HISTORIAS DE CIERTO TIPO. 10- LOS VIAJES DE MARCO TIPO (1)
Los viajes de Marco Tipo (PRIMERA PARTE)

Siempre en búsqueda de, quien sabe que, Tipo emprendió varios viajes a lo largo de su vida. Tratando de ser infructuosamente original, luego de leer los viajes de Marco Polo, quiso emular lo hecho por el veneciano. Alentado por algún falso lazo sanguíneo, creyendo que por haber tenido un abuelo turinés, eso lo habilitaba a considerarse pariente. Casi siete siglos después de aquel viajero, se puso a tomar notas de sus periplos, que de no ser por las ansias de figurar, a nadie realmente le interesarían mucho. “Puse rumbo al horizonte y por nada me detuve”, cantaba Serrat, y ese fue el leit motiv. Sus notas fueron compiladas en un pequeño libro, que tuvo un espectacular lanzamiento, a punto de convertirse en record mundial. El editor que lo leyó por primera y única vez, arrojó el compilado a la calle, casi alcanzando la marca de Tussie Tunot, de 46,45 mts. en México 66. Me enorgullece, o quizás demuestre mi alpedismo crónico, el hecho de haber salvado esa obra. La rescaté, tras una exhaustiva búsqueda, antes que el contenedor de Cilsa la transportara al Cinturón ecológico.
N del A: ALPEDISMO: Término no aceptado aun por la Real Academia Española, que resume los momentos al pedo, que en muchos momentos de su vida, tuvo el autor.
“Muchas veces me movió el deseo, otras la curiosidad y en otras… algún sismo”, así comenzaba esta recopilación típicamente tipeana. Lo del sismo, se explica de sus épocas de vacaciones de verano en Sampacho, Córdoba, que en lengua quechua quiere decir, lugar débil o flojo. Por eso eran frecuentes los movimientos sísmicos, que hacían que nuestro personaje tuviera que abandonar ese lugar, y dar motivo a otro viaje.
En el primer caso, el deseo, lo llevo a tomar el ferry y viajar a Colonia, para conocer una chica con la que chateaba desde hacía un tiempo. En tiempos anteriores al Msn, no era común presentarse por foto, y esto agigantaba el misterio. En algunos casos, los resultados podían no ser los deseados. Lamentó mucho haberle revelado a su compañera de chat, como iba a ir vestido para el encuentro. Esto no le permitió hacerse el desentendido, y perderse entre el gentío que arribaba esa mañana, a la vecina orilla. De más esta aclarar, que no pudo zafar del momento, y al menos tuvo que tomar un café con la susodicha. Como conclusión de esta experiencia fallida, rescató dos cosas. La primera, que a pesar de cambiar de país o cruzar un límite geográfico, uno no estaba a salvo de seguir chocando con la realidad. La segunda, plasmada luego en una carta a la empresa correspondiente, sostenía que el ferry de regreso a Bs. As., demoraba demasiado en partir.
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