Una esperanza para los wichis del monte formoseño.
En la inmensidad del monte formoseño resuena el canto de los caciques que practican sus alabanzas en un ritual que se reitera con cada amanecer. Pero, muy lejos de lo que predica el cartel de la iglesia, lo único abundante en el departamento Ramón Lista son las carencias. En el extremo noroeste de Formosa, en la frontera con Paraguay y sobre las márgenes del Pilcomayo, se emplazan 52 aldeas de la etnia wichi, acaso los aborígenes más tradicionales de la Argentina. Son unos siete mil indígenas que sobreviven a la pobreza extrema, traducida principalmente en la falta de alimentos y enfermedades severas. Esta zona del país registra los índices más altos de necesidades básicas insatisfechas y las cifras más altas de mortalidad materna e infantil. La desnutrición, la tuberculosis y el mal de chagas, entre otras enfermedades, hacen estragos. El objetivo del plan (que se concretó mediante un convenio con el gobierno argentino y el formoseño) es proveer a los wichis los conocimientos, insumos y tecnología necesarios para que ellos mismos puedan construir viviendas, sistemas de riego y aprovisionamiento de agua, reforestar el monte y generar distintas actividades en el área educativa, sanitaria, agropecuaria, apícola y artesanal. 
La Voz del Interior convivió durante varios días con un grupo de antropólogos, ingenieros, médicos, docentes y arquitectos del programa Dirli (Desarrollo Integral Ramón Lista), la primera experiencia de cooperación técnica y financiera de la Unión Europea para mejorar la calidad de vida de los aborígenes en nuestro país.
Fuente de la noticia: Argentina Live
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