HISTORIAS DE CIERTO TIPO. 13 – NO LO SOÑE

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Día duro para Tipo. No veía la hora de irse a dormir. Nada le había salido bien durante la jornada. A cada resultado negativo o no esperado, le seguía un insulto o un reproche hacia su vida. A lo que había tocado en suerte y demás yerbas.

“¿Por que a mi?”, “que vida de mierda”, era lo mas suave que esbozaba ante cada percance.

Por fin llegó la noche, y con ella, el sueño reparador. A punto de dormirse profundamente, aun se cuestionaba cosas. Por ejemplo precisamente, la expresión “los brazos de Morfeo”. ¿No debería ser Dormideo, y Morfeo ser el guardián de las comidas? ¿Mitología griega? ¿Acaso hay alguno vivo para afirmarlo?.

 Mientras estaba en pleno razonamiento inútil, se encontró caminando hacia una puerta que decía “Quejas y Reclamos”. Tal su costumbre, entró sin llamar. El empleado que atendía el lugar, inquirió sobre el motivo de su presencia.

- “Hoy no tuve un buen día”, dijo cantando. Es que en los sueños se dan esta clase de cosas, como cuando uno debe correr y las piernas no se mueven. Tipo no entendió porque esta sola frase le salió así, y extrañamente afinada.

- “¿Diego Torres?. La verdad que personalmente te hacía distinto. ¿Por que hoy vienen los cantantes a la sección Reclamos? Ya pasó Mollo gritando dame un limón, los Ratones diciendo yo quiero mi pedazo, y ahora vos que no tuviste un buen día, ¿te crees que yo lo tengo?”

- “Bueno, entonces quiero hablar con el Gerente”, dijo recordando una publicidad que había visto mientras cenaba.

- “Gerenta, acostúmbrese, como diría ella. Y te digo, que tiene un peor día que el tuyo. Puerta del fondo. A la salida, ¿me firmás un autógrafo para mi hermana?”
.
Tomando en cuenta la advertencia del empleado, esta vez golpeó. Al ingresar casi se desmaya. La reconoció. No podía ser otra. Era la Gran Dama. Por primera vez, se encontraban frente a frente. La Vida, en persona.

- “Buenas, yo venía . . . ”

- “Callate, sentate y escuchame. ¿Qué es eso de vivir insultándome porque algo no te salga bien? Y solamente por pavadas. ¿Acaso estás en Haití? Esa gente, sí tiene derecho a decirme algo, lo mismo que al Supremo. Vos solo porque, se te fue el subte, te pisó un gordo o tu jefe te caga a pedos, ¿me pasas factura?”

- “Yo solo . . . “

- “Te dije que te calles. ¿Acaso no te di una familia, después de estar haciendo alpedismo, durante casi toda tu existencia? Una esposa que te ama, un hijo que casi te idolatra. Sos desagradecido, Tipo. Y encima ahora sos famoso, gracias a tu jefe de prensa, que 3 veces por semana, publica tu vida.”

- “¿Qué?”

- “Eso mismo. Hay alguien que cuenta toda tu vida en detalle, capítulo por capítulo. Y hay mas, la gente escribe, opina sobre vos. Aquí tengo un resumen de todo eso. Leelo.”

Tipo tomó la hoja y todavía sin haber caído del todo, por lo que la Dama le había contado, se puso a leer lo que parecía los viejos comentarios que precedían, a la publicidad gráfica de alguna película, ej: “Dijo Clarín . . . ”

 

Dijo Confundida: “Como siempre digo me atrapan las historias de Tipo. Hoy amo a Tipo por eso”

 
Dijo Lils: “Muy intrigante el Tipo, crea suspenso”

 
Dijo Cla9: “Este Tipo no es tan tonto como quiere parecer….skåal!!!”

 
Dijo Anciana Irreverente: “Siempre leo a Tipo, aunque pocas veces comente”.

 
Dijo Maia: “Mi corazón está con Tipo, yo también veo ángeles donde no hay.”

 
Dijo Ebe Cane:” ¡Tipo es un hombre de búsquedas no encontradas, con ansias plenas sin madrugadas!”

 
Dijo Sandra: “Tipo me sorprende con sus fantásticas historias”.

 
Dijo Gloria Llopiz: “Por suerte pudo abrir algo más que los ojos”.

 
Dijo Miguel-T: “Excelente! Muy buena la elección de Tipo”.

 

Dijo Mónica: “sigo a Tipo… a ver hasta donde llega.”

