HISTORIAS DE CIERTO TIPO- PROLOGO (así empezó todo)

A Cierto Tipo como a muchos de su generación, los 60 ´s lo habían marcado a fuego. Superhéroes, James Bond, los Beatles, las historias de amor naif, desfilaron ante sus ojos de niño sorprendido, tomando esa mamadera diaria aventurera, soñando con llegar a ser partícipe o protagonista de alguna de esas fantasías. Por eso, con el tiempo, sus ejemplos, citas y momentos notables, tuvieron que ver con películas, canciones o alguna otra cosa que residualmente hubiese quedado en su memoria sesentista. Por ende, su vida iba tras esos patrones. Su precoz vida sentimental apuntaría a ser parte, no tanto de un teleteatro sino más bien a alguna comedia juvenil donde el amor fuese idílico, con música de fondo y momentos dignos de un plano cinematográfico.
Indefectiblemente, el porrazo fue inevitable y previsible. Como si el paredón de Escalada hubiese sido el final de su raid automovilístico, la realidad se estrelló contra él o viceversa. Y no iba a ser el último choque. A Tipo (como le decían sus amigos y acreedores), todavía le faltaría muchísimo tiempo para darse cuenta que no iban a ser compatibles su ADN modelo 60, con la dura realidad.
A alguien que cuando, parafraseando a Serrat,”la vida le daba un beso en la boca”, dudaba si era merecedor de tal obsequio. Con lo cual lograba echar a perder el momento y no llegar a disfrutarlo como se merecía. Era evidente que la “baja estima” era componente alto cercano al 80% en sus genes y dudaba de las verdaderas intenciones de los acercamientos ajenos, especialmente de los del otro sexo. “Es por mi o por lo que pueden sacar de mi?” se torturaba cada vez que podía. No era ni por asomo alguien con mucho para sacarle, más que el hambre y las ridículas gorras que usaba. Al contrario de muchos que quieren ser diferentes del resto, este ridículo anhelaba parecérseles como sinónimo de normalidad, materia que él no lograba aprobar.
Muchos amigos, y gente que me conoce, me reprocha el tratamiento que le doy a este personaje. Lo mas leve que he escuchado es: “le vivís dando con un caño”. No creo que sea tan así, descarto toda animosidad contra el mismo. Es mas, le estaré eternamente agradecido por darme de comer, a partir de relatar su literaria vida.
A veces emprendía excursiones, en búsqueda de esa época. Infructuosas, ya que al buscar el viejo cine de barrio, sólo encontraba un bingo o un templo. Si buscaba un empedrado, se topaba con un asfalto.
Tenía, por otro lado, un cierto recelo respecto al progreso, ya que éste se encargaba de modificar los lugares, tal cual él los recordaba. Cada vez que viajaba al lugar donde había pasado sus vacaciones de niño, tenía en su cabeza la foto de esos tiempos. Y cual boxeador empecinado, volvía a recibir otro golpe de la realidad (a esta altura una Cassius Clay o Rocky), ya que el al llegar, todo estaba cambiado. No crean que los golpes hacían mella en nuestro hombre, ya que su porfía podía con todo. Al mismo tiempo era un eterno cautivo de la nostalgia, sin entender el concepto del “ya fué”. Y menos aún que los cambios, no eran sólo de estructuras edilicias, sino de características físicas y personales respecto a la gente. Sería como esperar poner algo en algún sitio, y luego de un tiempo largo pretender encontrarlo tal cual se había dejado. La gente cambiaba, no solo de aspecto, sino que iba desechando recuerdos, frases dichas, promesas, antiguas amistades y demás, en algún lugar llamado “pasado pisado”. Custodiado por varios patovicas, lo cuales eran especialistas en lidiar con aquel que se atreviera, a rescatar aquel tiempo lejano. Ahí también, nuestro personaje recibió algunas golpizas, por parte de estos matones de la memoria. Mas por resignación, que por convencimiento, se vió obligado a aceptar la verdad. Además de que su obra social, ya no le cubría los gastos por curaciones, por ser reincidente. La reglamentación estipulaba, que la cobertura se aplicaba a solo cuatro curaciones por mes. Las marcas de tal maltrato en su rostro, las trataba de disimular con corrector facial. De ahí que esa famosa frase, que escuchaba de boca de algunos adulones: “los años han sido benévolos contigo”, fuera, en realidad, resultado del éxito de la cosmética. Pero para el alma, no había maquillaje mágico, y su melancolía la intentaba canalizar a través de la escritura.
Con veinte y pico de años, Tipo quiso incursionar en el mundo musical. Pero el efecto lacrimógeno y depresivo de sus letras, podía hasta con el metalero mas duro.

Así es la presentación en sociedad de Tipo, al que iremos descubriendo y conociendo a través de sus historias. Sucesos verídicos, falsos, inventados, aumentados o resumidos, para seguir el derrotero de este antihéroe.

Y, sin que se enteren mis amigos, total no nos lee nadie, les confieso un secreto: que sea un Tipo tan afín a todos nosotros, tan común, tan plagado de nuestros propios defectos, y con mucha de nuestra sensibilidad, hace que yo también lo quiera.

Aunque me cueste admitirlo.



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, , antonio larrosa dijo

Es una vergüenza lo que pasa por el mundo , anoche mismo vi un programa donde los ricos nos restriegan a los pobres sus lujos inmensos por el morro .¡¡Gentuza!! ¡ Parásitos que viven a costa de la sangre de los hambrientos. Alguien debería pararles los pies a esa plaga de rufianes.
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, , Eva dijo

Como que nadie te lee? Te leo, y te disfruto. Es mucho, aunque parece poco.

, , shaheena dijo

Voto!!
Te seguiré leyendo,
Saludos!