Noviembre 23, 2010 | Por wilbur-grimson | Claves: adicciones, curso, Voluntariado | # Enlace permanente
Martes 23 de noviembre. Culminamos el Curso de Voluntariado en Prevención de Adicciones realizando un balance del trabajo realizado y el compromiso de mantenernos conectados para la realización de los distintos proyectos elaborados por los alumnos.
Contamos con la presencia de María Marta Herz del Foro del Sector Social, Mariana Kesselman de la Dirección General de Fortalecimiento para la Sociedad Civil (Desarrollo Social GCBA), Oscar Rodríguez director de la Biblioteca Centenera, Susana Scardera coordinadora general de grupos y el Dr. Wilbur Ricardo Grimson, director del Curso y presidente de la Fundación de Prevención Social.
Se entregaron los certificados de asistencia al finalizar la Jornada.

La Lic. Susana Scardera y el Dr. Wilbur Ricardo Grimson

Oscar Rodríguez, director de la Biblioteca Centenera recibe un aplauso en agradecimiento por haber cedido el espacio desinteresadamente al Curso. Jubto a él el Dr. Grimson y María Marta Herz

Mariana Kesselman de la Dirección General de Fortalecimiento de la Sociedad Civil (Desarrollo Social GCBA) que hizo posible la realización del Curso junto al Dr. Wilbur Ricardo Grimson

Al finalizar la clase se entregaron los certificados de asistencia.
Noviembre 16, 2010 | Por wilbur-grimson | Claves: adicciones, consumidor, drogas, justicia, prevención, Salud | # Enlace permanente
Martes 16 de noviembre estuvieron representando a la Defensoría General de la Nación el Dr. Julio A. Martínez Alcorta y la Lic. Liliana Botinelli

