y el crimen de monseñor Angelelli).
Teniendo en cuenta la amplitud del tema en cuestión, y la enorme cantidad de actores que se han registrado en dicho período de la historia, se acotó el campo de estudio a los partidos de la provincia de Buenos Aires donde se encuentran las principales diócesis: Bahía Blanca, La Plata, Capital Federal, Quilmes y Nueve de Julio. Se tomó como referencia los años 1976, 1979 y 1984, con el objetivo de analizar la posición y el discurso de los representantes de la Iglesia para indagar su postura frente al régimen y poder determinar si -en ese período temporal- hubo modificaciones en dicho rol.
La investigación giró en torno a la dictadura cívico-militar que aquejó a la Argentina entre los años 1976 y 1983, que dejó como saldo 30.000 desaparecidos, miles de muertos y una cantidad importante de torturados. Se trató del Proceso más sangriento del siglo XX y pese a los procesos judiciales que se llevaron a cabo con motivo de las terribles violaciones a los derechos humanos, tres décadas después aún hay casos sin Justicia.
Según se ha podido determinar mediante los testimonios recogidos, en este marco, los miembros de la Iglesia Católica no fueron ajenos a la situación anteriormente expresada. Si bien en la actualidad se lleva adelante el juicio contra el sacerdote – ex capellán de la bonaerense- Christian Von Wernich, gran cantidad de curas que avalaron el terrorismo de Estado quedaron en el anonimato y sus delitos impunes. Este también fue el caso de los que murieron sin haber sido condenados: monseñor Antonio Plaza, monseñor Raúl Primatesta, monseñor Adolfo Tórtolo y monseñor Victorio Bomanín. La conducta de este grupo se reflejó en: el diálogo con las fuerzas armadas, el aval a las prácticas dictatoriales, el silencio ante las atrocidades del régimen y hasta la bendición a torturadores.
En el polo opuesto, hubo un sector de la Iglesia cuyo papel fue fundamental y por su carácter minoritario no fue muy difundido. Se trata de todos aquellos laicos, sacerdotes y obispos que se opusieron fervientemente al régimen militar mediante denuncias, manifestaciones públicas y la ayuda a familiares y víctimas de las violaciones a los DDHH. Muchos de ellos fueron perseguidos, torturados y en algunas ocasiones, asesinados; muchos murieron, como monseñor Jaime de Nevares y monseñor Jorge Novak, pero otros aún bregan por la Verdad y la Justicia, participando activamente en las investigaciones contra represores, como monseñor Miguel Hesayne, el padre fray Antonio Puigjané y el padre Luis Farinello. Este grupo se caracterizó por la expresa condena a las violaciones de los Derechos Humanos, la participación en manifestaciones, cartas y homilías públicas contra el accionar represivo, las denuncias al exterior y el acompañamiento a los familiares de desaparecidos.
Ambos sectores de la iglesia católica tuvieron un rol protagónico en este capítulo de la historia argentina, que fue escrito, en gran medida, por Santos & Asesinos.
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Tienen entre 5 y 14 años. Van a la escuela pero los vence el cansancio porque se pasan el día juntando cartones, limpiando parabrisas o vendiendo flores. En la provincia de Buenos Aires son 400 mil los chicos que trabajan
Cuando el semáforo se puso en verde aún caminaba firme por el estrecho pasillo que se formaba entre los autos buscando que algún conductor bajara su ventanilla y le diera su preciado tesoro: una moneda. Algunos hicieron caso a su pedido; otros simplemente miraron hacia otro lado.
Martín tiene 12 años, trabaja en la calle desde hace 3 años cuando su mamá quedó desocupada. Tiene cuatro hermanos de los cuales se siente responsable. “Ellos no pueden salir a trabajar, son muy chiquitos”, responde como si sus pocos años le dieran el aval suficiente para hacerse cargo de una familia. Pocos minutos alcanzan para advertir que a pesar de forzada madurez desea otra oportunidad.
A pesar de que todos coinciden que la única tarea de un niño es ir a la escuela y jugar, en la Argentina hay más de un millón y medio que trabajan. De esta cifra alarmante, 400 mil menores de 14 años se encuentran en la provincia de Buenos Aires.