 

Dijo Bibi: “ Seguro que Tipo se dio cuenta que lo que busca siempre está adentro suyo y no fuera así por eso seguirá buscando …”

 

Dijo Lady-Di.: “Ese Enano, le cambio la vida y la visión para siempre a Tipo…”

 

Dijo Lindaymala: “No sé si es un ensayo exactamente, ya que relata una historia ficcionada, pero tiene una mezcla de estructuras interesante”.

 

Estaba por finalizar la lista, cuando de fondo y cada vez mas fuerte escuchó un grito, que lo despertó:

 

- “ Papáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa”

- “Voy Enano, ¿que pasa, hijo?”

- “Tuve una pesadilla, papi. Soñé que estabas en una oficina, con una señora que te retaba, y vos no hacías mas que leer un papel con cara de susto.”

- “¿Y que tenía eso de pesadilla, hijo?”

- “Que de fondo cantaba Diego Torres, eso de hoy no tuve un buen día”.

 

N del A: Hablando en serio, este es un agradecimiento a todos sus comentarios. Si alguien quedó afuera, no se enoje, pues solo fueron incluidos en el cuento, aquellos comentarios referidos al personaje o a la historia, y no al autor. Gracias por sus opiniones, sigan la historia. Pero les pido algo, no pidan pago alguno, por su participación en este capítulo.

 

HISTORIAS DE CIERTO TIPO. 12 – CLAMANDO POR AYUDA (2)

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Pero hubo una parte de la historia que ni la propia Drina supo, y en mi carácter de “buchón pago”, una vez más me encargaré de revelar. Preso de su miedo, ante tamaña responsabilidad, invocó a todos los personajes del mundo paralelo.

 Todos aquellos que alguna vez tuvieron injerencia en su vida y que en su momento reflejamos aquí (para la serie, este es el episodio número 50, donde aparecen todos los actores invitados que aportaron durante la misma. Aunque todos ellos hicieron la misma escena: miraban como sonaba un teléfono y no atendían).

Ante la falta de respuesta ajena, probó con su espejo y se miró, tratando de convencerse de que dependía todo de él, o de ser el mismo. Como esto no funcionó, empezó a buscar señales en todos lados. Y estas aparecían, pero Tipo estaba tan en babia (como siempre), que no notaba ninguna.

Una vez saliendo de su casa, en el paredón de la esquina, alguien había pintado en colores LOVE. Pero no le llevó el apunte. Al otro día, escuchando un CD de Lennon, el mismo saltaba siempre en la misma parte, repitiéndose “love is the answer and you know that for sure” (el amor es la respuesta y tu lo sabes seguro). Pero este segundo aviso tampoco fue interpretado, entonces la Gran Dama (la Vida), colmada de impaciencia, puso en práctica aquello de “la tercera es la vencida”.

Al otro día, detenido con su auto en un semáforo, fue testigo de esta nueva modalidad de publicitar con gente atravesando la calle, disfrazados de empanadas o mostrando carteles. En este caso, había un mensaje, distribuido entre 4 muchachos. “ENANO SOLO NECESITA AMOR”. Y al reverso se podía leer: “NEUMATICO DELANTERO IZQUIERDO DESINFLADO”. Al bajar a comprobar el estado del mismo, los hombres-carteles habían desaparecido. Y reflexionó sobre el mensaje ( el referido al nene, claro) . Hasta que una sinfonía de bocinazos, le hicieron recordar donde estaba parado.

Desde ese día, se olvidó de lo sanguíneo y de la inexperiencia, y solo se dedicó a quererlo como propio.

Y Enano, feliz decía: “es mi segundo papá, pero es más tierno que el primero”.

 

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HISTORIAS DE CIERTO TIPO. 11 – REPARANDO EL PASADO (3)

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Eligió dos momentos cúlmines, y preparó en 5 minutos, todo lo que no había podido decir en su momento. Agradecer, pedir perdón, despedirse, y desear un reencuentro en el ámbito que siguiese, como quiera que éste se llame, y donde fuera que esto continuare. Las dos imágenes que editó se parecerían bastante, ya que eran dos camas de hospital, con pacientes en estado conciente aun. 

Al retirarse del cine, se sintió raro. Por un lado, feliz por el reencuentro y el deseo cumplido. Por el otro, lamentó no haber tenido el poder de haber borrado esos momentos tristes, y evitar el desenlace fatal. Pero se conformó, con por lo menos, haber podido modificar algo, sin pasar por encima del Supremo. Desde ese día, procuró no quedarse con nada pendiente con los que amaba. Ni palabras, ni gestos.