Lic. liliana Botinelli y Dr. Julio A. Martínez Alcorta de la Defensoría General de la Nación
Capital Federal
Ante quien hacer la denuncia:
Defensoría Pública de menores e Incapaces en turno: Cerrito 536
Patrocinios Jurídicos Gratuitos:
- Defensoría Pública oficial de Pobres y Ausentes: Av. Córdoba 1261
- UBA: Talcahuano 550 8° piso
- UB: Av. De los Inmigrantes 1950
- Colegio Público de Abogados de la Capital Federal: Uruguay 412 piso 2°
- Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires: Montevideo 640
- Procuración General de la Ciudad de buenos Aires: Uruguay 440 PB y en los CGPs comunales
Juzgados de Familia en el Conurbano Bonaerense
Consultar la guía judicial en: http://www.scba.gov.ar/sitio/guia/organismos.asp
Algunos partidos:
- Gral. San Martín: Ayacucho 2301
- La Matanza: Entre Ríos 2929 o Almafuerte 3493 (San Justo)
- La Plata: calle 46 N° 870
- Lomas de Zamora: Azara 1648 o Vieytes 430 (Banfield)
- Morón: Bmé. Mitre 525 o Alte. Brown 435
- Quilmas: Alvear 480
- San Isidro: Bilbao 912
Web Defensoría General de la Nación: www.mpd.gov.ar
Abordaje del Sistema Judicial
Otro de los temas que se entrecruza en el vasto campo de las adicciones es el encuadre dado por el Poder Judicial. En ese sentido rigió hasta el 2006 en el país la Ley 23.737 (1989) que enmarcaba las causas por posesión o tráfico de drogas como dependientes del Fuero Federal. O sea que las acciones vinculadas a la tenencia de drogas para consumo o las del traslado para venta eran derivadas a este fuero especial que vela por la seguridad o los intereses de la Nación. Si bien los consumidores deben ser considerados personas enfermas que tienen que recibir tratamiento y ser ayudadas en su recuperación, es evidente que el volumen del problema del consumo afecta las condiciones de vida en el país, y que tanto el tráfico de droga desde los países productores hacia el nuestro, como el que atraviesa nuestro país, con destino ulterior, afectan al país.
Lo mismo debe decirse de un tema que habitualmente se le presta menos atención, que es la venta ilegal de precursores químicos a los países productores por parte de empresas nacionales. Se trata de sustancias indispensables en la transformación de la base vegetal en el producto que –pasando por el laboratorio- llega al consumidor. Obsérvese que el permanganato de potasio es uno de los productos involucrados en este tráfico. El 50% de su producción tiene origen en la República China y hasta hace un par de años ese país facilitaba el uso de barcos como transporte que, poco de partir de sus puertos, cambiaban denominación y bandera, haciendo que su seguimiento fuera más difícil. Ahora China ha tomado conciencia de la gravedad del tema y ha establecido controles más estrictos de los cargamentos, su destino y su aplicación ulterior. La Comisión de Drogas de la ONU ha felicitado a la República China por esta decisión.
En el debate parlamentario (2006) que precedió a la desfederalización del enjuiciamiento habilitando a otros juzgados a realizar el seguimiento de estas causas, por iniciativa de la Provincia de Buenos Aires, se mezclaron distintos tipos de consideraciones. Algunas de ellas estaban basadas en un conocimiento prejuicioso e incompleto de la Ley 23.737 y de sus probabilidades de aplicación. Se planteó que la misma es represiva y que condena a los consumidores, dificultando su llegada a tratamiento. Se llegó a afirmar que es anticonstitucional por cuanto el art. 19 de la Constitución Nacional dice que las acciones privadas de los hombres que no afecten la salud ni la seguridad quedan libradas al juicio de Dios.
La reciente desfederalización del enjuiciamiento por delitos relacionados con las drogas ha producido más problemas que soluciones, ya que no se tuvo en cuenta ni se solucionó el déficit de capacitación de los juzgados en el tema de las adicciones. Es que producir cambios requiere como condición previa el conocimiento profundo y completo de lo que se quiere mejorar. De lo contrario se empeora la situación.
En los debates públicos se obvió el hecho de que la Ley 23.737 no condena el consumo sino la tenencia para consumir. La distinción no es menor por cuanto la producción, tráfico, distribución y venta de drogas es una actividad ilegal para los convenios internacionales que nuestro país ha ratificado ante el organismo pertinente de las Naciones Unidas en diversas oportunidades. Mal podría legalizarse la tenencia de drogas para consumo o para venta en nuestro país. Pero el abuso de drogas es difícil de calificar como una conducta privada, ya que en la mayor parte de los casos prefiere ser pública, afecta la salud no sólo de quien padece el problema sino de su grupo familiar, se convierte en factor de riesgo para sí mismo y para los demás y en muchos casos causa daño irreversible. Nos parece irresponsable alentar el consumo de sectores importantes de la población que, buscando compensar alguna deficiencia de su propia vida, o por mera experimentación, producen un deterioro irreversible en su organismo, por una apuesta ilusoria a una estimulación temporaria de su imaginación. Alejarse de la realidad es una forma de perturbar aún más la propia vida. Lo confirman la multitud de personas dañadas porque no han alcanzado a beneficiarse con tratamientos efectivos y oportunos.
Algunas naciones del mundo, como es el caso de Holanda, han intentado ser tolerantes con aquellos que poseen cantidades mínimas de drogas, denominadas dosis cotidianas. Pero acompañan esto de la promoción de la conciencia sobre la gravedad del pasaje del uso al abuso y desalientan el abuso de drogas. A la vez, proveen de servicios de atención directa y de acción preventiva en los lugares de concentración del consumo, donde hay siempre ambulancias presentes. O sea que están lejos de no preocuparse por el tema o de desconocer sus consecuencias.
En el caso de Suiza, la habilitación de zonas donde se autorizaba realizar la inyección endovenosa, las famosas estaciones de tren abandonadas, tuvo consecuencias desastrosas. Eran caldos de cultivo de tráfico de drogas.
Por su parte España da a conocer tasas de reducción de las complicaciones secundarias al UID (como son el VIH y otras infecciones) en los establecimientos denominados inyectaderos, que proveen de material de inyección estéril y de consejería a los usadores.
Lo que en cambio carece a mi entender de toda racionalidad en la distribución de jeringas entregadas en forma de kits junto a preservativos, a disposición de abusadores crónicos y de personas que no se han inyectado, lo cual no es sino una propagandización del abuso de sustancias. Y así como de los diferentes modos de drogarse. Iniciar gente en el uso intravenoso de drogas me parece maligno. Y en todo caso beneficia a los narcotraficantes.
Otros países como es el caso de Suecia avanzaron por el camino de la legalización del consumo, pero luego debieron dar marcha atrás, adoptando posiciones más estrictas, sobre todo en casos de abuso. En este país la provisión de servicios de salud se extiende a grupos familiares íntegros y su tratamiento es financiado por el Estado en forma completa. Pudimos visitar, con Carlos Novelli, un centro de familias internadas en las montañas. Todos padecían algún tipo de adicción. Cada familia compartía espacios de convivencia con otros tres grupos familiares. Al alta, recibían un subsidio por haber cumplido con el tratamiento. Para conversar con ellos debimos aguardar su retorno de un descenso en sky.
En el caso de Italia y de Inglaterra se ha avanzado en el reconocimiento de que grupos significativos de la población utilizan la vía intravenosa para consumir drogas (UID). En ese caso existen buzones amarillos que se identifican con facilidad, en los cuales se depositan las jeringas usadas, presuntamente contaminantes del VIH. Por otro lado las farmacias entregan jeringas sin costo o las canjean por jeringas usadas que pasan a ser destruídas.
La aparición en la década del 80 del Sida, en un principio no identificado como tal, con alta prevalencia en poblaciones de usadores intravenosos y también de homosexuales, llevó a un límite tenso la cuestión de los derechos y la tolerancia. Uno puede tener “derecho” a tener Sida, pero ciertamente constituye un delito propagarlo.
La organización madre de las comunidades terapéuticas es la Federación Mundial de rubro (WFTC). En el año 2004 designó al Dr. Martien Koymann de Holanda, a Tony Gelormino de los EE.UU y a mí mismo para preparar un proyecto de resolución sobre el tema de las políticas de Reducción de Daño, extendidas en el mundo entero en los últimos años. Hasta ese momento había un enfrentamiento de la Federación Mundial con los programas de Reducción de Daño, pero éstos habían comenzado a extenderse hasta que algunas comunidades terapéuticas –como Walden House de San Francisco- aplicaron sus principios en algunos casos.
La Resolución de la WFTC, finalmente aprobada en la Confederación Mundial de Australia, consideró que podía existir una complementación programática entre los enfoques de la comunidad terapéutica y las acciones orientadas a la reducción de daños, siempre y cuando el objetivo final de ambas instancias fuera llegar a la abstinencia y no sostener el consumo indefinido. La racionalidad atrás de esta propuesta tiene que ver con la certeza de que el consumo indefinido de drogas produce daño irreversible, por acción de la misma droga, cosa que no se puede patrocinar responsablemente. Por otro lado, hay suficiente experiencia respecto de que el mantenimiento del consumo con una declinación progresiva de las dosis, o la sustitución por productos menos dañinos como es el caso de la metadona, sirve para que una proporción importante de personas avance en su tratamiento.
En muchos casos, los que proponen la Reducción de Daños se ocupan de aspectos correlativos o secundarios al propio consumo de sustancias tóxicas, desatendiendo el consumo de drogas. Considero que no se trata de instrumentar una decisión apasionada, como lo es para algunos que militan por la Reducción de Daños, al hacer planteos que no incluyen la reducción del consumo. Más bien debemos ocuparnos, desde la perspectiva de la salud, de definir cómo se salvan más vidas y cómo se vive mejor. La mayoría de los que proponen políticas de Reducción de Daños están a favor de la legalización de las drogas.
Es que un cierto progresismo mal entendido quiere legitimar el consumo voluntario de drogas como si se tratara de un derecho. Sostengo que no hay derecho a dañarse a sí mismo ni a dañar al prójimo. Y que si un precepto médico básico es primus non nocere, no podría admitirse el derecho ni a dañarse ni a dañar. El mundo social no es sólo un conjunto de individuos cuyas libertades debemos proteger; es también la suma de grupos cuyas acciones se entrecruzan y ponen en riesgo la vida y la calidad de su entorno. Acaso ¿podemos sostener el derecho del conductor del ómnibus que mató a los alumnos de la Escuela Ecos a estar intoxicado? ¿O el derecho de quienes incendiaron Cromagnón a estar ebrios y expresarse lanzando bengalas?
Resumiendo: ante el abuso de sustancias existen dos posiciones contrapuestas: la de los prohibicionistas a ultranza, que consideran que se puede decretar la anulación de una conducta social compartida por sectores amplios de la población; y la de quienes postulan un derecho al consumo irrestricto. Hoy día se va entendiendo que además de derechos existen en este campo obligaciones, y que el mantenimiento de las condiciones básicas de salud del individuo no es optativo si pone en riesgo al conjunto social. Uno no podría dejar de vacunarse si con ello contribuye a diseminar enfermedades infecciosas. Ni puede sostener un derecho a la tenencia y eventual consumo de drogas qu no está prohibido por la normativa vigente.
Un caso más flagrante es el de la provisión de alcohol a menores de edad que debe normalizarse y sancionarse debidamente por cuanto la edad de alcoholización desciende sistemáticamente mientras se la alienta en lugares públicos. Se ha establecido una especie de mandato cultural que establece que no hay diversión posible sin emborracharse. Justamente es uno de los puntos que se atacan en los programas preventivos españoles que realiza en ese país el Programa Hombre, por cuanto la alcoholización precoz contribuye a la iniciación del consumo precoz de otras sustancias.
Éste es entonces el complicado contexto en que aparecen las normativas sociales que informamos. Nuestra Ley –amplia e interesantemente debatida por el Congreso Nacional en 1989- no pretende erradicar el consumo de sustancias, ni penalizarlo. Por lo mismo establece medidas escalonadas que permiten al Tribunal evaluar el grado de compromiso que afecta a la persona que fue a él derivado, en general por tenencia de drogas. Así surge, a través de la Ley, la posibilidad de aplicar la Medida de Seguridad Educativa, que es utilizada en posibilidad de aplicar la Medida de Seguridad Educativa, que es utilizada en aquellos casos en que el Poder Judicial considera que están en un nivel de desarrollo en el que la prevención de un consumo ulterior es aún posible. Su agente de aplicación es el Ministerio de Educación que ha creado centros específicos. Otra posibilidad es cuando existen casos con mayor compromiso con el consumo de drogas, donde la indicación judicial es la de la realización de tratamiento en centros públicos o privados señalados por la autoridad sanitaria.
Cuando a comienzos de la década del 90 tomamos contacto con los Juzgados Federales, para coordinar cursos de capacitación, nos sorprendió constatar la baja aplicación de estas medidas por los tribunales. Propusimos en el Distrito Judicial San Isidro la realización de Cursos para Personal de Juzgados Federales sobre la aplicación de la Ley del caso. Los mismos contaron con el apoyo de la Secretaría de Drogas de la Provincia de Buenos Aires y se extendieron al Distrito San Martín donde, a pedido de la Cámara Federal, debieron repetirse. Luego se realizaron en diferentes distritos judiciales, siempre en coordinación con la Secretaría Provincial de Adicciones.
Los cursos propusieron debatir una conceptualización integral del problema de las adicciones, revisar las posibilidades de plantear acciones de prevención, presentar diferentes modelos de tratamiento y la discusión sobre problemas de metodología procesal. Constaban de 12 reuniones con una clase teórica y una reunión grupal destinada al debate teórico y la aplicación práctica de los preceptos de la Ley.
Constatamos que los cursos resultaban atractivos y generaban discusiones de interés. Por otra parte, contribuían a estructurar vínculos entre nuestro Centro de Prevención y los juzgados de cada distrito que facilitaban consultas, asesoramiento, evaluaciones e informaciones. La integración compleja del problema recibía así una contribución en red entre instituciones que pasaban a cooperar.
Esto también abrió camino a la cooperación con los juzgados civiles, ante los que familias preocupadas podían plantear recursos, ante casos de negativas a aceptar tratamientos necesarios, tales como el pedido de protección de persona. Asimismo se abrió toda una gama de posibilidades a partir de la colaboración con la estructura de las defensorías y asesorías. En muchos casos la apelación a la instancia judicial servía como verificador por el eventual paciente de la seriedad preocupante de su situación, y motivaba un giro en la negativa a aceptar un tratamiento.
Así como los problemas ligados al abuso de sustancias se caracterizan por su naturaleza intersectorial, ya que reciben influencias de diversos campos, los profesionales del campo de la salud hemos sido renuentes a aplicar recursos de áreas complementarias. Debíamos haber aprendido del campo de la Salud Mental en el que las múltiples arbitrariedades de la internación psiquiátrica recién comenzaron a despejarse cuando intervino el Poder Judicial modificando la Ley de Internación Psiquiátrica (1983) y activando las asesorías respectivas en defensa de los derechos del paciente.
Dr. Wilbur Ricardo Grimson
Médico psiquiatra
Presidente de la Fundación de Prevención Social
www.fundaprevsoc.com.ar
Noviembre 9, 2010 | Por wilbur-grimson | Claves: adicciones, drogas, prevención, Salud, Voluntariado | # Enlace permanente
Martes 9 de noviembre. La 10° clase estuvo a cargo del Dr. Wilbur Ricardo Grimson se refirió a Los tratamientos en adicciones; la Comunidad Terapéutica, los tratamientos ambulatorios; el Hospital de Día; organización y objetivos.

