HISTORIAS DE CIERTO TIPO. 9- BUSCANDO UN SIMBOLO DE PAZ (1)
BUSCANDO UN SIMBOLO DE PAZ (PRIMERA PARTE)
Otra de las eternas búsquedas de Tipo se centraba en lo espiritual. A pesar de su educación católica, y habiendo cumplido los mínimos requisitos, bautismo, comunión, confirmación y posterior matrimonio por iglesia, nuestro personaje necesitaba nafta súper para el alma. Podría atribuirse al deseo de tener, otro tipo de resguardo para momentos complicados. Lo positivo resultaba ser el descubrimiento de una galería de personajes, raros, exóticos, delirantes y demás, que aparecerían en su camino. ¿Y esto para quien era beneficioso?
En todo caso para mi o cualquier otro biógrafo que se ocupara de él, por la cantidad de material nuevo que esto aportaría a la historia.
Creyendo que era beneficiario de un ataque de buena suerte, el primer día de su empresa sonrío, y pensó que había arribado a buen término. En una esquina vio al mismo Dios parado sonriéndole.
- “¿Sos vos?”
- “Naturalmente”, le respondió el barbado de cabellos blancos, vestido con una túnica blanca.
- “Dime lo que quiero escuchar, algo nuevo, hacia donde debo ir.”
- “Mira flaco, lo único que te puedo decir es que abrimos ayer, acá a mitad de cuadra, está la tienda de disfraces. Por ser vos te hago un descuento”.
Ahí se dio cuenta de que el camino no iba ser sencillo, ni rápido. En su interior sentía, que la estadía en este mundo, tenía un porque. No sabia cual era ese motivo, pero debía averiguarlo. Cuando entraba en ese estado de meditación, que por suerte sucedía muy de vez en cuando, sobrevenía luego una terrible jaqueca. Algo parecido a la gente, que al día siguiente de retomar el gimnasio, le duelen todos los músculos. La Dra. Frissler, su analista, le decía que todas esas ideas, eran parte de la neurosis. Y que era conveniente, que las consultas aumentaran de 2 a 4 veces por semana. Desconfiado por naturaleza, no era muy brillante para darse cuenta de lo obvio. Lo único raro que le llamo la atención durante esa sesión, fue el catálogo de viajes que asomaba de la cartera de la profesional. Y que también en lugar de sus clásicos apuntes, solo había en su falda, una calculadora. “¿Sería el psicoanálisis una ciencia exacta?”, pensó por un instante. Por último, cuando estaba tomándole el gusto al tema, después de la segunda consulta, la doctora suspendió abruptamente las sesiones por dos meses, argumentando una participación en un congreso en St. Marteen.
Sin querer ser menos Tipo también viajó, pero con destino a Salvador de Bahía, en Brasil, donde prosiguió con su gira mágica y misteriosa. Después de visitar, una por una, las 365 iglesias de la capital del Estado del noreste Brasilero, volvió con un bolso lleno de amuletos y artículos varios, y una cintita roja en la muñeca derecha. El bolso reflejaba el paso del peregrino, por toda clase de rito pagano, que se le había cruzado al andar.
Sabido es, que los brasileros son especialistas en tener miles de referencias, a las cuales invocar, en caso de problemas. La cintita se la había colocado una señora, a la salida de la iglesia del Bom Fim. Bajo la advertencia, de que si la cortaba, perdería el brazo de ese lado, el crédulo argento, no la desechó hasta 5 años después, mas por el paso del tiempo, que por el miedo mismo.
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probemos a ver si sale el comentario…
La espiritualidad del hombre creo pasa por otro lado y no por el nombre de una religión que en definitiva todas son iguales en el fondo…
Veremos que le pasa a Tipo en su búsqueda humana
besos