HISTORIAS DE CIERTO TIPO 3- MITOS
Mitos urbanos, suburbanos y provinciales
(Primera parte)
Todos hemos crecido arropados, con cuentos, historias y mentiritas varias. La Cenicienta, Caperucita, Hansel & Gretel y demás, han sido parte de nuestra tierna infancia. Como no podía ser de otra manera, en el caso de Tipo, esto era totalmente diferente. Creció escuchando relatos fantásticos, anécdotas dudosas y chismes baratos e inventados, nada convenientes para la crianza de un niño, de ahí que vayamos entendiendo, los porque del resultado final. En algunos casos, fue testigo viviente de algún caso, rondando lo sobrenatural. Por ejemplo, a sus 8 años, experimentó en carne propia unos de esos mitos, en este caso, suburbano.
El espíritu de la fábrica Gurmendi.

Corría 1970, y tras un gran esfuerzo familiar, el padre de Tipo consiguió cambiar el auto. Un flamante Fiat 1600, era la nueva adquisición de la familia, que de inmediato comenzó con su función de vehículo transportador de libros, cuadernos, golosinas y demás insumos, para el comercio familiar, verdadero pionero de los actuales poli rubros.
El niño solía acompañar a su padre, en esas excursiones comerciales en busca de mercadería, después de su jornada escolar. Fue en una de esas escapadas, donde fueron partícipes involuntarios de una historia, que con los años cobró carácter de leyenda. En su recorrido de Villa Dominico hasta la Capital, los Tipos antes de cruzar por el puente Victorino de la Plaza, inevitablemente debían cruzar por delante de la fábrica Gurmendi, metalúrgica que cotizaba en bolsa, popular en esos años. Desde el primer día que el auto pasó por la puerta de la misma, el motor se detuvo por completo, provocando, primero la sorpresa y luego la bronca, de Tipo mayor.
El asombro fue increscendo cuando el extraño fenómeno se volvió a repetir al día siguiente, y al día siguiente, y al siguiente…
Preso de su fuerte carácter, el mayor de los Tipo, se presentó en la concesionaria, y exigió una exhaustiva revisión del rodado. Mas molesto estaba, por tener que relatar lo sucedido, que provocó la risa oculta de algún mecánico. Una vez revisado el auto, sin haber encontrado nada raro, padre e hijo esperaban, lo que podría suceder en la próxima travesía a Capital. Por desgracia para la familia, nada varió. El enojo del mayor llegó a tal punto, de conseguir hablar con uno de los empleados de la empresa, quien fue indagado, a fin de conocer si algún fluido o desecho arrojado a la acera, podría ser el causante de la falla mecánica. Después de negarlo, el operario dejó a los Tipos, y se marchó al pañol de herramientas. Se encerró, tras asegurarse de no ser visto. Se culpó a si mismo, por su lamentablemente olvido de fecha, se persignó y arrodilló. Durante 5 minutos oró por la memoria de su compañero, desaparecido tras las ruedas de un Fiat 1100, a comienzos de los 60. Sabía que una oración apaciguaría, por ahora, la maldición vertida por el atropellado, antes de partir de este mundo, contra todos los autos de esa marca. Al menos durante un tiempo, los Tipo iban a poder transitar sin problemas, por el frente de la metalurgia. Pero por las dudas Tipo padre comenzó otra campaña de ahorro, a fin de cambiarse a la marca Peugeot.
Aún sin saber lo realmente sucedido con Gurmendi y el Fiat 1600, el pequeño Tipo comenzó en creer en temas medio mezclados con lo fantástico y lo desconocido, pero nunca los hizo público, por miedo a la cargada de sus pares.
Por eso después de ese incidente, comenzó a dar crédito y escuchar con más atención a las historias contadas por su tía Albina. En aquellas noches, durante los veraneos en la vieja estancia de Sampacho, pcia de Córdoba, cada jornada culminaba con la familia entera junto a la vieja cocina a leña. Luego de la cena la anciana procedía al relato de toda clase de historieta pueblerina, transmitida de boca en boca, lo cual provocaba el lógico juego del teléfono descompuesto. Pero la narradora daba su garantía personal de que su versión era la más cercana a la original. Los veranos de aquel niño porteño fueron nutridos de todo este material, que aquí se detallará y que cada cual se haga responsable de leerlo o no.
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Hola!
gracias por pasar por mi blog!
que linda historia, espero la segunda parte!
Saludos!
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