Dr. Wilbur Ricardo Grimson
Luego de la exposición del Dr. Grimson la coordinadora del Curso, Lic. Susana Scardera trabajó con los distintos grupos de alumnos sobre los Proyectos que están elaborando para presentar y aplicar en la comunidad.
La idea es mantener el contacto y la red después de finalizado el Curso.

La Lic. Susana Scardera y los alumnos escuchando atentamente al Dr. Grimson

La Lic. Susana Scardera hablando con los alumnos sobre los Proyectos que están armando.
LA COMUNIDAD TERAPÉUTICA DE ADICCIONES
En diversas publicaciones he abordado este tema, en especial en Sociedad de Locos, Nueva versión (1972), que versó sobre la comunidad terapéutica psiquiátrica; La Cura y La Locura, Búsqueda (1982), sobre las técnicas de comunidad terapéutica aplicadas al hospital de día y Sociedad de Adictos, Planeta (2000), sobre desarrollos terapéuticos y preventivos.
Siempre he sostenido que el tratamiento integral de la patología adictiva es pasible de ser llevado a cabo con pacientes internados o ambulatorios que participan de un programa de comunidad terapéutica. Creo que la elección entre programas de internación o ambulatorio debe hacerse por el grado de compromiso con las drogas, por el grado de desmotivación para cambiar radicalmente el rumbo personal y por el grado de cooperación de la familia. Cuando se ha llegado a un grado de deterioro en las conductas que rodean la obtención de la droga: robos caseros, robos externos, defraudación en compromisos personales, incapacidad de detener el consumo, la internación por no disponer de alternativas, ni de formación integral en el tema.. De hecho la internación establece un paréntesis en la continuidad de los hechos como si se estableciera un muro de contención. En el tratamiento de hospital de día la cooperación familiar es franca y cotidiana.
De hecho las instituciones recurren a un período de prueba en el que el mantenimiento de la internación es condicional. En algunos casos se procede a una etapa de desintoxicación, antes de incorporarlo a la comunidad terapéutica. En el caso del CeIS de Roma, el período de preparación se extiende durante varios meses en los que el futuro participante recibe charlas, participa en actividades preparatorias, conoce lo que va a encontrar una vez incorporado. En muchas instituciones del mundo era frecuente tener que sortear dificultades, esperas, citaciones, como forma de ablande del paciente. Es que el mismo se acerca habiendo desarrollado una coraza caracterológica que lo rigidiza y no facilita el acercamiento. La institución que lo somete a una cadena de arbitrariedades se està basando en un conductismo bastante primitivo, que se opone a la conducta previa o demuestra que no resulta aceptable.
Al crear la comunidad terapéutica, Maxwell Jones estableció una humanización y una democratización de las prácticas manicomiales arbitrarias, que eran usuales en los hospicios. El resultado en el caso de los pacientes afectados por episodios psicóticos de gravedad fue establecer un nivel de reconocimiento que la participación en la organización de la vida de la institución producía una mejoría del estado de perturbación. Esto requiere antes admitir la necesidad de ser ayudado. No hay terapia que se pueda desarrollar sin reconocimiento de la necesidad de recibir ayuda. A su vez, señaló que todos los integrantes de una comunidad son terapeutas potenciales de los demás y que toda actividad del programa debe ser pensada desde lo terapéutico. No dejo lugar al mal uso de los pacientes en beneficio del personal, que es prototípico de los hospitales psiquiátricos.
Cuando diferentes grupos se pusieron en camino en el mundo para buscar un tratamiento eficaz de las adicciones, establecieron sistemas de comunidades con esa denominación pero con diferente inspiración. En casi todos los lugares del mundo (ayudados por la ausencia de políticas de salud) dieron origen a estructuras mucho más rígidas que las desarrolladas por Jones. Instalaron sistemas de recompensa y castigo y en general no se propusieron alcanzar los niveles de democracia ni de horizontabilidad propios del modelo psiquiátrico de Jones.
El conflicto de la comunidad terapeútica psiquiátrica con las nuevas comunidades resultó inevitable y tomó la forma de discusiones en congresos internacionales. Sin embargo, las prolongadas estadías del psiquiatra escocés en diferentes programas del CeIS de Roma lo llevaron a reconocer que los nuevos desarrollos, más allá de cierta rigidez inicial, daban cuenta de una verdadera ayuda terapéutica. O sea que hay una ráiz de verdad que trasciende los castigos, las manipulaciones, la utilización del paciente en provecho propio, conductas que además pertenecieron a las primeras etapas y en las mejores instituciones se fueron abandonando. El logro tiene más que ver con haber establecido la transparencia del conjunto de acciones que contribuye a la convivencia; vuelve al participante responsable de sus actos, de sus omisiones, de sus enojos; de tratar con lo compartido entre todos y apelar a los afectos escindidos por efecto de la adicción. La conjunción de entender lo que ocurre en el aquí-ahora y establecer su relación con experiencias infantiles permite encarar la historia de las frustraciones, privaciones, malos tratos, sufrimientos o pérdidas.
Las consignas de la convivencia en la comunidad valoran la franqueza en la expresión de pensamientos y sentimientos, y van estableciendo nuevos modos de interacción. La experiencia vivida en la comunidad permite encarar de otra manera la propia historia personal que condujo a una identidad adictiva. Hace posible entender la droga como recurso de negación de padecimientos, de depresiones. En tal sentido, la droga ha tenido en la vida de cada uno el carácter de una muleta cuyo uso distorsiona la realidad y no permite hacerle frente.
El programa terapéutico se basa en la combinación de actividades que deben producir cada día una experiencia de aprovechamiento. Si se recurre a las actividades que pueden desarrollar los terapistas ocupacionales, las asistentes sociales, los musicoterapeutas, los operadores terapéuticos, se recogen suficientes elementos de provecho que facilitan el despliegue de la personalidad de cada uno en los resultados tanto de la tarea como en el modo de encararla. Critico los programas poco estructurados que dejan mucho tiempo libre. Y dejan que todo dependa de poco personal. Considero que no se está aprovechando el tiempo valioso de la internación, para adelantar el tratamiento. Los programas han superado en general la etapa primitiva caracterizada por la concepción conductista y se han dinamizado en el sentido psicológico. El día del paciente y la estructura de la semana debe dar cuenta de esa dinamización.
La concepción de la comunidad es la de un multigrupo en actividad. Desarrolla un proceso que se va desarrollando por etapas, donde la asamblea de todos los participantes va regulando las incorporaciones y las altas, como el registro de la historia de la institución, y donde se van estableciendo direcciones por medio de proyectos –como puede ser la preparación de una obra de títeres, decidida en conjunto-. Permite la distribución de roles y funciones, y promueve un comportamiento sinérgico en que se unen los esfuerzos de los encargados de cada área. Hay momentos en que se siente latir al unísono la comunidad, como en el caso de las ceremonias ligadas al alta, en general en coincidencia con la finalización del año, donde se produce una evaluación de lo hecho y lo vivido, en presencia de familiares, amigos de los pacientes, ex pacientes, profesionales que efectuaron derivaciones, etc.
Las primeras comunidades terapéuticas de adicciones desconocían los desarrollos de los diferentes aportes teóricos y de las experiencias en grupos, tanto terapéuticos como de actividad. Por eso repitiendo el viejo aserto biológico de que la ontogenia reproduce la filogenia, a medida que se crean nuevas comunidades en el mundo entero han debido ir repitiendo niveles de desarrollo e incorporado nuevas concepciones sobre el rol del coordinador de grupo como facilitador (Rogers), de la distinción del nivel y el contenido de las intervenciones (Bales), del proceso de los grupos (Perls) y de la lectura teórica de su funcionamiento (Anzieu). Es aún posterior el desarrollo de la terapia familiar que no puede ni debe ser desarrollada sin un marco conceptual adecuado (Mara Selvini Palazzoli), ni sin el conocimiento de las estrategias adecuadas a su coordinación (Haley, Minuchin; Andolfi). Es aquí donde el aporte profesional se hace de valor más notorio porque las nuevas conceptualizaciones deben ser estudiadas y no es éste un campo donde se pueda improvisar sin riesgos.
Así como hemos resaltado el valor de la capacitación y la formación rigurosa de profesionales y de técnicos, toda comunidad terapéutica de adicciones debe incorporar las funciones de capacitación permanente del equipo, lo que se logra mediante el recurso a supervisores, la participación en seminarios, el intercambio con otras instituciones, la participación y presentación de trabajos en congresos, la invitación a profesionales y a directores de otras comunidades.
Estamos en todo el mundo iniciando una etapa de consolidación de las comunidades terapéuticas que va a exigir de las mismas –como ya se ve en mucho países- mejores registros de las actividades de cada uno de los pacientes, mejores admisiones, mejor calidad de la hotelería y de las prestaciones terapéuticas. También, mejor terapia de las familias. En cambio, se advierte, por otro lado, un avance sobre los terrenos en que se desarrollan estos tratamientos neurólogos, psicofarmacólogos e investigadores de vacunas. Me parece que amenaza el campo de las adicciones un reduccionismo peligroso. Se va a escapar de las manos con que queremos abarcar el tema, el análisis de los valores, la forja de la identidad, el proceso ilusorio que compensa alguna carencia, la psicodinamia. Se nos prometen tratamientos que ayudan a perder la memoria de las situaciones negativas. La comunidad es un intento de análisis integral de la situación personal de la vida de una persona que le permita elegir responsablemente su camino.
EL EQUIPO EN LA COMUNIDAD TERAPÉUTICA
Se ha retardado en el campo de las adicciones –salvo en pocos casos- la integración de verdaderos equipos, siendo que hay disponibilidad de múltiples aportes de otras disciplinas. Esto ocurre por no saber cómo aprovechar los recursos. Para sumar esfuerzos debe valorarse lo que el terapista corporal, el musicoterapeuta, el terapista ocupacional pueden aportar desde sus conocimientos, que no es un rol “recreativo” sino de movilización de situaciones conflictivas que pueden expresarse en ese terreno y continuarse trabajando en los grupos terapéuticos. Todo esto requiere conocimiento de los grupos como objeto de trabajo. Muchas veces se opera en forma individual con pacientes agrupados, desperdiciando así el nivel de integración y progresión de cada uno en la tarea de todos.
