HISTORIAS DE CIERTO TIPO. 5- LOS DUENDES DEL FUTBOL

 

 

   Los duendes del fútbol

 

 

Tipo nunca fue un dotado para los deportes. Su habilidad siempre fue digna de un aficionado… aficionado a verlos por televisión. Desde su infancia, el fútbol le dio un lugar privilegiado: el mirar los mismos desde el arco, tratando de evitar lo inevitable, el gol en su propia valla. Como arquero tenía un estilo raro, casi único. Salvaba los tiros con una espectacularidad al volar, digna de un Pato Fillol, pero solamente los que iban a su lado izquierdo. Las pelotas a su derecha eran contempladas mansamente, constituyendo un fenómeno casi clínico, digno de ser estudiado por algún facultativo ocioso. Eso, sumado a la altura que los estudios médicos estimaban a futuro, no superaría el metro setenta y dos, cercenó tempranamente su sueño de calzarse alguna vez, el buzo de arquero profesional. Sus quince minutos de fama en el puesto los vivió en la secundaria, donde en vez de desviar los tiros y forzar un esporádico corner, daba rebote para que el atacante volviera a patear y así volver a lucirse una y otra vez, hasta que finalmente la bola ingresaba entre los tres palos. Esto le producía amplio placer, porque erróneamente creía que el ser rebotero lo transformaba en un gran golero, y no entendía porque sus compañeros no compartían esta idea. A fuerza de insultos varios, probó otra opción, cambiar de puesto. Si bien su número de la suerte era el siete, la gloria aguardaba bajo la casaca número nueve. En realidad Gloria cansada de esperar, se fue con el 9 de San Martín de Burzaco, convirtiéndose en la pionera de una nueva raza de mujeres, que en el futuro serían denominadas despectivamente, con el término “botineras”. No se sabe si este apelativo se utilizó por noviar con el jugador, o devino por causa del apodo que tenía de pequeña, por ser hija del fabricante de botines Fulvence.

Volviendo al novato centrodelantero, digamos tras un período de sequía futbolística y de la otra, el cambio de puesto comenzaba a dar resultados. Primero, porque al estar alejado del propio arco, la posibilidad de recibir un gol en contra por su culpa, era remotísima. Ni por asomo su torpeza iba a permitirle, un disparo en retroceso de casi 80 metros. Segundo, se sentía más partícipe del juego, que en la antigua posición de espectador inmóvil, a la que los tres palos lo tenían condenado. Pero la pelota seguía sin convertirse en su amiga, para lo cual tenía una teoría. Siendo un componente con artículo femenino, naturalmente tenía que serle esquivo, como las compañeras del secundario. Así que, de la misma manera que ocurría en las mañanas de colegio y las tardes de barrio con ellas, a la redonda la veía pasar, la miraba y, eventualmente, la perseguía. Una verdadera metáfora, utilizada también por muchos periodistas “se juega como se vive”. Y una vez más la intervención divina, como casi en todas estas historias, iba a jugar su papel determinante. En este caso, personificada en los llamados “duendes del fútbol”, hombrecillos que nutridos del espíritu de grandes centroforwards, colaboraban a fin de disimular, limitaciones varias, pifias y otras fallas de aquellos que osaban ponerse la casaca 9. Cuantas veces escuchamos la frase “tocado con la varita” o “que país generoso”, refiriéndonos a ilustres apellidos como el piojo López o Julito Cruz ; tipos que nunca fueron iluminados ,ni siquiera habilidosos , pero han sabido llegar a primera, jugar en grandes equipos, jugar en el exterior y peor aún, ponerse la camiseta de la selección. Muchos casos como esos, podrían ser parte de historias de misterios inexplicables, más que de crónicas deportivas.

