Bienvenida.
Te damos la bienvenida al blog de la casa sana. El objetivo de este blog es enseñarte a construir una casa sana. ¿Qué significa esto? ¿Acaso tu casa no es sana? Veamos…imagina, por ejemplo, que estás sentado bajo un árbol en un día soleado. La luz se filtra suavemente a través de las hojas, una brisa gentil las mueve apenas y nos trae aromas agradables, el aire se siente fresco y vigorizante sobre la piel. Además del viento, escuchamos algunos pájaros, voces distantes, tal vez un arroyo cercano. ¿No sería bonito si el interior de nuestras casas, departamentos y oficinas ofreciera condiciones similares a la de esta imagen ideal? Paradójicamente, la mejor casa sería aquella que…no pareciera una casa. O al menos que no nos privara de las sensaciones placenteras que experimentamos en la naturaleza.
Pero sabemos que la naturaleza no siempre es tan benigna: tiene sus peligros y sus climas extremos. La casa, la vivienda, nace de nuestra necesidad de refugio y seguridad: levantamos cuatro paredes y un techo, creamos nuestro ambiente privado, protegido y confortable y nos aislamos de las amenazas del mundo exterior. Sin embargo, comparemos las condiciones ideales que describimos antes con las de una oficina cualquiera y tal vez con las de muchas casas o departamentos. Tal vez el aire del interior no se sienta tan fresco ni vigorizante, tal vez los olores no sean naturales, sino que provengan de materiales o de sustancias químicas artificiales, tal vez la luz artificial no tenga el tinte de la luz solar y sea plana, sin matices de luz y sombra, tal vez los sonidos no sean placenteros. Se calcula que el habitante de una ciudad pasa al menos el 90% de su día en ambientes interiores, sometido a condiciones muy similares a las que describimos. El cuerpo añora las sensaciones para las cuales fue diseñado y el resultado es stress, cansancio crónico, alergias y un detrimento general de la salud y del sentido de disfrutar la vida.
¿Será por eso que cuando llega un fin de semana largo la gente que vive en las ciudades se precipita a las rutas, buscando alejarse todo lo posible de la ciudad o al menos pasar unas horas en un parque? Según datos de la OMS, el 90% de los habitantes de una ciudad sufre de alguna dolencia física o mental. El 70% de la gente que vive en ciudades muere a causa del cáncer o enfermedades coronarias y el 80% de los casos de cáncer son de origen ambiental. Un estudio reciente demostró que los niños recién nacidos en la ciudad de Santiago presentan un 14% más de plomo en la sangre que los niños nacidos en poblaciones rurales. El plomo es un metal sumamente tóxico que no tiene una función conocida en el organismo humano, por lo que la presencia de cualquier cantidad en la sangre refleja contaminación ambiental. No queda ninguna duda de que la ciudad moderna nos está enfermando.
Más aún, crear una casa sana, apuntar a una arquitectura sustentable, no es ya una cuestión de cultura o de moda sino una cuestión inevitable de supervivencia para nosotros y para las generaciones futuras. El calentamiento global y el cambio climático ya no son una hipótesis, sino una realidad y la única manera de detener el proceso es reducir nuestro consumo de energía. Uno de los factores que están agotando los recursos energéticos renovables del planeta es el crecimiento de las ciudades y el fenómeno de la urbanización: cada vez más gente se concentra en las ciudades y las ciudades no tienen más remedio que crecer en altura. Mantener un rascacielos representa un consumo de energía tremendo que naturalmente impacta sobre los recursos no renovables como el petróleo. Por ejemplo, la Torre Sears (el edificio más alto de Chicago y uno de los más altos del mundo) consume por día más electricidad que una población rural de 150.000 habitantes.
Ciertamente, solucionar o comenzar a solucionar estos problemas requiere de planificación a largo plazo y de un nuevo paradigma de urbanización. Sin embargo, no debemos desestimar el aporte que puede hacer el esfuerzo individual por crear, poco a poco, una casa sana. Un antiguo proverbio chino dice:
“Si tú estás en orden, influenciarás benignamente a tu hogar.
Si tu hogar está en orden, influenciará benignamente a tu comunidad.
Si tu comunidad está en orden, influenciará benignamente a tu nación.
Si tu nación está en orden, influenciará benignamente al mundo entero.
Si tu mundo está en orden, entonces influenciará benignamente al Cosmos.
Todo crecimiento se expande a partir de una semilla fértil y potente.
Tú eres la semilla.”
Intentaremos, pues, convertirnos en la semilla de un cambio positivo.
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me interesa y concuerdo con el sentido de comenzar a construir una casa sana, estoy a punto de mudarme y quisera saber como proteger mi casa, como y donde se colocan los bagua, quiero hacer una fuente de agua,donde colocarla y otros simbolos.
seguire consultando la pagina asi me voy enterando de lo que me interesa.
gracias.
que es eso del avatar?