La misma institución debe ser leída en su estructura y en sus funciones. Los estudios sociales de hospitales psiquiátricos demostraron hace años que determinadas conductas de los pacientes –como ser actos impulsivos, explosiones de conducta, agresiones- pueden estar originadas en desacuerdos entre miembros del equipo que no han sido expresados y resueltos. Esto fue muy útil en la organización de la gestión institucional en comunidades terapéuticas psiquiátricas y llevó a Maxwell Jones a establecer asambleas diarias de revisión de la totalidad de las situaciones ligadas a la convivencia. Las mismas se desarrollan en absoluta horizontalidad y se convierten en reguladoras de la vida institucional, sus normas, sus novedades, sus ingresos y egresos, sus altas, la incorporación o despedida de miembros del equipo, etc.
Los primeros tiempos de las comunidades de adicciones fueron conflictivos en relación con las comunidades terapéuticas psiquiátricas “a lo Maxwell Jones” hasta que juan Corelli se le ocurrió invitar al psiquiatra escocés a una larga pasantía en el CeIS que resultó de provecho mutuo. La comunidad de adicciones introduce el concepto de estructura jerárquica, que se contrapone a la horizontalidad democrática que propone Jones para los pacientes psiquiátricos graves. Éstos se benefician con un trato igualitario, respetuoso, que se contrapone a la infantilización cuando no al maltrato que es uno de los típicos modos del cuidado del paciente psiquiátrico.
El problema básico del paciente psiquiátrico grave es la fragmentación del yo y la restitución delirante de su modo de estar en el mundo. En cambio el adicto agrega a su abuso de sustancias una armazón que lo presenta en muchos casos integrado, actuador, inescrupuloso y poco confiable. Sólo se irá desarmando progresivamente si logra vencer sus resistencias al tratamiento. Es decir que debe aceptar su necesidad de recuperarse de su enfermedad y de recibir ayuda. Llega al tratamiento sabiendo que intoxicarse lo daña, pero renuente a encarar una modificación básica de su conducta. Ha aprendido a escapar de su angustia y su desesperación recurriendo a fugas farmacológicas. Tolerar estos sentimientos le parece imposible. Y a la vez escapar de ellos le genera culpa. Se daña y daña a su entorno. Que puede actuar en complicidad con su padecer creyendo beneficiarlo cuando en realidad lo perjudica. Aminora la gravedad de los hechos, no lleva a tomar responsabilidad por lo actuado, oculta preocupaciones.
Quien se propone beneficiarse con este tipo de tratamiento debe saber que no hay vueltas atrás, ni minimización de la gravedad de las situaciones. Que no hay facilitaciones. Que el mejor cuidado se puede ofrecer requiere, por parte del equipo, convicción y firmeza en la aplicación de las normas. Justamente esto caracteriza a las comunidades de adictos. Es una convivencia normatizada, con adjudicación de responsabilidades, con conocimiento de las normas y aceptación de que deben ser cumplidas. Viene de una patología cultivada en la omnipotencia de sentirse por encima de toda obligación. Tendrá que pasar de un mundo donde primaba el ocultamiento de las conductas a un campo de la transparencia y análisis de los actos, donde la comunidad es testigo, cuidador y sancionador de faltas.
Tres condiciones marcan la permanencia en la comunidad de un adicto: no a las drogas, no al sexo, no a la violencia. Incumplir cualquiera de estos puntos pone en riesgo la misma continuidad del tratamiento.
En el caso de los operadores, en muchos casos se los usa como si fueran celadores o guardianes de los pacientes, estableciendo horarios de trabajo excesivamente extensos con remuneraciones indignas. El operador es un técnico capacitado que debe actuar en condiciones de seguridad y respeto a su tarea. Por ello conviene, al buscar una comunidad, tomar conocimiento del programa efectivo, de su implementación y de los responsables de cada actividad.
El reconocimiento oficial de las CTs como centros de tratamiento de adicciones se obtuvo en 1997, con lo cual pudieron incorporarse al sistema de prestaciones de salud, y operar con obras sociales y sistemas prepagos. Incluso se previó la Dirección Médica de los programas terapéuticos. Esto no se evacúa como algunos pretenden con las visitas protocolares de los médicos que revisan clínicamente al paciente internado, se ocupan de sus gripes, o lo medican psiquiátricamente, sino que son los responsables de la conducción del programa terapéutico. Para ellos debe demostrar capacitación en el área de las adicciones y experiencia en su manejo.
El operador socioterapéutico
Las comunidades terapéuticas de adicciones cuentan con técnicos en tratamientos que a su vez han cumplido el recorrido programático en calidad de pacientes. Se los designa operadores socioterapéuticos y, en muchos casos, han convertido su propia experiencia y su pasaje como colaboradores del programa en su formación principal. Cuando en 1997 se admitieron las comunidades terapéuticas como efectores de tratamientos, se admitió también la inclusión del operador como integrante de los equipos. En ese momento estaba a cargo del área de prevención de adicciones de la UNQUI y se propuso al Consejo Superior el dictado de un Diploma de OST de dos años de extensión con 6 horas semanales, que comprendían clases teóricas y grupos de discusión de la bibliografía y de los conceptos dados en las clases.
Se cubrían en el curso diferentes áreas, abarcando la Historia de las Comunidades en el mundo y su desarrollo en nuestro país, una revisión de los conceptos básicos de la Psicología Dinámica, de la Psicología de los Grupos, del abordaje de los Grupos Familiares, de la Prevención en el campo educativo y en la comunidad, de los aspectos legales reunidos en la Ley 23.737, de la prevención de VIH, de los tipos de drogas y su toxicología, de los diversos tipos de tratamientos (internación, ambulatorio, hospital de día).
En ocho años formamos 400 operadores, los que participaron activamente en los Seminarios de la Federación, en reuniones especiales realizadas en el interior del país, en especial en Rosario, en los congresos de Adicciones realizados en Córdoba. Las distintas promociones tuvieron como docentes a Gastón Mazieres, a Francisco Ferrara, a Alberto Calíbrese, a Carlos Souza, a Cristina Furlaneto, a Juan Merega, a Susana Barilari, a Lilia Aletti, a Hugo Míguez, a Pablo Villanueva, a Silvina Ramos, a Alejandro Rosatti, a Raúl Bertera. Invitamos a visitantes extranjeros como Víctor Arias de Proyecto Hombre, España; Andrea de Dominici de Progetto Uomo, Roma; Juan Palacios de Chile. Contamos con coordinadores grupales permanentes como Alberto Rey, Susana Scardera, Graciela Stutman y Tina Paredes.
El diploma adquirió prestigio en el área y las instituciones buscaban operadores graduados de nuestros cursos. Fue posible iniciarlos por el acuerdo sobre su financiamiento que realizaron el Dr. Julio César Aráoz (1996-1997) y el Lic. Eduardo Amadeo (1997-1999) en el momento del cambio de mando de ambos funcionarios en la Secretaría de Drogas. También fue apoyado el curso por la gestión del Dr. Cortese (1999-2001). En cambio, la gestión iniciada en el 2004 creyó oportuno interrumpir el apoyo financiero al proyecto. Se basaron en la evaluación del curso realizada por un docente en electricidad.
Habíamos completado 9 años de trabajo en un proyecto de formación a todas luces exitoso, que había sido elogiado por expertos internacionales. Habíamos creado en el área de extensión universitaria de la UNQUI un modo de capacitar a operadores empíricos, a docentes, a profesionales, a líderes comunitarios, a personal de la Policía Federal, a personal del Servicio Penitenciario Provincial, etc.
Nuestro accionar en la UNQUI se había iniciado con cursos de Introducción a la problemática adictiva y se extendió a cursos más especializados sobre trabajo en grupos, abordaje de familias, clínica de las adicciones. Creamos un dispositivo docente que proveyó de supervisiones, asesoramiento en proyectos asistenciales y preventivos, y consejería. Aquí destaco la presencia de Viviana Espósito.
Habíamos llegado ahí por la generosa invitación del Sr. Rector Ing. Julio Villar, que llevó la UNQUI a un muy alto nivel de rendimiento académico y de investigación. Los avatares de la política cometieron con él una injusticia, siendo sometido a juicios por los que finalmente resultó exculpado. A su lado, en la tarea de educar y de crear condiciones en una universidad del conurbano, caracterizada por la existencia de un campus, comprendimos que otro tipo de universidad pública es posible de ser imaginada y realizada en nuestro país. Donde la interacción docente alumno se facilita dentro y fuera del aula; donde los investigadores conviven con los docentes; donde se respeta la imaginación y se estimula creatividad, y se generan proyectos al servicio de la comunidad.
Lo que hicimos por los operadores socioterapéuticos en el UNQUI es dignificar su función, definirla como distinta de una celaduría o una custodia, integrarlas al equipo terapéutico. Esto requiere complejizar su panorama conceptual para que no suponga que basta repetir la experiencia vivida, como guía de la tarea. Enseñamos que todo conocimiento debe ser cuestionado y actualizado regularmente, ya que constituye un conjunto en crecimiento. El rol del operador lo ubica más próximo al paciente, pero eso no significa que deba “familiarizar” el vínculo ya que dejaría de ser terapéutico. Tampoco debe aceptar asignaciones de responsabilidades que son propias de otros integrantes del equipo, ni operar como sirviente de la institución o de sus directivos. Cualquier imposición de este tipo por parte de los responsables del programa hablaría mal de su propia formación y cuestionaría sus valores.
La evaluación del aprendizaje se realizaba por informes sobre la participación grupal de los alumnos realizados por los coordinadores estables, a través de monografías correspondientes a cada año, que debían correlacionar distintos aspectos del programa y a través de una evaluación final tomada a los alumnos en forma de encuesta. La misma consideraba aspectos del desarrollo temático, de la exposición de los temas por los docentes, de la calidad de los mismos, y evaluaba a los coordinadores grupales.
Dr. Wilbur Ricardo Grimson
Noviembre 2, 2010 | Por wilbur-grimson | Claves: adicciones, adolescentes, drogas, Salud | # Enlace permanente
Martes 2 de noviembre. Contamos con la presencia del Lic. Héctor Shalom que se refirió al trabajo con adolescente, la expoacción ambulante, su preparación y extensión.

