HISTORIAS DE CIERTO TIPO. 5-EDUCANDO AL SOBERANO (1) (REP)
Papá Tipo quiso que su hijo tuviera la mejor educación posible. Siendo maestro de generaciones de egresados, no podía esperar menos de su retoño. No pudiendo esperar a los tiempos normales, decidió que comenzara su nivel inicial con sólo 5 años. El resultado no fue el esperado. Después de los palotes, el progenitor le había hecho practicar las primeras palabras en imprenta. Cuando el novel alumno piso el aula del inocente primer grado, tuvo su primer roce con la maestra, dado que la misma, trató de llevarlo a la escritura manuscrita. Eso provocó que el gurrumín de pantalones cortos, abandonara el aula al grito de, “esta maestra no sabe nada”.
Luego de perseguir al niño por el campo lindero al establecimiento, el mayor de los Tipo, decidió cambiar de método. Y del mismo modo, que existen medicinas o terapias “alternativas”, también se puede encontrar educación. Solo hacía falta buscar y conocer a las personas indicadas. Para Papá Tipo, la idea no lo llenaba de entusiasmo. Más que nada, se trataba de un manotazo de ahogado, a fin de que Tipito, no se atrasara en su aprendizaje. Así fue que, como quien se encomienda a Dios como último recurso, padre e hijo, marcharon a entrevistarse con el Dr. Joaquín de Alustiza. Este se desempeñaba, en esos años, como Director de Estudios de I.D.E.A. (Instituto de Educación Alternativa), con sede en Villa Domínico. Queriendo emular a Schubert y su Sinfonía Inconclusa, Alustiza fue conocido en ciertos ámbitos, como el padre de la poesía incompleta. Esta forma literaria, consistía en comenzar un escrito, y llegar hasta donde la inspiración lo permitiera. De ahí, que en casos como el que hablamos, la misma no llegaba muy lejos. Unos de los requisitos para egresar del instituto era, conocer de pé a pá, la única obra escrita por el director del mismo.
“Tres ropas solo tenía la pobre niña de Boedo, solo tres ropas tenía…”
La entrevista fue un éxito, y Alustiza aprobó el ingreso del niño de 5 años al Instituto.
Con el paso de los años, el pequeño fue aprobando con facilidad las materias que se le presentaban. Del mismo modo, fue creciendo su admiración por el Director del recinto.
A modo de homenaje, y como prueba de seguir su camino, Tipito esbozó lo que sería su primer y único logro, dentro del campo literario, premiado en la Feria de Artes y Ciencias de ese año.
“La Tierra es, fue y será solo tierra, porque siempre ha sido así, así lo ha querido Dios y así siempre será”.
Una publicación de ese entonces, publicó esta pequeña joya indefinida: la revista Así.
Entre el plantel docente se destacaban personalidades diversas, entre ellos el profesor Germinal Frasquet, a cargo de la cátedra de Memoria y Balance. “Poroto”, como era conocido en el ámbito académico, era famoso por sus anécdotas, que pasaban de curso en curso. Una de ellas, mencionaba la continua costumbre de Frasquet, de colocar los exámenes de sus alumnos, en el techo de su auto, mientras buscaba la llave del mismo.
Una vez encontrada, subía y partía raudamente en su rodado, provocando un hermoso efecto coreográfico de hojas volando al unísono, en los jardines del instituto.
Otra historia que lo pintaba de cuerpo entero, fue divulgada por su curso de 5to año del 75. Relataba que “Poroto” en ese tiempo daba clases en la filial de La Plata, y alternaba sus viajes a la capital de la provincia, entre el tren y su ya comentado auto. A veces en su apuro por volver en casa, corría a la estación del ferrocarril, tras acabar con su cátedra diaria. Dejando de lado, el pequeño detalle, que precisamente esa mañana, había concurrido al instituto en su vetusto auto. Como era lógico, se escucharon las cargadas del sereno de la filial, quien tras cubrir el vehículo con un plástico por el rocío, manifestaba: “Menos mal que Poroto enseña Memoria y Balance”.
CONTINUARA . . .
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Piper..!! conocí a un profesor con las dos características sobresalientes de Poroto… los exámentes arriba del techo y el auto olvidado… Claro, no era Germinal Frasquet, pero terminó ocupando un cargo en la secretaria de cultura de la ciudad en la que vivo….
Asi estamos.
Abrazo.
El Sir