Creatividad ¿Qué gestionamos en el campo creativo?

La creatividad es una especie de configuración que se produce en la mente, la cual nos ayuda a direccionar situaciones o problemas cotidianos para tomar decisiones y resolverlos de una forma espontánea. En la praxis, funciona de una manera mucho más dinámica… se trata de agudizar los sentidos para proyectar una realidad, una experiencia o un concepto. Para llegar a esto, se deben gestionar principalmente cuatro cosas. Acá las vemos…

Lo primero son las ideas. La complejidad del cerebro funciona consciente e inconscientemente, siempre trabaja y siempre estamos preguntándonos el porqué de las cosas, ahí se gestan las ideas, eso nos hace seres inquisitivos. Nuestra plasticidad neuronal es la que nos hace conectarlas y en el momento que las hacemos conscientes las empezamos a trabajar, las empezamos a gestionar. Buscamos, indagamos, seleccionamos e invaríablemente evaluamos por qué no todas las ideas funcionan, es decir, necesitan su tiempo de maduración. Finalmente la mejor es la que cobra vida. Para llegar a este último punto como creativos debimos trabajar en conjunto con la audiencia o con el cliente para optimizar y pulir esos detalles que convierten la idea en un objeto de diseño (respuesta a la problemática)

También gestionamos los recursos que tenemos y esto es lo que le da valor al campo creativo. Así que, el recurso más importante que tenemos es el tiempo, y éste hay que saberlo administrar bien. El tiempo nos ayuda a medir, a determinar cuántas semanas o meses voy a enfocarme en un proyecto y a saber en cuánto tiempo estará materializada la idea.

Todo proyecto creativo, necesita un esquema donde organicemos cada etapa y por ende la duración de cada una, principalmente en el proceso más libre donde se gesta la idea.

Así mismo implícitos en nuestros recursos, existen otro factores a gestionar donde planteamos… ¿cuánto voy a invertir?, ¿con quién voy a invertir?, o si es para un cliente específico, ¿qué recursos tiene el cliente?, ¿qué recursos tiene su audiencia?, ¿cómo voy a introducir la idea ya materializada al entorno social?, ¿cómo va a ser la estrategia de marketing?, etc, etc…

Es decir, los recursos es todo eso con lo que contamos para trasladarnos a un entorno real, material y tangible.

Son los instrumentos para darle vida, por lo tanto son lo más importante para echar andar nuestras propuestas. Sin una buena administración de recursos no podemos emepezar.

Por otro lado, también gestionamos los materiales, o bien, los canales para producir el mensaje u objetos. Estos tienen que ser considerados y evaluados desde las primeras etapas. Al gestionar debemos hacer pruebas, ¿qué materiales son los más óptimos? y ¿cuál funciona mejor?, ¿se adapta a la ergonomía del usuario?, ¿qué colores voy a utilizar?, ¿qué características me van a diferenciar?
Y respecto al mensaje qué estoy comunicando,  ¿estoy siendo directo?, ¿realmente es eficaz?

Lo importante gestionar el aspecto material, es garantizar la calidad del objeto final, donde evidentemente buscamos la satisfacción y aceptación del usuario, ofreciendo conexión con la audiencia.

Finalmente gestionamos los procesos. El estilo, las etapas creativas, la producción, el feedback y la innovación del objeto. Esto es, una vez establecido los objetivos del proyecto, es necesario gestionar estos procesos que forman parte de nuestro trabajo: ¿cómo lo voy a hacer?, ¿cómo voy a investigar?, ¿cómo es mi etapa creativa?, ¿necesito cambiar de entorno? ¿necesito cambiar de proveedores?  ¿requiero más personas en mi equipo?  en fin.. muchas preguntas pueden surgir aquí.

Recordemos que todo esto representa el camino que recorremos para crear y darle personalidad a las ideas, empezando por la hoja en blanco tan repleta de posibilidades. Autor:   Erika Valenzuela.