El Dr. Wilbur Ricardo Grimson realiza una introducción a la clase y presenta al Lic. Héctor Shalom
Presenté a Héctor Shalom en el curso de Prevención en adicciones que venimos realizando en la Biblioteca Centenera del GCBA los Martes a las 18 horas, señalando que es una de las personas que mas eficientemente ha actuado en la realización de políticas relacionadas con la etapa adolescente. Ha creado y organizado Centros de Actividad Juvenil (CAJ) en diversos puntos del país, sobre todo en los más afectados por el abandono social. Ha realizado la Expoacción sobre los derechos de los adolescentes, basados en propuestas generadas por ellos mismos. Los jóvenes entrenados actúan en forma de guías de las muestras de las diversas exposiciones que tienen así un apoyo local. Por otra parte dirige la Casa de Ana Frank reproducida en nuestro país con el apoyo del Gobierno Holandés.
Su conceptualizacion, su desarrollo de estrategias de apoyo mutuo entre adolescentes para casos como el abandono del sistema educativo por tener que lidiar con un embarazo y la criatura de él derivada, son un ejemplo que merecía mejor destino que el abandono de estas políticas por parte del Ministerio de Educación de la Nación. Se debería promover estas acciones para mejorar la dolida trama de la educación en el país y lo que muchas veces resulta en una generación de abandonos. La retención por parte del sistema educativo es de enorme importancia en el desarrollo de una sociedad mas justa y mas equilibrada. El abandono de los más necesitados abre la puerta a una violencia generada por el resentimiento natural del excluido.
Hay un parentesco singular con las políticas generadas en el cercano Brasil por el Gobierno de Lula y que deberían ser analizadas cuidadosamente y aprovechadas.
Dr. Wilbur Ricardo Grimson
Presidente de la Fundación de Prevención Social
- Lic. Héctor Shalom, representante en Argentina de la Casa Ana Frank de Holanda

Hubo gran participación e interacción con los alumnos
Octubre 29, 2010 | Por wilbur-grimson | Claves: adicciones, adolescentes, derechos, Voluntariado | # Enlace permanente
El martes 2/11 se llevará a cabo la 9° clase del Curso que estará a cargo del docente Lic. Héctor Shalom “El trabajo con adolescentes. La expoacción ambulante. Su preparación y extensión.”

