El verdadero Hannibal Lecter.

Hace poco una encuesta internacional determinó que Hannibal Lecter era el villano más famoso del cine universal pero el verdadero se llamaba Ed Gein. Este último nació en el pequeño pueblo de Plainfield, Estado de Wisconsin.



Las atrocidades que cometió en vida dieron letra y luz a la imaginación para las grandes cineastas crearán los más famosos villanos terroríficos del cine universal.

Por ejemplo en 1960 Alfred Hitchcock concibió el personaje central de “Psicosis” a partir de la relación de Ed Gein y su madre.

En 1991, Jonathan Demme creó su dos mayores personajes de “El silencio de los inocentes”: Aníbal Lecter y Buffalo Hill a partir de lo que hizo Ed Gein.

El notable periodista cordobés Juan Marguch del diario “La Voz del Interior” realizó un excelente artículo describiendo el horror que generó Ed Gein en 12 años de su vida.

La psicosis de Ed Gein

En menos de 15 años se filmaron tres películas basadas sobre uno de los capítulos más atroces de la historia de caínes y falsarios que escribe la humanidad en su marcha portentosa y terrible desde un misterio hacia otro misterio. Jonathan Demme filmó en 1991 El silencio de los inocentes, con una memorable interpretación de Anthony Hopkins. En 2000, Chuck Parello retomó el tema y produjo una película de azaroso andar: Ed Gein, y en 2004 llegó el turno de Marcus Nispel con su obra La masacre de Texas, que juntó polvo en los estantes y bateas de algunos videoclubes. Pero mucho antes que todos ellos, en 1960, el gigantesco petiso Alfred Hitchcock hizo Psicosis, también inspirada en la atroz vida y obra de Ed Gein, filme maestro que suele frecuentar las grillas de la televisión por cable, no por amor de sus programadores a los grandes clásicos del cine, sino por amor a una rentabilísima relación costo-beneficio. La actuación de Anthony Perkins fue inolvidable.

Por cierto, ni Hitchcock ni Demme ni Parello ni Nispel osaron reflejar toda la horrenda aventura protagonizada por Gein, simplemente porque no habría demasiados espectadores capaces de soportar las monstruosidades que consumó ese individuo taciturno y de apariencia apacible. Por cierto que existen quienes disfrutan con lo macabro, sobre todo en Estados Unidos, donde se ha creado una peculiar rama del espectáculo basada en la adicción yanqui a las proezas de los criminales seriales. Por caso, la camioneta de Ed Gein fue adquirida por una empresa dedicada a las exhibiciones en las ferias campestres, y durante años damas y caballeros se demostraron capaces de soportar largas esperas bajo un sol candente o una nevisca con tal de gratificarse con la visión del vehículo donde su héroe transportaba a sus víctimas. Tanto exceso admirativo por el horror llevó al municipio de Plainfield (Wisconsin) a confiscar, el 30 de marzo de 1958, la casa de Gein, para evitar que se transformara en un museo o en un centro de culto, porque atraía a peregrinos de distintas regiones de los Estados Unidos.

Ed Gein nació el 27 de agosto de 1906; su padre fue un sujeto promiscuo, ateo y alcohólico violento, que se hundía en la embriaguez y azotaba ferozmente a sus dos hijos; su madre era una católica fanática, autoritaria, que odiaba a su marido y, sobre todo, odiaba al mundo, que juzgaba sobrecargado de perversiones e iniquidades. Para mantenerlos alejados de las asechanzas del mal, aisló a sus niños y les asestó una educación rígida, desprovista de cariño y pródiga en golpizas; creía que la severidad era la mejor protección contra la infamia que, a su entender, era la gangrena de la sociedad.

Su madre murió en 1945 cuando Ed contaba 39 años de edad. Hasta entonces, había vivido con ella. No se le conocían amistades ni, menos aún, noviazgos. Era un taciturno que se ganaba la vida con trabajos ocasionales, que no participaba de las conversaciones en la barra del bar de Hogan y que prefería ocupar una mesa en un rincón; si acaso intervenía en algún diálogo, solía ponerle abrupto final con respuestas ininteligibles o con histéricas carcajadas inexplicables, que se llenaron de aborrecible sentido cuando se conocieron sus horrendas acciones…

Plainfield descubrió el universo oculto y tenebroso de Gein el 8 de diciembre de 1954, cuando un parroquiano ingresó en el bar de Hogan y se dio con un enorme reguero de sangre que corría desde la puerta hasta detrás del mostrador. La propietaria del establecimiento, Mary Hogan, había desaparecido. Su búsqueda fue intensa y se arrastró durante meses, pero infructuosamente. Tres años más tarde, el 16 de noviembre de 1957, Gein asesinó con un disparo de rifle a Bernice Worden, que atendía una ferretería, y se llevó el cadáver. Fue muy fácil para los investigadores dar con el asesino: en los registros que llevaba la infortunada comerciante había quedado consignada la última venta que realizó: Ed Gein le había comprado una botella de líquido anticongelante. Fue arrestado de inmediato, y los policías que allanaron su domicilio descendieron a los infiernos.

