Cisneros, virrey del Río de la Plata

Designación de Cisneros como virrey del Río de la Plata

A los pocos días de haberse producido los sucesos del 1º de enero de 1809 en Buenos Aires, y como consecuencia de ellos, Liniers envió una nota a la Junta Central de España donde pide su relevo a su cargo de virrey con las siguientes palabras:

[...] dije que aquí se necesitaba un virrey lleno de energía y probidad, y sobre todo de dos regimientos de tropas veteranas, y oficiales propios para mandos subalternos. Mi pronóstico ha estado muy a pique de verificarse el día 1º de este año y sólo el todopoderoso, y el genio bienhechor de España ha podido inspirarme las medidas con que he salvado por tercera vez estos interesantes dominios. Por lo tanto a pesar de hallarme pobre, cargado de empeños, y con ocho hijos, vuelvo a suplicar se me releve de este destino, [...][1]

Como consecuencia de esta nota y de las informaciones que recibía la Junta Central instalada en Sevilla, determinaron la decisión de proceder al relevo de Liniers. En efecto, la Junta recibía noticias adversas al virrey provenientes de la Junta de Montevideo, presidida por Francisco Javier Elío y de Joaquín de Molina, que era el enviado de España en Buenos Aires.

El 16 de febrero de 1809 la Junta Suprema Gubernativa de España e Indias nombró a Baltasar Hidalgo Cisneros como Virrey de Río de la Plata. Cisneros se encontraba en ese momento desempeñando el cargo de Capitán General del departamento de Cartagena, en la actual Colombia. En un oficio, la Junta le indica además que se traslade a la mayor brevedad a su nuevo destino.[2]

Pocos día después, la Junta Central cambió esta orden y le pide a Cisneros que se traslade a España para recibir instrucciones. Es interesante leer estas instrucciones pues nos indican los conocimientos que tenía el Gobierno Español de los acontecimientos en el Río de la Plata. Estas recomendaciones van cambiando cada pocos días a medida que diversos informes provenientes del Río de la Plata se recibían en España.

El primer oficio fechado en Sevilla el 5 de marzo de 1809 le recomiendan a Cisneros “la suspensión de la Junta de Gobierno que se ha formado en Montevideo” y más adelante agrega: “Los sentimientos de los vecinos de Montevideo y Buenos Aires son unos mismos, todos quieren ser españoles, todos obedecen a su legítimo soberano y el cuerpo nacional que los representa, [...]”.[3]

El nueve de marzo la Junta central le recomienda a Cisneros que se envíe a España a Javier Elío y se reemplace la gobernación de Montevideo con un nuevo gobernador, proponiendo a Juan Manuel Cagigal o a Vicente Nieto.[4] Finalmente Nieto fue nombrado para la gobernación de Montevideo según oficio del 10 de marzo de 1809, con la recomendación de que sosiegue el enfrentamiento entre Liniers y Elío.[5]

Una nueva comunicación a Cisneros de parte de la Junta Central, de fecha 24 de marzo de 1809, agrega instrucciones para el desempeño de su cargo de virrey. Con respecto a las juntas similares a la de Montevideo considera “que la existencia de estos cuerpos en América no sólo es incompatible con las relaciones que subsisten entre ella y la metrópoli, sino también con las circunstancias particulares de las mismas colonias, [...] Continúa diciendo que es necesario cortar de raíz “las ideas que podrían conducir a aquellos dominios a aspirar a la independencia [...] Por este motivo es necesario disolver las juntas. Además agrega que “se olvide el principio abominable de la opresión [...] ejerciendo un gobierno liberal.[6]

El día 3 de abril la Junta Central agrega nuevas consideraciones de acuerdo a noticias recibidas del Río de la Plata. Esta serie de móviles reflejan un endurecimiento de la posición de España con respecto a los acontecimientos de Buenos Aires y Montevideo y en especial para el virrey Liniers y los patriotas del Río de la Plata. En primer lugar previene a virrey de las maquinaciones de los partidarios de la Princesa Carlota, relata la captura del medico Paroissien y las cartas de Saturnino Rodríguez Peña a los revolucionarios. Indica que la conducta del Liniers comienza a parecer sospechosa. Que las cartas de Juan Martín de Pueyrredón al Cabildo de Buenos Aires están dirigidas a promover la independencia del país y que es necesario proceder a la captura de ese individuo. En vista de estos hechos la Junta Central entiende que hay que fortalecer el partido del gobernador Elío, al que considera leal a España. Recomienda que Liniers sea trasladado a la Península y que sean expulsados todos los franceses del Virreinato. Le indican a Cisneros que sería conveniente fijar la residencia inicial en Montevideo y que su ocupación sea la de desanimar las ideas de independencia. Recién trasladarse a Buenos Aires cuando las circunstancias lo recomienden.[7]

Como podemos observar, las recomendaciones de la Junta Central son cada vez más severas con los patriotas de Buenos Aires y con el virrey Liniers, a quien consideraban sospechoso. Se vuelven partidarios de Elío, gobernador de Montevideo, a quien ven como un verdadero patriota español. Recomiendan además, disolver las juntas en América. En estas recomendaciones al nuevo virrey advertimos que Cisneros tenía, antes de llegar a Buenos Aires, conocimiento de los movimientos revolucionarios en el Río de la Plata y que una parte de la población del virreinato alentaba las ideas de independencia.

Cuando Cisneros llegue al Río de la Plata, nuevos acontecimientos se producirán en el Virreinato que confirmarán estas presunciones de España y marcarán los acontecimientos del año 1809.



[1] Mayo Documental, op. Cit. Tomo VII, p. 89.

[2] Mayo Documental, op. Cit. Tomo VIII, p. 19-20.

[3] Ibidem, T. VIII, p. 72.

[4] Ibidem, T. VIII, p. 94.

[5] Ibidem, T. VIII, p. 96.

[6] Ibidem, T. VIII, p. 152-153.

[7] Ibidem, T. VIII, p. 169-177.


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