Lic. Héctor Shalom. Representante en Argentina de la Casa de Ana Frank en Holanda
Héctor Shalom es Licenciado en Psicología (UBA) y Psicoanalista, egresado de la Escuela de Psicología de las Organizaciones, con postgrados en la Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados y cursos en Brandeis University, Boston, EE.UU. Representante en Argentina de la Casa de Ana Frank de Holanda, coordinó la muestra “Ana Frank: una historia vigente” y diseñó y coordinó la muestra gráfica “De la dictadura a la democracia: la vigencia de los Derechos Humanos” en doce provincias. Ha sido director ejecutivo de la Fundación Memoria del Holocausto y dirigió la realización del video educativoShoá-Memoria para el futuro con la Secretaría de Educación de la Ciudad de Buenos Aires.
Coordinador en representación de la Academia de Policía de los Países Bajos y de la Fundación Ana Frank en el programa de Desarrollo de las Capacidades de las Policías en Seguridad Pública y Derechos Humanos, en el marco de la cooperación entre Argentina y el Reino de los Países Bajos. Director de la “Expoacción de los Jóvenes y sus derechos”. Es coautor de Los jóvenes y sus derechos -Lugar Editorial, 2004- y autor de El derecho a elegir. Conversaciones con los jóvenes -Eudeba, 2008-.
Octubre 26, 2010 | Por wilbur-grimson | Claves: adicciones, curso, drogas, Voluntariado | # Enlace permanente
Martes 26 de Octubre, nos visitó la maravillosa Inés Sanguinetti de la Fundación Crear Vale La Pena

Inés Sanguinetti de la Fundación Crear Vale La Pena
Inés Sanguinetti es bailarina y coreógrafa. Completó
la carrera de sociología en la Universidad del Salvador
en el año 1982 y actualmente escribe su tesis sobre
Construcción de subjetividad en contextos de pobreza
a través del arte.
Co-Fundadora y Presidenta de Crear vale la pena ,
una organización no gubernamental que, desde
1997, desarrolla en la Argentina, un programa de integración social
para jóvenes combinando la educación en artes, la producción
artística y la organización social como medios para la promoción y el
desarrollo social e individual.
Coordinadora de la Red Latinoamericana Arte para la Transformación
Social.
Desde 1978 y hasta la actualidad realizó giras nacionales e
internacionales, en Europa, Estados Unidos, Latinoamérica y Asia
presentando espectáculos de danza-teatro y programas didácticos de
Técnica de Danza Contemporánea , Composición en Danza
Contemporánea y arte para la transformación social hacia la equidad.
Desarrolla en Argentina y Europa programas de arte y educación para
el dialógo intercultural equitativo. Ha sido curadora del Festival
Internacional de Buenos Aires y miembro del departamento artístico
del Centro Cultural de la Cooperación.
Su visión es la de nuevos escenarios de encuentro entre actores
sociales de diversos contextos socio-económicos, generando pasajes
y recorridos que no están previstos en el mapa social vigente. Los
grandes motores de su accionar fueron su formación artística, su
formación como socióloga, su experiencia en gestión como bailarina y
también como coreógrafa. Pero, según ella, lo que construye el motor
fundamental son las sinergias entre diversos colectivos de gestión
que incluyen trabajadores sociales, artistas, sociólogos, cientistas
políticos, comunicadores, filósofos, administradores, educadores,
contadores, especialistas en arte digital y otros.

El Dr. Grimson junto a los alumnos. Luego siguió un taller de participación y expresión.