Luego, dudando de la veracidad de lo sucedido, fue en búsqueda de esa guía barrial.

Lamentablemente, se había caído de la mesa en la que la había dejado, precisamente abierta en la hoja de la sección Reparaciones. Y con el agua que aun quedaba en el piso, se mojó la hoja 46 bis, perdiéndose para siempre. “Oportunidades que se presentan una sola vez, y no hay que dejarlas pasar”, pensó, tras quedarse solo viendo como de la pagina 46, la guía continuaba con la 47, como debía ser.

Y esperando encontrar un buen reparador de cañerías.

 

 

HISTORIAS DE CIERTO TIPO. 11- REPARANDO EL PASADO (1)

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La cañería del baño se rompió. No, no es el comienzo de un bolero tipo “la puerta se cerró detrás de ti”, sino de otro cuento tipeano. A partir de ese insignificante suceso, se desencadenaron  los siguientes hechos. Tipo, mas inútil que techo de bicicleta,  tuvo que recurrir a la sección Reparaciones de la guía barrial de ese año. Ahí buscando un plomero, notó algo raro, típico de su devenir. En la guía, luego de la página 46, que reunía a los profesionales de la llave inglesa, le sucedía la 46 bis, en vez de la 47. En apariencia, más que un error tipográfico, parecía como si alguien se hubiera tomado la molestia de agregar la hoja, pegándola con alguna clase de engrudo barato. Su curiosidad pudo más, y por un momento eligió ver que contenía la hoja bis, a buscar quien repararía la pérdida hídrica. En primera instancia, notó que se trataba de la continuación lógica de la guía, pero mirando más exhaustivamente encontró algo. Aparecían rubros nunca antes vistos o publicados por una guía amarilla o de cualquier color. Uno podía hallar toda clase de reparadores: de corazones, de sueños, de historias, de reputaciones, etc. En este último caso, era uno de lo que mas oferentes tenía. “Lógico”, pensó, “hasta yo me puedo dar cuenta, de que en este país, con el tiempo cualquiera vuelve de todo, hasta del ridículo”. 

N del A: Esto que a simple vista puede pasar como otra  verdad de Perogrullo, en realidad conllevaba toda una explicación científica. Alguien que conocimos en otra historia, el profesor MC Mon, sostenía, que los argentinos sufríamos de un tipo de desorden memorioso. Esto producía una especie de amnesia colectiva, que producía que prescribieran, aun los más deslesnables  delitos y macanas varias. El catedrático basada su teoría, luego de analizar los gases provenientes, de los escapes de los micros de determinadas líneas. Así cualquier personaje público, sobre todo, después de un breve ostracismo, podía retornar al ruedo, sin que nadie recuerde lo hecho anteriormente.

 

Pero lo que atrapó a nuestro personaje, fue leer en el compendio que aparecía un “reparador del pasado”. Anotó el número de teléfono del anunciante, que no se identificaba bajo ningún nombre, y fue en busca de un trapo y secador, porque el agua ya le mojaba  los pies.

Luego del llamado pertinente, lo único que figuraba en su anotador, era una dirección y una hora. Tan solo eso. Un contestador automático se le había provisto, luego de presionar el 1, que significaba conformidad en aceptar el servicio, sin detalle alguno. El 2, se presionaba en caso de tener dudas, a lo que seguía una tonada conocida por muchos infantes. Era la voz del Gallo Claudio cantando “duda duda duda du, duda duda”, de ahí hasta que el solicitante decidiera cortar la comunicación., sintiéndose burlado. Y el 3 decía “en caso de no ser este el destino solicitado, espere a la otra vida. Por ahí tiene suerte”.

Aun sin saber a ciencia cierta, a que iba, se encontró a la hora pactada en el sitio indicado. Recordó ahí, que en ese sitio años atrás, funcionaba el Cine Maipú, pero ahora vendían soluciones para el alma. “Usted pone su dinero y su alma quedará reconfortada” (y nuestros bolsillos también).

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HISTORIAS DE CIERTO TIPO. 10 – LOS VIAJES DE MARCOTIPO (3)

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Cansado de tantos fracasos, decidió, fiel a su estilo, apegarse a los nombres raros, como si escondieran alguna fórmula secreta de éxito. Y así, comenzó una serie de viajes a diversos lugares de nuestro país, fueran ellos pueblos pequeños o ciudades, que tuvieran alguna característica rara en su denominación. Luego de esta excursión volvió a recopilar, en este caso con mayor éxito, una guía de sitios con recomendaciones de que hacer en los mismos.

