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Jorge Luis Borges prefiguró Internet

Un libro publicado en los Estados Unidos, Borges 2.0: del texto a las palabras virtuales de Borges1Perla Sassón-Henry, se suma a un número creciente de pensadores contemporáneos –entre ellos Umberto Eco- que opinan que el escritor argentino prefiguró la World Wide Web.

LA BIBLIOTECA DE BABEL. “Cuando se proclamó que la Biblioteca abarcaba todos los libros, la primera impresión fue de extravagante felicidad. Todos los hombres se sintieron señores de un tesoro intacto y secreto”, escribió Borges.

“Jorge Luis Borges no parece un candidato probable al título de El hombre que descubrió Internet”, comienza el artículo publicado por The New York Times, titulado Borges y el futuro previsible. Pero el libro Borges 2.0 de Perla Sassón-Henry, le da cierto crédito, cuanto menos en haber intuido en sus ficciones la aparición de la red.

El libro analiza las relaciones entre la Internet descentralizada de YouTube, los blogs y Wikipedia, y los cuentos de Borges que “hacen del lector un participante activo”. Sassón-Henry, profesora asociada en el Departamento de Estudios de Idiomas de la Academia Naval de los Estados Unidos, describe al autor de El Aleph como un hombre “del viejo mundo con una visión futurista”.

Según su trabajo, historias como Funes el memorioso, La Biblioteca de Babel y Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, entre otras, se han convertido en un canon entre aquellas que marcan una intersección entre las nuevas tecnologías y la literatura.

El articulo de The New York Times explora algunos ejemplos de estas historias borgeanas en las que el escrtitor preanuncia el concepto de blogs o de una biblioteca universal.

Además de este libro, tendrá lugar la publicación de una colección de ensayos sobre el tema editado por la Bucknell University Press, con el provocativo título de Cy-Borges. Mientras tanto, la editora New Directions reeditó Labyrinths, una antología en inglés con varios cuentos de Borges que no se publicaba desde hace más de cuarenta años. El volumen incluye un ensayo introductorio de William Gibson.

Ver: http://carloschurba.wikispaces.com/Borges%2C+Jorge+Luis

Cuento "Mi Casa"

Mi casa

Cuando tenía ocho años fui desafiado por mi maestra para describir ante mis compañeros cómo era mi casa:

“Bueno, para entrar en mi casa es requisito indispensable el tener alas, porque la única entrada es por el gran ventanal que da al primer piso a la calle. La salida en cambio, es por una puerta común y corriente pues el living es demasiado angosto y no hay lugar para tomar el envión necesario que se requiere para el más modesto de los despegues. Tenemos también una mesa mágica.”

A esa altura de mi exposición desaparecí del aula siguiendo a mi oreja izquierda, que había quedado atrapada entre el índice y el pulgar de la tierna mano de la señorita Dora. ¡Repítaselo ahora al Padre Rector! Coloqué mis orejas a la misma altura, me alineé un poco y satisfice de inmediato el pedido: “Bueno, para entrar en mi casa es requisito indispensable el tener alas…”.

Tanto gustó mi sencilla descripción, que tuve que repetirla frente a la psicopedagoga, a tres monjas, al presidente de la cooperadora, al consejero escolar al cura Antonio, y hasta a un policía que por ahí pasaba. Y todos coincidieron en que debían acompañarme hasta mi casa, seguro que para conocerla, y además porque querían hablar de no sé qué cosa con papá. Pero los pobres se tuvieron que conformar con dialogar a gritos desde la vereda, porque para entrar en mi casa, es requisito indispensable el tener alas… y por supuesto, ninguno de ellos tenía unas.

Olmedo, Pablo. Puro Cuento, Nro. 14, enero/febrero, 1989, página 33

Respuestas creativas en situaciones de crisis

La Importancia de la Creatividad

Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso desde el primer momento se procuro un chivo expiatorio para encubrir al culpable.

El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas chances de escapar al terrible veredicto ¡¡la horca!!

El Juez también complotado cuidó no obstante de dar todo el aspecto de un juicio justo por ello dijo al acusado… Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor vamos a dejar en manos de Él tu destino vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable e inocente.

Tú escogerás y será la mano del Dios la que decida tu destino.

Por supuesto el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda Culpable…

La pobre víctima aun sin conocer los detalles se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria.

El Juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados, éste respiró profundamente quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse abrió los ojos y con una extraña sonrisa tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca lo engulló rápidamente.

Sorprendidos e indignados los presentes le reprocharon airadamente.
Pero ¿qué hizo? Y ¿ahora? ¿Cómo vamos a saber el veredicto?

Es muy sencillo respondió el hombre Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me tragué.