Inés Sanguinetti recibe el afecto de los alumnos luego de su clase.
ESPACIOS CON JOVENES: INHIBIDORES O FACILITADORES DE SU PARTICIPACIÓN PROTAGÓNICA?
Los espacios con y para jóvenes no se convierten por serlo, necesariamente, en espacios que garanticen su protagonismo; más bien puede sospecharse que los espacios así definidos estigmaticen la condición joven, y aparten a los que la posean de la posibilidad de generar acciones protagónicas en sus procesos de vida.
LAS PRACTICAS JUVENILES SE DESPLIEGAN AÚN EN EL CASO EXTREMO DE POLÍTICAS QUE, MÁS ALLÁ DE NO ALENTARLAS, REPRIMAN EL PROTAGONISMO JUVENIL.
La sociedad incrementa los dispositivos de vigilancia sobre los jóvenes en la medida en que ellos representen una amenaza a la acumulación del poder hegemónico.
El encuentro es una dinámica natural de ese momento particular de la vida llamado juventud. La necesidad de ampliación del sujeto, como estrategia de construcción de la identidad, es propia de la juventud. Esto también es opuesto a las dinámicas del poder que buscan descolectivizar al individuo y proponerle emplazamientos individuales.
Los códigos corporales y verbales encriptados de los jóvenes ( para ser entendidos por ellos), las mutaciones a las que someten a los códigos establecidos socialmente son también una amenaza al poder, que ve en ellos el germen de nuevos pensamientos. Es decir que los aparentemente rudimentarios clichés, las deformaciones del lenguaje, las mutaciones de los ritos sociales y demás hábitos juveniles pueden ser también vistos como el peligroso comienzo de posibles nuevos modos de pensar y actuar.
Los excesos, los comportamientos indisciplinadoso irónicos, desacralizan y por lo tanto pueden llegar al extremo de abolir las garantías que el sentido común parece otorgar al sistema de control del poder.
Los jovenes existen más allá de las estadísticas que los miden, las categorías que los reducen a un rango de edad, los dispositivos de vigilancia que los definen por sus comportamientos. Es notable como los jóvenes, como ningún otro grupo, son definidos por cómo están. Es curioso, dado que ese momento de la vida está justamente marcado por la inestabilidad en la conducta. Los jóvenes existen en sus prácticas a pesar y a través de estas representaciones.
El sentido de ofrecer espacios donde los jóvenes desarrollen acciones protagónicas es el de permitir que los colectivos de jóvenes, sus grupos de pertenencia, sus comunidades de sentido, les permitan existir a través de ellos mismos. Los espacios en donde los jóvenes llevan adelante proyectos por sí mismos, suelen ser espacios donde lo que define es el proyecto y no el ser jóven. Los mismos jóvenes desacralizan, de estos modos, la categoría “jóvenes”, desestigmatizan, rompen la nomenclatura y se ponen en condiciones de aportar a la sociedad como hombres y mujeres que quieren afirmarse como tales desde su capacidad de construir. Construirse a sí mismo siempre es una acción oblicua y modificar el mundo, también lo es.
La organización Crear vale la pena construyó los centros culturales comunitarios no desde la idea de espacios para jóvenes sino desde la idea de arte y organización social. Son entonces espacios dirigidos a brindar oportunidades para la creación y la equidad, que defienden un “por dónde entrar”, la entrada por el lado de la juventud con menos oportunidades, pero la forma de abordaje no es otra cosa que la “cosa”, y vale la pena aclararlo. Involucra a la juventud, coloca a los jóvenes en acciones con adultos y acciones adultas. Estoa lugares están pensados como lugares para la creación desde la diversidad. Pensamos en acciones jóvenes, con jóvenes como actores principales entonces. La figura de los espacios “para jóvenes” es tan peligrosa como el día internacional de la mujer , la casa del discapacitado, la marcha gay y otras propuestas estratificadoras como éstas.
Somos hombres y mujeres: personas diversas atravesando tiempos y espacios diversos.
Crear vale la pena se propuso generar espacios donde esa diversidad pueda articularse para armar sinergias a favor de una vida más bella y entonces menos destructiva.
Son en nuestra sociedad muy escasos los espacios de estas características, y las instituciones suelen ser más bien muy obstructivas a la hora de dejar aparecer vínculos que supongan oposición, diversidad. Se entiende que lo homogéneo es tranquilo y no violento, y por lo tanto permite construir. Se plantean entonces las adscripciones en las instituciones que contienen a las personas, desde esta lógica.
La escuela, por ejemplo, como espacio para la juventud, diseña una estructura vincular que a propósito del plan de educar, más bien tiene que ver con el plan de ordenar-vigilar y castigar.
Cuando decimos que “el mejor lugar para el chico es la escuela”, queremos posiblemente destacar lo crucial que es el acceso a la educación para todas las personas.
Sin embargo, así formulado, reivindica un modelo institucional que a través de un simulacro (la educación) se ocupa, como ninguna otra Institución, de consagrar un modelo de poder social, esencialmente reproductor del poder hegemónico.
El proceso de generación y transmisión de conocimiento, la comunicación de practicas acreditadas y la creación de nuevas practicas, son milenarios y tan viejos como el hombre.
Pero el Gimnasium, la Escolástica y los procesos de enseñanza- Taller de los Oficios de ayer, no son la escuela de hoy.
Hoy en día hablamos con razón de mantener a los chicos en el colegio, pero debemos empezar a imaginar que eso que queremos lograr con ello requiere de la revisión del espacio-escuela y de la generación de nuevos espacios más adecuados a tales objetivos.
Los centros culturales comunitarios en Crear vale la pena están pensados como espacios para la creación, generación de identidad, producción de imaginarios colectivos, integración de personas de diversa edad y condición, como reparación de la fractura que producen los espacios institucionales tradicionales en un tejido humano que busca naturalmente un comportamiento más rizomático.
Nos encanta hablar de la civilización como el tránsito de la “ley de la selva” al orden de cosas diferenciables, ordenables, evaluables. Sin embargo en ese mestizaje natural de las especies que es la selva deberíamos buscar inspiración para la generación de “lo joven protágonico” atravesando la vida.
La clave del empoderamiento de los jóvenes y la de haber logrado espacios artistico comunitarios autogestivos para el protagonismo juvenil ha sido descubrir y potenciar el vínculo entre los jóvenes, los niños y los adultos.
Hoy en día una actividad que integre personas de diferente edad es una actividad raramente entendida como de “avant-garde”, como sí es el caso de, por ejemplo, las clases para niños y padres en donde ambos se ponen en procesos de aprendizaje conjuntos. Sin embargo es natural que los niños se hagan niños mientras los padres se hacen padres.
Entonces cuál es el problema? El problema es la incapacidad que tenemos de generar instituciones “en aprendizaje”. Proponemos que esto último se cierra en los momentos “instituyentes” y que luego la acción se institucionaliza y fija practicas-roles de una vez y para un largo tiempo.
La “escuela para los jóvenes” es un espacio que nos tranquiliza; y sin embargo, si hacemos memoria, recordaremos que los niños se encierran como conjunto en la escuela en el mismo momento en que entran al mercado de trabajo, en el mismo momento en que la familia deja de ser una unidad productiva, en el mismo momento en que conocer y hacer dejan de ser una unidad, y en el preciso momento en que el hombre y su herramienta producen su separación fundamental. Es el mundo moderno que divide, clasifica, aliena.
En ese sentido resulta críticamente revolucionario ofrecer espacios de creación artística que anulan la idea de una vida dividida en partes, como el desideratum para el crecimiento y la eficiencia.
Los jóvenes, al estar en una etapa temprana de socialización, mantienen viva la necesidad de acciones paradójicas Como las de tratar de controlar y controlarse, tratar de crear, tratar de ser liberándose de las ataduras que uno mismo se ha puesto para ponerse a distancia de lo que uno mismo es.
Este es el núcleo de por qué generamos acciones desde el acto de crear.
En la enseñanza en la escuela se constituye un controlador y un controlado; en la enseñanza del arte, en cambio, ceder y resistir son parte de una misma cosa. El instrumento artístico, el cuerpo, el pincel, el instrumento musical, no se dominan: se entabla una relación con ellos. La relación discípulo-maestro se modifica sustancialmente cuando se atribuye al discípulo la posibilidad de crear y co-crear con el maestro.
En el arte, la apropiación del instrumento como unidad con el yo, el concepto de identidad que supone que para crear hay que desaparecer, forman un patrón naturalmente potente para los procesos que desacralizan el poder.
Por eso el arte y los espacios abiertos de creación como espacios jóvenes son desalentados.
Los adultos y jóvenes necesitamos generar espacios donde ocurran procesos jóvenes y por lo tanto debemos buscar la participación de personas jóvenes como actores estratégicos.
En éstos espacios jóvenes debe ser posible realizar acciones en el proceso de conocer, trasmitir conocimiento, o trabajar, de un modo en que quedemos comprometidos más allá de los resultados.
Esa es la lección que aprendemos cuando vemos desaparecer a un niño en su juego.
Debemos generar espacios para hundirnos, fusionarnos con el instrumento, sumergirnos en el oficio. Como en el arte, el dedo sobre el instrumento olvida la mente, olvida el cuerpo, olvida por qué lo hacemos y quién está allí. Ésa es la esencia del oficio creativo y la esencia de nuestro trabajo como arte.
Garantizar espacios para el protagonismo juvenil es mejor que sea pensado como una acción para garantizar espacios para un hombre con preguntas, o para un hombre sin miedo a sus preguntas.
En el libro Free-Play de Stephen Nachmanovitch, hablando sobre la íntima necesidad en el hombre de desarrollar su creatividad, se comenta esta anécdota:
Un monje le preguntó a un maestro chino Zen del siglo IX:
“Cómo es cuando uno tiene las manos vacías y está desnudo, cuando no tiene nada a qué aferrarse, cuando todo en lo que podía confiar se desmorona?. El maestro respondió: “Todo el cuerpo está expuesto al viento dorado”. El maestro le está diciendo al estudiante que ese estado de la mente abierto, vulnerable, no tiene por qué ser de miedo o desvalimiento; cuando uno se entrega en el gran vacío tal vez se encuentra mejor equipado que nunca para estar y actuar con el universo.
Así crean los jóvenes en sus espacios autogestionados!
Verónica Lewkowicz e Inés Sanguinetti para CREAR VALE LA PENA
Octubre 20, 2010 | Por wilbur-grimson | Claves: adicciones, asistencia, curso gratuito, drogas, prevención | # Enlace permanente
El martes 19 se realizó la 7° Clase que se refirió a la Asistencia en materia de Adicciones, Comunidades Terapéuticas, sus orígenes, etc.
La clase estuvo a cargo del Dr. Wilbur Ricardo Grimson y como invitado especial disertó el Lic. Claudio Parrilla que tiene a su cargo la Dirección de Adicciones del Gobierno de la Ciudad de Bs.As.
Luego de la exposición de los docentes los alumnos realizaron un trabajo grupal referido a la elaboración de proyectos.

Lic. Claudio Parrilla (Adicciones GCBA) y Dr. Wilbur Ricardo Grimson

Dr. Wilbur Ricardo Grimson

Los alumnos trabajaron en la elaboración de proyectos.
Octubre 12, 2010 | Por wilbur-grimson | Claves: adicciones, consumo, curso, drogas, prevención, Voluntariado | # Enlace permanente

El Dr. Wilbur Ricardo Grimson presenta a la docente, Lic. María Marta Herz
El martes 12 de octubre en la Biblioteca Centenera se realizó la 6° clase a cargo de la Lic. María Marta Herz sobre “La prevención Comunitaria. Capacitación, convocatoria, recursos. Desarrollo de las Jornadas de Prevención”.

Lic. María Marta Herz
Posteriormente los alumnos trabajaron en grupo continuando con lo visto en la última clase referido a la elaboración de Proyectos.

