SON LAS ALGAS, IDIOTA

Quiero subrayar la ignorancia vertiginosa que trasuntan las declaraciones del ministro de Justicia argentino, Aníbal Fernández, según el cual la mancha verdiblanca que surgió en el río Uruguay, justo frente a la planta de la pastera Botnia, “son sólo algas”. Justamente, el problema son las algas. Es facilísimo pudrir un río con algas. Y máxime uno como el Uruguay en su curso inferior. Lo único que se necesita es fertilizarlo un poco con nitratos, fosfatos y materia orgánica, que la pastera de marras inyecta al agua en dosis muy superiores a las de cualquier ciudad ribereña.

Las pasteras son fábricas de enorme complejidad, que pueden emitir una cantidad y diversidad apabullante de efluentes contaminantes, tanto gaseosos como líquidos, algunos verdaderamente temibles incluso en cantidades muy pequeñas. No es forzoso que las pasteras deban contaminar: pueden hacerlo mucho, poco, poquito o casi nada, de acuerdo a cuánta plata quieran patinarse los accionistas en mitigación de impacto sobre el medio ambiente.

En su movilización, la gente de Gualeguaychú ha puesto en la mira algunos ecotóxicos perfectos, los que resultan terribles incluso en cantidades muy pequeñas, como las dioxinas, cancerígenos de altísima persistencia en el medio ambiente. Pero por ahora –de creerle al doctor Enrique Martínez, del INTI, un tipo de credenciales impecables a cargo de una institución científicamente confiable- Botnia no está por matar a nadie con las dioxinas. O con los furanos. Con los malos olores, está enfermando a algunos.

Lo que el episodio de las algas verdes muestra, sin embargo, es que sí puede matar un buen tramo de río con una explosión de algas en el agua… si se la deja. Aparentemente Fernández no tiene nada contra las algas, lo que sin duda los finlandeses tomarán como un guiño para ocasionar nuevas manchas en el río sin mayor temor a la justicia argentina. Seguramente con eso ahorran bastante plata en tratamiento de efluentes.

El asunto es bastante sencillo: para transformar un árbol en pasta de papel, hay que sacarle toda la celulosa que se pueda y desechar el resto, una verdadera parva de materia orgánica cuyo componente más abundante es la lignina. Ese efluente es –si se le quitan algunos ecotóxicos- un abono orgánico ideal: tiene montones de carbono, y cantidades excelentes de nitratos y fosfatos. Si el Uruguay es –todavía- un río de aguas relativamente claras, “un cielo azul que se mueve”, en lugar de un río verde y lleno de algas, o marrón negro debido a las bacterias y con olor a cadaver, es porque naturalmente tiene una carga muy baja tanto de carbono orgánico como de nitratos y fosfatos.

No podría ser de otro modo: en su curso alto y medio, el Uruguay es, más que un río de llanura, el mayor río de montaña del mundo: entre Yapeyú y Salto Grande tiene más de 160 cataratas y “correderas” (es decir, rápidos), lo que quiere decir dos cosas: primero, que fluye sobre un lecho de roca estéril, que le aporta muy pocos minerales y materia orgánica, lo que es un cuello de botella enorme para el crecimiento de algas, sean unicelulares o más complejas. Segundo, que con tanta mezcla violenta con el aire, el agua está muy oxigenada. Por lo primero, el río no tiene mayor alimento para bacterias aeróbicas que descompongan las algas muertas. Por lo segundo, su alto contenido de oxígeno resulta un medio intolerable para las bacterias anaeróbicas.

Ahora Ud. acaba de entender por qué éste es un río tan lindo.

La enorme cantidad de saltos y correderas limitó también la navegabilidad del río, e históricamente conspiró contra el crecimiento de grandes ciudades-puerto en sus orillas (gran diferencia con el Paraná, en ese sentido). Eso salvó al Uruguay –hasta el momento- de recibir grandes aportes cloacales, es decir carbono orgánico, nitratos y fosfatos.

Pero ahora llegó Botnia, que no necesita matar a nadie con dioxinas para pudrir el río. Con una inyección diaria de 60 kilos de fosfatos y 600 de nitratos, alcanza para fertilizar las aguas y llenarlas de algas microscópicas verdes, en sí más inocentes que Lassie. O de organismos fotosintéticos más primitivos, las cianobacterias, llamadas también algas azules, y bastante tóxicas.

Aunque no hubiera cianobacterias en la mancha frente a Botnia y sólo inocentes algas verdes, el problema es que millones de Lassies te dejan la vereda hecha una asco, pese a la simpatía que a uno pueda inspirarle la simpática perrita collie. Y trillones de algas verdes pueden hacer lo propio cuando se mueren aguas abajo: se vuelven el alimento de muchos billones más de bacterias aeróbicas, que las descomponen. Pero si el agua está lo suficientemente fertilizada y llena de algas verdes, en días de calor, las bacterias aeróbicas pueden llegar a ser tantas y tener su metabolismo tan acelerado que se consuman ellas solas todo el oxígeno del agua.