Al ya mencionado Salsipuedes, se le sumaron otros del mismo estilo. Aquí una pequeña recopilación de ese pedazo de obra maestra de la corriente tipeana.

 

-         Si quiere ser dentista, su destino es Abra Grande en Santiago del Estero.

-         No diga que es oculista en Venado Tuerto, Santa Fe.

-         Conozca su futuro en Ahí Veremos, Santiago del Estero.

-         Haga muñecos en Monigotes, Santa Fe.

-         No escuche cumbia en Heavy, Buenos Aires.

-         Pruebe nuestras exquisiteces en Cometierra, Córdoba.

-         Si necesita carnada, lo mejor es Matagusanos, Santa Fe.

-         En Buey Muerto, Córdoba, buey puesto.

-         Por un porvenir mejor, viaje a Baibene, Corrientes.

 

Aunque suene gracioso, o haya pretendido serlo, todas estas localidades existen y fueron visitadas por el émulo de Marco Polo. Todavía hoy en alguna estación de servicio perdida, se puede encontrar la guía de lugares, escrita por Tipo.

Aun así, no podemos citar esta obra como un éxito comercial, ya que con las regalías tuvo que pagar, los juicios entablados por los municipios de todos estos sitios. Se sintió defraudado por toda la gente, a quien creía les había hecho un bien, promocionando su terruño. Al mejor estilo de Moria Casan creyó, que se habían colgado… de su éxito. Solo una localidad supo reconocer su aporte al turismo, y hacia allí fue en lo que sería su último viaje como viajero profesional. Malabrigo, Santa Fe, fue la cita para recibir al flamante visitante ilustre, a punto de retirarse de tamaña empresa en aquella tarde de crudísimo invierno. Aparte de la plaqueta recordatoria, entregada en mano por las autoridades de la comuna, un par de malabriguenses le obsequiaron un hermosa remera manga corta. En su pecho rezaba solamente la inscripción “Gracias”. Y en la  espalda, un texto algo mas extenso, que llegaba casi hasta la cintura.

“Para el invierno de  Malabrigo, nada mejor que una buena remera”

HISTORIAS DE CIERTO TIPO. 10- LOS VIAJES DE MARCO TIPO (1)

 

                           Los viajes de Marco Tipo      (PRIMERA PARTE)

 

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Siempre en búsqueda de, quien sabe que, Tipo emprendió varios viajes a lo largo de su vida. Tratando de ser infructuosamente original, luego de leer los viajes de Marco Polo, quiso emular lo hecho por el veneciano. Alentado por algún falso lazo sanguíneo, creyendo que por haber tenido un abuelo turinés, eso lo habilitaba a considerarse pariente. Casi siete siglos después de aquel viajero, se puso a tomar notas de sus periplos, que de no ser por las ansias de figurar, a nadie realmente le interesarían mucho. “Puse rumbo al horizonte y por nada me detuve”, cantaba Serrat, y ese fue el leit motiv. Sus notas fueron compiladas en un pequeño libro,  que tuvo un espectacular lanzamiento, a punto de convertirse en record mundial. El editor que lo leyó por primera y única vez, arrojó el compilado a la calle, casi alcanzando la marca de Tussie Tunot, de 46,45 mts. en México 66. Me enorgullece, o quizás demuestre mi alpedismo crónico, el hecho de haber salvado esa obra. La rescaté, tras una exhaustiva búsqueda, antes que el contenedor de Cilsa la transportara al Cinturón ecológico.

 

N del A: ALPEDISMO: Término no aceptado aun por la Real Academia Española, que resume los momentos al pedo, que en muchos momentos de su vida, tuvo el autor.

 

“Muchas veces me movió el deseo, otras la curiosidad y en otras…  algún sismo”, así comenzaba esta recopilación típicamente tipeana. Lo del sismo, se explica de sus épocas de vacaciones de verano en Sampacho, Córdoba, que en lengua quechua quiere decir, lugar débil o flojo. Por eso eran frecuentes los movimientos sísmicos, que hacían que nuestro personaje tuviera que abandonar ese lugar, y dar motivo a otro viaje.

