HISTORIAS DE CIERTO TIPO. 7- EL MEJOR REGALO

El mejor regalo
Para Tipo los cumpleaños no eran nada extraordinario. Sólo en un par de ocasiones tuvo lo más cercano a una fiesta, y encima, que la disfrutara. Las fiestas ajenas le resultaban mejor, en cantidad de gente asistente y diversión. No se sentía un buen anfitrión, no por falta de voluntad, sino por su propia pobre imagen interior que encontraba al analizarse.
Con el paso de los años, el entusiasmo fue mermando y la ansiedad de que llegue la fecha ya no existía. Se dio cuenta en algunos casos, que para el resto de la gente, era cumplir con una formalidad. El saludo, el llamado, en los últimos tiempos el mail, todos componentes de un pack de obligaciones, por parte del resto de sus allegados.
Por ahí todo esto se daba, porque era casi imposible que a Tipo se le escapara una fecha, de ese mismo grupo . Por ende, cual buen devoto de la Virgen de la Retribución, esperaba el mismo gesto. Los resultados no eran siempre ecuánimes, y eso le causaba una pena rara, cercano a la defraudación, con la consecuente idea de tiempo desperdiciado y (una vez mas) una mala elección.
La Vida, poniéndose una vez más de su lado, o quizás apiadándose de él, decidió darle “el regalo”, con la intención de remediar tantos años de decepciones, y así, reivindicar esa fecha, donde ella misma estaba implicada. Era el aniversario del primer encuentro entre Tipo y la Gran Dama.
Para tal fin confió a un grupo de “No- tan- Notables”, la gran tarea. Estos, en realidad, eran un rejuntado de guionistas, de dudosa calidad algunos, excelente prosa otros, y demasiada suerte los menos, dependiendo de la juridicción, en la cual, cayera en suerte el encargo.
Para asegurarse un buen resultado, la Vida decidió que mancomunaran sus esfuerzos en pos de tan difícil empresa. Sólo les pidió algunos requisitos. Este regalo debía ser único, inolvidable y que cada vez que él lo mirara, le produjera ganas de agradecer. (En este caso a ella). Sin más, los dejo trabajando, deseando que el grupo de las “Mi-Musas”, inspiraran a este grupete, o al menos, les dejaran a mano unas cuantas botellas de whisky, por si fracasaban sus encantos naturales.
Una sola recomendación se le había pasado por alto a la Vida y esto haría que se arrepintiera terriblemente de este olvido. No los había emplazado y conociendo la fama de holgazanes, además de sus ya propias limitaciones, esto le iba a provocar a la gran señora, más de un dolor de cabeza.
Así, pasaban los años, la mirada de Tipo sobre los cumpleaños seguía igual y la preocupación, mezclada con impaciencia de la soberana, iba en aumento.
Cada mes, el Consejo se reunía y la Gran Dama escuchaba siempre las mismas excusas:
Los No- tan- Notables guionistas, con sus miedos a las demandas por plagio, acusaban de poca colaboración a las Mi-Musas. Ellas se defendían diciendo que ya , de por si, tenían mucho trabajo, con los mùsicos, escritores, inventores y demás yerbas. A ninguno se le caía una maldita idea.
Había épocas, en que estos rufianes, presumiendo de algún golpe de suerte, presentaban a la Dama, diversos proyectos. Sinceramente, a pesar de los miedos del grupo, los mismos distaban de ser originales: La fuente de la juventud, la vida eterna, el secreto del éxito, cómo triunfar con las mujeres y demás temas, que más que soluciones, parecían títulos de libros de la sección de autoayuda de alguna librería.
Pero dentro de todo grupo numeroso siempre zafa alguno. Y ahí encontramos al llamado “Realizador de los Deseos Inconcientes”, nombre pomposo, que al menos, despertaba más de una envidia, en el resto del Consejo. Era más conocido por la unión de sus iniciales: Redeín. La cuestión que este individuo tras presenciar, analizar y prestar extrema atención a la vida de Tipo, encontró finalmente, como su nombre lo indica, aquel deseo hiperinconciente que nuestro personaje guardaba en su alma bajo siete llaves. (En su caso, mas un pasador, una cadena y algún mueble tras la puerta).