Apenas ingresaron, se dieron con un cadáver decapitado de mujer, colgado del techo por los talones; tenía abierta una extensa rajadura, desde su cuello al bajo vientre y, detalle estremecedor, sus entrañas estaban prolijamente lavadas. Las inspecciones realizadas en el interior de la vivienda, un caos indescriptible de basuras, llevó a los policías de horror en horror. Encontraron lámparas y veladores hechos con piel humana, cabezas momificadas de mujer en los cuatro extremos de la cama donde dormía Gein, otras cabezas con sus cabelleras intactas estaban colocadas como adornos de la sala de estar, partes superiores de cráneos eran utilizadas como copas, muebles que tenían huesos humanos como patas y hasta camisas y sacos y polleras y corbatas hechos con piel humana. Ed Gein confesaría luego que se hizo un vestido de fiesta con piel de mujer, que usaba en las noches de luna para bailar en soledad en el patio.

Reconoció haber asesinado a Mary Hogan y a Bernice Worden, y esos fueron los homicidios que la Policía pudo probar. Los otros siete cadáveres que los forenses reconstruyeron con los despojos diseminados en su vivienda se los había procurado Gein mediante el simple procedimiento de leer los avisos fúnebres del periódico local. Si encontraba mujeres a las que había conocido, acudía al cementerio en la noche, horas después de las inhumaciones, desenterraba los cuerpos, volvía a cubrir las tumbas y regresaba a su casa con el cadáver. Les quitaba con extrema pericia la piel, que luego emplearía en sus creaciones artísticas, seccionaba trozos de los cuerpos para cocinar sus platos preferidos, con los dientes hacía collares que lucía en sus solitarios bailes nocturnos y hasta creó un cinturón adornado con pezones. Así discurrió su vida alucinada, desde la muerte de su madre hasta el día fatal para Bernice Worden.

Lo recluyeron de por vida en un establecimiento psiquiátrico, donde murió el 26 de julio de 1984. Los psiquiatras y psicoanalistas que estudiaron su conducta arribaron al previsible diagnóstico de que padecía el complejo de Edipo, que es un deus ex machina insuperable, basado sobre premisas epistemológicamente insostenibles, que lo explica todo sin explicar nada. Porque si impulsó a Ed Gein a perpetrar sus insanos extravíos, el complejo de Edipo indujo a Marcel Proust a escribir En busca del tiempo perdido, una de las obras maestras del siglo 20, y a Carlos Gardel a cantar cada día mejor.

Hugo Cardinalli.



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Chipa
Julio 31, 2008, 2:17 pm, Reportar este Comentario chipa dijo

Gracias por la información Caro.

Un beso.

Agosto 1, 2008, 12:06 pm, Reportar este Comentario fuser dijo

yo creo que aqui en argentina debe haber tipos asi.buena la data.un abrazo.fuser

Agosto 1, 2008, 10:41 pm, Reportar este Comentario fuser dijo

ese perro fue mi vida, una de las cosas mas lindas que me paso en la vida, su nombre tito.un abrazo.fuser

lucia-angelica-folino

Yo conozco a Aníbal Fernández. ¿Es lo mismo?

luis
Octubre 9, 2008, 7:40 pm, Reportar este Comentario luis dijo

chido

Anónimo
Enero 18, 2009, 6:34 pm, Reportar este Comentario Anónimo dijo

esta bacanisimo chungue

ilse
Septiembre 13, 2009, 8:35 pm, Reportar este Comentario ilse dijo

muy buena reseña.. ese lecter era raro para hacer sufrir y matar a la gente jajaja
bueno….. yo me largo0o0o0o!
xD!

yo
Octubre 5, 2009, 10:46 pm, Reportar este Comentario yo dijo

me gustaria ser asi la verdad

Anónimo
Octubre 5, 2009, 11:24 pm, Reportar este Comentario Anónimo dijo

comer gente?

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