En el primer caso, el deseo, lo llevo a tomar el ferry y viajar a Colonia,  para conocer una chica con la que chateaba desde hacía un tiempo. En tiempos anteriores al Msn, no era común presentarse por foto, y esto agigantaba el misterio. En algunos casos, los resultados podían no ser los deseados. Lamentó mucho haberle revelado a su compañera de chat, como iba  a ir vestido para el encuentro. Esto no le permitió hacerse el desentendido, y perderse entre el gentío que arribaba esa mañana, a la vecina orilla. De más esta aclarar, que no pudo zafar del momento, y al menos tuvo que tomar un café con la susodicha. Como conclusión de esta experiencia fallida, rescató dos cosas. La primera, que a pesar de cambiar de país o cruzar un límite geográfico, uno no estaba a salvo de seguir chocando con la realidad. La segunda, plasmada luego en una carta a la empresa correspondiente, sostenía que el ferry de regreso a Bs. As., demoraba demasiado en partir.

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HISTORIAS DE CIERTO TIPO. 9 – BUSCANDO UN SIMBOLO DE PAZ (3)

 

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Con el tiempo dejó de prestarle atención a la émula del nene de Sexto Sentido, y fue en busca de algo nuevo. Y ahí se topó con Balestriano Jordán, representante local de un antiguo rito. Erróneamente Tipo creyó que trataba con un maestro de la Kabbalah (conocimiento en cuanto a las cosas celestiales mediante el ejercicio del estudio y cumplimiento de preceptos y reglas superiores, según dice la definición). En cambio, Jordán era un vulgar cabulero, especialista en cábalas futboleras y de otra clase. En su pequeño salón, colgaba un cuadro de dos de sus principales exalumnos, el Coco Basile y Mostaza Merlo. Con semejantes pergaminos, nuestro personaje, creyó estar a las puertas de la fama, y casi para poder codearse con los grandes. Aprendió con maestría la técnica del talco, los “cuernitos”, el ya mencionado en otro cuento “Mito de Osvaldo Pugliese”, y otras cosas más. En el curso venía incluido un seminario sobre supersticiones varias. En el obsequiaban un pequeño block (para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero), que se utilizaba para anotar aquellas rutinas, que si o si debían repetirse. Como ejemplo de modelo a seguir, se contaba una de las últimas cábalas del ronco entrenador de Boca. Esto sucedió antes de la que sería la primera, de varias victorias consecutivas de su equipo. Durante el viaje al estadio, por falta de espacio, un sexagenario colaborador, había viajado acostado en el piso del micro. Luego de la victoria de esa tarde, se decidió que el rito se repitiera, por lo menos, hasta que una derrota marcara lo contrario. El pobre hombre se arrepintió de por vida,  pero la cábala estaba ante todo. Dentro suyo, el anciano, seguro experimentó una sensación de ambigüedad, cuando la racha se cortó, al ser vencido el xeneixe por el Taladro, en la última fecha del Clausura de ese año. Por un lado, su tristeza por la derrota, y por otro la alegría por el final de aquel suplicio semanal.

A medida que avanzaba el curso, Tipo se empezó a volver cada vez más rutinario en su vida. Salía de casa exactamente a la misma hora, efectuaba exactamente el mismo recorrido para ir a trabajar, compraba siempre los clásicos chicles en el quiosco de la vuelta de la oficina, por poner solo algunos ejemplos. Esto le valió algunos roces con Drina, cultora fanática de la “teoría de la variación continua”, disciplina totalmente opuesta a la de su marido. Consistía en no recorrer la misma ruta, cambiar de sitios donde comprar, a fin de evitar un potencial cansancio de la rutina. Solo hacía una excepción y violaba aquellas estrictas reglas, cuando jugaba Banfield, donde ahí si, se plegaba a las rigurosas cábalas del marido. Todo culminó cuando la divisa fue víctima de una breve mala racha, con lo cual, fue el final del curso para Tipo, y el arrepentimiento de Drina, por haber traicionado brevemente su creencia.

Después de muchos años de búsqueda espiritual infructuosa, nuestro personaje se dio por vencido. Recordó entonces, como no podía ser de otra manera en él, una película de su adolescencia.

Aprovechando el éxito de Kung Fú, algún viejo cine de esos años, proyectó una peli con el ahora desaparecido David Carradine. Para decepción del público, éste no aparecía mucho en el filme. Pero lo importante aquí era la trama. Era algo así, como alguien que buscaba el libro de la Sabiduría Completa, y que después de varias luchas y peripecias, lo consigue. Cuando finalmente lo tiene entre sus manos, al abrirlo solo encuentra un espejo. Moraleja: toda tu búsqueda, toda la sabiduría que procuras, está en uno mismo.