Las crisis económicas que se sucedieron en nuestro país fueron incrementando la salida de los más pequeños a las calles. El trabajo infantil existió siempre, sin embargo en el 2001 los niveles de pobreza e indigencia aumentaron enormemente agravando la situación de los menores.
Estimaciones recientes del organismo de las Naciones Unidas para la infancia (Unicef) y la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de Argentina, afirman que un millón y medio de niños y adolescentes realizan tareas con o sin remuneración en todo el país. En 1998 los menores que trabajaban totalizaban 250.000, lo que implicaría un crecimiento del 600% en la última década, superior al de cualquier otro país latinoamericano.
Los especialistas coinciden en que un punto de inflexión importante a partir del cual se comienza a visibilizar mucho más el fenómeno es la crisis que se produjo durante el 2001. “Es mucho más frecuente ver chicos pidiendo, trabajando en los carros, juntando basura”, agrega María Eugenia Rausky, especialista en trabajo infantil y becaria del CONICET.
De la misma manera, Gustavo Ponce, especialista de la OIT Argentina, sostiene que “la crisis incidió mucho en el crecimiento del trabajo infantil” y está conectado a las situaciones de pobreza que vive el país.
Para Marcelo Ponce Núñez, Director del Hogar de la Madre Tres Veces Admirable, fundado por el padre Carlos Cajade e integrante del Foro por los Derechos de la Niñez, la Adolescencia y la Juventud, “esta problemática es consecuencia directa de la pobreza”.
Según la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (EANNA), realizada por el Ministerio de Trabajo de la Nación y el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC- 2004), en la región Gran Buenos Aires el 6,4% de los niños de 5 a 13 años trabaja; mientras que el porcentaje de la población de 14 a 17 años es de 17,8%. Este último porcentaje ubica a la región como la de menor incidencia del trabajo adolescente con relación a la totalidad de los encuestados.
El informe también arrojó datos aún más alarmantes: “el 18,6% de los niños y niñas trabaja entre 10 y 36 horas semanales y un 15% de jóvenes trabajan, al menos, 36 horas semanales, equiparando de esta forma la jornada a tiempo completo de un mercado laboral adulto.
Un 10% de los niños y más de un 15% de las niñas realizan sus actividades laborales en horario nocturno”. Según el estudio de la OIT y el Ministerio de Trabajo, el 11% de ellos se ubica en la provincia. En el Gran Buenos Aires, la edad promedio a la que los chicos comienzan a trabajar es 9 años y el promedio de las retribuciones es muy reducido. “Los más pequeños reciben, mensualmente $21 y los adolescentes, $97″ señala la EANNA.
La Directora de la Comisión Provincial para la Erradicación del Trabajo Infantil (COPRETI), Dra. Aída Nelly Mendoza señala que “el 90% de los niños y niñas trabajadores entre los 10 y 14 años perciben una remuneración igual o menor que el salario mínimo, es decir, alrededor de un 20% menos de lo que gana un adulto con 7 años de escolaridad, incluso salarios inferiores, o se les paga en especias”.
controversias
La nueva Ley de Educación Nacional establece la obligatoriedad del secundario. Pero “esta ley se contrapone con la ley nacional que dice que podes trabajar a partir de los 14 años. Creo que uno de los requisitos para que un pibe trabaje a esa edad es que no debe abandonar el ciclo escolar”, sostiene el Dr. Ponce Nuñez.
María Eugenia Rausky es más radical: “Es necesario adecuar la edad mínima de admisión al empleo, debería subirse a 18 años. El convenio de la OIT N° 138, establece que la edad mínima de admisión al empleo debe ser la edad en que finaliza la educación escolar obligatoria”.
Uno de los impactos negativos que tiene el trabajo infantil es la deserción escolar o el bajo rendimiento educativo. Un relevamiento evidenció que “entre los más pequeños, aquellos en edad teórica de asistencia a la educación obligatoria, la tasa de asistencia es casi universal: más del 97% de los niños de 5 a 13 años concurren a la escuela. La exclusión del sistema educativo comienza a manifestarse entre los adolescentes y afecta más agudamente a quienes realizan actividades laborales, el 25% no asiste a la escuela. En el GBA el 15% ha sido excluido del sistema educativo”.