Participación grupal

Un representante de cada grupo leía el trabajo realizado, las propuestas y conclusiones
LA PREVENCIÓN COMUNITARIA
En la prevención educativa (que vimos en la última clase) la Escuela es el instrumento de desarrollo de estrategias preventivas que como se sabe son indirectas (no van a atacar el consumo sino a ilustrar sus riesgos) e inespecíficas. Invierten la situación de correr atrás de los síntomas y desarrollan en los mejores casos proyectos promotores de salud, que incluyen los diferentes niveles del sistema educativo. El destinatario de la prevención no debe considerarse el alumno exclusivamente, sino la comunidad educativa que también incluye a los padres. Es una vía de abordaje que tiene en cuenta la necesidad de modificar la pasividad de la familia para lograr sostener normas y generar valores.
En la prevención comunitaria el territorio de influencia de nuestras acciones se propone ser el territorio de un Municipio, cuando su dimensión es razonable, o de barrios dentro de un Municipio. Siempre se conjugan los esfuerzos de la sociedad civil con las estructuras del Gobierno Municipal.
De ahí que nuestro primer contacto es el Gobierno Municipal que debe compartir la convocatoria.. Luego se visita el conjunto de organizaciones de la sociedad civil que en primera instancia deben ser listadas. Colegios profesionales (Médicos, psicólogos, asistentes sociales, farmacéuticos, abogados, etc.) ONGs del campo de las adicciones, la Cruz Roja, los Rotarios y Leones, los Bomberos Voluntarios, clubes deportivos, centros culturales, etc.
En primer lugar se distribuye una carta informativa conjunta del equipo organizador y el Gobierno local, por el que se presenta el proyecto ante las organizaciones. El equipo solicita una reunión de la Comisión directiva de cada organización a los efectos de poner el proyecto en conocimiento de esas instituciones. Se las invita a formar parte de la Comisión organizadora y a convocar a sus integrantes.
La tarea de convocatoria incluye también al sistema educativo y canaliza la convocatoria por medio de la Secretaría respectiva del Municipio.
Se incluyen por la vía respectiva las organizaciones deportivas o recreativas o culturales del Municipio. En nuestra experiencia un equipo de tres personas realiza esta tarea de convocatoria en unas seis semanas.
En las dos semanas anteriores al evento en particular se realiza la difusión por medio de comunicaciones a los medios de difusión, radios locales, periódicos locales y provinciales y nacionales. Se solicita a cada institución visitada difundir el proyecto entre sus asociados.
En la semana anterior a la realización de la Jornada se formaliza la inscripción que puede ser realizada por un centro específico y por cada integrante de la comisión Organizadora.
La Jornada en si misma cuenta con una introducción conceptual y actividades grupales. Estas mismas parten del planteo “Cuál es mi motivación personal para ocuparme de este tema?” y trabajan con dos coordinadores (idealmente uno local y uno del equipo convocante) sobre esta dimensión personal. Los resultados del trabajo que se desarrolla durante algo más de una hora, quedan reflejados en posters con textos e ilustraciones gráficas. Los mismos se exponen en los pasillos de modo que son conocidos por los diferentes grupos al finalizar la tarea de la primera actividad grupal.
De acuerdo a la inscripción que ha culminado un par de días antes del elegido para la convocatoria los concurrentes son informados del grupo al que pertenecen. Saben su ubicación en diferentes espacios desde su llegada y no pierden tiempo en ubicarse. Los grupos pueden incluir según la concurrencia estudiantes, docentes, padres, representantes de organizaciones de la comunidad, representantes del Gobierno Municipal.
La segunda tarea grupal tiene que ver con: “Cómo me ubicaría ante una tarea preventiva o terapeútica con otra gente?” y culmina en una tarea gráfica que se propone sea menos individual y más grupal que en la tarea grupal anterior. Los grupos se han mezclado de a dos según criterios de interacción positiva.
Hasta aquí hemos ocupado casi una Jornada entera o media Jornada larga. Puede ser que la primera etapa hasta la postración de los posters se haga un viernes y el resto del trabajo ocupe el sábado mañana y tarde. En este caso los concurrentes son invitados a traer una merienda y bebidas.
La tercera tarea grupal se realiza con grupos aún más diversos que idealmente reúnen participantes de cada uno de los sectores presentes. Los mismos trabajan sobre la consigna “Qué proyecto podemos encarar entre todos para nuestro Municipio?”. Las conclusiones son llevadas a una Asamblea que las avala y las dá a conocer en el momento del cierre ante la Comisión Organizadora presidida por las autoridades del Gobierno local.
Después de finalizada la Jornada queda la responsabilidad de dar forma a un relato de las jornadas incluso de su organización y con sus conclusiones que se hacen llegar a todas las instituciones invitadas. También se dan a publicidad ente las autoridades Provinciales del área.
De esta manera cada territorio o jurisdicción asume un protagonismo participativo en la tarea en términos propios y aportando su conocimiento de la realidad local.
FUNDACIÓN DE PREVENCIÓN SOCIAL
Octubre 5, 2010 | Por wilbur-grimson | Claves: adicciones, drogas, educación, prevención, Voluntariado | # Enlace permanente

El Dr. Wilbur Ricardo Grimson recibe a los alumnos y presenta a la Lic. Claudia Back

Lic. Claudia Back
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La clase de la Lic Claudia Back tomo la temática de la prevención ejercida a través del sistema educativo. Si bien la formación inicial del sujeto viene dada por su casa, la Escuela tiene la responsabilidad de la educación formal en un sentido mas especifico y de aquí deriva su importancia. Pero la convivencia sostenida que muchas veces supera en horas a las que la familia puede dar atención en horas libres, constituye un despliegue de situaciones de valor problemático que confluyen no solo en términos de la educación formal sino además en la consolidación de pautas de conducta, valores, diseño de proyectos. Este último aspecto constituye una puerta de entrada a las acciones preventivas y a su desarrollo dentro de la currícula educativa. Para ello el docente –que puede tomar esta responsabilidad con cierta renuencia inicial– debe ser entrenado y formado porque su primera actitud suele ser que el desarrollo de la prevención no forma parte de sus responsabilidades.
Sin embargo la Escuela no puede abandonar esta función que en muchos casos resulta en interesantes desarrollos. Conviene en tal sentido trabajar previamente con los niveles directivos y con los docentes y otros participantes del proceso educativo, los que deben ser ganados para la práctica preventiva. Para la Escuela alinearse en términos globales de una proyección de su rol en el campo de la salud resulta siempre novedoso.
Lo que termina de definir lo positivo de la acción encarada es la respuesta del alumnado que resulta casi siempre original y creativa y que da cuenta del proceso de generación de valores así como de aprovechamiento de recursos imaginativos.
Las intervenciones pueden tomar diferente carácter. En algunos casos se dictan clases sobre temas diversos como pueden ser sexualidad, drogas, nutrición, etc. Al respecto conviene tomar en cuenta las sugerencias de los propios alumnos. Los mismos pueden ser incorporados a la preparación de los temas con búsquedas de materiales, preparación de aspectos. También se pueden planear visitas a centros de tratamiento, invitación a especialistas, o proyección de películas seleccionadas.
De mayor envergadura como diseño es la realización de una Jornada integral del establecimiento a la temática seleccionada lo cual puede complementar lo anteriormente instrumentado con la presentación de escritos, obras teatrales breves de valor preventivo, películas elegidas como ejes de debate, etc. Se trata de una convocatoria que debe anticiparse en varios meses y que puede incluir la presencia de padres, ONGs de la zona, además de docentes y alumnos. Para estos casos se puede buscar una coordinación externa que organice la Jornada. La misma puede tomar como eje de trabajo inicial lo que las adicciones representan para cada individuo participante –lo que se procesa en grupo, el pasaje a la inclusión de cada uno en una problemática de tipo abuso de drogas y en tercer nivel la discusión de acciones públicas necesarias.
Experiencias de este tipo han sido llevadas a cabo en casi todas las Provincias y en muchos de los Municipios más importantes. Requieren una selección correcta de los que aportan sus experiencias ya que en estas temáticas existe una fácil atribución de conocimientos que resultan distorsiones de la realidad o que resultan carecer de conocimientos básicos y operativos certeros.

Lic. Susana Scardera, Coordinadora de Grupos del Curso
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Luego de la exposición del docente y las preguntas realizadas por los alumnos, se trabajó en Grupo.
Septiembre 29, 2010 | Por wilbur-grimson | Claves: adicciones, curas villeros, paco, Padre Pepe, prevención, Voluntariado | # Enlace permanente
El martes 28 de septiembre se llevó a cabo la 4° Clase del Curso de Voluntariado en Prevención de Adicciones con la participación del Padre Pepe Di Paola.
La Clase fue Abierta a todo público para que no solo los alumnos pudieran escuchar la palabra del Padre y el trabajo que realiza el Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia de la Arquidiódesis de Buenos Aires.

El Dr. Wilbur Ricardo Grimson recibe a los alumnos y presenta al Padre Pepe

El Padre Pepe disertó durante 2 hs y respondió preguntas de los asistentes

El Dr. Wilbur Ricardo Grimson y el Padre Pepe al finalizar la Clase
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