100 Grs. de Azúcar, una pizca de Sal
(Con cariño a Elvi )
Llegan cojas las mañanas y taladran la cabeza
no habrá certezas en ojos
si en pozos se abandona el alma.
Gritemos con calma, que vuelva el corazón.
No es agresión taladrar
es ladrar de la angustia
que mustia no se queda, porque busca solución
aunque sin razón, retener pretende
al amor solemne de un gastado matrimonio.
Dejemos que el demonio se nos salga
que nos valga el agujero,
y con esmero, sin pausa, penetre luz.
Que no sean cruz en la espalda
peleas al alba por causas menores.
Sin resquemores hablemos, pero al aire libre,
y de grueso calibre, no seamos la bala, que mata la sinceridad.
Nuestra actividad se debe basar en confesar culpas
pedir disculpas sin más reproches
haciendo sin derroches pequeños acuerdos
como no dejar hecho un cerdo el jabón lleno de pelos
saludar al otro como un hielo, negando una sonrisa
un abrazo que no sea brisa, más bien huracán
y si hay un beso charlatán, mucho mejor.
El abrasador acuerdo cumplir hasta la muerte
que sea fuerte, que en la agenda lugar primero tenga
para que renga la mañana
como anciana viuda de amor, nunca más, pueda arribar.
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me cuesta leerte tanto como pensar en sentarme a escribir como vos
te leo, te releo, y no porque no te entienda
sino porque tengo ganas de llevarme hasta lo ultimo de eso que queres transmitir