 

En este caso, los duendes no se nutrieron de espíritus de grandes centrodelanteros, sino de gente que alguna vez, tuvieron sus quince minutos de fama, o mejor dicho, sus quince partidos de esplendor. Los duendes que se apiadaron del pobre Tipo, convocaron a los espíritus vivos (porque aun no fallecieron) de delanteros como Randazzo (6 goles en 6 partidos y nunca mas), Seppaquercia (gol de la mitad del campo a los 5 segundos y olvido) y demás que estuvieran a mano o mejor dicho material de descarte disponible para la ocasión. A estos duendes, erróneamente creían que un apellido rimbombante era sinónimo de calidad de juego. Por eso recurrieron al Archivo General de Fútbol, tomo (obvio) Nueve y buscaron alguno mas para relleno. Fácilmente cayeron bajo la seducción irresistible de apellidos como Britapaja, el actual Stracqualursi y otros ignotos como Lopez Camelo y Montoto.

Tras la conscripción de los mismos, pusieron manos a la obra. Como los efectos no fueron inmediatos, algunos pensaron en renunciar, pero los duendes dijeron “Somos duendes, no Dios, milagros no hacemos”. Así que su máximo esfuerzo consistía en corregir las trayectorias de los tiros, que constante y porfiadamente, Tipo efectuaba a fin de conseguir goles, que lo catapultaran a la consideración grupal. Y la empezó a conseguir, para asombro de propios y extraños, una tarde-noche en la vieja cancha de Primero de Mayo en Escalada. Tomó el balón y ejecutó un remate como tantos, pero esta vez con su pierna menos hábil (¿cuál?, si las dos eran iguales) ante la indiferencia de sus propios compañeros que se dieron vuelta, esperando que su remate se fuera, una vez mas afuera. Pero ocurrió lo inesperado, de lo que solo el arquero rival y unos curiosos fueron testigos. La bola, tras dar una rara parábola, ingresó por el ángulo superior izquierdo. La sorpresa fue mayúscula, tras el grito de “GOLAZO” y una carrera loca por parte del autor de la joya. Los duendes sonrieron satisfechos, pero sabían que aun les esperaba una ardua tarea. Concluyeron y no con poca razón, que ese gol sería atribuido a la buena suerte o al viento. Habría que ratificarlo, y para ello contaban de aliada con la porfía de Tipo, conocida en la jerga futbolera como típica de un “morfón”. Según él, el puesto de numero nueve, era mas ingrato que el de arquero. Los volantes y los defensores predicaban esa máxima de que los goles recibidos también eran culpa de los delanteros. Bah, todo era culpa de los delanteros, los goles errados, las tarjetas amarillas, el dengue, la caspa y demás yerbas. A pesar de la tristeza y decepción que esto le causaba, el proyecto de goleador creía interiormente que lo ocurrido la semana anterior, era solo un golpe de suerte. Podría atribuirlo, a un gesto divino en retribución, por alguna obra de bien hecha recientemente. Repaso su semana y no encontró nada maravilloso realizado por él, salvo acercar la silla a su amiga en un cumpleaños. Por desgracia, otra chica estaba queriendo sentarse en la misma, en el mismo instante, lo que provocó que lo siguiente que su asentadera sintiese, fuera el duro y frío suelo. Lo descartó como hecho digno de ser recompensado y se resignó, agradeciendo a Dios y al viento del oeste, que soplaba ese anochecer.

El próximo partido se destapó y convirtió tres goles, todos de exquisita factura, diría un comentarista masticando una medialuna. Y así siguió su campaña goleadora tan meteórica como inexplicable dadas sus limitaciones, pero así es el fútbol. “La dinámica de lo impensado”, decía Panzeri, aunque en este caso, quedaría mejor decir como Los Beatles “Con una pequeña ayuda de mis amigos”, en este caso los duendes.

