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Me dejaste helado como dijo Walt Disney

Me subí al tren, era más lento que choque entre caracoles y desde la ventanilla veía como el mozo de Venecia Norte les dejaba otra botella de cerveza a mis amigos, y mientras me alejaba de la estación de Ciudadela, pensaba que presentía que me debería haber quedado con mis amigos.

Me bajé en once y me di cuenta que estaba desabrigado, una camisa blanca de vestir, me baje las mangas que tenia remangadas, estaba más feo que mandar a la abuela por droga, debía haber una temperatura de 3 grados, eran los primeros días de agosto, para que te des una idea, tenia escarcha en las cejas, eran las 23:30 horas y estaba a quince cuadras de donde me tenía que encontrar a la medianoche, así que decidí ir caminando.

Que ganas tenía de verla, aún no habíamos consumado el noviazgo, y ese día cumplíamos dos meses de estar juntos, todo un record para mi, “ya que las novias siempre me duraban menos que un paty”, (Gracias Elena Giorgi por la frase), en una de esas festejaba haciendo cucharita, eso me mantenía sin congelarme. Seguro iríamos a comer algo, ya que ella salía de trabajar del hospital, era enfermera.

Llegué como quince minutos antes, no iríamos a bailar, ya que bailando era más peligrosa que Michael Jackson en una guardería, pero era tanto el frío que decidí repararme en la entrada de un local, de pronto veo una ambulancia que parecía detenerse, en la esquina del encuentro, pero se arrepiente y sigue casi hasta la próxima cuadra.

Me acerco al cordón de la vereda, y un taxi me salpica la camisa y el pantalón, en el jean no se notaba, pero la camisa parecía a lunares marrones.

Por un momento pensé en volverme a mi casa, no estaba presentable, pero limpiarme era más difícil que te ponga bronceador el joven manos de tijera, la estaba pasando mal con el frío.

Ella siempre parecía distante cuando charlábamos, tal vez solo era una impresión mía, al sicólogo cuando le comente que la gente no me prestaba atención, dijo que pase el que sigue, pero volviendo a esa noche, veía el portón trasero de la ambulancia, al rato se apagaron las luces de adentro de la ambulancia y desde donde yo estaba parecía que se balanceaba.

En eso recordé que tenía un chocolate dos corazones en el bolsillo de atrás del pantalón, pero al sentarme en el tren se había aplastado y derretido, esto lo descubrí al meter la mano, y sentirla toda pegajosa. Dije que más me puede pasar, y unos segundos después veía bajar del portón trasero de la ambulancia a mi novia y un camillero grandote con un ambo verde, era más ordinario que ataúd con calcomanías le dio una palmada en la cola y se despidieron con un beso mientras miraban para todos lados.

En cada encuentro arreglábamos para vernos el siguiente, así que si me iba, no nos veríamos nunca más, y decidí dar la vuelta manzana, y hacerme el que no había visto nada, al pasar por una vidriera me mire la cara, el aspecto, y no era el mismo que salió de Ciudadela una hora atrás.

Cuando me acerque a ella, sabía que no aguantaría las mentiras, y no soy muy bueno para mentir, pero me agarró del brazo y casi no me pregunto por las manchas en la camisa, me estaba llevando para el restaurante de la otra cuadra, que era más caro que el seguro del auto fantástico, y más exclusivo que autógrafo del hombre invisible.

Elegí una mesa en el fondo, comimos, y me levante para ir al baño, cuando pasé por delante de la puerta de entrada, salí a la calle, y empecé a caminar para once, mientras pensaba que se estaría riendo pero solo le iba a durar hasta que le llegue la cuenta, prefiero la cerveza con amigos, antes que un champagne con precio de tres dígitos con alguien así.


Me robaron lo que más quería…

Viernes por la noche, nos encontramos en la casa de un amigo, vamos a ir a comer afuera, hay una parrillita en Palermo hollywood, que tiene muy buena carne y precios, que no se corresponden con la zona, te atienden bien, y la chimenea tiene buen tiraje, y no te llenas las pilchas de olor a humo… que más se puede pedir de una parrilla ?