Tras ese momento de evocación,  nuestro antihéroe comenzó a llevar un espejito en la mochila. Al presentársele algún momento de duda o de debilidad, extraía el mismo y lo observaba, como quien lee un libro sagrado. Lo volvía  a guardar y proseguía  el camino,”sonriendo con razón, como lo hacen los bobos sin ella”, diría Serrat.

Al menos, por un instante, las ayudas divinas se iban a tomar un descanso. Cuando practicaba esta especie de automedicación, se dibujaba en su rostro una mueca de felicidad. Y eso era bastante, tratándose de Tipo. Al menos por un rato pensó que todo dependía de él. 

HISTORIAS DE CIERTO TIPO. 9- BUSCANDO UN SIMBOLO DE PAZ (1)

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                                          BUSCANDO UN SIMBOLO DE PAZ        (PRIMERA PARTE)

 

Otra de las eternas búsquedas de Tipo se centraba en lo espiritual. A pesar de su educación católica, y habiendo cumplido los mínimos requisitos, bautismo, comunión, confirmación y posterior matrimonio por iglesia, nuestro personaje necesitaba nafta súper para el alma. Podría atribuirse al deseo de tener, otro tipo de resguardo para momentos complicados. Lo positivo resultaba ser el descubrimiento de una galería de personajes, raros, exóticos, delirantes y demás, que aparecerían en su camino. ¿Y esto para quien era beneficioso?

En todo caso para mi o cualquier otro biógrafo que se ocupara de él, por la cantidad de material nuevo que esto aportaría a la historia.

Creyendo que era beneficiario de un ataque de buena suerte, el primer día de su empresa sonrío, y pensó que había arribado a buen término. En una esquina vio al mismo Dios parado sonriéndole. 

-         “¿Sos vos?” 

-         “Naturalmente”, le respondió el barbado de cabellos blancos, vestido con una túnica blanca. 

-         “Dime lo que quiero escuchar, algo nuevo, hacia donde debo ir.” 

-         “Mira flaco, lo único que te puedo decir es que abrimos ayer, acá a mitad de cuadra, está la tienda de disfraces. Por ser vos te hago un descuento”. 

Ahí se dio cuenta de que el camino no iba ser sencillo, ni rápido. En su interior sentía, que la estadía en este mundo, tenía un porque. No sabia cual era ese motivo, pero debía averiguarlo. Cuando entraba en ese estado de meditación, que por suerte sucedía muy de vez en cuando, sobrevenía luego una terrible jaqueca. Algo parecido a la gente, que al día siguiente de retomar el gimnasio, le duelen todos los músculos. La Dra. Frissler, su analista, le decía que todas esas ideas, eran parte de la neurosis. Y que era conveniente, que las consultas aumentaran de 2 a 4 veces por semana. Desconfiado por naturaleza, no era muy brillante para darse cuenta de lo obvio. Lo único raro que le llamo la atención durante esa sesión, fue el catálogo de viajes que asomaba de la cartera de la profesional. Y que también en lugar de sus clásicos apuntes, solo había en su falda, una calculadora. “¿Sería  el psicoanálisis una ciencia exacta?”, pensó por un instante. Por último, cuando estaba tomándole el gusto al tema, después de la segunda consulta, la doctora suspendió abruptamente las sesiones por dos meses, argumentando una participación en un congreso en St. Marteen.

Sin querer ser menos Tipo también viajó, pero con destino a Salvador de Bahía, en Brasil, donde prosiguió con su gira mágica y misteriosa. Después de visitar, una por una, las 365 iglesias de la capital del Estado del noreste Brasilero, volvió con un bolso lleno de amuletos y artículos varios, y una cintita roja en la muñeca derecha. El bolso reflejaba el paso del peregrino, por toda clase de rito pagano, que se le había cruzado al andar.

Sabido es, que los brasileros son especialistas en tener miles de referencias, a las cuales invocar, en caso de problemas. La cintita se la había colocado una señora, a la salida de la iglesia del Bom Fim. Bajo la advertencia, de que si la cortaba, perdería el brazo de ese lado, el crédulo argento, no la desechó hasta 5 años después, mas por el paso del tiempo, que por el miedo mismo. 

                                                                                                 Sigue


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