Luego de la consulta con el resto de sus colegas, consiguió el voto unánime de los mismos, no por convencimiento sino para sacarse el fardo de encima, y dejar de escuchar reclamos de la Soberana. Es mas, encomendaron al pequeño hombre, que fuese él quien le presentara el proyecto final a la Gran Dama. Esta al leerlo, volvió a confiar en su equipo de trabajo y en su juicio para delegar tareas, porque lo que vió era exactamente lo que ella quería.
N del A: nótese que también en estos ámbitos fantásticos, una brillante idea de una sola persona, salva a un grupo mediocre, pero el mérito queda para quién encomendó la tarea.
Debido a toda la demora que ya llevaba el proyecto, La Vida decidió poner de inmediato, en marcha la entrega del bendito regalo. Claro, para ello, solo tendría que esperar hasta el siguiente 26 de octubre.
Lo que tranquilizaba a Tipo para su flamante cumpleaños, es que era el número 42. Los pares, según su creencia numerológica, eran temporadas de buena suerte, al igual que los años bisiestos. Esto conseguía, que encarara este nuevo aniversario, de una forma mas animada. Tenía un motivo adicional : hacía 2 días había cumplido sus primeros 2 meses de estar saliendo con su nueva pareja. Por ser su cumpleaños, Tipo no trabajaba, pero igual se vería temprano con Drina, quien quería ser la primera persona en saludarlo, y, de paso, presentarle a alguien. Quedaron en verse temprano en la esquina de la farmacia de la calle Hidalgo. El, fiel a su estilo, llegó al lugar 10 minutos antes (odiaba llegar tarde) y se sentó en los escalones de la casa lindera. Casi puntualmente llegó ella, por la vereda de enfrente, cruzó la calle y se aproximo a él, con una sonrisa de orgullo, quizás por la magnitud del regalo que traía en su mano.
No venía con papel de regalo, ni moño alguno, ni siquiera con una tarjeta de felicitación. Pero toda su presencia justificaba la ausencia de envoltorios inútiles.
Tipo, al verlo, se emocionó, pero al mismo tiempo dudó en aceptarlo. Buscando en su pasado, recordó una serie de frases vertidas, que ponían en duda, su habilidad para ser merecedor de esta clase de presentes.
- “A vos no te gustan esta clase de regalos”
- “no eres lo suficiente capaz para mantenerlo”
- ”no eres lo suficientemente maduro”
Estos comentarios lapidarios, habían calado tal hondo en su personalidad, que finalmente se habían apoderado de su convencimiento. Así como una bola de piedra, amarrada al pie de un presidiario injustamente condenado, llevaba él día tras día esta maldición, proferida por quien sabe cual de todas aquellas “Esquirlas del pasado”
( Estas eran una “especie rara de lombrices que se enquistaban en el cerebro de la gente, fijando una idea y no dejando desarrollar al individuo, el sentido de la reparación y de la nueva oportunidad.”, según rezaba el antiguo glosario de “taradeces humanas frecuentes”.
Frente a todo esto hubo un fantástico e infalible antídoto de inmediata acción reparadora.: una mirada y una sonrisa. Tipo miró al cielo, como buscando la mirada aprobatoria de la Vida, en los ojos de sus padres ya fallecidos. Y se encontró con una expresión alegre, como diciendo “Puedes tomarlo, es tuyo desde ahora”.
Entonces, sonriendo, volvió la mirada hacia su regalo, lo observó con curiosidad.
Era hermoso, con camisolín de jardín de infantes, 4 añitos y unos ojos cómplices y compradores. Sólo se dijeron “hola” y comenzaron a caminar uno junto al otro.
Drina no dudo ni instante de la química inmediata que se había dado. Sólo fue un trayecto de 60 metros juntos, pero ya con eso bastaba.
Los años empezaron a sucederse, uno tras otro, él ya no menospreciaba tanto sus cumpleaños, ya que había un bonus en esos festejos: cumplía un año más de conocerse con su regalo, al que había bautizado cómicamente como “Enano”. Y por otro lado, se había cumplido fehacientemente el designo que la Vida les había encargado a sus colaboradores. Un regalo único, inolvidable … Y cada noche cuando acostaba a su Enano, a veces con una sonrisa ,a veces con unas lágrimas de emoción, miraba por la ventana y agradecía a la Vida, por este maravilloso regalo, el mejor regalo. Y desde algún sitio, quien sabe donde, la vida sentía satisfacción por el deber cumplido.
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Lindo relato Pipercoz; la verdad me encantó por tocar una parte muy real de nuestra existencia; efectivamente son el mejor regalo….