Antes de llegar a casa de mi amigo, pasé por un cajero, en mis bolsillos, tenía menos billetes que el tesoro nacional cuando se fue De la Rua, si bien no necesitaría mucho dinero, por las dudas quería tener algo encima, pruebo y no sale nada, y para colmo afuera había un tipo con mucha facha, no tanta como Lita de Lazari, pero muy buena facha al fin…

Cuando salí, dije acá me afanan, pero no tenia demasiado, ya que el cajero estaba más seco que pañal de muñeca… después me di cuenta que el barrio ese era más peligroso que peluquero con hipo, pero safé y debo reconocer que cuando estaba por subir al auto, estaba más nervioso que monja con atraso…

Quede en que pasaba a buscar a Luis por su casa, al que le decimos pelo de ombligo, porque no es ni bello, ni pendejo, le encantan las fiestas, y no falta a ninguna, algunos le dicen vela de altar, porque se prende en todas las celebraciones, y esta no era una excepción… apenas si pude tomar una cervecita mientras se terminaba de cambiar…

Al subir al auto, me dice arregle que pasábamos a buscar a Miguel, pero capaz que lo tenemos que esperar porque no estaba cambiado… Cambiado le digo? Sonriendo… si le decimos barco nuevo, hay que empujarlo para meterlo al agua… pero al tocar timbre, bajó y se lo veía recién peinado… tenia perfume a Off… y por el dengue, nos dijo… supongo que se puso debajo de los brazos… jaja los pantalones aun guardaban cierta flexibiliad… no es un metrosexual exactamente…

Cuando entramos a la parrilla, ya estaban casi todos, por las mesas estaban dispersas unas picadas con salamines de Tandil, de donde son los dueños… queso, y papas a la provenzal… nos saluda la novia de Eugenio, que no lo deja ni a sol, ni a sombra… sin que ella lo sepa, le decimos Damajuana sin manija, porque para sacarle el vino la tenés que agarrar del cogote… lo cuida tanto al novio porque el flaco, tiene toda la guita, no labura, pero los viejos le regalan lo que quiere… le decimos carnicería sin techo, la mosca le cae de arriba… hacen linda pareja, y no los ves a uno sin el otro…

Nos sentamos y pedimos algo para tomar, justo en esa punta de la mesa estaban, Juan y su novia, aclaro que Juan es muy buen pibe, pero es más desubicado que morcilla en ensalada de frutas, y la novia le dicen algebra, porque esta llena de operaciones, a Juan se le ocurre preguntarle a Eugenio si le parecía bien el tamaño de las lolas de su novia, ya que la chica había sacado turno para volver a operarlas… para esto la novia de Eugenio que tenia tres cuarto de vaso, de los nervios se volvió a servir vino y casi los desborda… Te gustan con mucho busto, no, responde Eugenio, con más de dos me impresionan…

Nos salvó que inmediatamente llegaron el resto de los solteros, divorciados, separados y etc con los que saldríamos después de comer algo… en un momento escuchamos en el fondo del salón, gritos carcajadas, y ruido de platos rotos… son un grupo de casi, veinte chicas entre 30 y 45 años que se divierten y por los ojitos, vienen tomando alcohol desde temprano…

Después de comer bien, estamos a punto de salir de la parrillita, rumbo a un lugar donde podemos escuchar buena música, tomar algo con amigos y bailar un poco… de pronto se acerca una de las mujeres de la otra mesa y le pregunta a Juan, si conocemos algún lugar donde se pueda ir a bailar… Juan me mira y me dice, porque no llevas a las chicas con ustedes, muy suelto de cuerpo, ella, si bien se sorprende, se anima a preguntarme, van a bailar ?, porque nosotras estamos con auto, es lejos ?… La que vino a preguntar no tanto, pero en el grupo había un par a las que le podíamos decir Piñata, para acercarse había que taparse los ojos…

Si bien estaba planeada una salida con amigos, nos convenció la llegada de otra de las chicas de esa mesa, que casi cae encima de Luis, dijo me lamo Andrea… el detector de alcoholemia hizo tope en mil… lo único que dije, fue esta no es la chica que maneja, no?

Y llegamos al lugar, estaba lleno de gente, muchas caras nuevas, más las de siempre, Andrea, me dice no voy a tomar la consumición que viene con la entrada, toma el ticket y úsalos vos… ok, tenélos ya vuelvo, ahora tengo que saludar a unas amigas, ya vuelvo, y le di mi ticket para que los ponga ambos en el atado de cigarrillos que ella tenia…

Justo me encontré con un conocido al que bautizamos “hijo único”, porque cuando le pedís algo te dice, “No Tengo Hermano”…

Cuando volví a la barra, ya no estabas, me dejaste un vacío enorme, cuando Andrea se fue, dentro de su atado de cigarrillos se llevó mis dos consumiciones.

Me robaron lo que más quería…

Felices Pascuas para Todos…


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