Para la Directora del COPRETI “si hay un padre que es pobre y tiene que mandar a su hijo a trabajar, ese chico probablemente no está escolarizado o no va al colegio todos los días y cuando asiste no tiene ganas. Es probable que esa persona que no pueda acceder a una educación que le permita salir de ese lugar de pobreza, reproduzca cuando sea adulto la misma situación”.
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Aunque la vida la llevó a estar casi siempre a la vista de todos, cultiva un bajo perfil. Amable, cálida y sin mucho rodeo habla de su infancia, de su carrera profesional y de la ciudad de las diagonales.
Martes, 9.30 hs. La Plata. Hombres y mujeres de trajes entran y salen de la Gobernación bajo la vigilancia de los uniformados. Los pasillos del antiguo edificio están muy transitados; sin embargo hay uno que está prácticamente desierto: el que une la residencia del Gobernador con la Casa de Gobierno.
Lejos del protocolo que le es habitual Karina Rabolini sale a dar la bienvenida, bajo la atenta mirada de sus custodios y de la seguridad de la Residencia de la Gobernación. Saluda con elegancia y se trasforma en una anfitriona perfecta: ofrece algo para tomar, acomoda los sillones alrededor de una mesa ratona y se dispone a realizar las fotos prometidas. Elige el lugar más adecuado, el jardín junto a la piscina; se olvida por un instante que es la “primera dama bonaerenses” y nace la modelo que lleva adentro “¡Me olvido que no son fotos de modelaje!”, bromea y cambia de posición. Cuesta mucho creer que de niña era un desastre y mucho más que sufre haciendo las fotos.
“Tuve una infancia muy linda porque fue una infancia al aire libre como la de la mayoría de los chicos que viven en un pueblo chico, como Elortondo (Santa Fe), con mucho contacto con la naturaleza. No era nada femenina, al contrario. Vivía embarrada, me había cortado el pelo muy corto, porque era bastante salvaje, era de andar con animales todo el día, así que mi madre estaba harta de desenredarme el cabello. Llevaba animales a mi casa, creo que mi madre me mandó a cuanta cosa enseñaran en el pueblo para evitar que estuviera tanto en la calle.
- ¿Por ejemplo?
Dibujo, todo tipo de deporte, ¡si había uno que enseñaba bolita, me mandaba! Patín artístico, básquet, tenis, atletismo. También me manó a inglés, piano, dibujo, dactilografía… me faltó el curso de cinta ribonette, no sé cómo (se ríe).
Yo odiaba todo eso, pero con los años le reconocí que todo lo que me mandó a aprender que me parecía inútil fue muy importante. Todo me sirvió en la vida. Aprendí piano, ¿para qué te puede servir el piano? El estudiar música me ayudó de saber a disfrutar de este mundo de otra manera. El dibujo me vino bárbaro, más ahora que estoy en la parte de diseño. La dactilografía también más ahora con el tema de la computación. Saber inglés es tremendamente importante.
-¿Cuándo se mudaron a Buenos Aires?
Cuando tenía 14 años. Nos vinimos a Paseo Colón, frente a la Universidad de Ingeniería, y me mandaron al colegio Jesús María, en pleno Barrio Norte.
- ¿Debe haber sido complicado?
Era terrible, y encima en el Jesús María el patio era de baldosas, no había una sola planta. Era muy tímida y no terminaba de encajar.
- ¿Viven en la ciudad de La Plata?
Nos mudamos a La Plata en diciembre, el primer día que Daniel asumió. Fue muy gracioso, porque yo había venido antes a traer algunas cosas, ropa y obviamente a conocerla pero Daniel no, nunca tuvo tiempo. Después de la asunción nos vamos a dormir y a la mañana cuando se levanta, me dice ‘¡y donde voy a desayunar!’. No sabía para qué lado tenía que ir.
La casa de Buenos Aires todavía está armada porque está viviendo Lorena.
- ¿Trajeron algo en especial?
Sí (se ríe) yo me traje una cama y Dani el elíptico porque tiene su rutina. Desayuna todas las mañanas muy temprano, después se sube al elíptico y mientras hace ejercicio se reúne con la gente con la que tiene reuniones. Realmente es el único horario que le queda.