Con rezongas y bronca mal disimulada debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.

Moraleja:
Por más difícil que se nos presente una situación nunca dejemos de buscar la salida, ni de luchar hasta el último momento.

DESARROLLAR NUESTRA CREATIVIDAD. CUANDO TODO PAREZCA PERDIDO, USAR LA IMAGINACIÓN Y LA GENERACIÓN DE ALTERNATIVAS.

En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.

En el Lago


Era un singular ser, no sé, sí acuático o terrestre. O tal vez ninguna clasificación le hacía justicia. ¿Hacer justicia? ¿Clasificar? ¿Tareas imposibles? Quizá vanas…
Un árbol. Un árbol se interponía entre las montañas lejanas del sur y mis ojos. Ojos que a su vez se perdían en ellas. Mi rostro aún conserva las sensaciones vividas.
Ayer la luna, la luna llena se asomó suavemente, detrás de las montañas del norte, describiendo un arco de plata a través del espacio y en un tiempo movimiento, cósmico, se elevó hasta el cenit para luego descender. Analogías… recordé.
Antes de ayer, por la tarde, mis pupilas vieron otro arco, paralelo al que orbitando, hoy, dibujó la luna. Aquel otro arco, también virtual era de colores. Jugaban en el atardecer, traviesos, cómplices, el iris de mis ojos y el iris que en superficies curvas cruzaban el aire. Ahora, ya sin arco iris, ya sin lluvia, ya sin luna llena, ya sin las miles de estrellas que constelaban la noche, estoy aquí, solo. Entonces sucedió. Apareció ese extraño ser. Ser al que no puedo, no quiero clasificar. El árbol estaba frente a mí, testigo de un mirar: el mío. Mirar que no sabe, no le importa, definir lo que ve. El árbol permanece, arraigado, vertical. Yo no. Yo cambié. Yo no soy aquel que vio llover la tarde sobre el lago. Tarde en que el arco iris me regaló su presencia. Cambié. Cambié de posición, cambié de ánimo desde que la luna circuló un sector del cielo. Si, cambié desde que las estrellas centelleando me fotografiaron. Cambié.
Múltiples veces mis ojos giraron, mis párpados aletearon, mis pasos dejaron huellas en la arena, trazando en el suelo sostén sendas fugaces. Cambié mientras mi mente visitaba recuerdos de infancia, mi imaginación convocó personajes diversos a escena y, proyectó futuros fantaseados, abiertos, deseados.
El árbol, con sus ramas dibujando letras ” ve”, abrazando el aire permanecía firme. La bruma penetraba por izquierda y poco a poco iba adueñándose del espacio. Gradualmente el paisaje perdía claridad ganando en misterio. Entonces, por fin, lo vi. Pero no con los ojos que disfrutaban del paisaje, del lago, de la montaña, del árbol. No. Lo vi, si se puede ver, con los ojos del alma. Llegó hasta mí. ¿Me buscaba tal vez? ¿Traía un mensaje acaso?. No lo sé. Sé que era un ser de luz. Su cuerpo estaba vestido, con miles de pequeñas escamas. Cada una de ellas emitía una energía especial. Energía que irradiaba este mágico ser desde su centro. Cada escama reflejaba como espejo la luz que el sol o el solluna le entregaba. Sí. Si sin duda era un ser luminoso. Sentí, entonces, una extraña sensación. Estar ante un ser indefinible, sin duda, inquieta. Traté de encontrar semejanzas. Solo podemos percibir la presencia de lo nuevo con representaciones, presentaciones anteriores, por lo tanto conocidas. Era una especie de dragón con un intenso fuego en su interior que exteriorizaba por sus escamas. Emergió del lago, caminó serpenteado por la orilla unos instantes, luego súbitamente desplegó sus alas de marfuego y se elevó, como Ícaro, volando hacia el sol. De repente se hizo noche. Fue cuando ese ser descendió deslizándose por el espacio sobre un rayo de luna llena, acariciando levemente el aire, para por último penetrar en las aguas del lago.
El árbol seguía inconmovible, erecto, en equilibrio vertical. Yo, en cambio, me sentía sorprendido por la vivencia de lo que acontecía y que a su vez me transformaba. ¿Existen? ¿Existirán seres de luz? ¿Seres de fuego y agua? ¿Seres que bucean en lo profundo del agua como peces, que caminan sobre la tierra serpenteando y que despliegan sus alas para volar hacia el sol y hacia la luna?
No lo puedo afirmar. No lo puedo negar. Solo yo cuento. Cuento mi experiencia. Cuento con un árbol. Árbol firme, inmóvil; árbol testigo. ¿Contaré también, mañana, con ese ser de luz?