Entonces ésta se pondrá marrón o negra, olerá a podrido, y todos los peces se morirán, la avifauna costera desaparecerá, y todos los turistas se irán a buscar mejores playas. Dejar que eso suceda y que el río Uruguay siga el destino del Riachuelo parece bastante imbécil, como política, en un país en el cual la industria turística ya es la tercera fuente de recaudación de divisas, y es el caso de la Argentina. Se le podría decir al Uruguay que Botnia no tiene derecho a hiperfertilizar el río y llenarlo de algas. Que si produce tanta materia orgánica como efluente, la procese de otro modo y ésta se use como abono en tierras que necesiten todos esos nitratos y fosfatos y carbono orgánico. No faltan.

Es probable que con Botnia solamente no alcance para transformar al Uruguay en el Riachuelo. Habrá que ver qué pasa cuando se instale Enso Störa, una fábrica mucho mayor, en el Río Negro, aguas interiores del Uruguay que, lamentablemente, desembocan… ejem… en el río Uruguay.

Lo que sí resulta claro es que la movilización tremebunda de la gente de Gualeguaychú enterró, tal vez para siempre, la probable radicación de hasta ocho pasteras, una al lado de la otra, sobre el Uruguay, y del lado uruguayo.

Gracias al ruido que generó Gualeguaychú, la española ENCE decidió mudarse a orillas del Plata, cerca de Colonia, y seguramente terminarán pagando el pato los balnearios situados al este de su caño de descarga, con mayor cantidad de días de playa cerrada al público por mareas rojas, que en el verano de 2004 llegaron a ser 18, y todavía no había pasteras a tiro de la corriente de vaguada. Hablo de Montevideo, de Piriápólis, de Punta… Otras pasteras se instalarán directamente sobre la costa atlántica uruguaya, bien al norte de Punta. Como modelo de desarrollo, tantas pasteras seguramente le ocasionarán varios problemas a nuestro país vecino: son todas industrias en manos ajenas, de poquísima generación de puestos de trabajo calificados, y a futuro se darán de palos con la marca “Uruguay natural”.

Entre tanto, mirar el tremendo manchón verde frente a Botnia, tan delator como la sábana mojada de un chico incontinente, y decir “son sólo algas” y encogerse de hombros, es algo que no debería permitirse a un ministro de justicia. Al menos a uno argentino.

Si yo tuviera ese cargo, consultaría la importancia real del asunto de las algas con algún biólogo amigo. No hace falta un premio Nóbel en impacto ambiental (que por otra parte no existen): un simple estudiante de biología o ingeniería sanitaria de segundo o tercer año alcanzan.

DANIEL ARIAS


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, , fantasma-prohibido dijo

LO QUE NO ENTIENDO ES LA FALTA DE SANGRE DE NUESTRO PUEBLO AL PERMITIR ESAS CONDUCTAS VERGONZOSAS DE PARTE DE FUNCIONARIOS DEMACIADO SUCIOS DE TRASEROS.
¿COMO ES QUE RESVALA TANTO EN LOS OIDOS ESE DISCURSO ILOGICO Y CONTRARIO A LA PROTECCION QUE LA CONSTITUCION OBLIGA AL ESTADO A DEFENDERNOS AUN ANTE LA DUDA?

, , generacion-25 dijo

MUY BUEN POST…Y ASI ESTAMOS CON ESTE GOBIERNO DE HIJOS DE UNA GRAN KRETINA

, , Pedro dijo

Daniel:
Un verdadero artículo de divulgación científica, con un coraje impresionante.
Creo que el Fernández en este caso es Aníbal. Es penoso que el Uruguay, que como bien nos recordás, “no es un río, es un cielo azul que viaja” ha devenido en esto.
Pero tanto afecto por Martinez no logra suavizar que, a todas luces, si una institución nacional como el INTI no logra incluir en su análisis de la calidad del agua del río la presencia de una masa de algas (marcador biológico de un flujo muy alterado de nutrientes, como señalás), y si ese informe parcial es difundido como “palabra divina de la ciencia argentina”… no hay más remedio que, amigo o no, expongas esto.
Señalás que el mecanismo tóxico de las algas sobre el resto de la biodiversidad en el río sería por competición por el oxígeno. Muy respetuosamente, me pregunto si algunas algas (no sé si éstas) liberan toxinas al agua. De algún modo, formaría parte de “la lucha por la vida” al competir con otras especies por el nicho ecológico. ¿Es así?
Muchas gracias por educar al soberano. Los funcionarios ya no son educables.
Pero si no se juntan voces como la tuya y de muchos otros ciudadanos comprometidos, si no se arma un gran escándalo, la pastera seguirá haciendo de las suyas.
“Sé cuán sujetos estamos a equivocarnos en lo que nos afecta”, escribió René Descartes en el Discurso del Método, en 1637. Más recientemente, Paul Krugman expresó que: “si la renta (salario) de alguien depende de que no entienda un concepto, no se extrañe de que no lo entienda”.