- ¿Cómo ves a la ciudad?
Mira, todavía no he tenido la posibilidad de vivirla como realmente como me hubiese gustado
- ¿Cómo es eso?
Con más tiempo para disfrutarla. Lo que pasa que entre una cosa y la otra, llego a la noche muy cansada. Como todavía tengo mi trabajo en Buenos Aires, la Fundación del Banco Provincia también esta allá.
A menos que tome el día libre… pero no he tenido esa oportunidad.
Sí me hecho escapaditas para ver el Museo, el Dardo Rocha, la Catedral, las cosas emblemáticas de La Plata pero sinceramente todavía no tengo el tiempo para vivirla como me gustaría.
Ex modelo, empresaria y Presidenta de la Fundación Banco Provincia, Karina Rabolini no para ni un segundo. Tal como le corresponde a la primera dama provincial, aunque ella se defina como la esposa del Gobernador y no como primera dama, desde diciembre conduce, junto a María del Carmen Cardó de Ballestrini, los fondos que el banco destina a tareas de desarrollo social.
“Trabajar junto a María del Carmen ha sido una ayuda fabulosa, tiene mucha experiencia por toda la labor social que hizo en La Matanza. Hacemos un muy buen equipo, la verdad que es un placer trabajar con ella”, confiesa.
¿También esta la hija del Gobernador?
Sí. Por suerte, a hora se incorporó Lorena que también me está dando una mano bárbara. Con ella tengo una relación fantástica y que venga a ayudarme a la Fundación es fabuloso.
La verdad que hay gente muy seria trabajando, gente que está trabajando muy bien y cuando uno empieza a ver los resultados, te justifica todo el esfuerzo, todo el cansancio.
¿Hacia que proyectos apunta la Fundación?
Los proyectos que tenemos en la Fundación son muy variados. Hay algunos que tienen que ver con la educación como son becas de estudiante, ayudas a las escuelas tanto en el área de computación como en el de bibliotecas. Hay otros de microcréditos que estamos financiando a través de otras fundaciones, que tienen una estructura de capacitación. Nosotros lo que hacemos es esos microcréditos se los derivamos a otra fundación para que ellos puedan hacer ese seguimiento.
El último proyecto que estamos encarando tiene que ver en no hacer acciones aisladas. Esto es vamos a un municipio y allí realizamos acciones de acuerdo a las necesidades del lugar. Puede ser desde ayuda a los colegios hasta ambulancias, ayuda a hogares de ancianos, salas de computación para otros colegios, algún club de barrio que funcione como sede de colegios para las clases de educación física. Depende la necesidad del municipio hacemos acciones pero lo que hicimos fue ordenarlo por municipios.
La Plata ya va a tener su momento. Si bien yo ya estuve visitando el Hogar Marín, vamos a organizar otras cosas.
- ¿Cómo caracteriza la gestión del Gobernador?
Yo lo veo trabajar muchísimo. Para él es un enorme desafío y hoy en día te puedo decir que es una de las personas que más conoce la provincia. Daniel no es una persona que se quede mucho en su despacho. Está continuamente recorriendo la provincia, lo cual te da un acercamiento enorme a la problemática de cada región.
Veo muy bien la gestión. Obviamente todavía hay muchísimas cosas por hacer.
- ¿Te consulta temas políticos?
Daniel es una persona que es de preguntar opiniones a todo el mundo aún a los que opinan distinto. Le encanta escuchar todas las campanas pero obviamente después resuelve. Obviamente yo le puedo dar mi opinión, a veces coincido otras veces no, pero no solamente en ideas políticas sino en la vida en general. Pero después el resuelve lo que le parece. Tengo cero influencias, no tengo gran voto. Escuchar escucha, después resuelve.
Modelo por naturaleza
“Arranque en 1810 más o menos” bromea con café de por medio. Pese a que ya esta alejada de las pasarelas mantiene naturalmente ese plus de modelo que la caracteriza.
El modelaje la llevó a la India, a Nepal, a Hungría, a la entonces Unión Soviética, a Galápagos, y de alguna manera compensó el viaje que no pudo hacer a Europa para los 15. Sin embargo, confiesa que siempre padeció el trabajo en sí, aún hoy sufre haciendo fotos. “Siempre supe que me iba a dedicar a otra cosa”.