 

Su carrera futbolística barrial se vio interrumpida, por una rara lesión que le provocaba un gran dolor al patear. Tras consultar con varios traumatólogos y luego de varios diagnósticos erróneos, un tal Dr. Fiks dio en la tecla: “Artrodesis Metarso Falángica”, traducido en buen romance: “Juanete”. Pero pudo cumplir su sueño antes de retirarse definitivamente, aunque sin partido homenaje. Logró convertir un gol en su amada cancha de Banfield, en el mismo arco donde años después, vio hacer goles a Lujambio, Bilos o el maestro Garrafa. Sin saber que iba ser su último partido, gritó mas fuerte que nunca, ese gol frente al combinado del Diario La Unión de Lomas de Zamora. Y se marchó en silencio, igual que como había llegado. Engrosando la infinita lista de futbolistas frustrados, olvidados, postergados, poco talentosos, amateurs y demás que inevitablemente, tras una carrera incipiente bajan por el túnel, rumbo al olvido de muchos y al recuerdo propio.

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, , mabarud dijo

Entretenido elato; me gustó. Voto.

, , pipercoz dijo

Maestro Barud, muchas gracias ya voy a visitar su post.

, , mcecilia dijo

Hola TIPO!
de pequeña consumía numerosas horas de los Pitufos, me encantaba y me hacían sentir con en casa, era la única mujer entre varones (también estaba mi mamá pero yo no la contaba).
Me hiciste volver a la infancia!
besitos!
voto!

, , pipercoz dijo

Buen día Licenciada: agaradecere yo en nombre de mi personaje y sus duendes perdidos. Gracias por el voto.

, , pipercoz dijo

Gracias por la invitación, veremos que se puede hacer.

, , bicho-letras dijo

Hola Pipercoz:
Vengo a agradecerte personalmente tu participación en nuestro 5to Concurso Literario! Gracias por sumarte a nuestra propuesta!
Quedan todos invitados a leer el relato mágico que nos regaló Pipercoz: “Gaby, el hada” y las demás obras publicadas y a votar por sus favoritos del desde el lunes 07 de diciembre, a las 12.01hs, hasta el viernes 18 de diciembre, a las 12.00hs. (hora argentina). Los esperamos!
Saludos,
Bicho

, , pipercoz dijo

Hola Bicho: muchas gracias por tus palabras. Vos tambien estas invitado a chusmear la vida de Tipo.

, , bicho-letras dijo

Disfruten también del genial microcuento “Autor y personaje” que publicó Pipercoz en nuestro concurso. Gracias Piper por campartir tus creaciones con nosotros!!!
Ya estuve chusmeando algo… muy bueno Piper, muy bueno!!
Saludos,
Bicho

, , pipercoz dijo

Maia: muy bueno el cuento de Fontanarrosa, éste no lo había leído,lei algunos de “El mundo ha vivido equivocado” y el libro “El area 18″. El juanete termino en quirofano con 2 hermosos tornillos cruzándolo.

, , Alma dijo

Exelente !!!!!!! hasta ahora el que mas me gusto !!!!!me hace reir mucho este Tipo ,
Cual sera la proxima ? estare esperando ………………buenisimo lo tuyo piper !

, , pipercoz dijo

Gracias Alma por siempre leer los cuentos. Tipo y yo te lo agradecemos.

, , pipercoz dijo

Gracias por tu visita. Espero que sigas la historia.

, , Ebe Cané dijo

“Rumbo al olvido” como el papelón de la Selección en Nigeria y Polonia…
Beso y voto
Ebe
New York

, , damaso dijo

siempre vamos a creer que los duendes existen en todas las actividades de nuestra vida, pero especialmente en el deporte, por eso vimos pasar tantos “nueves” que a lo mejor no nos gustaron pero que a la hora de gritar lo mejor del fubtol estuvieron siempre presentes. gracias por traernos estas historias tan reales como divertidas.

, , SoydeBoedo dijo

GENIO! Muy bueno…VH te diria “mezcla de doliniano, sorianano y cortaziano!”

y gracias por el puente, es bueno volver a encontrarlo!