Se entiende, Fernández?

Un abrazo (a Daniel, no a Fernández).
Pedro

, , Marcela dijo

Daniel:

Excelente el articulo, dice lo que nadie dice. Dificil saber si de idiotas o de malas personas, por ser fina.

Gracias!!

, , horoskopo dijo

Daniel,
Coincido absolutamente con Pedro, que con una claridad meridiana explica lo que sentimos tus lectores: tus post no solo sirven para explicar en un lenguaje comprensible lo que el gobierno consuetudinariamente nos pretende ocultar, sino que además tienen el agregado de ser de una valentía impresionante. Muchas gracias!
Patricia

, , lili s. dijo

Otra vez, excelente y clarísimo el artículo. Discrepo rotundamente con “Fantasma Prohibido” cuando pinta a un pueblo, el nuestro, como de falto de sangre y dotado de oídos resbaladizos: para darme la razón, ahí nomás está la gente de Gualeguaychú y un cachito más allá todas las poblaciones cordobesas, de Ongamira hasta Capilla, que lograron parar la explotación de minas a cielo abierto. La lucha es de todos: yo siento que es facilongo y berretón el recurso de echar toda la culpa a “los kretinos” (que con “c”, sobran en éste y todos los gobiernos). ¿Qué podemos hacer? Dice “Pedro” en un magnífico comentario de más arriba “Pero si no se juntan voces como la tuya y de muchos otros ciudadanos comprometidos, si no se arma un gran escándalo, la pastera seguirá haciendo de las suyas” QUE PODEMOS HACER, INSISTO???? Muchas gracias por tu aporte, Daniel!.

, , Arnoldo dijo

Estimado dearias:
Tengo dudas respecto de lo que quiso decir Pedro: No lo estara retando a Anibal Fernandez, no? Y si es asi, seguro que Pedro no comprendió que la actitud del ministro es la correcta, y su reclamo se debe a una “sensación de contaminación”.- Por suerte, las estadísticas del INDEC de contaminación del río Uruguay son Moreno:1 Pedro:0.-

Daniel, fuera de Pis Verde, hay alguna organización internacional a la que se pueda recurrir para frenar a estos chicos finlandeses? Porque la Tierra es de todos, no?
Arnoldo

, , Pedro Politi dijo

Estimado Arnoldo:

Recordemos al querido Mariano Moreno (no a Guillermo!):

“Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía.”

Tiranías hay muchas: la de la mediocridad, la inercia, la falta de educación, el poco compromiso, y muchas otras.

Pero Daniel Arias se yergue alto, se hace cargo, argumenta, educa… y hace deleitable esta experiencia. Digamos, Arnoldo, que Daniel “mezcló lo útil con lo dulce, deleitando al lector, y al mismo tiempo, azuzándolo” (traducción libre).

Larga vida a los periodistas independientes y corajudos!

Saludos,
Pedro

, , Arguidi dijo

Muy buen artículo, Arias, como nos tenés acostumbrados en el blog. Francamente eso de salir a decir “son solo algas” sin una consultita a un biólogo amigo es de terror; ¿ante la marea roja dirá “son solo bivalvos” nuestro agraciado gobierno? Lo otro de terror es que pudiendo ser un negocio redondo (aprovechar los “desechos” para producir fertilizantes) siempre primen las finanzas a corto plazo (”excede nuestros planes de inversión”, “debemos focalizarnos en nuestro sector de negocios”, etc., etc., deben ser los argumentos -en este caso, finlandeses-orientales; los he escuchado abundamente en empresarios de todos los orígenes- y así vamos con la lógica del capital (se equivocaba el más viejo de los hermanos Marx, no todo lo sólido se desvanece… la merda se vuelve cada vez más sólida).
Un abrazo
d.

, , Gerardo dijo

Daniel, Felicitaciones por tu artículo. Brillante como siempre.

Un fuerte abrazo de tu amigo de la primaria.

GB

, , dearias dijo

A mí el ñanducito me habló y todo antes de morir. Se ve que lo agarré con más práctica encima.

, , dearias dijo

Aquí los avestruces suelen ser transformados en guantes finos y plumeros, casi sin tiempo a que los agroquímicos les hagan efecto alguno. Somos una especie piadosa, ¿no?