¿Cómo surge la idea de hacer modelaje?
En mi vida se me fueron presentando una serie de casualidades y de oportunidades que no dejé pasar. Obviamente trabajé y le puse mucha voluntad, sacrificio.
En el caso del modelaje tenía un amigo de mi hermana que era modelo y me llevó a la agencia de Virginia Elizalde y Delfina Frers. Así arranque. Era un momento muy especial porque yo venía de un pueblo. Era todo nuevo, el empezar a trabajar, irte del interior a una gran ciudad.
Muchas veces cuando escucho chicas que dicen que quieren ser modelos, es una suma de muchas cosas. No solamente tener ciertas aptitudes físicas sino también con la responsabilidad que le pongas, el modelo de mujer que se quiera “promocionar” en ese momento.
A mí me pasó eso. Empecé en un momento donde justo empezaron a trabajar chicas muy jóvenes. Yo empecé a los 14 o 15 años. Tuve bastante suerte.
En algún reportaje leí que sufrís haciendo fotos
Sí (se ríe) por eso les dije hagamos primero las fotos así me las saco de encima. Lo que pasa es que fui modelo por casualidad, de alguna manera, porque en ese momento me venía bárbaro ganar plata. Yo vengo de una familia muy normal, de clase media del interior y obviamente a esa edad empezar a trabajar y tener la mínima plata, me venía bárbaro. Otra de las cosas que valoré enormemente era que me daba la posibilidad de viajar y yo no tenía esa suerte. Me acuerdo que la primera vez que viaje a Salta por un desfile yo no conocía Salta. No lo podía creer. Por supuesto que tuve la suerte de viajar también bastante al exterior
Entonces seguí trabajando por ese tipo de beneficio, no porque era mi meta ser modelo, porque disfrutas, al contrario lo padecí.
¿Alguna cuenta pendiente?
Sí, fui un día a la facultad, me había metido a estudiar historia del arte porque mi hermana me había dicho que era un arado que no podía ser que no estudiara mi falta dramática de cultura, entonces me inscribí en la facultad, pero en ese momento no tenía demasiada idea ni me interesaba.
Cuando llegue a la Facultad de Filosofía y Letras, primero tarde dos horas en encontrar el aula y cuando logré sentarme dije esto no es para mí y a los cinco minutos me levante y me fui. Nunca más volví.
Después pasaron varias cosas en la vida. Fue el accidente del incendio, estuve un tiempo en silla de ruedas, use muletas por eso ese año casi lo perdí y después volví a estudiar pero algo que tenía que ver más conmigo que era sistemas.
¿Te recibiste?
No hice hasta la mitad. Yo siempre trabajé y estudié al mismo tiempo. Después se me complicó con los viajes de Daniel. La facultad, el trabajo, otro proyecto que estaba encarando, tenía que decidir. No sé si decidí bien porque a verdad que no tener un título me pesa.
Virgin S.A.
Reafirma una y otra vez que sus padres la educaron en la cultura del trabajo y que su vida se alimenta con cada uno de los desafíos que le presentan sus proyectos empresariales. Convencida de sus capacidades empresariales, junto a cuatro socios funda “Virgin S.A.“, una compañía dedicada al cuidado y a la estética en general desde la cual lanzó “Karina Rabolini”, su línea de productos de belleza y perfumes.
“Sabía que como modelo no iba a trabajar mucho más, así que a los 18 empecé a encarar otro proyecto. Hoy disfruto mucho mi trabajo” dice. “Para poder organizarme vivo con la agenda en la mano. Escribo absolutamente todo. Trato de ser muy puntual con el tema de la hora, porque tengo todo tan justo, para mí el tiempo vale muchísimo. Pero estoy acostumbrada a estar con mucha actividad. Hay un dicho que me parece fabuloso: ‘dale trabajo al que tiene trabajo’. Y es verdad me pasa en mi agenda, el día que más cosas tengo, más me rinde el día y más cosas puedo hacer. El día que de repente puse pocas cosas, termino sin hacer nada”
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